miércoles, 1 de julio de 2026

CAPITULO XIV: ROBO EN EL “LAGAR EL PINTADO” OCURRIDO EL 17 DE DICIEMBRE DE 1941.

Mapa del lugar donde ocurren los hechos y del puesto de la Guardia Civil

Nueve días habían transcurrido desde el robo perpetrado en “Sierra las Morenas” de Montoro, referido en el capítulo anterior, cuando se produce el que vamos ahora a relatar, ocurrido en el “Lagar El Pintado” también del Pago del “Charco Novillo”, a cuyo pago pertenece igualmente “La Garabitera” donde se produjeron el 27 de noviembre de 1941, los hechos contados en el capítulo I de esta serie.

El “Lagar El Pintado”[1], se halla ubicado cerca del “Molino de los Frailes”[2], en las proximidades de la carretera Villa del Río-Cardeña y no muy distante de “Las Prensas”, donde en aquella época, se encontraban destacados permanentemente un considerable número de agentes de la Guardia Civil, que contaban con alojamiento para los componentes de dicho cuerpo y cuadras para el descanso de los caballos, con los que hacían el servicio de correrías.

 Sobre las siete de la mañana del 18 de diciembre de 1941, un piquete de la Guardia Civil perteneciente a la 2ª compañía de la 118 Comandancia Rural de Córdoba y destinados en el Puesto de Villa del Río, compuesto por el jefe del servicio el guardia Manuel Hurtado Prieto[3] y sus compañeros también guardias civiles Luis Borrego Aguilera[4], Luis Gómez Molina y Santiago Tilve Adrio[5], se disponía a retomar con dirección a esta ultima localidad, el servicio de correrías, tras haber pernoctado en el Destacamento de la finca “Las Prensas”, donde habían llegado sobre las 23 horas del día anterior, cuando en ese preciso instante, se personó el dueño del “Cortijo el Pintado” llamado Francisco Medina Lanjarón[6], poniendo en conocimiento y manifestando lo siguiente: Que se llamaba cono se ha dejado dicho, de 66 años de edad, casado, natural de Andújar (Jaén), vecino de Montoro, domiciliado en calle Calvo Sotelo[7] número 15, de profesión labrador, denunciando: Que sobre las 18 horas del día anterior -osea el 17 de diciembre de 1941-, se presentaron en el cortijo de su propiedad denominado “El Pintado” del término municipal de Montoro y demarcación policial de Villa del Río, cuatro individuos armados de dos pistolas cada uno y de las señas siguientes: Uno, de unos 40 años de edad, de mediana estatura, moreno, y grueso, vestía pelliza azul marino con cuello negro, pantalón de pana, calzaba botas de campo, y se tocaba con una boina negra; otro, de unos 26 años de edad, alto, delgado, moreno, vestía cazadora de cuero muy deteriorada, pantalón de gringa[8] claro, calzaba alpargatas y se tocaba con boina negra; otro, más bien alto, de unos 25 años de edad, rubio, vestía de oscuro y se tocaba también con boina, y el otro, de unos 22 años de edad, pequeño, algo colorado, delgado, vestía con pantalón oscuro y chaqueta o blusa también oscura y se tocaba con una mascota negra y rota. Llevándose de la citada finca las siguientes prendas y efectos: Un traje de caballero gris con listas azules formando cuadros, una docena de pañuelos blancos de caballero, cuatro talegas, una azul, otra blanca, otra azul y blanca y la otra amarillenta, la blanca y la azul con las iniciales J.C. en hilo verde, una cazadora kaki de pana lisa, dos pellizas en mal estado, un impermeable color gris con cuello negro de pana, una manta azul y blanca formando cuadros, otra marrón con puntos de hilo azul en sus orillas y otra gris con listas color violeta y con flecos, efectos de tocador y de medicina, diez libros de estudio, veinticuatro kilos de morcilla, tres de tocino, unos tres kilos de costillas, diez de lentejas, tres salchichones, unos veinte kilos de harina, trece gallinas de diferentes plumajes, unos treinta palomos, un candil, un par de leggins de color, tres sábanas con las iniciales J.C. en hilo azul, una olla grande de porcelana y unas cien pesetas en tres billetes de a veinticinco y el resto de a cinco, de a dos y una. Los individuos mencionados al llegar al cortijo, obligaron a su esposa Juana Coronado Carpintero, natural y vecina de Montoro, y a su hija Dolores Medina Coronado, también natural y vecina de Montoro, que se encontraban en las inmediaciones del mismo, a que penetrasen en él amenazándolas con las pistolas. Una vez dentro, se situaron uno a cada puerta del inmueble y el otro vigilando los alrededores, procediendo el otro al registro de la casa y a la preparación de los objetos que habían de robar, relevándose los criminales en los hechos que llevaban a cabo y obligando a que les entregasen el dinero que tenían, y siempre amenazándoles con las armas. Una vez terminada su hazaña, que duró como unas dos horas, cargaron lo robado en dos caballerías propias del declarante, marchándose, amenazándole de muerte si alguien salía del cortijo a dar parte a la fuerza que hubiese más inmediata, por lo cual no lo hizo hasta la hora consignada, temiendo que si lo hacía antes, hubiera algunos de los ladrones por la cercanía de la finca y llevasen a efecto su amenaza. Manifestando, además, que las caballerías en que se llevaron los efectos robados, las sintieron llegar al cortijo hacia las cinco de la madrugada.

