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| Paraje de "Casillas de Velasco" |
No
habían transcurrido tres meses, cuando de nuevo, se produce un robo en el
paraje conocido como “Casillas de Velasco”. El 9 de octubre anterior,
individuos huidos en la Sierra, se habían personado en el Ventorrillo existente
en referido lugar y llevaron a cabo, la sustracción de bienes de los vecinos
del lugar, hechos que fueron tratados en el Capítulo IX de esta serie, que se
puede consultar en https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/05/capitulo-ix-robo-en-el-ventorrillo-de.html.
Además,
hay que significar, que en aquellos días por aquellos lugares, no solo tuvo
lugar el hecho delictivo que vamos a tratar en el presente trabajo, sino que, durante los dos días siguientes, osea 4 y
5 de enero de 1941, fueron asaltadas las fincas enclavadas en el mismo pago, denominadas “Las
Alcornocosas” y “San Nicolás”, respectivamente, hechos que se
trataran en los capítulos siguientes.
El día 4 de enero de 1941, ante el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, el brigada Castor Avila Gozalo[1], comparece el peón caminero Lorenzo Ruiz López a) el chumbo, de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Casilla de Peones Camineros situada en el Km. 13 de la carretera Adamuz-Montoro, manifestando: Que sobre las 17 horas del día de ayer -osea 3 de enero de 1941- se presentaron en su casa dos hombres, armados de fusil y pistolas, los que después de amenazarlos, los estuvieron registrando a su esposa, hijo y al declarante, después registraron la casa y le dijeron, que al que estuviera en la carretera lo matarían, encontrándose al poco rato a otro de sus hijos, al que también obligaron a quedarse dentro de la casa, después de cachearlo, marchándose todos ellos una hora después de la anochecida. Así mismo dice que estuvieron registrando todas las casas de aquella vecindad, saqueando todo lo que había en el Ventorrillo de Casillas, que hace nada habían robado. Que no puede decir cuantos eran los autores, porque él solamente vio a dos, que fueron los que llegaron a su casa, los cuales, uno, era bajo, con el pelo rizado, un poco tartamudo, más bien moreno, de unos 22 años, vistiendo pelliza oscura, pantalón de pana con leggins, este sujeto iba armado de una pistola ametralladora, y el otro, era más viejo, de unos 41 años, moreno, con bigote chico negro, vistiendo chambra de color clara, pantalón gris con leggins.
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| Autocar de la época utilizado por la Guardia Civil |
Enseguida el brigada Avila, en unión de los guardias segundos Antonio Rodríguez y José Muñoz Jiménez, junto con cinco legionarios, utilizando el autocar de servicio del puesto de la Guardia Civil de Montoro, pusieron rumbo al sitio conocido por “Casillas de Velasco”, donde comprobaron la veracidad de los hechos, procediendo a interrogar al dueño del Ventorrillo de Casillas, llamado Alfonso Cabello Fernández, de 50 años de edad, casado, propietario, natural y vecino de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 17 horas del día 3 de enero de 1941, estando su esposa Ana Reyes en el mostrador de la tienda, se presentaron dos individuos armados de pistolas y fusil, echándose las armas a la cara, la pusieron manos arriba a su esposa, a una vecina y su hija, obligándole a que se salieron a la carretera, y una vez en esta vieron a muchos más hombres en número de unos veinte, todos con armas largas y cortas, quedándose hechos los dueños del establecimiento, registrando toda la casa, volviendo a llamar a su esposa, para que entregara las llaves de las habitaciones, obligando a ponerse, a todo el personal que iba de paso por la carretera, manos arriba y les obligaban a detenerse, entre los detenidos figura uno llamado Pedro Notario Moreno y los demás, los conoce de vista, pero no puede decir sus nombres. Que cuando todos estos que se encontraban en la carretera, les manifestaron a los ladrones, que tenían frío, los metieron en las casas de la vecindad, poniendo guardias en las puertas de entrada. Estando en pleno apogeo el robo, se presentó el declarante, en unión de un amigo médico llamado don Ramón Salcedo Gámez, ya que venían de haber estado cazando, poniéndoles manos arriba, exigiéndoles que les entregaran el dinero y cuanto llevaran encima y como les manifestaron que no tenían dinero, hicieron salir a los que había en su casa, poniéndolos de rodillas delante de su esposa e hijo, con las manos sobre la cerca que hay en la espalda de la casa, formando un pelotón como para fusilarlos, montando los fusiles y creyendo que no llegaron a fusilarlos, por los gritos y lágrimas de su esposa, mandándolos levantarse, le hicieron a ambos que les acompañaran a la panadería y cuando vieron la persona de ésta, que fue la que tirotearon la primera vez que intentaron asaltar el Ventorrillo, dijeron que fueron ellos los que le habían disparado por culpa del cabrón del panadero, y que donde pillaran a dicho panadero lo matarían. Registrando todo el horno, no llevándose nada más que un serón, puesto que ni había pan, ni harina, volviendo nuevamente al Ventorrillo y llevándose del mismo una arroba de aguardiente con la garrafa, una arroba de vino de Montilla con