domingo, 16 de agosto de 2026

DON LUIS FERNANDEZ SALCEDO, INGENIERO Y TORERO DE LA LENGUA.

Don Luis Fernández Salcedo

Don Luis Fernández Salcedo, nace en Colmenar Viejo (Madrid) un día 3 de septiembre de 1901 y fallece en Madrid el 10 de julio de 1986. Hace unos días, se cumplieron 40 años de su muerte y dentro de otros tantos, se cumplirán 125 años de su nacimiento.

En 1927, termino sus estudios de ingeniero agrónomo en Madrid, obteniendo plaza, enseguida, en el Ministerio de Agricultura, participando en trabajos importantes como las obras de drenaje y saneamiento de las marismas del Guadalquivir y la construcción de un túnel de mas de un kilómetro, en la línea férrea que une Madrid y Burgos. Siendo fundador y redactor de las revistas "Agricultura", "Ganadería" y "La Vida en el Campo". 

don Vicente Martínez, celebre ganadero
colmenareño, bisabuelo de don Luis
Fernández Salcedo.

Pero, habiendo nacido en Colmenar Viejo, tierra ganadera de bravo por antonomasia hasta la llegada de la Guerra Civil (1936-1939), habiéndose criado entre añojos, erales y utreros, e incluso, habiéndose alimentado de la misma leche que dichos animales mamaron, pues, era biznieto del célebre ganadero de reses bravas colmenareño don Vicente Martínez y siempre su familia estuvo ligada al ganado bravo; lo que en verdad le hacía ilusión y lo que era su verdadera pasión, era escribir de toros, era hablar de toros, era aprender y enseñar de toros y de tauromaquia. 

Fernández Salcedo, ante todo, era un defensor a ultranza del toro bravo, sabedor convencido de que, en el animal, está la base en la que se sustenta la Tauromaquia. Era un "torista" proclamado.

Fue socio fundador de la prestigiosa peña taurina madrileña "Los de José y Juan", entidad ésta, intransigente defensora de la cultura clásica y "torista" de la Tauromaquia. 

Desde sus relatos novelados, nos dejó una crónica taurina viva del siglo XIX y XX, en la mayoría de sus aspectos, totalmente actualizados a los momentos que vivimos. En su obra, nos enseña de manera grata y entretenida, principalmente, la vida del toro, como elemento primordial, así como, también, todo lo que lo rodea, describiendo al animal en el campo, sus familias y antecedentes, las características de las diferentes familias y de las diferentes ganaderías, sabe de tientas y de cómo se selecciona la bravura.

Aunque Fernández Salcedo es, además, un sabio conocedor de la lidia del toro en la plaza, dándonos a conocer con su rica prosa, los entresijos de la fiesta brava, las hazañas y avatares de los ganaderos y nos habla de manera rica y sabia de toreros, banderilleros y sobre todo, de picadores, al considerar a éstos y la labor que desempeñan durante la corrida, como actuación clave y fundamental.

Todo el que se precie como aficionado a la Tauromaquia, alguna vez en su vida, ha de ir a beber de la fuente bibliográfica de don Luis Fernández Salcedo, porque en ella, encontrará muchas de las dudas que se tienen, adquirirá muchos conocimientos históricos y actuales, y comprobará, cómo si lo estuviera viendo en directo, como ha vivido el toro y quienes han estado en contacto con él, a lo largo de los tiempos.

Fue autor de 16 libros de toros, entre ellos se encuentran los títulos siguientes: Relatividad del tamaño de Toro, Charlas Taurinas, El toro bravo, Tres ensayos sobre relatividad taurina, Mientras abren el toril, Veinte toros de Martínez, La vida privada del toro, Diano (o el libro que quedó sin escribir), Media docena de rollos taurinos, Veintisiete acuarelas taurinas dispuestas de tres en tres, Verdad y mentira de las corridas de concurso, Cuatro conferencias taurinas con aperitivo, Don Antonio Miura y la novelesca ganadería que fundo. 

Siendo, quizás, su obra más importante y prolífica la titulada "Los cuentos del viejo mayoral", donde deja plasmados dos mundos, a veces contrapuestos, como son el mundo del campo, a través de la ganadería y las costumbres antropológicas de quienes viven en él, y la vida de la ciudad, representada por el mundillo de la plaza de toros y las tradiciones genuinas de cada lugar.

Esta obra de "Los cuentos del viejo mayoral", está compuesta por las siguientes publicaciones: Los cuentos del viejo mayoral contados y sin contar, Cuentos del viejo mayoral segunda serie, Cuentos del viejo mayoral tercera serie, Los otros cuentos del viejo mayoral y Los cuentos "trasconejados" del viejo mayoral. De esta saga de títulos, se han realizado varias ediciones, por su gran demanda en el mercado.

He dejado para el final, el que considero, igual estoy equivocado, el título que más me ha llamado la atención, por su precisión histórica, por su riqueza descriptiva, por la forma en que nos presenta a los diferentes personajes, sus ganaderías, sus relaciones entre ellos o con los demás. Para mí, una autentica y verdadera joya, su título "Trece Ganaderos Románticos".

