miércoles, 22 de julio de 2026

NOVENTA AÑOS EN EL CORAZON Y EN LA MEMORIA.....

 

Estado como quedó la Cárcel del Partido Judicial

En el día de hoy, 22 de julio de 2026, se cumplen NOVENTA AÑOS del suceso más trágico y lamentable que ha vivido Montoro, posiblemente, a lo largo de su milenaria historia.

El 22 de julio de 1936, entre las 15:30 y 16:00 horas, es invadida la Cárcel del Partido Judicial de Montoro, que se hallaba ubicada en el lugar que ocupa hoy el Mercado Municipal, por una muchedumbre violenta, embravecida por el miedo y el amparo del poder, con el fin de acabar con la vida de una media centena de montoreños, que habían sido encarcelados en las fechas anteriores, sin ningún tipo de resolución judicial, solo por sus pensamientos, principios naturales o creencias religiosas.

Tras violentar la entrada del centro carcelario, mineros venidos de Linares y La Carolina, apoyados por un importante número de milicianos montoreños, arrojando petardos de dinamita en las celdas donde se hallaban indefensos los privados de libertad, algunos, incluso hermanos de los invasores, fueron acabando con sus vidas, utilizando las agresivas explosiones de los barrenos mineros, rematando a balazos, puñaladas y descuartizando a golpe de hacha, aquellos que aún daban algun signo de estar vivos.

De los 51 presos que allí se encontraban, 41 murieron en aquel instante, 10 al escuchar la algarabía, lograron derribar un tabique y pasar a la contigua Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estos 10, fueron abatidos 2, un padre y un hijo, que cayeron a la Plaza del Charco desde los tejados de la Iglesia, el resto, osea 8, corrieron suertes diferentes, así pues, Pedro Pérez Corrales, Jerónimo Vega Rojas, Pedro Olaya Cano, Apolinar Peralbo Caballero y Bartolomé Vacas Fresco, conservaron su vida tras rigurosos procesos judiciales, y los 3 restantes, Francisco Cañas Lara fue fusilado en el Ventorrillo “La Lola” una semana después, Francisco Madueño González tras entregarse, fue trasladado a Jaén donde fue fusilado en el “Arroyo Tocón”, y el último, Sebastián Ruano García fue fusilado el 1 de agosto de 1936 en el Cerro Peralta, próximo a Villa del Río.

Los 43 mártires, que el 22 de julio de 1936, tras rezar el Santo Rosario, se enfrentaron al trance más duro de su vida, como fue perderla, por la fuerza y voluntad de quienes se creyeron con derecho a acabar con ellas, fueron:

ANTONIO ABRIL CLAROS 45 años, VICENTE AMOR MADUEÑO 16 años, MARCOS AYLLON CANO 46 años, ANGEL BAENA CACERES 35 años, BERNARDO BAENA CACERES 37 años, DIEGO BELLIDO QUESADA 45 años, JUAN BENITEZ GOMEZ DE SOMORROSTRO 31 años, MANUEL CACERES MADUEÑO 30 años, JUAN CALERO ALJAMA 62 años, RAFAEL CANALEJO MORENO 52 años, ANTONIO JAIME CARRETERO ROJAS 25 años Padre Carmelita Beatificado, TRINIDAD CRIADO SERRANO 56 años, ANTONIO DOMENECH MARTINEZ 30 años, ELISEO DURAN CINTAS 30 años Padre Carmelita Beatificado, JUAN FERNANDEZ NOTARIO 47 años, JOSE GARCIA BERNAL 58 años, JUAN GARCIA CONDE 72 años, FRANCISCO GARCIA LEON 16 años Carmelita Beatificado, RICARDO MARIANO GARCIA ROLDAN 52 años, MIGUEL JUNCAL GARCIA 60 años, JUAN JUNCAL MENDEZ 24 años, ILDEFONSO LEON CAÑAS 60 años, JUAN DE LA CRUZ LOPE MARTIN 47 años, ANTONIO LUQUE CABELLO 42 años, PEDRO LUQUE CANO 62 años Sacerdote Beatificado, MARTIN MADUEÑO RUIZ 38 años, ALFONSO MARIN MEDINA 27 años, JUAN MARTINEZ SERRANO 54 años, JOSE MARIA MATEOS CARVALLIDO 35 años Padre Carmelita Beatificado, MANUEL MEDINA VERDEJO 39 años, JUAN MOLINA BENITEZ 34 años, RAMON PEREZ SOUSA 29 años Padre Carmelita Beatificado, FEDERICO PORRAS AGUAYO 60 años, ANTONIO PORRAS BENITEZ 30 años, JUAN DE DIOS PORRAS BENITEZ 25 años, FRANCISCO ROA GUZMAN 27 años, EDUARDO ROA RUZ 67 años, ANTONIO RUANO SERRANO 35 años, LUIS RUIZ CORTES 37 años, MANUEL ANTONIO RUIZ ISASA 28 años, FRANCISCO VACAS VERDEJO 26 años, JESUS VEGA-LEAL CRUZ 48 años y MARTIN VEGA-LEAL MOLINA 28 años.

Comunidad Carmelita de Montoro en la que se hallan
los cuatro carmelitas asesinados y beatificados.

Espero haberlos nombrado a todos, si de alguno me olvidé, fue por la edad y aquello de la memoria..., que este humilde recuerdo, extensivo a todos los que perdieron el bien más preciado que Dios nos entrega, como es la vida, por la decisión caprichosa de terceros, estén siempre presentes en nuestros corazones y en nuestras conciencias, para así, evitar volver a repetir las vivencias de semejantes tragedias.

Que brille para TODOS la luz perpetua, deseando se hallen abrazados por el Señor en su Paz.


"Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí,
aunque esté muerto,
vivirá".
                 Juan 11:25

martes, 21 de julio de 2026

CAPITULO XVII: ROBO EN “CASILLAS DE VELASCO” OCURRIDO EL 3 DE ENERO DE 1941.

 

Paraje de "Casillas de Velasco"

No habían transcurrido tres meses, cuando de nuevo, se produce un robo en el paraje conocido como “Casillas de Velasco”. El 9 de octubre anterior, individuos huidos en la Sierra, se habían personado en el Ventorrillo existente en referido lugar y llevaron a cabo, la sustracción de bienes de los vecinos del lugar, hechos que fueron tratados en el Capítulo IX de esta serie, que se puede consultar en https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/05/capitulo-ix-robo-en-el-ventorrillo-de.html.

Además, hay que significar, que en aquellos días por aquellos lugares, no solo tuvo lugar el hecho delictivo que vamos a tratar en el presente trabajo, sino que, durante los dos días siguientes, osea 4 y 5 de enero de 1941, fueron asaltadas las fincas enclavadas en el mismo pago, denominadas “Las Alcornocosas” y “San Nicolás”, respectivamente, hechos que se trataran en los capítulos siguientes.

