miércoles, 24 de junio de 2026

CAPITULO XIII: ROBO EN LA FINCA “SIERRA LAS MORENAS” OCURRIDO EL 8 DE DICIEMBRE DE 1941.

 

Sierra "Las Morenas" del término municipal de Montoro

En la parte más oriental del término municipal de Montoro, se halla la “Sierra Las Morenas”, ya casi en la linde con el término municipal de Andújar y la provincia de Jaén, siendo este un paraje bellísimo de vegetación autóctona, que hace al lugar, un sitio genuino y paradisiaco.

Las hectáreas de monte que alberga el sitio, desde siempre fueron muy apreciadas por ganaderos trashumantes, que, venidos desde alejadas latitudes de la península ibérica, invernaban con sus rebaños, careando los finos y apreciados pastos de la “Sierra Las Morenas”.

Este era el caso de Eduardo Agudo Luengo[1], un ganadero segoviano vecino de la localidad de Valseca, que con una numerosa piara de animales y varios pastores que le auxiliaban, todos los años al inicio de otoño, ponían rumbo a Montoro (Córdoba) desde las tierras segovianas de procedencia, permaneciendo en estas dehesas cordobesas, hasta la llegada de la primavera.

El día 12 de diciembre de 1941, sobre las cuatro de la tarde, hizo acto de presencia Eduardo Agudo Luengo, ante el Guardia Civil Juan García-Melgares Avilés, jefe del destacamento que dicho cuerpo tenía situado en la finca “Los Rasos” del termino municipal de Montoro, en las proximidades de la carretera que une Villa del Río-Cardeña.

Mapa de situación de "Los Rasos" y la sierra "Las Morenas"

Eduardo Agudo Luengo, en su comparecencia, acreditó su identidad mediante la exhibición al guardia García-Melgares, de su cédula personal[2] de tarifa tercera, clase decimotercera, expedida en la localidad de Valseca (Segovia), con fecha 11 de octubre de 1941, justificando que se llamaba como se ha dejado dicho, de 39 años de edad, casado, de profesión ganadero, natural de Valseca (Segovia) y con residencia en el momento de comparecer ante la Guardia Civil, en la choza conocida por “La Zahurda”, ubicada en la sierra “Las Morenas” del termino municipal de Montoro y perteneciente a la demarcación policial del Destacamento situado en la finca “Los Rasos”. Siendo el objeto de su personación, el poner en conocimiento de la autoridad los hechos siguientes: Que sobre las veinte horas del día ocho del mes y año ya citados, estando en la indicada choza, se presentaron, dos sujetos armados de pistola y escopeta, y éste último -osea el que portaba la escopeta-, le despojó de más de dos mil pesetas aproximadamente que tenía y de las prendas siguientes: Cinco mantas nuevas, dos pares de zahones, tres pares de botas, varias mudas de interior, dos chaquetas de paño, además de los comestibles siguientes: Cuarenta kilos de harina de trigo, sesenta kilos de harina de cebada, quince kilos de tocino, quintal y medio de pimentón y cuatro kilos de sebo[3]. Que uno de los sujetos, representaba tener unos veintisiete años, vistiendo con mono azul y boina, y el otro, de unos treinta y siete años, con tabardo[4] de soldado y gorra, haciéndoles éstos, tanto a él, como a dos muchachos y cuatro hombres que tenía guardando su ganado, que le transportasen lo saqueado, a unos ciento cincuenta metros, aproximadamente, de la choza. Después, estuvieron cenando y cuando marchaban le dijeron, que no dijera nada, que, de lo contrario, lo matarían. Dijo también, que tres de los hombres que tenía con él trabajando, naturales de Escalona del Prado (Segovia), manifestaron que tenían miedo debido a lo que había pasado, por cuyo motivo marcharon al día siguiente de acontecer el hecho a su tierra, quedando los restantes.