En este libro Fernández Salcedo, nos pone ante nuestros sentidos la vida y obra de los siguientes 13 ganaderos: Don Vicente Vázquez, El marqués de Gaviría, El Conde de Vista-Hermosa, don Rafael Cabrera, Fernando VII, don Antero López, don Faustino Udaeta, don Pedro de la Morena, don Pedro Colón, don Manuel Bañuelos, don Nazario Carriquiri, don Juan Manuel Sánchez y don Antonio Miura. 

Os animo a leer a don Luis Fernández Salcedo, a los que les guste los toros y a los que no, a unos, porque aprenderán más de lo que más les gusta y lo harán, a través de una obra literaria única, y a los otros, por eso último, porque si les interesa la literatura, en la obra de Salcedo, encontrareis riqueza narrativa, ritmo secuencial y descubrimiento de terminología ancestral y variada.

En la medida de lo posible, sobre todo, de cara al invierno, para que sean historias que nos acompañen al amparo de la lumbre o de la mesa camilla, iré publicado algún que otro cuento de ese experimentado mayoral que Fernández Salcedo se inventó, para mostrarnos el mundo de la Tauromaquia, que no es otra cosa, que el reflejo fiel de la sociedad de cada momento.

Don Luis Fernández y el ganadero don Manuel
García-Aleas


miércoles, 12 de agosto de 2026

CAPITULO XX: ROBO EN "HUERTA CONEJEROS" Y "LA VENABLA" EL 24 DE NOVIEMBRE DE 1941

Mapa actual del lugar donde ocurren los hechos

Ante el sargento Antonio Bermúdez Rochel[1], perteneciente a la 118 Comandancia Rural de la Guardia y Comandante de Puesto de Montoro, comparecen a las nueve horas del día 25 de noviembre de 1941, los guardas jurados del Ayuntamiento de Montoro, llamados Cristobal Cazorla Criado, de 31 años, casado domiciliado en calle Diego Medina nº 16, y Juan García Notario, de 27 años, soltero, domiciliado en calle Chinares nº 12, quienes denunciaron que cuando se encontraban prestando servicio por el término de esta ciudad, y cuando iban a realizar la presentación en la finca denominada “Huerta Conejeros”, situada en el Pago de Santa Brigida, le salieron al encuentro tres individuos armados de fusiles, ordenándole que pusieran las manos arriba, y cacheándolos, revisándoles toda la documentación que llevaban. Después les obligaron a penetrar en la huerta, donde los tuvieron vigilados hasta que terminaron de comerse unos conejos, que habían guisado y de los que se apoderaron en la huerta mentada, y después, llamando a los dos guardas y a otro llamado GABRIEL, se los llevaron vigilados a otra huerta llamada “La Venabla”, donde la mitad del grupo de rojos habían estado comiendo, y donde los dejaron encerrados en unión de DIEGO BARBADO, BARTOLOME CORREDOR SANCHEZ, un muchacho llamado Juan, la esposa de Bartolomé Corredor llamada TERESA PADILLA EXPOSITO, y una hembra de seis años y un varón de seis meses, hijos de ambos, y dos hembras muy niñas que habían bajado casualmente a la huerta a comprar hortalizas, la mujer de Diego Barbado y la abuela de ésta, haciéndoles la advertencia de que no abriesen hasta que no hubiera venido el día, cerrando acto seguido la puerta por la parte de fuera, por donde pusieron un palo atravesado y sujeto a éste una soga que terminaba amarrada a una higuera. Que creyendo que los individuos rojos los estuvieran vigilando, no intentaron abrir la puerta, cosa que no hicieron hasta que comenzó a venir el día, saliendo inmediatamente en esta dirección a poner el hecho en conocimiento de la autoridad a los efectos que procedan, debiendo hacer constar que las señas de los sujetos mentados son: uno con mascota, uno con gorra de visera clara muy vieja, otros dos con el pelo rizado y destocados, uno con una cazadora oscura, y el otro, con boina y capote militar, y todos, vestidos generalmente con trajes oscuros y la mayoría con pantalón de pana.

Mapa de ubicación del lugar del hecho fechado en 1923

Seguidamente se recibe declaración al dueño de la “Huerta Conejeros”, que junto a los guardas antes mencionados se presentó también en el Cuartel de Montoro a poner los hechos en conocimiento de la autoridad, siendo el mismo el que acreditó llamarse Fernando Lara Exposito, de 32 años, casado, arrendatario de la huerta citada y domiciliado en la calle Marín nº 5, quien manifestó que en el día de ayer veinticuatro, estuvo en el pueblo con el objeto de sacar cinco salvoconductos para él y sus familiares que trabajan en la misma, y que sobre las diez y ocho horas del mismo día, llego a su huerta y se encontró con que estaban en ella cinco rojos huidos, armados de fusiles, pistolas y bombas, y estos tenían detenidos en la huerta a los dos guardas, al ventorrillero del “Risquillo” llamado GABRIEL ONIEVA PUERTO, a una mujer de Montoro llamada MANUELA LOPEZ RODRIGUEZ, y a JUAN DEL ROSAL EXPOSITO, y toda su familia, los que estaban como detenidos. Los rojos habían cogido cinco conejos de la conejera y los habían matado y cuando fueron a freírlos se encontraron con que en la casa no había aceite, y entonces fueron varios de ellos a la huerta llamada “La Venabla”, y cogieron un litro de aceite, con el que fueron fritos los conejos, y después de comérselos, obligaron a los guardas, al ventorrillero y se los llevaron a la huerta “La Venabla”, quedando en la casa del declarante la mujer llamada MANUELA LOPEZ y JUAN DEL ROSAL, diciéndoles al declarante que cerrara la puerta y que no abrieran hasta que no fuera de día, que la casa quedaba cercada por ellos. Que hasta que no ha sido de día claro, no han abierto la puerta apresurándose a venir al pueblo a poner el hecho en conocimiento de la autoridad.