El día 4 de enero de 1941, ante el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, el brigada Castor Avila Gozalo[1], comparece el peón caminero Lorenzo Ruiz López a) el chumbo,  de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Casilla de Peones Camineros situada en el Km. 13 de la carretera Adamuz-Montoro, manifestando: Que sobre las 17 horas del día de ayer -osea 3 de enero de 1941- se presentaron en su casa dos hombres, armados de fusil y pistolas, los que después de amenazarlos, los estuvieron registrando a su esposa, hijo y al declarante, después registraron la casa y le dijeron, que al que estuviera en la carretera lo matarían, encontrándose al poco rato a otro de sus hijos, al que también obligaron a quedarse dentro de la casa, después de cachearlo, marchándose todos ellos una hora después de la anochecida. Así mismo dice que estuvieron registrando todas las casas de aquella vecindad, saqueando todo lo que había en el Ventorrillo de Casillas, que hace nada habían robado. Que no puede decir cuantos eran los autores, porque él solamente vio a dos, que fueron los que llegaron a su casa, los cuales, uno, era bajo, con el pelo rizado, un poco tartamudo, más bien moreno, de unos 22 años, vistiendo pelliza oscura, pantalón de pana con leggins, este sujeto iba armado de una pistola ametralladora, y el otro, era más viejo, de unos 41 años, moreno, con bigote chico negro, vistiendo chambra de color clara, pantalón gris con leggins.

Autocar de la época utilizado por la Guardia Civil

Enseguida el brigada Avila, en unión de los guardias segundos Antonio Rodríguez y José Muñoz Jiménez, junto con cinco legionarios, utilizando el autocar de servicio del puesto de la Guardia Civil de Montoro, pusieron rumbo al sitio conocido por “Casillas de Velasco”, donde comprobaron la veracidad de los hechos, procediendo a interrogar al dueño del Ventorrillo de Casillas, llamado Alfonso Cabello Fernández, de 50 años de edad, casado, propietario, natural y vecino de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 17 horas del día 3 de enero de 1941, estando su esposa Ana Reyes en el mostrador de la tienda, se presentaron dos individuos armados de pistolas y fusil, echándose las armas a la cara, la pusieron manos arriba a su esposa, a una vecina y su hija, obligándole a que se salieron a la carretera, y una vez en esta vieron a muchos más hombres en número de unos veinte, todos con armas largas y cortas, quedándose hechos los dueños del establecimiento, registrando toda la casa, volviendo a llamar a su esposa, para que entregara las llaves de las habitaciones, obligando a ponerse, a todo el personal que iba de paso por la carretera, manos arriba y les obligaban a detenerse, entre los detenidos figura uno llamado Pedro Notario Moreno y los demás, los conoce de vista, pero no puede decir sus nombres. Que cuando todos estos que se encontraban en la carretera, les manifestaron a los ladrones, que tenían frío, los metieron en las casas de la vecindad, poniendo guardias en las puertas de entrada. Estando en pleno apogeo el robo, se presentó el declarante, en unión de un amigo médico llamado don Ramón Salcedo Gámez, ya que venían de haber estado cazando, poniéndoles manos arriba, exigiéndoles que les entregaran el dinero y cuanto llevaran encima y como les manifestaron que no tenían dinero, hicieron salir a los que había en su casa, poniéndolos de rodillas delante de su esposa e hijo, con las manos sobre la cerca que hay en la espalda de la casa, formando un pelotón como para fusilarlos, montando los fusiles y creyendo que no llegaron a fusilarlos, por los gritos y lágrimas de su esposa, mandándolos levantarse, le hicieron a ambos que les acompañaran a la panadería y cuando vieron la persona de ésta, que fue la que tirotearon la primera vez que intentaron asaltar el Ventorrillo, dijeron que fueron ellos los que le habían disparado por culpa del cabrón del panadero, y que donde pillaran a dicho panadero lo matarían. Registrando todo el horno, no llevándose nada más que un serón, puesto que ni había pan, ni harina, volviendo nuevamente al Ventorrillo y llevándose del mismo una arroba de aguardiente con la garrafa, una arroba de vino de Montilla con su garrafa, veinte botellas de vino de marca Carbonell, cuatro botellas grandes de coñac de González Bias, diez botellas chicas de coñac de González Bías, dos cajones de pan de hijo, dos relojes de pelota con hebilla, veinte pares de sandalias con zuela de goma, dos docenas de jabón de olor, purgantes, dos cajas de quina, una gruesa de lápices, quince cucharas, una docena de calcetines, quince kilos de fideos en tres paquetes de a cinco kilos, veinte bollos de pan, dos arrobas de aceite, dos docenas de hojas de afeitar, unas tijeras de peluquero, una maquina de pelar, una brocha y jabón de afeitar, dos tinteros, una pelliza, una cartera, dos maquinas más de pelar usadas y sobre unas trescientas pesetas producto de la venta del día, metiendo todo en sacos, y cargándolo en dos caballerías mulares, que una de ellas era propiedad del hijo del dueño de la “Molina del Carmen”, que se hallaba en este establecimiento haciendo compras y la otra, que ignora el nombre del dueño, marchándose sobre las veintiuna horas, sin que pueda indicar la dirección que tomaron, por haberlo encerrado en el interior de la casa, como así mismo, que no puede precisar cuantos eran pero desde luego sobre unos veinte, por el habla eran de por aquí cerca. Que unos vestían de militar y otros de paisano, bien portados y hablados, algunos venían pelados y afeitados, cubiertos algunos con gorra y otros con boina, todos bien aseados.

Ventorrillo de Casillas de Velasco.

El atestado levantado por estos hechos, se dio por finalizado en Casillas a las catorce horas del día 4 de enero de 1941, haciéndose cargo del mismo para entregarlo en el Juzgado, el capitán jefe de la línea, el cual tuvo noticias del suceso, cuando se hallaba pasando revista al puesto de la Guardia Civil de Adamuz, próximo al lugar.

Al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, le correspondió el conocimiento del Sumario que se incoó al respecto, interesando al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias encaminadas a averiguar la identidad y paradero de los posibles autores del robo. Con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, informó sobre el resultado negativo de referidas gestiones.

El Juez Velasco Arenas, se trasladó a Montoro el día 27 de marzo de 1941, a fin de oír en declaración a los denunciantes Lorenzo Ruiz López y Alfonso Cabello Fernández, quienes se ratificaron en la declaraciones prestadas en su día ante el brigada de la Guardia Civil Avila Gozalo, y el primero, añadió que no conoció a ninguno de los dos individuos que asaltaron su casa, pero que por la manera de hablar, desde luego eran andaluces y de cerca de Montoro, que de su casa, a pesar de que hicieron un registro, no se llevaron nada porque el declarante vive muy modestamente y no había nada que se pudieran llevar. El segundo, osea Cabello Fernández, a preguntas añadió que no conoció a ninguno de los individuos que componían la pandilla, pero que desde luego tenían que ser de la parte de Bujalance y Pedro Abad, por la manera característica de hablar de algunos de ellos, que la misma guardia civil con motivo de una visita que hizo a la finca le dijo que en la partida estaban los hermanos JUBILES, que el declarante no conoce. Haciendo constar que su establecimiento ha sido dos veces robado y la primera vez que vinieron, no consumaron el robo porque el maestro panadero, se apoderó de un fusil de los rojos que en partida vinieron, produciéndose entonces un tiroteo que dio por resultado que al maestro panadero, le hirieran en una pierna y ellos salieron huyendo.