Casa o choza de la zona, utilizada por pastores y mineros

Una vez tomada la comparecencia denuncia, el jefe del destacamento de la Guardia Civil de “Los Rasos” el guardia García-Melgares, dispuso salir en dirección hacia el lugar de los hechos, para constatar los mismos, haciéndolo acompañado del denunciante Eduardo Agudo y de los guardias civiles Abraham Izquierdo Cortijo[5], Paulino Serrano Jiménez[6], Ángel Hernández Hernández y Benito, Severiano Tescure Quintas[7], Faustino Domínguez Rodrigo[8] y Adolfo Medina Parada[9], llegando a la choza “La Zahurda” sobre las veintidós horas del 12 de diciembre de 1941, acordando el guardia que mandaba la fuerza y que estaba instruyendo el atestado, quedar en servicio de apostadero[10] en las inmediaciones de referida choza, hasta que se hiciera de día a la mañana siguiente. Una vez amaneció, los agentes de la Guardia Civil, comenzaron un detenido reconocimiento, tanto en la choza como en sus alrededores, comprobando la veracidad del hecho, no pudiendo dar con la pista de por donde habían huido los atracadores, debido a que la lluvia persistente de toda la noche, había incidido sobre las posibles huellas dejadas y las había borrado, aunque los agentes supusieron, que los ladrones habían tomado dirección al río de “Las Yeguas” y el monte conocido por “El Tesoro”.

El pantano de "Yeguas" desde la Sierra "Las Morenas"

De vuelta a la choza, sobre las nueve y quince horas del 13 de diciembre de 1941, el instructor del atestado tomo declaración a Emilio Expósito Flores, de 17 años, soltero, natural y vecino de Marmolejo (Jaén), pastor del denunciante, el cual dijo: Que se encontraba presente la noche que ocurrió el robo, que fueron dos los atracadores que se presentaron, uno con pistola, y el otro, con escopeta de dos cañones, llevándose treinta pesetas que tenía en un billete de veinticinco y las restantes de a peseta. Que le obligaron aquellos a que llevara el costal de harina de trigo que robaron, a la distancia ya mencionada anteriormente. Que de los dos que se presentaron, conoció al de más edad, conocido por “Frasquito el del Vidrio”[11] que residía en Marmolejo, en la calle del Calvario numero setenta y tantos, donde todavía reside la esposa de éste, que al parecer la llaman Francisca. Añadiendo, que al decirle al “Frasquito” que no le quitara el dinero, aquel le contestó, que, si no se callaba, le pegaría un tiro.

Francisco Osuna Galiot "El Vidrio"

Acto seguido prestó también declaración Urbano Fernández Lorente, de 51 años de edad, casado, pastor, natural de Fuencaliente (Ciudad Real) y vecino de Marmolejo (Jaén), quien dijo: Que era uno de los que se encontraban en dicha choza, cuando se presentaron los huidos de la sierra, los que se presentaron armados de escopeta de dos cañones, uno y el otro, con una pistola. Que le robaron una blusa nueva que tenía a listas y otros enseres de poca importancia destinados a su aseo personal. Que también le obligaron a llevar parte de dichas mercancías a la ya citada distancia de la choza y que después los dos sujetos, cenaron junto con su jefe y demás compañeros, habiéndole amenazado con matarlo si decía algo de lo ocurrido.

A las once de la mañana del día 13 de noviembre expresado, hizo acto de presencia en la choza “La Zahurda”, el alférez de la Guardia Civil Tomás Alvert Barberá[12], jefe de la sección de Cardeña, junto con seis guardias civiles de dicha sección y siguiendo las instrucciones dadas por éste, se continuaron las pesquisas para lograr la captura de los autores del robo, reconociendo el guardia García-Melgares y seis guardias más, el monte de “Las Morenas”, el “Arroyo de las Puertas” y el monte “El Tesoro”, poniendo durante la noche, apostadero en el “Arroyo del Moral”, siguiendo las investigaciones durante el día 14 de noviembre, por el barranco “El Tuerto”, regresando al destacamento a las once horas, sin que dieran todas estas gestiones resultado favorable. Los días siguientes, se continuaron actuaciones para conseguir el esclarecimiento del robo y la identidad de los autores, sin que tampoco dieran buen resultado éstas.