Oficio de contestación al Juzgado

Tras tomar razón de los hechos acaecido, los guardias civiles tomaron dirección al “Cortijo el Pintado”, practicando inspección ocular en la que verificaron como las huellas de las caballerías que utilizaron en el robo, salían del cortijo y seguían por el camino de carne que sale a la carretera de Cardeña, en cuyo lugar se pierde la pista, por cuyo motivo no pudieron averiguar la dirección que tomaron los ladrones, comprobando como en el mismo camino y partiendo de la citada carretera, se observaban las huellas de las caballerías en su recorrido de vuelta a la finca.

Juana Coronado Carpintero, le fue tomada manifestación, diciendo que tenía la edad de 59 años, natural y vecina de Montoro, donde vivía en la calle Calvo Sotelo número 15, casada y de profesión su sexo y en relación a los hechos dijo: Que al salir del cortijo, sobre las 18 horas de ayer, para hacer una necesidad corporal, acompañada de su hija Dolores Medina Coronado, vio acercarse a cuatro individuos que armados de pistolas les obligaron a penetrar en la casa, de la que se llevaron los artículos y efectos que en el acta de denuncia se consignan.

Su hija Dolores Medina Coronado, de 25 años de edad, natural y vecina de Montoro, soltera, de profesión su sexo, con domicilio en calle Calvo Sotelo número 15, dijo: Que sobre las 18 horas de ayer y al salir del cortijo para acompañar a su madre, se acercaron a ellas cuatro individuos armados de una pistola en la mano, cada uno y al parecer otra en sendas fundas que llevaban en bandolera. Estos individuos les obligaron a penetrar en la casa amenazándolas con las pistolas. Una vez en el interior se dedicaron a saquear la casa y seleccionar lo que habían de robar.

Molino de "Los Frailes" de Montoro.

También los agentes instructores del atestado decidieron oír en declaración a Pedro Martínez Ruiz, de 20 años de edad, soltero, natural y vecino de Montoro con domicilio en la calle Agua número 32, de profesión del campo, y manifestó: Que cuando regresaba de Montoro con dos mulos cargados de capachos y al llegar al “Molino de los Frailes”, sobre las dieciocho y treinta horas del día de ayer, en el cual había de dejar los mencionados capachos, encontró a la puerta del molino, el cual se hallaba cerrado, a dos individuos armados de pistolas y que le parecieron del calibre denominado “nueve largo”, los cuales le preguntaron si en el indicado molino había aceite, y al contestarles que no, le obligaron amenazándolo con las pistolas, a que les acompañase al próximo “Cortijo el Pintado”, donde se hallaban otros dos individuos también armados de pistolas, haciéndole pasar al interior del cortijo del que no le dejaban salir. Que una vez que hubieron los criminales terminado de hacer el robo y cargar dos bestias con lo robado, les amenazaron a los que en el cortijo se encontraban de que si salía alguno del cortijo lo pasaría mal, por lo que permanecieron en el interior de la finca, hasta que empezó a amanecer. Y que serían las cinco de la mañana, cuando sintieron regresar las bestias que se llevaron. Esta declaración fue efectuada sobre las quince horas del día 18 de diciembre de 1941, en el “Ventorrillo de Cazorla” próximo al lugar de los hechos.