El 17 de julio de 1942, se acordó por el Juzgado la publicación de la correspondiente requisitoria, lo que se llevo a efecto en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba número 155 de fecha 1 de julio de 1942 y no compareciendo los presuntos culpables de los hechos, en atención a la requisitoria que se les hizo, se declaró a los mismos en rebeldía el 16 de julio de aquel año.

Francisco Bohorquez Vecina, auditor de la 2ª Región Militar

A la vista de todo ello, el 25 de agosto de 1942, el Juez Velasco Arenas propuso elevar el sumario a la Capitanía General de Sevilla, donde el auditor de guerra don Francisco Bohorquez Vecina, informo en el sentido de que habiéndose cometido un delito, del que no había sido posible acusar a personas determinadas, procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa, conforme a lo dispuesto en la regla 2ª del artículo 538 del Código de Justicia Militar.

El Capitán General de la Segunda Región Militar de Sevilla don Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, mediante resolución de 20 de octubre de 1942, acordó el Sobreseimiento Provisional y Archivo del Sumario abierto por el robo ocurrido el 3 de enero de 1941, en el sitio conocido por “Casillas de Velasco” del término municipal de Montoro [2].

Guardias Coloniales de la antigua Guinea Española.


[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.


miércoles, 15 de julio de 2026

CAPITULO XVI: ROBO EN EL MOLINO “EL RINCON” Y “VENTA DE RAMON CAZORLA” OCURRIDO EL 3 DE DICIEMBRE DE 1940.

 

Mapa de la zona donde se aprecia los dos lugares donde ocurren los hechos.

Ante el cabo jefe del destacamento que la Guardia Civil tenía situado en la finca “Casablanca”, Joaquín Moya Monge, comparece Joaquín Calancha Márquez, de 47 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Coracha nº 16, denunciando que sobre las 19:30 horas del día anterior, osea 3 de diciembre de 1940, se personaron en la “Venta de Ramón Cazorla”[1] situada en el kilómetro 12 de la carretera que conduce a Villa del Río y Montoro, la cual lleva en arrendamiento, dos individuos desconocidos, como de unos 25 a 30 años, pidiéndole que les diera una limosna y lumbre para encender un cigarro, preguntándole uno de ellos que si había visto a su primo, contestándole el denunciante Sr. Calancha, que desconocía quien pudiera ser tal pariente, ante cuya respuesta y entre palabras de amenazas, sacando uno de ellos una pistola, exigió a éste que les entregaran cuantas armas de fuego tuviesen, a lo que contestó el Calancha que carecía de armas, procediendo dichos individuos a practicar un registro por toda la casa, no encontrando nada, solo unas hojas de tabaco secas que sustrajeron, marchándose ambos seguidamente, sin poder precisar la dirección que tomaron los dos autores de los hechos denunciados, no sin antes decirles que no dieran cuenta a la Guardia Civil.

El tal Calancha, cuando compareció en el destacamento de la Guardia Civil de la finca “Casablanca”, iba acompañado de otros tres individuos. Uno de ellos, llamado Pedro Notario Laguna, de 36 años, casado, albañil, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Bartolomé Benítez Romero nº 14, en aquel momento encargado de la finca denominada “Molino del Rincón”, del término municipal de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 20 horas del día 3 de diciembre de 1940, se presentaron en dicha finca, dos individuos desconocidos, uno de ellos de 18 a 20 años de edad, de baja estatura, vistiendo ropa oscura, y destocado y el otro, de estatura regular, delgado, vistiendo pantalón a rayas claras, pelliza negra, calzando botas y tocado con una boina, los cuales preguntaron por el dueño, casero o mayordomo de dicho caserío, contestándole el declarante, que éstos se encontraban ausentes, exigiéndole les entregaran en el acto la matanza que sabían habían efectuado, como asimismo, les dieran cuanto dinero poseyeran, todo esto amenazándole el individuo delgado, con una pistola que le puso en el pecho, diciéndole además, que momentos antes habían visto llegar a la finca a la Guardia Civil y que si hubiesen querido los hubiesen asesinado. No llevándose dichos sujetos nada, añadiendo que ignoraba la dirección que tomaron en su huida.

Mapa descriptivo del "Charco Novillo"

También comparece junto a los dos anteriores, Miguel Borreguero, de 58 años de edad, viudo, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Cordoneros nº 5, como encargado de la custodia de los mulos de la finca denominada “Molino del Ricón”, quien manifestó que sobre las 20:30 horas del día anterior, 3 de diciembre de 1940, se personaron en dicha finca y en la casa que él habita, situada en la parte sur de la misma, dos individuos desconocidos, los cuales vestían como queda expresado en la anterior declaración, llamando fuertemente a la puerta, que el diciente tuvo que abrir, diciéndole uno de ellos, que le entregaran la matanza, como igualmente las armas que tuviese y cuanto dinero poseyera, cacheándole y despojándole del bolsillo interior del chaleco, de diez pesetas, una de a cinco y las restantes, billetes del Banco de España, practicando acto seguido un registro, sin que encontrasen nada de lo que exigían, marchándose acto seguido, ignorando el declarante la dirección que hubiesen tomado.

El ultimo en comparecer, fue Juan Aljama González, de 49 años, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Marín nº 22, de profesión cobrador de arbitrios municipales del Ayuntamiento de Montoro, quien manifestó: Que por haberle sorprendido la noche en el ejercicio de su cometido, se vio obligado a pernoctar en el caserío denominado “Molino del Rincón” y que serían las 20:30 horas de ayer, osea 3 de diciembre de 1940, se presentaron en dicho caserío, llamando repetidamente a la puerta y ante las insistentes amenazas de ser hundida la misma, dos individuos, de las señas que habían quedado expresadas anteriormente, empuñando uno de ellos una pistola con la que amenazando al dicente, le requirió bajo amenaza de muerte, le entregase cuanto dinero tuviese, a lo cual contesto éste, que no tenía ninguno, registrándole seguidamente despojándole del bolsillo interior de la blusa cuanto dinero guardaba, consistente en 131 pesetas en billetes del Bando de España, dos de cincuenta, uno de cinco, uno de veinte y cinco, más uno de peseta, producto dicha cantidad de la recaudación de Arbitrios de distintas matanzas, manifestándoles ambos sujetos, la prohibición de dar cuenta a la Guardia Civil, registrando después por todo el interior de la casa, sin que encontrasen nada, marchándose acto seguido con dirección a Villa del Río.

