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| Mapa actual del lugar donde ocurren los hechos |
Ante el sargento Antonio
Bermúdez Rochel[1],
perteneciente a la 118 Comandancia Rural de la Guardia y Comandante de Puesto
de Montoro, comparecen a las nueve horas del día 25 de noviembre de 1941, los
guardas jurados del Ayuntamiento de Montoro, llamados Cristobal Cazorla Criado,
de 31 años, casado domiciliado en calle Diego Medina nº 16, y Juan García
Notario, de 27 años, soltero, domiciliado en calle Chinares nº 12, quienes
denunciaron que cuando se encontraban prestando servicio por el término de
esta ciudad, y cuando iban a realizar la presentación en la finca denominada
“Huerta Conejeros”, situada en el Pago de Santa Brigida, le salieron al
encuentro tres individuos armados de fusiles, ordenándole que pusieran las
manos arriba, y cacheándolos, revisándoles toda la documentación que llevaban.
Después les obligaron a penetrar en la huerta, donde los tuvieron vigilados
hasta que terminaron de comerse unos conejos, que habían guisado y de los que
se apoderaron en la huerta mentada, y después, llamando a los dos guardas y a
otro llamado GABRIEL, se los llevaron vigilados a otra huerta llamada “La
Venabla”, donde la mitad del grupo de rojos habían estado comiendo, y donde los
dejaron encerrados en unión de DIEGO BARBADO, BARTOLOME CORREDOR SANCHEZ, un
muchacho llamado Juan, la esposa de Bartolomé Corredor llamada TERESA PADILLA
EXPOSITO, y una hembra de seis años y un varón de seis meses, hijos de ambos, y
dos hembras muy niñas que habían bajado casualmente a la huerta a comprar
hortalizas, la mujer de Diego Barbado y la abuela de ésta, haciéndoles la
advertencia de que no abriesen hasta que no hubiera venido el día, cerrando
acto seguido la puerta por la parte de fuera, por donde pusieron un palo
atravesado y sujeto a éste una soga que terminaba amarrada a una higuera. Que
creyendo que los individuos rojos los estuvieran vigilando, no intentaron abrir
la puerta, cosa que no hicieron hasta que comenzó a venir el día, saliendo
inmediatamente en esta dirección a poner el hecho en conocimiento de la
autoridad a los efectos que procedan, debiendo hacer constar que las señas de
los sujetos mentados son: uno con mascota, uno con gorra de visera clara muy
vieja, otros dos con el pelo rizado y destocados, uno con una cazadora oscura,
y el otro, con boina y capote militar, y todos, vestidos generalmente con
trajes oscuros y la mayoría con pantalón de pana.
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| Mapa de ubicación del lugar del hecho fechado en 1923 |
Seguidamente se recibe
declaración al dueño de la “Huerta Conejeros”, que junto a los guardas
antes mencionados se presentó también en el Cuartel de Montoro a poner los
hechos en conocimiento de la autoridad, siendo el mismo el que acreditó
llamarse Fernando Lara Exposito, de 32 años, casado, arrendatario de la huerta
citada y domiciliado en la calle Marín nº 5, quien manifestó que en el día
de ayer veinticuatro, estuvo en el pueblo con el objeto de sacar cinco
salvoconductos para él y sus familiares que trabajan en la misma, y que sobre
las diez y ocho horas del mismo día, llego a su huerta y se encontró con que
estaban en ella cinco rojos huidos, armados de fusiles, pistolas y bombas, y
estos tenían detenidos en la huerta a los dos guardas, al ventorrillero del
“Risquillo” llamado GABRIEL ONIEVA PUERTO, a una mujer de Montoro llamada
MANUELA LOPEZ RODRIGUEZ, y a JUAN DEL ROSAL EXPOSITO, y toda su familia, los
que estaban como detenidos. Los rojos habían cogido cinco conejos de la
conejera y los habían matado y cuando fueron a freírlos se encontraron con que
en la casa no había aceite, y entonces fueron varios de ellos a la huerta
llamada “La Venabla”, y cogieron un litro de aceite, con el que fueron fritos
los conejos, y después de comérselos, obligaron a los guardas, al ventorrillero
y se los llevaron a la huerta “La Venabla”, quedando en la casa del declarante
la mujer llamada MANUELA LOPEZ y JUAN DEL ROSAL, diciéndoles al declarante que
cerrara la puerta y que no abrieran hasta que no fuera de día, que la casa
quedaba cercada por ellos. Que hasta que no ha sido de día claro, no han
abierto la puerta apresurándose a venir al pueblo a poner el hecho en
conocimiento de la autoridad.