Tras el anterior, compareció ante la Guardia Civil la que dijo ser y llamarse Manuela López Rodríguez, de 26 años, viuda, natural y vecina de Montoro con domicilio en calle Jardines nº 3, quien dijo que por ser de estado viuda y tener que atender al sustento de dos hijas menores que tiene del matrimonio, y encontrase en situación muy apurada de recursos por no tener trabajo ninguno, salió al campo con el objeto de proceder a hacer una saco de picón, y cuando lo tenía casi acabado de hacer en la finca “Huerta Conejeros”, bajó a la misma con el objeto de llenar un cubo de agua para apagarlo, encontrándose con que en la citada huerta había cinco rojos armados de fusiles, que la obligaron a partir la carne de los conejos y después de terminar, la obligaron a penetrar en la casa, donde la tuvieron hasta esta mañana del día hoy veinticinco, en que el dueño de la huerta que también estuvo encerrado en ella, abrió la puerta y salieron para denunciar el caso. Que después de terminar de comerse los conejos se llevaron a los guardas y al ventorrilleto a la huerta “La Venabla”, donde según referencias los han tenido encerrados toda la noche.

Recorte de periódico de 1929, que prueba el
anterior destino del instructor en Lucena.

Igualmente compareció ante la Guardia Civil el ventorrillero de la finca “El Risquillo”, llamado Gabriel Onieva Puerto, de 34 años, casado, domiciliado en calle Puente nº 5, quien manifestó que en ocasión en que desde su ventorro había venido a este Pago de Santa Brigida con el fin de ver a un familiar, y al pasar junto a la “Huerta Conejeros”, le salieron al paso unos individuos armados de fusiles, que después de preguntarle si era guarda como los que tenían detenidos y contestándole que no, lo registraron por si llevaba dineros, cosa que sospechaban por ser ventorrillero, y después haciendo ademán de marcharse de aquel sitio, le dijeron que penetrara en la casa con los demás. Después de que terminaron de comerse unos conejos que habían arreglado, obligaron al declarante y a los dos guardas, y se los llevaron a la Huerta “La Venabla”, donde los han tenido encerrados toda la noche, y tan pronto salió el día de hoy, abrieron la puerta y se dispusieron a denunciar el hecho a las autoridades a los efectos que procedan.

Juan del Rosal Exposito, fue el siguiente en comparecer ante el sargento instructor, el cual contaba con 18 años, soltero, natural y vecino de Montoro domiciliado en calle Jardines nº 3, manifestando que encontrándose haciendo un saco de picón, en los terrenos de la finca “Huerta Conejeros”, acompañado de su convecina MANUELA, ésta bajo a coger un cubo de agua para apagar el picón, y como notara que se tardaba, la llamo a voces y viendo que no contestaba, intento acercarse a la casa en cuyo instante, le salió al encuentro un hombre armado con una escopeta que le obligó a que se entrara en la huerta. Cuando entró en la casa, vio como su citada convecina partía carne de los conejos que seguramente habían matado los rojos, los que después de freírlos se los comieron. Después se llevaron a los dos guardas y al ventorrillero a la huerta “La Venabla”, quedándose el declarante su vecina y el dueño de la huerta con su familia, en la de “Conejeros”, advirtiéndoles los rojos, que no salieran de la casa hasta que no fuera de día, cosa que han hecho debido al temor que les infundieron los mismos. 

A continuación compareció el llamado Juan Moreno León, de 20 años, soltero, natural y vecino de Montoro y domiciliado en calle Cordoneros nº 66, el que dijo que en ocasión que iba a comprar alguna hortaliza en una de las casas de la Huerta llamada “La Venabla”, propia de BARTOLOME CORREDOR, al llegar a la huerta le salieron al encuentro uno de los rojos armado de fusil, que obligo al declarante a que entrara en la casa, observando éste como la casa estaba siendo registrada por otro de los rojos, y custodiada la puerta por otro tercer rojo. Después de registrar la casa, se llevaron al declarante, a la esposa del dueño de la huerta y a sus dos hijos y a las dos muchachas que también habían ido a comprar hortalizas a la huerta, a la casa próxima que lleva el mismo nombre de “La Venabla”, aun cuando sus terrenos están divididos, donde se comieron dos conejos del Bartolomé Corredor, y con dos gallinas de Diego Barbado Sánchez, y se los comieron los animales. Que antes de comer registraron la casa de Diego, buscando comida. Que después cerraron la puerta por la parte de afuera y los dejaron encerrados, donde han permanecido toda la noche, hasta que al venir el día la abrieron y acordaron presentarse a denunciar el caso.