Ante el conocimiento de los hechos, el cabo instructor del atestado Joaquín Moya Monge, junto con los guardias segundos Miguel Caballero García, Antonio Morón Gómez (corneta), Serafín Virella Fernández, Antonio Farfán Gaviño y el soldado de la Policía Militar Cristóbal Romero Lago, procedieron a la práctica de gestiones, encaminadas a la comprobación del hecho y captura de los autores, como asimismo del rescate de lo sustraído, sin que a pesar de las incesantes diligencias llevadas a cabo, las mismas, dieran resultados favorables, comprobando además que de la finca “Molino del Rincón”, se había llevado dichos sujetos, tres kilogramos de chorizo aproximadamente y cinco de morcilla.

El atestado levantado, fue remitido al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, incoando el correspondiente sumario el Juez titular don Luis Velasco Arenas[2], quien libro oficio al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, para que informara sobre el resultado de las gestiones practicadas, tendentes a averiguar la identidad de los autores de los hechos denunciados. Contestando con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Monblanc, que, hasta ese momento, el resultado de las diligencias practicadas, habían dado resultado negativo.

Integrantes de la Peña el Limón a la que pertenecía el Juez Velasco Arenas.

El 27 de marzo de 1941, el Juez Sr. Velasco Arenas, se traslada a Montoro a fin de oír en declaración a las personas que presenciaron los hechos, escuchando en primer lugar al empleado de arbitrios Juan Aljama González, quien manifestó: Que como empleado de arbitrios se hallaba haciendo los cobros de las matanzas en las fincas donde se hacían éstas, que era costumbre que al anochecer paraba a dormir en el cortijo más próximo, por lo que llego al “Cortijo El Rincón” para pernoctar aquella noche. Que sobre las 20:40 horas aproximadamente, se presentaron dos individuos que llamaron a la puerta. Que el encargado se extraño de que a tales horas llamaran, diciéndole al dicente que qué hacía, contestándole el declarante que él estaba en su casa, que hiciera lo que quisiera, oyéndose entonces llamar con más insistencia y voces que decían “o abres o entramos nosotros y como entremos nosotros te vas a enterar”, ante esta amenaza el encargado abrió entrando inmediatamente dos sujetos pistola en mano, que apuntaron con las pistolas al dicente, al encargado, a un hijo de éste y a una hija y a la mujer del casero, obligándoles a poner manos arriba y mientras uno se quedo apuntando, el otro se dedico a hacer un registro en la casa, llevándose los embutidos de la matanza, una poca de harina. Que cuando tenían todo esto reunido, se dirigieron preguntando al dicente, que quién era, contestándole el declarante, que era un hombre sin trabajo, que iba en busca de él allí y para colocar también a su mujer y a su hija, contestando ellos, que eso era mentira, que era un bicharraco falangista y entonces, procedió uno de ellos ha hacerle un registro o mejor dicho cacheo y al sacarle la libreta del cobro de arbitrios se le cayeron al suelo, ciento treinta y una pesetas producto del cobro de aquel día, cuyas pesetas se llevaron. Que el dicente, les dijo que no tenía más remedio que dar conocimiento enseguida del hecho a la Guardia Civil, a lo que le contestaron “tú das conocimiento mañana por la mañana y les dices también que con las colillas que ellos habían tirado en el carril, habían encendido sus cigarros”. Que como el puesto de la Guardia Civil esta a siete kilómetros de la finca, el declarante tuvo miedo de salir de noche a poner en conocimiento de la autoridad el hecho, pero que al ser de día inmediatamente salió para dar conocimiento. Que no conoció a ninguno de los dos individuos que entraron y que había más gente fuera, que no entraron a la casa, sin poder precisar el número de los que se quedaron fuera. Termino el declarante su declaración ratificando íntegramente la que presto ante la Guardia Civil de destacamento de la finca “Casablanca” en su día.

Beletín Oficial de la Provincia publicando requisitoria

Después declaró Pedro Notario Laguna, quien ratificó íntegramente la declaración que presto ante la Guardia Civil en el atestado que iniciaba el sumario, añadiendo que no conoció a los autores, pero aseguraba que no eran de Montoro, pero sí de Andalucía, por la manera de hablar. Que no eran de por aquí cerca, porque uno de ellos le preguntó si Villa del Río estaba lejos de allí y que sí se podía ir a Villa del Río. Que si bien estaban armados y apuntando con la pistola a los que allí estaban, no hicieron registro alguno, porque a la esposa del dicente le dio un desmayo y entonces uno de ellos, dijo que no se asustaran que no les iban a hacer nada, que lo que querían era comida, a lo que les contesto el declarante que no la tenían, marchándose, después de liar estos dos sujetos un cigarro, no sin dejar de advertirles que no dieran conocimiento hasta la mañana siguiente y que tuviesen cuidado de cumplir esta orden, porque había una partida de compañeros patrullando por aquellos alrededores.

Ante la no identificación de los autores del robo, el Juez Velasco acuerda publicar requisitorias en el Boletín Oficial del Estado, la que se lleva a efecto en el boletín nº 142 de 16 de junio de 1942, por la que se requería a los ladrones a que comparecieran ante el Juzgado nº 12 de Córdoba, en el plazo de quince días.

º
Francisco Bohorquez Vecina, auditor de guerra de la 2ª Región Militar

Tras ello, el Juzgado remitió la causa a la Capitanía General de la Segunda Región Militar de Sevilla, proponiendo el sobreseimiento provisional de la causa por no conocerse la identidad y paradero de lo autores de los hechos.

El auditor de guerra Sr. Bohóquez Vecina informo que procedía el sobreseimiento provisional y archivo del sumario, por el motivo que se indicaba, por lo que el Capitán General acuerda dicho sobreseimiento provisional y archivo con fecha 20 de octubre de 1942[3].



[1] Venta de Ramón Cazorla: Posteriormente llamado “Ventorrillo los Borregos”.

[2] Luis Velasco Arenas: Capitan de Artillería, que tras la guerra Civil (1936-1939), ejecerció la carrera jurídico-militar, formando parte como vocal de Tribunales Militares. Muy integrado en la sociedad cordobesa, llego a formar parte de los primeros componentes de la coral dirigida por el celebre músico córdobes Ramón Medina, siendo miembro destacado de la conocida "Peña El Limón".