Parajes que fueron inspeccionados como 
consecuencia de los hechos.

Por último, el guardia instructor hace constar que, no procede a la detención del denunciante, por no haber denunciado inmediatamente los hechos, en atención a que cuando ocurrió el robo, llevaba solo ocho días en la choza “La Zahurda”, por los perjuicios causados por el suceso y por la aflicción y angustia sufridas como consecuencia de lo ocurrido, dejando al arbitrio del juez competente, el proceder o no a dicha detención, si lo estimara conveniente.

Tras informar la Guardia Civil de Montoro con fecha 20 de mayo de 1942, que no habían dado resultado positivo las diligencias que habían practicado, para identificar y detener a los dos autores del robo en la choza “La Zahurda”, el juez de instrucción acordó citar por requisitorias a los mismos, mediante su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba número 141 de fecha 15 de junio de 1942.

La rebeldía de los dos autores de los hechos, se acordó con fecha 2 de julio siguiente y el 20 de dicho mes y año, se elevó a la auditoria de guerra en Sevilla para informe, a la vista de las diligencias practicadas, la que con fecha 5 de septiembre de 1942, interesó el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, al no haberse podido determinar de forma precisa y concreta la identidad de los dos autores de los hechos, así como su localización y detención. El 10 de septiembre de ese año, el capitán general de la segunda región militar con sede en Sevilla, decreta el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo.

 

Juan García-Melgares Avilés, guardia civil que instruyó
el atestado en "Los Rasos" de Montoro en el año 1941.

JUAN GARCIA-MELGARES AVILES

La foto anterior tomada en el año 2013, corresponde al Guardia Civil instructor del atestado cuyos hechos tratamos, Juan García-Melgares Avilés, un murciano nacido en el año 1910 y que estuvo destinado en el destacamento que dicho cuerpo ubicó tras la Guerra Civil, en la finca “Los Rasos” propiedad de la familia del Río.

En un principio, inició su carrera militar en el Batallón de Zapadores Minadores llegando a ostentar la graduación de cabo, ingresando posteriormente en el Cuerpo de la Guardia Civil, donde destacó por su resiliencia, por su entrega, por su mentalidad de aprendizaje continuo y su afán de superación, ostentando la graduación de sargento de la Guardia Civil, jubilándose con dicha graduación, cuando estaba destinado en Valencia, donde fijó su residencia.

Su sentido de la responsabilidad y buen hacer, queda patente en el atestado que instruyó el 12 de diciembre de 1941, objeto de este trabajo, donde se puede apreciar, incluso en la redacción y caligrafía, su inquietud por dejar recogido con todo detalle los hechos y posteriormente, su afán por esclarecer los mismos y poner a disposición judicial a los autores, mediante la realización de tácticas policiales de todo tipo y servicios de apostadero, sin reparar en el tiempo invertido durante jornadas interminables, en los días posteriores a la interposición de la denuncia.

En sus ratos libres y descansos, se dedicaba a estudiar y a preparar exámenes, promoviendo siempre la educación y superación personal, entre sus compañeros de la Guardia Civil.

Era un entusiasta de la poesía y disfrutaba recitando poemas de memoria, llegando a ser miembro de un Club de Poesía Valenciano.

Cuando se tomó la foto anterior, contaba con la edad de 103 años, en el momento de ser considerado el estudiante universitario más longevo de la Unión Europea, al hallarse en aquel tiempo matriculado en el Grado de Geografía en la Universidad de Valencia. Al ser preguntado con motivo de dicho reconocimiento, se definía “como una persona abierta, con ganas de hacer el bien a cualquier persona, “dar amor a los demás ha sido siempre mi lema en la vida en el pasado, en el presente y en el futuro”, señalando como secretos de su longevidad, no cometer excesos, comer poco, no beber y dar cariño a los demás”.