Bartolomé Corredor Sánchez, también hizo acto de presencia ante la Guardia Civil, el cual contaba con 34 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en la calle Puente nº 9, manifestado que en ocasión de que regresaba a la huerta que tiene propia en el Pago de Santa Brígida denominada “La Venabla”, se encontró con la puerta de la misma cerrada, cosa que le extrañó grandemente, siendo sorprendido por dos rojos que armados de fusiles le preguntaron a donde iba, contestando el declarante que a su casa, ordenándoles en este momento, que anduviera hacia la otra casa, donde al llegar se encontró con su esposa y cuantas personas más que estaban detenidas por los mismos sujetos, que se habían dividido en varios grupos, para registrar todas las casas próximas. Que, en la casa citada más próxima a la suya, los dejaron a todos encerrados, haciéndoles saber no debían abrir la puerta hasta que fuera de día, cosa que ha realizado, y tan pronto estuvieron libres se han presentado a denunciar el caso. Que de la casa de su propiedad, han robado dos conejos y un litro de aceite, que se llevaron para freír los conejos.

B.O.P. publicando la requisitoria de los autores.

Por último, compareció ante la Guardia Civil el que dijo ser y llamarse Diego Barbado Sánchez, de 33 años, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Clavel nº 16, el que declaró que en ocasión de que había terminado el trabajo y retirarse a su casa a descansar, se presentaron en ella varios individuos, que armados de pistola lo sorprendieron, preguntándole que quién había en la casa, contestando el declarante que él y sus familiares y después inquirieron si tenía algo de comer, contestándole el declarante que no tenía de nada, cogiendo los mentados sujetos dos gallinas y las mataron, comiéndoselas, así como, dos conejos que se trajeron también de la casa de su convecino Bartolomé, registrándole toda la casa para buscar comida, después llegaron con los dos guardas y el ventorrillero y más tarde, con la mujer de su citado convecino, y el joven llamado Juan Moreno y luego su citado convecino. Después de que comieron la carne frita, les advirtieron que se iban a marchar, debiendo tener cuidado de no abrir la puerta, hasta que no fuera de día, cosa que han realizado, disponiéndose a denunciar el caso.

Finalizadas las diligencias policiales fueron remitidas al Juzgado, correspondiéndole la instrucción del sumario, al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, el que interesó de la Guardia Civil de Montoro, informara del resultado de las gestiones practicadas para esclarecer los hechos y averiguar la identidad de los autores.

El comandante de puesto de Montoro, Antonio Bellido Montilla, por oficio de fecha 20 de mayo de 1942, informó al juzgado sobre el resultado negativo de las diligencias llevadas a cabo.

El juzgado, acordó llamar por requisitoria a los presuntos autores de los hechos, lo que se llevó a efecto por medio de publicación realizada en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba nº 142 de fecha 16 de junio de 1942.

Transcurrido el plazo de quince días, sin que comparecieran los autores del robo, el juzgado los declaró en rebeldía con fecha 2 de julio del mismo año y propuso el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, al Capitan General de la Segunda Región Militar de Sevilla, por no haberse podido llegar a tener conocimiento de la identidad de los autores de los hechos y su paradero.

Tras el informe favorable emitido por el auditor de guerra, el 20 de octubre de 1942, el Capitán General de Sevilla, dicta resolución acordando el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo, conforme a lo dispuesto en el artículo 538 número 2 del Código de Justicia Militar en vigor en aquella fecha. Quedando archivado el sumario hasta nuestros días[2].

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CON ESTE CAPITULO 20, HEMOS LLEGADO A LAS VACACIONES, AL DESCANSO, PARA NO AGOBIAR Y PARA QUE QUIEN QUIERA, PUEDA RELEER LOS EPISODIOS QUE SE HAN RECOGIDO EN LAS ULTIMAS 20 SEMANAS.

CON ESTAS PUBLICACIONES, LO UNICO QUE SE PRETENDE ES DAR A CONOCER UNA EPOCA, MOSTRAR LA VIDA DE LAS PERSONAS DE ENTONCES EN LO RURAL, FORMAS DIFERENTES DE VIVIR COMPARADAS CON LAS DE NUESTROS DIAS, SUCESOS CONTADOS POR QUIENES TUVIERON LA SUERTE O LA DESGRACIA DE VIVIRLOS, COMPARTIR DATOS Y DOCUMENTOS QUE ENRIQUEZCAN EL CONOCIMIENTO A OTRAS GENERACIONES, PARA EL QUE LO DESEE, PUEDA ESTUDIAR Y CONSTATAR LOS DIFERENTES ACONTECIMIENTOS RECOGIDOS EN LOS MISMOS, Y ASI, ENRIQUECER EL ENTENDIMIENTO, DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIOLOGICO Y ANTROPOLOGICO.

HASTA DESPUES DEL VERANO, QUE CONTINUEAREMOS. PASADLO TODOS MUY BIEN.