Tras el anterior,
compareció ante la Guardia Civil la que dijo ser y llamarse Manuela López
Rodríguez, de 26 años, viuda, natural y vecina de Montoro con domicilio en
calle Jardines nº 3, quien dijo que por ser de estado viuda y tener que
atender al sustento de dos hijas menores que tiene del matrimonio, y encontrase
en situación muy apurada de recursos por no tener trabajo ninguno, salió al
campo con el objeto de proceder a hacer una saco de picón, y cuando lo tenía
casi acabado de hacer en la finca “Huerta Conejeros”, bajó a la misma con el
objeto de llenar un cubo de agua para apagarlo, encontrándose con que en la
citada huerta había cinco rojos armados de fusiles, que la obligaron a partir
la carne de los conejos y después de terminar, la obligaron a penetrar en la
casa, donde la tuvieron hasta esta mañana del día hoy veinticinco, en que el
dueño de la huerta que también estuvo encerrado en ella, abrió la puerta y
salieron para denunciar el caso. Que después de terminar de comerse los conejos
se llevaron a los guardas y al ventorrilleto a la huerta “La Venabla”, donde
según referencias los han tenido encerrados toda la noche.
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| Recorte de periódico de 1929, que prueba el anterior destino del instructor en Lucena. |
Igualmente compareció
ante la Guardia Civil el ventorrillero de la finca “El Risquillo”,
llamado Gabriel Onieva Puerto, de 34 años, casado, domiciliado en calle Puente
nº 5, quien manifestó que en ocasión en que desde su ventorro había venido a
este Pago de Santa Brigida con el fin de ver a un familiar, y al pasar junto a
la “Huerta Conejeros”, le salieron al paso unos individuos armados de fusiles,
que después de preguntarle si era guarda como los que tenían detenidos y
contestándole que no, lo registraron por si llevaba dineros, cosa que
sospechaban por ser ventorrillero, y después haciendo ademán de marcharse de
aquel sitio, le dijeron que penetrara en la casa con los demás. Después de que
terminaron de comerse unos conejos que habían arreglado, obligaron al
declarante y a los dos guardas, y se los llevaron a la Huerta “La Venabla”,
donde los han tenido encerrados toda la noche, y tan pronto salió el día de
hoy, abrieron la puerta y se dispusieron a denunciar el hecho a las autoridades
a los efectos que procedan.
Juan del Rosal Exposito,
fue el siguiente en comparecer ante el sargento instructor, el cual contaba con
18 años, soltero, natural y vecino de Montoro domiciliado en calle Jardines nº
3, manifestando que encontrándose haciendo un saco de picón, en los terrenos
de la finca “Huerta Conejeros”, acompañado de su convecina MANUELA, ésta bajo a
coger un cubo de agua para apagar el picón, y como notara que se tardaba, la
llamo a voces y viendo que no contestaba, intento acercarse a la casa en cuyo
instante, le salió al encuentro un hombre armado con una escopeta que le obligó
a que se entrara en la huerta. Cuando entró en la casa, vio como su citada
convecina partía carne de los conejos que seguramente habían matado los rojos,
los que después de freírlos se los comieron. Después se llevaron a los dos
guardas y al ventorrillero a la huerta “La Venabla”, quedándose el declarante
su vecina y el dueño de la huerta con su familia, en la de “Conejeros”,
advirtiéndoles los rojos, que no salieran de la casa hasta que no fuera de día,
cosa que han hecho debido al temor que les infundieron los mismos.
A continuación compareció
el llamado Juan Moreno León, de 20 años, soltero, natural y vecino de Montoro y
domiciliado en calle Cordoneros nº 66, el que dijo que en ocasión que iba a
comprar alguna hortaliza en una de las casas de la Huerta llamada “La Venabla”,
propia de BARTOLOME CORREDOR, al llegar a la huerta le salieron al encuentro
uno de los rojos armado de fusil, que obligo al declarante a que entrara en la
casa, observando éste como la casa estaba siendo registrada por otro de los
rojos, y custodiada la puerta por otro tercer rojo. Después de registrar la
casa, se llevaron al declarante, a la esposa del dueño de la huerta y a sus dos
hijos y a las dos muchachas que también habían ido a comprar hortalizas a la
huerta, a la casa próxima que lleva el mismo nombre de “La Venabla”, aun cuando
sus terrenos están divididos, donde se comieron dos conejos del Bartolomé
Corredor, y con dos gallinas de Diego Barbado Sánchez, y se los comieron los
animales. Que antes de comer registraron la casa de Diego, buscando comida. Que
después cerraron la puerta por la parte de afuera y los dejaron encerrados,
donde han permanecido toda la noche, hasta que al venir el día la abrieron y
acordaron presentarse a denunciar el caso.
Bartolomé Corredor
Sánchez, también hizo acto de presencia ante la Guardia Civil, el cual contaba
con 34 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en la
calle Puente nº 9, manifestado que en ocasión de que regresaba a la huerta
que tiene propia en el Pago de Santa Brígida denominada “La Venabla”, se
encontró con la puerta de la misma cerrada, cosa que le extrañó grandemente,
siendo sorprendido por dos rojos que armados de fusiles le preguntaron a donde
iba, contestando el declarante que a su casa, ordenándoles en este momento, que
anduviera hacia la otra casa, donde al llegar se encontró con su esposa y
cuantas personas más que estaban detenidas por los mismos sujetos, que se
habían dividido en varios grupos, para registrar todas las casas próximas. Que,
en la casa citada más próxima a la suya, los dejaron a todos encerrados,
haciéndoles saber no debían abrir la puerta hasta que fuera de día, cosa que ha
realizado, y tan pronto estuvieron libres se han presentado a denunciar el
caso. Que de la casa de su propiedad, han robado dos conejos y un litro de
aceite, que se llevaron para freír los conejos.