[3] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.


miércoles, 8 de julio de 2026

CAPITULO XV: DELITO DE AUXILIO A LA REBELION EN LA FINCA “POZAS NUEVAS” OCURRIDO EL DÍA 23 DE MARZO DE 1940

Entrada de la "Dehesa Pozas Nuevas"

La madruga había sido fresca y el relente sobre los capotes, se había dejado apreciar durante toda la noche. Un numero importante de guardias civiles de los destacamentos de “Las Prensas”, “Casa Blanca” y “Venta del Charco”, a las ordenes del teniente de Cardeña, Blas Martínez Morales[1], habían estado desde la anochecida del día 22 de marzo de 1940, hasta el amanecer del día siguiente veintitrés, efectuando apostaderos y batidas por el sitio conocido por “Brezo Rubio” hasta los “Barrancos de la Sierra  Las Morenas”, del término municipal de Montoro, en el límite con la provincia de Jaén por el “Río de las Yeguas”.

Teniéndose, por confidencias recibidas, sospechas fundadas de que los ganaderos de la finca “Pozas Nuevas”[2], habían tenido relación de conversación y habían facilitado alimentos días anteriores a los individuos huidos, que armados habitan por aquellos territorios, el cabo segundo jefe del destacamento de “Las Prensas”, Antonio Pérez Rojel[3], fue comisionado para interrogar a los pastores del ganado existente en referida finca, los hermanos Alfonso y Juan Moreno Caballero[4], los que contaban con 43 y 29 años, respectivamente, eran naturales de Cardeña y vecinos de la Venta del Charco, encontrándose en “Pozas Nuevas” propiedad del vecino de Bujalance (Córdoba) Rafael Rojas Romero, prestando sus servicios como vaqueros.

El primero de los hermanos en ser preguntado fue Juan, quien, por haber sido, posiblemente, aleccionado por su entorno o por miedo, se negó rotundamente a referir nada en relación con las personas huidas en la sierra y que, hasta hacía unos días, habían tenido su cuartel por aquellos parajes.

Preguntado el otro hermano, llamado Alfonso Moreno Caballero, tras un largo rato de titubeos y después de negar en varias ocasiones, haber tenido relación con los de la sierra, terminó confesando que habían estado dichos individuos, en tres ocasiones en el caserío de la finca, y que siempre habían entrado en la casa del cabrero y del pastor, que tan solo una vez estuvieron en su casa a pedirle un cigarro. Que iban dos individuos armados con mosquetones de la marca “Mauser”. Que ignoraba si el cabrero o el pastor, les dieron algo, pero que él no les dio, ni les ha dado nunca nada.

Ante las manifestaciones de Alfonso, le volvieron a preguntar al otro hermano menor que ya había sido interrogado, corroborando éste, osea Juan Moreno Caballero, que efectivamente habían estado referidos huidos en el caserío, las veces que había dicho su hermano y que iban armados con el armamento que se había dicho.

Interrogados ambos acerca del por qué, no habían denunciado estas visitas de los huidos a la casa de la finca donde habitaban, para dar cumplimiento al Bando de fecha 2 de enero de aquel año, que así les obligaba a proceder, dijeron que no habían tenido conocimiento de referida disposición y además, sobre todo, porque a ellos no les habían hecho nada y temían que si los denunciaban, podría correr peligro sus vidas.

Paraje de la finca "Pozas Nuevas"

Tras proceder a realizar un registro en la vivienda de Alfonso Moreno, se encontraron mil ochocientas noventa pesetas, en un billete de 500, trece de 100, uno de 50, otro de 10 y seis de 5, todos emitido por la República, y también fueron hallados, veintisiete sellos republicanos de correos de 45 céntimos. Indicando a preguntas, que no los había entregado en su debido tiempo, porque no se lo habían admitido cuando fueron a entregarlos y además, que los tenían por si esto algún día daba la vuelta.

Acto seguido se procedió a informar a ambos hermanos que, por incumplimiento del artículo primero, apartado B y artículo segundo del Bando dictado por el Gobernador Militar de Córdoba, quedaban detenidos a disposición de la autoridad judicial.

Por diligencia la fuerza actuante de la Guardia Civil, hizo constar que los detenidos ingresaban en el centro carcelario de Marmolejo (Jaén), por estar esta población más cercana que la de Montoro, término municipal donde fueron detenidos, al tener vigencia el Decreto objeto de su detención, también en la provincia de Jaén. Así como se dejaba constancia del envío del atestado y del dinero intervenido a la autoridad judicial, adjuntándose justificante de ingreso de la cantidad intervenida en la sucursal que el Banco de España, tenía en la ciudad de Córdoba.

El 28 de marzo de 1940, el Juez de Instrucción Militar nº 2 de Córdoba Sr. Ochoa Hidalgo, desplazado en Montoro, estando dicho Juzgado ubicado en la sede del Juzgado de referida localidad en la calle Cervantes[5] nº 19, dicto resolución por la que decretaba la prisión preventiva de Alfonso y Juan Moreno Caballero, para lo cual libro el correspondiente mandamiento al centro carcelario.

A requerimiento del Juez, Jaime Culiáñez Sola[6], sargento de la Guardia Civil del destacamento de Venta del Charco, con fecha 11 de abril de 1940, informó que ambos hermanos habían sido apolíticos antes de la guerra civil (1936-1939), durante ésta se afiliaron a U.G.T., sin que ninguno de ellos, adoptara nunca una actitud propagandista, ni hiciera guardias con armas, cometiera saqueos, detenciones, ni otros actos delictivos. Informando en el mismo sentido la Jefatura de Falange de Venta del Charco, en oficio firmado por el jefe local Juan Merchán Mansilla[7] el 12 de abril de 1940.

Además de los informes el Juez decide oír en declaración sobre la conducta de los acusados a los vecinos de Venta del Charco, Pedro Coleto López y el antes mencionado Juan Merchán Mansilla, quienes ratificaron la buena conducta y buenos antecedentes que ya constaban acreditados.

Oficio manuscrito de contestación a la practica de diligencias

El 28 de noviembre de 1941, el Juez Instructor Sr. Velasco Arenas, tiene conocimiento de que los hermanos Moreno Caballero, se encontraban implicados en otras diligencias judiciales, que guardaban analogía o relación con los hechos que investigaba. Por cuyo motivo, fue interesada información acerca de este caso, poniendo en conocimiento el secretario judicial nombrado al efecto, Joaquín Puga Sánchez, por medio de expedición del correspondiente certificado, los antecedentes siguientes: Que el proceso se seguía bajo el número 918/1941 contra los huidos de la sierra DIEGO BAUTISTA CAPARROS a) Andrino[8] y otros, por robo en varios cortijos, entre ellos en la finca “Pozas Nuevas” y también por asesinato. El Juez Instructor era el capitán de la Guardia Civil, Sebastián Carmona Pérez de Vera. Respecto a Alfonso y Juan Moreno Caballero, los cargos que se tenían contra ellos, eran los que había puesto de manifiesto en sus declaraciones, Diego Bautista Caparrós “El Andrino”, el que dijo que había vivido en “Pozas Nuevas”, manteniendo relación de amistad con Alfonso Moreno Caballero, habiendo estado en su casa en dos ocasiones y que su hermano Juan Moreno, durante la guerra había sido guerrillero y le decía constantemente que como las autoridades se enteraran de su conducta, se tiraba al monte y era uno más en la partida, que éste le orientaba de los movimientos de la Guardia Civil y les servía de enlace, y en una ocasión, cuando se quedó aislado como consecuencia de una batida con la Guardia Civil, Sebastián Rivera Moyano, otro componente de su partida, Juan Moreno, le ayudó indicándole la dirección a tomar, para no caer en manos de la autoridad.