Página del diario LA VOZ de 28/09/1929


[1] Según consta en el diario LA VOZ de fecha 28/09/1929, el agente de la Guardia Civil Bermúdez Rochel, en dicha fecha, estaba destinado en el Puesto que referido Cuerpo tenía en la ciudad de Lucena (Córdoba). Véase recorte que de dicho periódico se publica en este trabajo.

[2] Lo recogido en este capítulo, es fiel reflejo de lo que consta en el sumario instruido en su día, por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en el mismo.

 


miércoles, 5 de agosto de 2026

CAPITULO XIX: ROBO EN EL CORTIJO “SAN NICOLAS” OCURRIDO EL 5 DE ENERO DE 1941.

Mapa donde se puede apreciar la distancia entre
los tres puntos donde ocurrieron los hechos.

En este capítulo vamos a tratar el tercer robo cometido durante tres días seguidos en el mismo pago de “Casillas”.

Sobre las cinco de la tarde del 5 de enero de 1941, hizo acto de presencia en el puesto de la Guardia Civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina, ante el brigada comandante de puesto Castor Avila Gozalo[1], quien acredito ser y llamarse Alfonso Cabello Fernández, de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en el “Ventorrillo de Casillas”, denunciando, que encontrándose en la puerta de su domicilio, pasó un automóvil que venía con dirección a Montoro procedente del “Molino de San Nicolás”, el cual se detuvo diciéndole los ocupantes del mismo, que en el camino habían detenido el vehículo unos cuantos individuos armados de escopetas y pistolas con actitud amenazadora, quienes al comprobar que en dicho vehículo viajaba una persona enferma, la dejaron pasar, continuando dichos sujetos la dirección hacia referido cortijo, suponiendo que se trataban de huidos de la sierra y que instantes después se hallarían robando en el molino nombrado, el denunciante para ganar tiempo, no dudo en el vehículo referido, desplazarse hasta el cuartel para ponerlo en conocimiento.

Sin pérdida de tiempo, el brigada instructor de las diligencias policiales, acompañado de toda la fuerza de agentes del cuerpo que había disponible en el cuartel y un grupo de legionarios, en el autocar de servicio que tenían asignado, pusieron rumbo hacía el “Cortijo San Nicolás”, a donde llegaron sobre las siete de la tarde, procediendo el suboficial Avila, a interrogar al arrendatario de dicho cortijo, llamado Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años de edad, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, con domicilio en el cortijo referido, quien manifestó que serían las diez y siete horas, cuando regresaba a su domicilio encontró en la puerta del mismo a un hombre armado con escopeta y pistola; otro pudo ver con el mismo armamento en la esquina de la derecha; y otro, en el de la izquierda, obligándole el que se hallaba en la puerta a entrar y encontrando dentro, dos individuos más con el mismo armamento, registrando la casa y una vez que lo habían efectuado, empezaron a preguntarle al declarante, dónde tenía las armas, ante la negativa de este a manifestarle que nunca las había tenido, lo cachearon quitándole la cartera con dos billetes de quinientas pesetas y diciéndole que ellos, eran agentes de la autoridad, también registraron las habitaciones inmediatas que habita otro casero de otra parte de dicho cortijo, de donde solamente se llevaron cinco pesetas de tabaco que había comprado el día antes, tomando dirección del “Cerro El Ermitaño” y desapareciendo por las cañadas inmediatas. Igualmente dice que ignora la serie y número de los billetes, y que los cinco individuos vestían de paisano, uno era grueso, bajo, moreno con bigote, con una pelliza oscura y bilbaína, también, llevaba gorra otro, de unos 30 años, alto, metido en carnes, rubio claro, otro muy moreno, bajo, cerrado de barba, grueso y los restantes no pudo dar las señas por no haberlos visto detalladamente.

Ventorrillo de Casillas de Velasco

Inmediatamente el instructor acompañado de la fuerza que le auxiliaba, se desplazó hasta la casa inmediata, donde fue interrogado el casero que dijo llamarse Antonio Gómez Fernández, de 32 años, casado, del campo, natural y vecino de Montoro, con domicilio en referida casa, el cual dijo que al ir a entrar en su domicilio, se encontró con tres hombres armados de escopeta y pistola, y dos dentro de la casa registrándola y llevándose solamente un duro de tabaco, en cajillas de cincuenta y cinco céntimos y paquetes de ochenta y cinco, haciendo la misma narración que el anterior declarante.

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, en cuyo órgano judicial se instruyó el preceptivo sumario, en el que se acordó interesar del puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias que en averiguación de los hechos, se hubieran practicado.

La Guardia Civil de Montoro, por medio del comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, contestó el 22 de enero de 1941, en el sentido, de que, por el momento, no habían dado resultado positivo las diligencias practicadas, continuándose las mismas que de dar resultado satisfactorio, se daría la oportuna cuenta al Juzgado.