Es de suponer, que por el tiempo transcurrido el Guardia Civil García-Melgares, en la actualidad haya fallecido, pero no ha sido posible poder identificar por los medios consultados, la fecha de su posible fallecimiento[13].


[1] Eduardo Agudo Luengo, tenía un hermano llamado Alberto, Catedrático de Latín, que fue reingresado como profesor mediante Orden de 27 de septiembre de 1936, publicada en la Gaceta de la República nº 218 de 6 de agosto de 1937.

[2] Las cédulas personales, eran unos documentos que expedían los Ayuntamientos de cada localidad a sus vecinos, de carácter personal e intransferible que, aunque carecían de foto que permitiera el reconocimiento de su titular, servían para identificar, en cierta forma, a la persona que la portaba. Eran los documentos que antecedieron al Documento Nacional de Identidad actual, que fue creado por Decreto de 2 de marzo de 1944 y cuya primera emisión, tuvo lugar el 17 de marzo de 1951, estos ya con la foto del titular, que permitía su reconocimiento en el momento de su exhibición.

[3] El pimentón y el sebo, son ingredientes que se usan para curar el queso de manera tradicional, en algunos lugares. Lo que hace suponer, que estos ganaderos vinieran pertrechados de esos componentes para elaborar quesos, mientras permanecían en las dehesas montoreñas. El pimentón, es bastante común, echárselo al queso, ya que le aporta aroma, color rojizo y un toque de sabor ligeramente ahumado o picante.   El sebo, existen lugares donde se utilizan grasas como manteca de cerdo o sebo, para frotar y sellar la corteza de los quesos curados o maduros. Quintal, era una antigua medida de masa o peso, cuyo significado, varía según el contexto histórico o geográfico. El quintal castellano, era una unidad de peso equivalente a 100 libras, unos 46 kilogramos aproximadamente.

[4] Tabardo: Prenda de abrigo, ancha y larga, generalmente usada por labradores y campesinos, confeccionada con telas gruesas como el paño burdo o piel, para protegerse del frío.

[5] Abraham Izquierdo Cortijo: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería Mixto número 86 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[6] Paulino Serrano Jiménez: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 27 de enero de 1941 (BOE de 22-02-1941) procedente del 2º Batallón de Ametralladoras nº 7.

[7] Severiano Tescure Quintas: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería de Montaña número 32 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[8] Faustino Domínguez Rodrigo: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería de Montaña número 19 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[9] Adolfo Medina Parada: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería número 32 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[10] Servicio de Apostadero: En la guardia civil se trata de una táctica de vigilancia estática, oculta y prolongada, consistente en apostar a uno o varios agentes en un punto estratégico para observar discretamente zonas de difícil acceso, pasos fronterizos o áreas naturales, con el fin de prevenir delitos o detener infractores.

[11] Frasquito el del Vidrio: Muy posiblemente el testigo, se refiera a Francisco Osuna Galiot “El Vidrio”, natural de La Carlota (Córdoba), que de muy pequeño se trasladó con su familia a residir en el paraje montoreño del “Cerro el Vidrio”, de donde tomó el apelativo. Sobre el mismo, se puede consultar más detalles en el capítulo X de esta serie, titulado “Robo en la finca “Los Eucaliptos” ocurrido el 28 de febrero de 1940”, al sitio: https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/06/capitulo-x-robo-en-la-finca-los.html.

[12] Tomás Alvert Barberá, ingresó en la Guardia Nacional Republicana nombre que se le dio a la Guardia Civil por el Ministerio de Gobernación, a partir del 29 de agosto de 1936, siendo enrolado como Brigada en la 3ª Compañía de la Comandancia de Murcia.