su garrafa, veinte botellas de vino de marca Carbonell, cuatro botellas grandes de coñac de González Bias, diez botellas chicas de coñac de González Bías, dos cajones de pan de hijo, dos relojes de pelota con hebilla, veinte pares de sandalias con zuela de goma, dos docenas de jabón de olor, purgantes, dos cajas de quina, una gruesa de lápices, quince cucharas, una docena de calcetines, quince kilos de fideos en tres paquetes de a cinco kilos, veinte bollos de pan, dos arrobas de aceite, dos docenas de hojas de afeitar, unas tijeras de peluquero, una maquina de pelar, una brocha y jabón de afeitar, dos tinteros, una pelliza, una cartera, dos maquinas más de pelar usadas y sobre unas trescientas pesetas producto de la venta del día, metiendo todo en sacos, y cargándolo en dos caballerías mulares, que una de ellas era propiedad del hijo del dueño de la “Molina del Carmen”, que se hallaba en este establecimiento haciendo compras y la otra, que ignora el nombre del dueño, marchándose sobre las veintiuna horas, sin que pueda indicar la dirección que tomaron, por haberlo encerrado en el interior de la casa, como así mismo, que no puede precisar cuantos eran pero desde luego sobre unos veinte, por el habla eran de por aquí cerca. Que unos vestían de militar y otros de paisano, bien portados y hablados, algunos venían pelados y afeitados, cubiertos algunos con gorra y otros con boina, todos bien aseados.
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| Ventorrillo de Casillas de Velasco. |
El
atestado levantado por estos hechos, se dio por finalizado en Casillas a las
catorce horas del día 4 de enero de 1941, haciéndose cargo del mismo para
entregarlo en el Juzgado, el capitán jefe de la línea, el cual tuvo noticias
del suceso, cuando se hallaba pasando revista al puesto de la Guardia Civil de
Adamuz, próximo al lugar.
Al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, le correspondió el conocimiento del Sumario que se incoó al respecto, interesando al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias encaminadas a averiguar la identidad y paradero de los posibles autores del robo. Con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, informó sobre el resultado negativo de referidas gestiones.
El
Juez Velasco Arenas, se trasladó a Montoro el día 27 de marzo de 1941, a fin de
oír en declaración a los denunciantes Lorenzo Ruiz López y Alfonso Cabello
Fernández, quienes se ratificaron en la declaraciones prestadas en su día ante
el brigada de la Guardia Civil Avila Gozalo, y el primero, añadió que no
conoció a ninguno de los dos individuos que asaltaron su casa, pero que por la
manera de hablar, desde luego eran andaluces y de cerca de Montoro, que de su
casa, a pesar de que hicieron un registro, no se llevaron nada porque el
declarante vive muy modestamente y no había nada que se pudieran llevar. El
segundo, osea Cabello Fernández, a preguntas añadió que no conoció a ninguno
de los individuos que componían la pandilla, pero que desde luego tenían que
ser de la parte de Bujalance y Pedro Abad, por la manera característica de
hablar de algunos de ellos, que la misma guardia civil con motivo de una visita
que hizo a la finca le dijo que en la partida estaban los hermanos JUBILES, que
el declarante no conoce. Haciendo constar que su establecimiento ha sido dos
veces robado y la primera vez que vinieron, no consumaron el robo porque
el maestro panadero, se apoderó de un fusil de los rojos que en partida
vinieron, produciéndose entonces un tiroteo que dio por resultado que al
maestro panadero, le hirieran en una pierna y ellos salieron huyendo.
El
17 de julio de 1942, se acordó por el Juzgado la publicación de la
correspondiente requisitoria, lo que se llevo a efecto en el Boletín Oficial de
la Provincia de Córdoba número 155 de fecha 1 de julio de 1942 y no
compareciendo los presuntos culpables de los hechos, en atención a la requisitoria
que se les hizo, se declaró a los mismos en rebeldía el 16 de julio de aquel
año.
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| Francisco Bohorquez Vecina, auditor de la 2ª Región Militar |
A
la vista de todo ello, el 25 de agosto de 1942, el Juez Velasco Arenas propuso
elevar el sumario a la Capitanía General de Sevilla, donde el auditor de guerra
don Francisco Bohorquez Vecina, informo en el sentido de que habiéndose
cometido un delito, del que no había sido posible acusar a personas
determinadas, procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa,
conforme a lo dispuesto en la regla 2ª del artículo 538 del Código de Justicia
Militar.
El Capitán General de la Segunda Región Militar de Sevilla don Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, mediante resolución de 20 de octubre de 1942, acordó el Sobreseimiento Provisional y Archivo del Sumario abierto por el robo ocurrido el 3 de enero de 1941, en el sitio conocido por “Casillas de Velasco” del término municipal de Montoro [2].
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| Guardias Coloniales de la antigua Guinea Española. |
[1] Castor Avila
Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua
Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy
Guinea Ecuatorial).
[2] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.