El 28 de marzo de 1941, el Juzgado escucha en declaración a Alfonso Cabello Fernández, de 41 años, casado, industrial, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Cedrón nº 1, el cual ratificó la denuncia interpuesta ante el puesto de la Guardia Civil de Montoro el 5 de enero de ese mismo año, añadiendo que su comerció había sido asaltado tres veces, la primera, no pudieron consumar el robo, porque un individuo llamado Vicente Medina Ventura, agarró un fusil de uno de los asaltantes, empezando a forcejear con él , dando como resultado que los otros autores que estaban fuera, hicieran una descarga y salieran huyendo sin robar, pero que posteriormente y en dos ocasiones más, volvieron y robaron cuanto quisieron, y como el declarante se hallaba en la puerta del comercio cuando el coche que en la declaración citada pasó y le dijo que los huidos de la sierra, estaban cerca, inmediatamente se metió en el vehículo, viniendo a Montoro para dar conocimiento, para ver si se podía detener a esta partida, ya que el declarante suponía que su comercio y casa, serian otra vez saqueados.

Declaró también al día siguiente, Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, domiciliado en calle Chinares nº 12 (retamar), el cual ratificó su declaración de fecha 5 de enero de 1941, añadiendo que no conoció a ninguno de los que fueron a robar, pero que creía que pudieran ser de la parte de Villanueva de Córdoba, más que nada lo notó por la vestimenta y por la forma de hablar, ya que los pueblos tienen unos modismos, que no se usan en los demás pueblos, añadiendo que entre los individuos que hace poco han cogido de la sierra, se dice que uno de ellos, estuvo en el “Ventorrillo de Casillas” en fecha que en el atestado se dice, pero añade que este sujeto fue muerto, cuando las fuerzas de regulares intentaban detenerlo.

Boletín Oficial de la Provincia publicando
la requisitoria.

En el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba se publica requisitoria de 17 de junio de 1942, requiriendo a los cinco autores de los hechos ocurridos en el “Cortijo San Nicolás” para que en el término de quince días comparezcan ante el Juzgado, a fin de responder de sus posibles responsabilidades. Transcurrido dicho plazo, sin haberse producido referida comparecencia, conforme a lo dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar vigente en aquella época, se declaró la rebeldía de dichos autores.

El 15 de septiembre de 1942, el Juez Velasco Arenas, al no haberse podido averiguar la identidad de los autores del robo en el “Cortijo San Nicolás”, propone el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, remitiéndola al Capitán General de la Segunda Región Militar para que así lo acordará.

Previo informe de la Auditoria de Guerra de fecha 20 de octubre de 1942, en el sentido de que era procedente el sobreseimiento propuesto, el Capitan General por resolución dictada siete días después, acuerda referido sobreseimiento provisional y archivo de la causa.

Este es el último hecho, de los tres que fueron cometidos en el Pago de Casillas de Velasco, durante los días 3, 4 y 5 de enero de 1941, desarrollados en éste y los dos anteriores capítulos que preceden[2].



[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en este capítulo y en todos los anteriores, es fiel reflejo de lo que constan en los diferentes sumarios instruidos y concretamente en este caso, en el sumario en su día instruido por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en los mismos.

martes, 28 de julio de 2026

CAPITULO XVIII: ROBO EN LA FINCA “LAS ALCORNOCOSAS” OCURRIDO EL 4 DE ENERO DE 1941.

 

Cortijo "Las Alcornocosas" de Montoro.

Al día siguiente del hecho relatado en el Capítulo XVII anterior, un robo ocurrido en “Casillas de Velasco”, se produce otro robo que guarda analogía y relación en la finca “Las Alcornocosas”, distantes unos 10 kilómetros, aproximadamente, un lugar de otro.

A las ocho de la mañana del 4 de enero de 1941, comparece en el Destacamento de la Guardia Civil establecido en la finca “Vicario” de Adamuz perteneciente al Sector nº 3 de Montoro y ante el cabo Ricardo García Ropero[1], la que dijo ser y llamarse Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro y domiciliada en el “Cortijo de las Alcornocosas”, la cual dijo: Que sobre las primeras horas de la noche del día anterior, se personaron en la finca mencionada, cinco individuos vestidos con ropas de campo, uno de ellos con escopeta y otro con fusil, estos sujetos entraron en la casa y echando fuera a las personas, hicieron un registro llevándose 18 panes, 4 kilos de harina, unas cuantas de aceitunas y unas cuerdas. Por la dirección que traían los individuos, por las ropas y armas son los mismos que una hora antes cometieron otro robo en la finca del “Cuero”, que dista de ésta última finca dos kilómetros.
Mapa ilustrativo de los 10 Km. que distan entre
Casillas y Las Alcornocosas

Acto seguido, el instructor del atestado, acompañado de los guardias segundos Antonio Borrego Osuna[2], Lorenzo Cuadra Barragan[3], Antonio Serrano Benítez[4], José Páez Poley[5], Julián Romero Heras[6], Luis Carnero Dionisio[7] y Luis Dominguez Casado[8], salieron del destacamento a realizar las diligencias que el caso requería, llegando hasta la finca “Las Alcornocosas”, donde comprobaron la veracidad de los hechos denunciados, procediendo inmediatamente a dar una batida por la zona, efectuando un reconocimiento por los montes y barrancos que rodean la casa donde ocurrió el robo, en dirección al Destacamento de la finca “Martiañez”, sin que ofrecieran las gestiones resultado positivo, pese a que estuvieron realizando el servicio hasta las diecinueve horas de aquel día 4 de enero, momento en que decidieron montar un apostadero[9] en el “Arroyo del Fresnedillo”, permaneciendo en el lugar hasta las dos de la madrugada del día 5 de enero de 1941, sin que dicho apostadero diera resultado satisfactorio. Terminando el servicio no sin antes dar cuenta a los destacamentos limítrofes, para que continuaran con las diligencias.
Paraje del "Cortijo Las Alcornocosas"