El atestado instruido, correspondió por turno de reparto al Juzgado de Instrucción Militar número 12 de Córdoba, quien comenzó a instruir el sumario correspondiente.

El 20 de mayo de 1942, a requerimiento del Juzgado, el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro Antonio Bellido Montilla, contestó en relación a la detención de cuatro individuos que habían asaltado la finca “Lagar del Pintado” del término de Montoro, que de las diligencias practicadas para la mentada detención no habían dado hasta ese momento, resultado alguno favorable, continuando en la practica de ellas y en caso de que dieran un resultado positivo, darían la oportuna cuenta a la autoridad judicial.

Boletín Oficial de la Provincia.

El 2 de junio del mismo año, el Juez acuerda llamar por requisitoria publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, a los cuatro individuos desconocidos que llevaron a efecto el robo en el “Lagar Pintado”, cuya publicación se llevó a cabo en el Boletín número 142 de 16 de junio de 1942.

No compareciendo los autores, en el término de quince días ofrecido en la legislación vigente, se acordó con fecha 6 de julio de 1942, declararlos en rebeldía conforme a lo dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar en vigor.

Tras lo cual el Juez Sr. Velasco Arenas, acordó enviar la causa para informe de la Auditoría de Guerra de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla.

Francisco Bohóquez Vecina

El día 20 de octubre de 1942, el auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina[9], informó en el sentido de que procedía el sobreseimiento provisional y archivo de la causa judicial, conforme al artículo 538 del Código de Justicia Militar, al no haber sido posible la identificación de los autores del robo.

El Capitán General Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, el 27 de octubre de 1942 acuerda el sobreseimiento provisional y archivo de la causa[10].


[1] El Lagar del Pintado es una edificación tradicional situada en el término municipal de Montoro (Córdoba), enclavada en la zona histórica de los "Lagares Altos" dentro del paraje del Charco del Novillo.

[2] Molino de los Frailes: Fue un molino aceitero que perteneció hasta el 9 de marzo de 1856 al Hospital de Jesús Nazareno de Montoro, fecha en que fue subastado por la Comisión Principal de Venta de Bienes Nacionales, en cumplimiento de la Desamortización General del Ministro de Hacienda don Pascual Madoz Ibáñez. Véase “El lugar de Marmolejo” de Manuel Perales Solís en https://lugardemarmolejo.es/?page_id=397.

[3] Manuel Hurtado Prieto: Por orden de 8 de julio de 1938, fue nombrado sargento de la 54 División perteneciente al IX Cuerpo de Ejercito Popular de la República, desde donde se incorporó como guardia segundo a la Guardia Civil, una vez terminada la Guerra Civil (1936-1939).

[4] Luis Borrego Aguilera: Por orden de 16 de agosto de 1940, es admitido en el concurso para cubrir 6000 plazas de guardia civil, procedente de las milicias de F.E.T. y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén.

[5] Santiago Tilve Adrio: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería número 29 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia. Falleció en Pontevedra el 30 de abril de 2013. Su hermano Rafael Tilve Adrio, fue maestro nacional y alcalde de la localidad de Salceda de Caselas (Pontevedra) entre 1947 y 1966.

[6] Francisco Medina Lanjarón: Este señor y su esposa doña Juana Coronado Carpintero, eran los padres del célebre médico montoreño don Ángel Medina Coronado, el que, además, fue alcalde de Montoro desde el 2 de abril de 1955 hasta el 28 de noviembre de 1960.

[7] Calle Calvo Sotelo: Hoy calle El Santo de Montoro.

[8] Pantalón de gringa: Pantalón recto plisado.

[9] Francisco Bohórquez Vecina (Ubrique 1893-1955). Fue auditor de guerra en Sevilla y hermano mayor de la Macarena (1938-1942 y 1946-1955). Durante su mandato como hermano mayor, fue construida la actual Basílica de la Macarena.  

[10] Lo inserto anteriormente, se recoge en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunas exposiciones literalmente copiadas de su original.