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| B.O.P. publicando la requisitoria de los autores. |
Por último, compareció
ante la Guardia Civil el que dijo ser y llamarse Diego Barbado Sánchez, de 33
años, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Clavel nº 16,
el que declaró que en ocasión de que había terminado el trabajo y retirarse
a su casa a descansar, se presentaron en ella varios individuos, que armados de
pistola lo sorprendieron, preguntándole que quién había en la casa, contestando
el declarante que él y sus familiares y después inquirieron si tenía algo de
comer, contestándole el declarante que no tenía de nada, cogiendo los mentados
sujetos dos gallinas y las mataron, comiéndoselas, así como, dos conejos que se
trajeron también de la casa de su convecino Bartolomé, registrándole toda la
casa para buscar comida, después llegaron con los dos guardas y el
ventorrillero y más tarde, con la mujer de su citado convecino, y el joven
llamado Juan Moreno y luego su citado convecino. Después de que comieron la
carne frita, les advirtieron que se iban a marchar, debiendo tener cuidado de no
abrir la puerta, hasta que no fuera de día, cosa que han realizado,
disponiéndose a denunciar el caso.
Finalizadas las
diligencias policiales fueron remitidas al Juzgado, correspondiéndole la
instrucción del sumario, al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, el
que interesó de la Guardia Civil de Montoro, informara del resultado de las
gestiones practicadas para esclarecer los hechos y averiguar la identidad de
los autores.
El comandante de puesto
de Montoro, Antonio Bellido Montilla, por oficio de fecha 20 de mayo de 1942,
informó al juzgado sobre el resultado negativo de las diligencias llevadas a cabo.
El juzgado, acordó llamar
por requisitoria a los presuntos autores de los hechos, lo que se llevó a
efecto por medio de publicación realizada en el Boletín Oficial de la Provincia
de Córdoba nº 142 de fecha 16 de junio de 1942.
Transcurrido el plazo de
quince días, sin que comparecieran los autores del robo, el juzgado los declaró
en rebeldía con fecha 2 de julio del mismo año y propuso el sobreseimiento
provisional y archivo de la causa, al Capitan General de la Segunda Región
Militar de Sevilla, por no haberse podido llegar a tener conocimiento de la
identidad de los autores de los hechos y su paradero.
Tras el informe favorable
emitido por el auditor de guerra, el 20 de octubre de 1942, el Capitán General
de Sevilla, dicta resolución acordando el sobreseimiento provisional de la
causa y su archivo, conforme a lo dispuesto en el artículo 538 número 2 del
Código de Justicia Militar en vigor en aquella fecha. Quedando archivado el
sumario hasta nuestros días[2].
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CON ESTE CAPITULO 20, HEMOS
LLEGADO A LAS VACACIONES, AL DESCANSO, PARA NO AGOBIAR Y PARA QUE QUIEN QUIERA,
PUEDA RELEER LOS EPISODIOS QUE SE HAN RECOGIDO EN LAS ULTIMAS 20 SEMANAS.
CON ESTAS PUBLICACIONES, LO UNICO
QUE SE PRETENDE ES DAR A CONOCER UNA EPOCA, MOSTRAR LA VIDA DE LAS PERSONAS DE
ENTONCES EN LO RURAL, FORMAS DIFERENTES DE VIVIR COMPARADAS CON LAS DE NUESTROS
DIAS, SUCESOS CONTADOS POR QUIENES TUVIERON LA SUERTE O LA DESGRACIA DE
VIVIRLOS, COMPARTIR DATOS Y DOCUMENTOS QUE ENRIQUEZCAN EL CONOCIMIENTO A OTRAS
GENERACIONES, PARA EL QUE LO DESEE, PUEDA ESTUDIAR Y CONSTATAR LOS DIFERENTES
ACONTECIMIENTOS RECOGIDOS EN LOS MISMOS, Y ASI, ENRIQUECER EL ENTENDIMIENTO,
DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIOLOGICO Y ANTROPOLOGICO.
HASTA DESPUES DEL VERANO, QUE
CONTINUEAREMOS. PASADLO TODOS MUY BIEN.
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| Página del diario LA VOZ de 28/09/1929 |
[1]
Según consta en el diario LA VOZ de fecha 28/09/1929, el agente de la Guardia
Civil Bermúdez Rochel, en dicha fecha, estaba destinado en el Puesto que
referido Cuerpo tenía en la ciudad de Lucena (Córdoba). Véase recorte que de
dicho periódico se publica en este trabajo.
[2]
Lo recogido en este capítulo, es fiel reflejo de lo que consta en el sumario
instruido en su día, por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba,
plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en el mismo.



