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 6 de Córdoba, el que instruyó el correspondiente sumario y acordó oír en declaración a la denunciante Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro, domiciliada en Plaza de Santa María nº 10, la que tras ratificar íntegramente la declaración que prestó en su día ante el destacamento de la Guardia Civil del “Vicario”, a preguntas efectuadas por el juez, manifestó desconocer la identidad de los autores del robo denunciado.

Con fecha 6 de mayo de 1942, el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, Antonio Bellido Montilla[10], informó que hasta esa fecha no se había podido averiguar la identidad de los autores de los hechos ocurridos en la finca “Las Alcornocosas”. En el mismo sentido y con fecha 20 de dicho mes y año, informó el comandante de puesto de la Guardia Civil de Adamuz, Luis Gutiérrez García[11].
Casería del "Cortijo Las Alcornocosas"

Tras ser llamados los autores de los hechos, por requisitoria, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba nº 136 del martes 9 de junio de 1942, fueron declarados en rebeldía y remitida la causa para informe de la auditoria de guerra de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla, proponiendo el sobreseimiento y archivo del procedimiento.

El auditor de guerra emite informe con fecha 19 de octubre de 1942, en el sentido de que procedía el sobreseimiento y archivo del sumario, con arreglo al nº 2 del artículo 538 del Código de Justicia Militar en vigor entonces, al no haberse podido conocer la identidad de los cinco autores de los hechos y su paradero.

Así pues, el capitán general de la Segunda Región Militar de Sevilla, Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, por resolución de 27 de octubre de 1942, acuerda el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo.

Archivo que se ejecuta el 19 de enero de 1943, sin que posteriormente conste se llevara a cabo, ninguna otra actuación. 

 

Casería de "Las Alcornocosas" de noche.



[1] Ricardo García Ropero: Ingresó en el cuerpo de la Guardia Civil por orden de 7 de agosto de 1936 y destinado a la comandancia de Málaga según Gaceta de la República nº 221 de 08/08/1936. Ascendiendo a Cabo por méritos de guerra con efectos 31 de diciembre de 1937, según Gaceta de la República nº 48 de fecha 17/02/1938.

[2] Antonio Borrego Osuna: Ingresó en la Guardia Civil procedente del Regimiento de Infantería de Montaña nº 7 por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941..

[3] Lorenzo Cuadra Barragan: Según consta en BOE nº 135 de 02/12/1938, opositó al Cuerpo de Investigación y Vigilancia (policía judicial del cuerpo nacional de policía) el día 23 de febrero de 1939 con el nº 3958.

[4] Antonio Serrano Benítez: Ingresó en la Guardia Civil procedente de las Milicias F.E.T. de Huelva por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941.

[5] José Páez Poley: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Batallón de Cazadores nº 3, donde ejercía como sargento habilitado.

[6] Julián Romero Heras: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería Galicia nº 19, donde ejercía como cabo.

[7] Luis Carnero Dionisio: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del tercio de requetés “El Alcazar”. BOE nº 53  de 22/02/1941.

[8] Luis Dominguez Casado: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería nº 28. BOE nº 53  de 22/02/1941..

[9]Apostadero: Para la Guardia Civil, es un lugar oculto o discreto donde los agentes se sitúan para realizar labores de vigilancia, control o espera.

[10] Antonio Bellido Montilla: Pasó a la reserva el 1 de noviembre de 1943, cuando estaba destinado en el puesto de la Guardia Civil de Puente Genil (Córdoba), con el empleo de sargento. BOE nº 18 de 18/01/1944.

[11] Luis Gutiérrez García: En la Gaceta de Madrid nº 162 de10/06/1932, aparece elegido como vocal obrero del Jurado Mixto de Artes Gráficas de Valladolid. Con fecha 20 de mayo de 1938 fue promovido a alférez provisional, tras superar el curso en la Academia Riffien del Ejercito y destinado a la 52 División del Ejercito (BOE nº 589 de 03/06/1938).


miércoles, 22 de julio de 2026

NOVENTA AÑOS EN EL CORAZON Y EN LA MEMORIA.....

 

Estado como quedó la Cárcel del Partido Judicial

En el día de hoy, 22 de julio de 2026, se cumplen NOVENTA AÑOS del suceso más trágico y lamentable que ha vivido Montoro, posiblemente, a lo largo de su milenaria historia.

El 22 de julio de 1936, entre las 15:30 y 16:00 horas, es invadida la Cárcel del Partido Judicial de Montoro, que se hallaba ubicada en el lugar que ocupa hoy el Mercado Municipal, por una muchedumbre violenta, embravecida por el miedo y el amparo del poder, con el fin de acabar con la vida de una media centena de montoreños, que habían sido encarcelados en las fechas anteriores, sin ningún tipo de resolución judicial, solo por sus pensamientos, principios naturales o creencias religiosas.