A estas acusaciones Alfonso Moreno, en su descargo dijo que “El Andrino” y otros tres individuos de su cuadrilla, estuvieron dos veces en la finca “Pozas Nuevas”, la primera vez, se llevó dicho “Andrino” dos caballerías de las que custodiaba, y la otra, se llevó dos borregos, habiendo dado cuenta a la autoridad en las dos ocasiones, a través del guarda particular de la finca Agustín Yérpes.

Juan Moreno, por su parte, adujo que tanto Diego Bautista “El Andrino” como Sebastián Rivera, estuvieron en su casa una vez, no dando cuenta por temor a las amenazas que los mismo le hicieron y negó haber sido guerrillero durante la guerra civil, negando igualmente, que le hubiera dicho al “Andrino” que tuviera intención de pasarse a la sierra.

Esta causa, fue sobreseída y archivada con fecha 19 de julio de 1941, respecto de los hermanos Moreno Caballero, a quienes de manera subsidiaria el Capitán General de la 2ª Región Militar le impuso a cada uno, 100 pesetas de multa o 15 días de prisión, para el caso de que no las pagaran. Como se comprobó que carecían de recursos económicos para pagar dicha multa, fueron declarados insolventes y los 15 días de prisión, le fueron abonados de los días que habían permanecido en prisión preventiva.

Traslado del teniente Martínez Morales de Zaragoza a Córdoba

El juez, decidió en enero de 1942, ir a la prisión provincial de Córdoba, para oír la versión de los investigados por los hechos ocurridos el 23 de marzo de 1940 en la finca “Pozas Nuevas”, pero tuvo que posponer dichas diligencias, al haberse recibido orden del Gobernador Militar de Córdoba, prohibiendo la presencia para tomar declaración en las cárceles de dicha Ciudad, hasta nueva orden. Los motivos que dieron lugar a referida prohibición, cesaron el 14 de febrero siguiente y se acordó personarse el Juzgado en el Centro Penitenciario para oír en declaración a los acusados.

El primero en declarar fue Alfonso Moreno Caballero, el 4 de febrero de 1942, el cual contaba en ese momento con 44 años de edad, casado, natural de Cardeña, ganadero, vecino de Bujalance domiciliado en la calle Huerto nº 11, quien se ratificó en la declaración que prestó ante el teniente de la Guardia Civil Blas Martínez Morales, el 23 de marzo de 1940, y en relación al dinero que fue hallado en su casa, dijo que no lo tenía oculto, que como en el Banco de Cardeña no se lo quisieron tomar, lo dejo en su casa, y que nunca llegó a decir a la Guardia Civil, cuando se lo encontraron, que tenía dicho dinero por si esto algún día daba la vuelta, pudiendo acreditar que el dinero lo llevó al Banco, con el casero del cortijo que era de Villanueva, llamado Agustín Yérpes Sánchez.

Seguidamente declaró Juan Moreno Caballero, de 30 años de edad, soltero, nacido en Cardeña, ganadero, domiciliado en Venta del Charco en la calle Españares nº 22, manifestando que, si bien ratificaba íntegramente la declaración prestada en su día ante la Guardia Civil, tenía que hacer una salvedad, respeto al dinero de su hermano Alfonso y que ya dejó dicho el mismo en sus manifestaciones.

Solicitudes explotaciones mineras en la zona

A la vista de las declaraciones prestadas y de que, por hechos similares, ya habían sido sancionados con el pago de 100 pesetas y había sido sobreseída y archivada la causa, respeto de ellos, el Juez Instructor decidió proponer igualmente el sobreseimiento y archivo de la que seguía en virtud del atestado instruido el 23 de marzo de 1940.

El auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina, informó en sentido favorable a dicho sobreseimiento con fecha 27 de mayo de 1942, decretándose el sobreseimiento y archivo de la causa abierta a los hermanos Moreno Caballero, quienes fueron inmediatamente puestos en libertad, por los hechos ocurridos en la finca “Pozas Nuevas”[9].

 


[1] Blas Martínez Morales: Por orden de 15 de enero de 1937, publicada en el B.O.E. nº 89 de 17-01-1937, es ascendido a Teniente desde su empleo anterior de Alférez, que desempeñaba en la Comandancia de Córdoba. El B.O.E. nº 129 de 26-02-1937, publica una orden fechada en Burgos el 24-02-1937, concediéndole premio por efectividad, al llevar 25 años de servicios efectivos en la Guardia Civil. Por orden de 30 de marzo de 1939, publicada en el B.O.E. nº 95 de 5-04-1939, se le concede premio de efectividad por llevar 10 años de oficial en la Guardia Civil.

[2] Finca Pozas Nuevas: Finca ubicada dentro del término municipal de Montoro en plena Sierra Morena cordobesa, dentro del Parque Natural de la Sierra de Cardeña-Montoro, conocida históricamente por albergar monterías ilustres. Según el B.O.P. de Córdoba de 26 de agosto de 1954, la propietaria de la misma era la hija del Marqués de Lorenzana, doña Amparo Jaraquemada y Guajardo-Fajardo, vecina de Sevilla con domicilio en calle San Laureano nº 4. En la actualidad, pertenece a la sociedad mercantil “Dehesa Pozas Nuevas S.L.” constituida en 2001. Limita con las fincas Valdecañas, El Socor y Españares de Ramos.

[3] Antonio Pérez Rojel: Consta destinado como Comandante de Puesto de la Guardia Civil de la Aldea de “El Esparragal” aneja de la localidad de Priego de Córdoba, según consta en el Diario “La Voz” del 13 de noviembre de 1934. Encontrándose en el mismo destino, según el mismo periódico de fecha 20 de junio de 1935.

[4] Alfonso y Juan Moreno Caballero: Conocidos en Venta del Charco con el alias de “Chicha”.

[5] Calle Cervantes de Montoro: Hoy con el nombre de calle Molino. En aquella época era la ubicación del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Montoro, osea en la calle Cervantes nº 19, hoy llamada calle Molino.

[6] Jaime Culiáñez Sola: Es ascendido a sargento por orden de 9 de septiembre de 1939, publicada en el B.O.E. nº 263 de 20-09-1939 y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia. Perteneció a la Guardia Nacional Republicana, causando baja el 30 de abril de 1937, por orden firmada por el Ministro de Gobernación Ángel Galarza Gago y el Presidente de la República Manuel Azaña, publicada en la Gaceta de la República nº 103 de 13 de abril de 1937.