[13] Lo recogido en el presente trabajo está extraído de lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 3 de Córdoba, incluyéndose de forma literal algunos de sus párrafos, así como en lo referente al guardia civil García-Melgares, lo publicado en revista de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con fecha 26 de septiembre de 2013.


miércoles, 17 de junio de 2026

CAPITULO XII: ROBO EN LA “HUERTA SEVILLA” AL SITIO DE “LA FUENSANTA DE MONTORO” OCURRIDO EL 9 DE ENERO DE 1941.

 

Actual merendero junto a la Ermita de la Fuensanta de Montoro, próximo
a la Huerta Sevilla, lugar donde ocurrió el robo.

El día 10 de enero de 1941, al medio día, poco antes de las catorce horas, cuando se encontraban en las cuadras de la Plaza de San Miguel terminando de enjaezar dos caballos alazanes, para salir en servicio de correrías[1], la pareja de la guardia civil de Montoro, compuesta por los guardias segundos Miguel Roca Luque -jefe de pareja- y Luis Salido Jiménez, recibieron la orden del comandante de puesto de dirigirse inmediatamente a la “Huerta Sevilla”, ubicada en las proximidades de la Ermita de la Virgen de la Fuensanta, a fin de constatar la comisión de un robo en dicho lugar, del que se había tenido conocimiento hacía un rato, en el cuartel de la guardia civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina.

Pareja de guardias civiles en servicio de correrias

Tan pronto estuvo compuesto el servicio formado por ambos guardias civiles y por cinco legionarios, tomaron dirección hacia el lugar expresado, constituyéndose en el mismo e iniciando la tramitación del atestado correspondiente, a las diecisiete horas, tomando declaración al encargado de dicha huerta llamado Manuel Mesa Alba, de 33 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Huerta Sevilla, quien en relación con lo sucedido dijo: Que sobre las veinte horas del día anterior -9 de enero de 1941-, llegaron a la puerta cuatro individuos armados, tres de ellos de fusiles, y otro, con escopeta, los cuales le dijeron que “qué ganado tenía y sí tenía comida”, a lo que contesto que comida no tenía, y de ganado había unos cuantos de lechones, a lo que contestó uno de dichos individuos que registraría la casa, cosa que hicieron seguidamente, registrando en todas las habitaciones, así como en los baúles y otros objetos, y cuando llegaron a la corraleta y vieron los cerdos, sacaron una lechona de unas cinco arrobas de peso aproximadamente y la sacrificaron seguidamente en la puerta de la casa con unos cuchillos que había visto en la misma, cuando la registraron, pidiéndole además unos cuatro kilos de harina y uno de ellos, que mandaba destacado, le pidió la bilbaína que tenía puesta, diciéndole que si no se la daba se llevaría otra que había visto en el baúl. Hecho lo cual, se marchándose, llevándose consigo la lechona sacrificada la cual descuartizaron, así como los cuatro kilos de harina y la referida bilbaína, diciéndole al marcharse, que se cuidara mucho de no abrir la puerta hasta que transcurriera, por lo menos, una hora, no pudiendo por tal motivo ver la dirección que tomaban. Siendo los indicados sujetos de las señas siguientes: uno de unos 20 años, alto, más bien fuerte, con un mono azul, otro, de unos 22 años, alto, con una blusa clara, otro de unos 35 años, bajo, con pelliza clara de trincha y chalina negra, otro de 30 años, bajo, con capote de militar, no pudiendo concretar más señas, ni tener más que decir.

Tras ello, el jefe de pareja y demás personal a sus órdenes, comenzaron la búsqueda de los individuos que llevaron a cabo el robo, examinando los barracones, cuevas y demás lugares sospechosos existentes en aquellas inmediaciones, interrogando a cuantas personas iban encontrando, sin que lograran resultado positivo.

El 20 de mayo de 1942, la guardia civil de Montoro a requerimiento del Juzgado, informa que pese a las gestiones que se venía practicando desde el momento de ocurrir los hechos, para averiguar la identidad de los autores y su paradero, no ha podido obtenerse un resultado satisfactorio.