Tras violentar la entrada del centro carcelario, mineros venidos de Linares y La Carolina, apoyados por un importante número de milicianos montoreños, arrojando petardos de dinamita en las celdas donde se hallaban indefensos los privados de libertad, algunos, incluso hermanos de los invasores, fueron acabando con sus vidas, utilizando las agresivas explosiones de los barrenos mineros, rematando a balazos, puñaladas y descuartizando a golpe de hacha, aquellos que aún daban algun signo de estar vivos.

De los 51 presos que allí se encontraban, 41 murieron en aquel instante, 10 al escuchar la algarabía, lograron derribar un tabique y pasar a la contigua Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estos 10, fueron abatidos 2, un padre y un hijo, que cayeron a la Plaza del Charco desde los tejados de la Iglesia, el resto, osea 8, corrieron suertes diferentes, así pues, Pedro Pérez Corrales, Jerónimo Vega Rojas, Pedro Olaya Cano, Apolinar Peralbo Caballero y Bartolomé Vacas Fresco, conservaron su vida tras rigurosos procesos judiciales, y los 3 restantes, Francisco Cañas Lara fue fusilado en el Ventorrillo “La Lola” una semana después, Francisco Madueño González tras entregarse, fue trasladado a Jaén donde fue fusilado en el “Arroyo Tocón”, y el último, Sebastián Ruano García fue fusilado el 1 de agosto de 1936 en el Cerro Peralta, próximo a Villa del Río.

Los 43 mártires, que el 22 de julio de 1936, tras rezar el Santo Rosario, se enfrentaron al trance más duro de su vida, como fue perderla, por la fuerza y voluntad de quienes se creyeron con derecho a acabar con ellas, fueron:

ANTONIO ABRIL CLAROS 45 años, VICENTE AMOR MADUEÑO 16 años, MARCOS AYLLON CANO 46 años, ANGEL BAENA CACERES 35 años, BERNARDO BAENA CACERES 37 años, DIEGO BELLIDO QUESADA 45 años, JUAN BENITEZ GOMEZ DE SOMORROSTRO 31 años, MANUEL CACERES MADUEÑO 30 años, JUAN CALERO ALJAMA 62 años, RAFAEL CANALEJO MORENO 52 años, ANTONIO JAIME CARRETERO ROJAS 25 años Padre Carmelita Beatificado, TRINIDAD CRIADO SERRANO 56 años, ANTONIO DOMENECH MARTINEZ 30 años, ELISEO DURAN CINTAS 30 años Padre Carmelita Beatificado, JUAN FERNANDEZ NOTARIO 47 años, JOSE GARCIA BERNAL 58 años, JUAN GARCIA CONDE 72 años, FRANCISCO GARCIA LEON 16 años Carmelita Beatificado, RICARDO MARIANO GARCIA ROLDAN 52 años, MIGUEL JUNCAL GARCIA 60 años, JUAN JUNCAL MENDEZ 24 años, ILDEFONSO LEON CAÑAS 60 años, JUAN DE LA CRUZ LOPE MARTIN 47 años, ANTONIO LUQUE CABELLO 42 años, PEDRO LUQUE CANO 62 años Sacerdote Beatificado, MARTIN MADUEÑO RUIZ 38 años, ALFONSO MARIN MEDINA 27 años, JUAN MARTINEZ SERRANO 54 años, JOSE MARIA MATEOS CARVALLIDO 35 años Padre Carmelita Beatificado, MANUEL MEDINA VERDEJO 39 años, JUAN MOLINA BENITEZ 34 años, RAMON PEREZ SOUSA 29 años Padre Carmelita Beatificado, FEDERICO PORRAS AGUAYO 60 años, ANTONIO PORRAS BENITEZ 30 años, JUAN DE DIOS PORRAS BENITEZ 25 años, FRANCISCO ROA GUZMAN 27 años, EDUARDO ROA RUZ 67 años, ANTONIO RUANO SERRANO 35 años, LUIS RUIZ CORTES 37 años, MANUEL ANTONIO RUIZ ISASA 28 años, FRANCISCO VACAS VERDEJO 26 años, JESUS VEGA-LEAL CRUZ 48 años y MARTIN VEGA-LEAL MOLINA 28 años.

Comunidad Carmelita de Montoro en la que se hallan
los cuatro carmelitas asesinados y beatificados.

Espero haberlos nombrado a todos, si de alguno me olvidé, fue por la edad y aquello de la memoria..., que este humilde recuerdo, extensivo a todos los que perdieron el bien más preciado que Dios nos entrega, como es la vida, por la decisión caprichosa de terceros, estén siempre presentes en nuestros corazones y en nuestras conciencias, para así, evitar volver a repetir las vivencias de semejantes tragedias.

Que brille para TODOS la luz perpetua, deseando se hallen abrazados por el Señor en su Paz.


"Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí,
aunque esté muerto,
vivirá".
                 Juan 11:25