[7] Juan Merchán Mansilla: Fue asesinado cuando se hallaba atendiendo el despacho de su tienda en Venta del Charco, al anochecer del día 14 de agosto de 1940, osea cuatro meses después de haber firmado y emitido el informe referido, aunque no tuvo ninguna relación su asesinato con estos hechos, sí fue ejecutado por huidos de la sierra. 

[8] Diego Bautista Caparrós a) El Andrino: Natural de Los López (Almería) y vecino de Montoro (Córdoba), donde estuvo domiciliado en la calle Jardines nº 3. Implicado también en el robo en la finca “Los Eucaliptos”, cuyos hechos fueron relatados en el Capítulo X y que se puede consultar en este enlace: https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/06/capitulo-x-robo-en-la-finca-los.html

[9] Lo recogido anteriormente en el presente trabajo, está obtenido mediante la lectura del Sumario instruido por el Juzgado de Instrucción Militar nº 2 de Córdoba, haciéndose constar algunas manifestaciones de manera literal.

miércoles, 1 de julio de 2026

CAPITULO XIV: ROBO EN EL “LAGAR EL PINTADO” OCURRIDO EL 17 DE DICIEMBRE DE 1941.

Mapa del lugar donde ocurren los hechos y del puesto de la Guardia Civil

Nueve días habían transcurrido desde el robo perpetrado en “Sierra las Morenas” de Montoro, referido en el capítulo anterior, cuando se produce el que vamos ahora a relatar, ocurrido en el “Lagar El Pintado” también del Pago del “Charco Novillo”, a cuyo pago pertenece igualmente “La Garabitera” donde se produjeron el 27 de noviembre de 1941, los hechos contados en el capítulo I de esta serie.

El “Lagar El Pintado”[1], se halla ubicado cerca del “Molino de los Frailes”[2], en las proximidades de la carretera Villa del Río-Cardeña y no muy distante de “Las Prensas”, donde en aquella época, se encontraban destacados permanentemente un considerable número de agentes de la Guardia Civil, que contaban con alojamiento para los componentes de dicho cuerpo y cuadras para el descanso de los caballos, con los que hacían el servicio de correrías.

 Sobre las siete de la mañana del 18 de diciembre de 1941, un piquete de la Guardia Civil perteneciente a la 2ª compañía de la 118 Comandancia Rural de Córdoba y destinados en el Puesto de Villa del Río, compuesto por el jefe del servicio el guardia Manuel Hurtado Prieto[3] y sus compañeros también guardias civiles Luis Borrego Aguilera[4], Luis Gómez Molina y Santiago Tilve Adrio[5], se disponía a retomar con dirección a esta ultima localidad, el servicio de correrías, tras haber pernoctado en el Destacamento de la finca “Las Prensas”, donde habían llegado sobre las 23 horas del día anterior, cuando en ese preciso instante, se personó el dueño del “Cortijo el Pintado” llamado Francisco Medina Lanjarón[6], poniendo en conocimiento y manifestando lo siguiente: Que se llamaba cono se ha dejado dicho, de 66 años de edad, casado, natural de Andújar (Jaén), vecino de Montoro, domiciliado en calle Calvo Sotelo[7] número 15, de profesión labrador, denunciando: Que sobre las 18 horas del día anterior -osea el 17 de diciembre de 1941-, se presentaron en el cortijo de su propiedad denominado “El Pintado” del término municipal de Montoro y demarcación policial de Villa del Río, cuatro individuos armados de dos pistolas cada uno y de las señas siguientes: Uno, de unos 40 años de edad, de mediana estatura, moreno, y grueso, vestía pelliza azul marino con cuello negro, pantalón de pana, calzaba botas de campo, y se tocaba con una boina negra; otro, de unos 26 años de edad, alto, delgado, moreno, vestía cazadora de cuero muy deteriorada, pantalón de gringa[8] claro, calzaba alpargatas y se tocaba con boina negra; otro, más bien alto, de unos 25 años de edad, rubio, vestía de oscuro y se tocaba también con boina, y el otro, de unos 22 años de edad, pequeño, algo colorado, delgado, vestía con pantalón oscuro y chaqueta o blusa también oscura y se tocaba con una mascota negra y rota. Llevándose de la citada finca las siguientes prendas y efectos: Un traje de caballero gris con listas azules formando cuadros, una docena de pañuelos blancos de caballero, cuatro talegas, una azul, otra blanca, otra azul y blanca y la otra amarillenta, la blanca y la azul con las iniciales J.C. en hilo verde, una cazadora kaki de pana lisa, dos pellizas en mal estado, un impermeable color gris con cuello negro de pana, una manta azul y blanca formando cuadros, otra marrón con puntos de hilo azul en sus orillas y otra gris con listas color violeta y con flecos, efectos de tocador y de medicina, diez libros de estudio, veinticuatro kilos de morcilla, tres de tocino, unos tres kilos de costillas, diez de lentejas, tres salchichones, unos veinte kilos de harina, trece gallinas de diferentes plumajes, unos treinta palomos, un candil, un par de leggins de color, tres sábanas con las iniciales J.C. en hilo azul, una olla grande de porcelana y unas cien pesetas en tres billetes de a veinticinco y el resto de a cinco, de a dos y una. Los individuos mencionados al llegar al cortijo, obligaron a su esposa Juana Coronado Carpintero, natural y vecina de Montoro, y a su hija Dolores Medina Coronado, también natural y vecina de Montoro, que se encontraban en las inmediaciones del mismo, a que penetrasen en él amenazándolas con las pistolas. Una vez dentro, se situaron uno a cada puerta del inmueble y el otro vigilando los alrededores, procediendo el otro al registro de la casa y a la preparación de los objetos que habían de robar, relevándose los criminales en los hechos que llevaban a cabo y obligando a que les entregasen el dinero que tenían, y siempre amenazándoles con las armas. Una vez terminada su hazaña, que duró como unas dos horas, cargaron lo robado en dos caballerías propias del declarante, marchándose, amenazándole de muerte si alguien salía del cortijo a dar parte a la fuerza que hubiese más inmediata, por lo cual no lo hizo hasta la hora consignada, temiendo que si lo hacía antes, hubiera algunos de los ladrones por la cercanía de la finca y llevasen a efecto su amenaza. Manifestando, además, que las caballerías en que se llevaron los efectos robados, las sintieron llegar al cortijo hacia las cinco de la madrugada.

Oficio de contestación al Juzgado

Tras tomar razón de los hechos acaecido, los guardias civiles tomaron dirección al “Cortijo el Pintado”, practicando inspección ocular en la que verificaron como las huellas de las caballerías que utilizaron en el robo, salían del cortijo y seguían por el camino de carne que sale a la carretera de Cardeña, en cuyo lugar se pierde la pista, por cuyo motivo no pudieron averiguar la dirección que tomaron los ladrones, comprobando como en el mismo camino y partiendo de la citada carretera, se observaban las huellas de las caballerías en su recorrido de vuelta a la finca.