El 2 de junio de 1942, el juez acuerda llamar por requisitorias a los autores del robo en la "Huerta Sevilla" y les otorga conforme a Derecho, el plazo de quince días para que comparezcan ante la autoridad judicial, apercibiéndoles que de no hacerlo, serían declarados en rebeldía. 

B.O.P. de Córdoba incluyendo requisitoria.

No concurriendo los autores del robo en virtud de la requisitoria, el Juez acordó tenerlos por rebeldes.

A la vista de ello, por el juzgado se propuso el sobreseimiento provisional de la causa y el auditor de guerra, así lo consideró en su escrito de 24 de octubre de 1942. A lo que accedió el Capitán General, seis días después, osea el 30 de octubre de 1942, quedando la causa archivada provisionalmente, desde entonces hasta nuestros días[2].



[1] Servicio de Correrías: Patrullaje rural a pie o a caballo (hasta la década de 1970) o en vehículo implementado por la Guardia Civil por medio de circular del Duque de Ahumada dictada el 22 de septiembre de 1850.

[2] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados literalmente, con lo que consta en el original.

miércoles, 10 de junio de 2026

CAPITULO XI: ROBO EN LA FINCA “LAS GAMONOSAS” OCURRIDO EL DIA 14 DE NOVIEMBRE DE 1940.

 

Paraje del Cortijo "Las Gamonosas" del término de Montoro.

La dedicación ganadera de muchos territorios de Montoro, se hunde en la memoria de los tiempos, y así, son muchas las fincas que desde siempre fueron dedicadas a la explotación ganadera, por parte de vecinos de Montoro, o de ganaderos venidos de otras latitudes, con sus piaras y hatos, practicando la trashumancia más ancestral.

La llegada a las dehesas montoreñas extendidas por su término municipal y sobre todo, a la vera de las vertientes de sus ricos y caudalosos ríos y arroyos, de ganaderos procedentes de tierras frías, con el fin de paliar mejor el invierno, era una costumbre arraigada, y así, fueron muchos los ganaderos sorianos, conquenses, salmantinos, e incluso, de tierras más próximas como Jaén y Granada, los que venían a pasar la temporada, de forma familiar y tradicional, desde el inicio del otoño a los primeros albores de la primavera, que retornaban a sus tierras de origen.

Juan Blanque Collado[1], era un granadino natural de Alcontar (Almería) y residiendo en un anejo o pedanía de la localidad granadina de Caniles, que, desde antes de la guerra civil, de manera tradicional y junto con su familia, trasladaban su ganado a carear las tierras del “Cortijo Las Gamonosas” de Montoro, desde la casa cueva donde vivían en el Cortijo de las Cuevas de la Yesera en Caniles, hasta la casa de dicho cortijo en este término municipal, donde solían llegar en la segunda mitad del mes de octubre.

Juan Blanque Collado, compareció sobre las 12:30 horas del día 15 de noviembre de 1940, en la casa cuartel de la guardia civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina, ante el alférez Moisés Gómez García, denunciando que sobre las seis horas del día anterior, osea 14 de noviembre, se presentaron en el “Cortijo Las Gamonosas”, dos individuos de los huidos de la sierra, uno alto moreno, con bilbaína, guerrera kaki, leguis de color, con una pistola y un fusil, de unos 30 años de edad, y el otro, de 35 años, con chaqueta y pantalón oscuro, polainas de cuero, y con sombrero color claro, los cuales le amarraron las manos atrás con una correa, y le sustrajeron de un bolso que tenía pendiente del cuello por debajo de la camisa, dos mil pesetas en billetes del Banco de España, uno de quinientas, de cien y de cincuenta, y de una cartera que tenía en un bolsillo de la americana, cuarenta y cinco pesetas más, además se llevaron unos pantalones, unas tijeras, y una navaja, diciéndole que se metiese dentro del cortijo y que no saliera en todo el día, por cuya circunstancia no pudo dar cuenta hasta el día de hoy, no sabiendo la dirección que tomaron los asaltantes.