Juana Coronado Carpintero, le fue tomada manifestación, diciendo que tenía la edad de 59 años, natural y vecina de Montoro, donde vivía en la calle Calvo Sotelo número 15, casada y de profesión su sexo y en relación a los hechos dijo: Que al salir del cortijo, sobre las 18 horas de ayer, para hacer una necesidad corporal, acompañada de su hija Dolores Medina Coronado, vio acercarse a cuatro individuos que armados de pistolas les obligaron a penetrar en la casa, de la que se llevaron los artículos y efectos que en el acta de denuncia se consignan.

Su hija Dolores Medina Coronado, de 25 años de edad, natural y vecina de Montoro, soltera, de profesión su sexo, con domicilio en calle Calvo Sotelo número 15, dijo: Que sobre las 18 horas de ayer y al salir del cortijo para acompañar a su madre, se acercaron a ellas cuatro individuos armados de una pistola en la mano, cada uno y al parecer otra en sendas fundas que llevaban en bandolera. Estos individuos les obligaron a penetrar en la casa amenazándolas con las pistolas. Una vez en el interior se dedicaron a saquear la casa y seleccionar lo que habían de robar.

Molino de "Los Frailes" de Montoro.

También los agentes instructores del atestado decidieron oír en declaración a Pedro Martínez Ruiz, de 20 años de edad, soltero, natural y vecino de Montoro con domicilio en la calle Agua número 32, de profesión del campo, y manifestó: Que cuando regresaba de Montoro con dos mulos cargados de capachos y al llegar al “Molino de los Frailes”, sobre las dieciocho y treinta horas del día de ayer, en el cual había de dejar los mencionados capachos, encontró a la puerta del molino, el cual se hallaba cerrado, a dos individuos armados de pistolas y que le parecieron del calibre denominado “nueve largo”, los cuales le preguntaron si en el indicado molino había aceite, y al contestarles que no, le obligaron amenazándolo con las pistolas, a que les acompañase al próximo “Cortijo el Pintado”, donde se hallaban otros dos individuos también armados de pistolas, haciéndole pasar al interior del cortijo del que no le dejaban salir. Que una vez que hubieron los criminales terminado de hacer el robo y cargar dos bestias con lo robado, les amenazaron a los que en el cortijo se encontraban de que si salía alguno del cortijo lo pasaría mal, por lo que permanecieron en el interior de la finca, hasta que empezó a amanecer. Y que serían las cinco de la mañana, cuando sintieron regresar las bestias que se llevaron. Esta declaración fue efectuada sobre las quince horas del día 18 de diciembre de 1941, en el “Ventorrillo de Cazorla” próximo al lugar de los hechos.

El atestado instruido, correspondió por turno de reparto al Juzgado de Instrucción Militar número 12 de Córdoba, quien comenzó a instruir el sumario correspondiente.

El 20 de mayo de 1942, a requerimiento del Juzgado, el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro Antonio Bellido Montilla, contestó en relación a la detención de cuatro individuos que habían asaltado la finca “Lagar del Pintado” del término de Montoro, que de las diligencias practicadas para la mentada detención no habían dado hasta ese momento, resultado alguno favorable, continuando en la practica de ellas y en caso de que dieran un resultado positivo, darían la oportuna cuenta a la autoridad judicial.

Boletín Oficial de la Provincia.

El 2 de junio del mismo año, el Juez acuerda llamar por requisitoria publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, a los cuatro individuos desconocidos que llevaron a efecto el robo en el “Lagar Pintado”, cuya publicación se llevó a cabo en el Boletín número 142 de 16 de junio de 1942.

No compareciendo los autores, en el término de quince días ofrecido en la legislación vigente, se acordó con fecha 6 de julio de 1942, declararlos en rebeldía conforme a lo dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar en vigor.

Tras lo cual el Juez Sr. Velasco Arenas, acordó enviar la causa para informe de la Auditoría de Guerra de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla.

Francisco Bohóquez Vecina

El día 20 de octubre de 1942, el auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina[9], informó en el sentido de que procedía el sobreseimiento provisional y archivo de la causa judicial, conforme al artículo 538 del Código de Justicia Militar, al no haber sido posible la identificación de los autores del robo.

El Capitán General Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, el 27 de octubre de 1942 acuerda el sobreseimiento provisional y archivo de la causa[10].


[1] El Lagar del Pintado es una edificación tradicional situada en el término municipal de Montoro (Córdoba), enclavada en la zona histórica de los "Lagares Altos" dentro del paraje del Charco del Novillo.

[2] Molino de los Frailes: Fue un molino aceitero que perteneció hasta el 9 de marzo de 1856 al Hospital de Jesús Nazareno de Montoro, fecha en que fue subastado por la Comisión Principal de Venta de Bienes Nacionales, en cumplimiento de la Desamortización General del Ministro de Hacienda don Pascual Madoz Ibáñez. Véase “El lugar de Marmolejo” de Manuel Perales Solís en https://lugardemarmolejo.es/?page_id=397.

[3] Manuel Hurtado Prieto: Por orden de 8 de julio de 1938, fue nombrado sargento de la 54 División perteneciente al IX Cuerpo de Ejercito Popular de la República, desde donde se incorporó como guardia segundo a la Guardia Civil, una vez terminada la Guerra Civil (1936-1939).

[4] Luis Borrego Aguilera: Por orden de 16 de agosto de 1940, es admitido en el concurso para cubrir 6000 plazas de guardia civil, procedente de las milicias de F.E.T. y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén.

[5] Santiago Tilve Adrio: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería número 29 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia. Falleció en Pontevedra el 30 de abril de 2013. Su hermano Rafael Tilve Adrio, fue maestro nacional y alcalde de la localidad de Salceda de Caselas (Pontevedra) entre 1947 y 1966.

[6] Francisco Medina Lanjarón: Este señor y su esposa doña Juana Coronado Carpintero, eran los padres del célebre médico montoreño don Ángel Medina Coronado, el que, además, fue alcalde de Montoro desde el 2 de abril de 1955 hasta el 28 de noviembre de 1960.

[7] Calle Calvo Sotelo: Hoy calle El Santo de Montoro.

[8] Pantalón de gringa: Pantalón recto plisado.

[9] Francisco Bohórquez Vecina (Ubrique 1893-1955). Fue auditor de guerra en Sevilla y hermano mayor de la Macarena (1938-1942 y 1946-1955). Durante su mandato como hermano mayor, fue construida la actual Basílica de la Macarena.  

[10] Lo inserto anteriormente, se recoge en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunas exposiciones literalmente copiadas de su original.