Mapa de situación del Cortijo "Las Gamonosas" de Montoro

El alférez que tomo la denuncia, en unión de varios agentes del puesto de Montoro, se trasladó al cortijo “Las Gamonosas” donde comprobó los hechos denunciados y comenzaron a practicar diligencias, encaminadas a localizar a los dos autores de lo hechos, con el fin de ponerlos a disposición judicial, actuaciones que duraron hasta el día siguiente, osea 16 de noviembre, dando todas las gestiones, resultado negativo.

El 21 de noviembre de 1940, teniendo por cabeza el atestado levantado por la guardia civil del puesto de Montoro, el Juez de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, Luis Velasco Arenas, abre sumario y comienza a investigar lo ocurrido.

Paraje por donde discurre el "Arroyo de las Gamonosas" de Montoro

Con fecha 7 de junio de 1941, conforme a lo interesado por la autoridad judicial, la guardia civil de Montoro, informa en el sentido, que, desde el día de los hechos, practican activas diligencias encaminadas a tener conocimiento de la identidad de los dos individuos que cometieron el hecho y su actual paradero, para proceder a su detención, sin que por el momento dieran resultado positivo dichas gestiones.

Se interesaron informes sobre el denunciante Juan Blanque Collado, al Ayuntamiento de Montoro y la Jefatura Local de Falange, contestando ambos organismos que al ser arrendatario de la finca “Las Gamonosas” del termino de Montoro, reside esporádicamente durante periodos de tiempo en la misma, donde pasta su ganado, pero no tienen conocimiento suficiente del mismo, como para emitir informes acerca de su conducta.

Ante la imposibilidad de poder determinar la identidad de los autores y su paradero, se acordó llamarlos por requisitorias, mediante la publicación correspondiente en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, para que en el plazo de quince días comparecieran en el juzgado, publicación del tenor literal siguiente:

Requisitoria publicada en el B.O.P. de Córdoba

Transcurrido el plazo y no habiendo comparecido los dos individuos autores del hecho en el juzgado, éste elevo las diligencias a la auditoria de guerra, la que con fecha 24 de octubre de 1942, informo en el sentido de que procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa, hasta fueran hallados los autores. 

El capitán general de la segunda región militar don Miguel Ponte y Manso de Zúñiga, con fecha 30 de octubre de 1942, decretó dicho sobreseimiento provisional y archivo del sumario.[2]



[1]  Natural de Alcontar (Almería), hijo de José Blanque Requena y de Ana Collado Corral, afincado en el Cortijo de las Cuevas de la Yesera, pedanía del pueblo de Caniles (Granada), de estado casado y de 37 años cuando compareció ante la guardia civil a interponer la denuncia, sobre el robo en "Las Gamonosas". 

[2] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados fielmente, con lo que consta en el original.



jueves, 4 de junio de 2026

CAPITULO X: ROBO EN LA FINCA “LOS EUCALIPTOS” OCURRIDO EL 28 DE FEBRERO DE 1940

 

Paraje finca "Los Eucaliptos"

Al finalizar la contienda civil (1936-1939) y con el fin de controlar los territorios ubicados en las estribaciones de Sierra Morena, la guardia civil desplegó una serie de destacamentos en las fincas erradicadas en puntos estratégicos, destinando a ellos agentes de ese cuerpo, auxiliados por miembros del ejército, para estar próximos a aquellos sitios por donde pudieran moverse los huidos de la sierra y a los lugares donde se pudieran cometer hechos delictivos.

En la Sierra de Montoro, había distribuidos varios de estos destacamentos, donde existían de manera permanente un número suficiente de guardias, que actuaban a modo de delegación del puesto de la guardia civil de Montoro.

Uno de esos destacamentos, ubicado en el “Molino Alto”, fue donde compareció el arrendatario de la finca “Los Eucaliptos” llamado Juan Enríquez Romero, sobre las 9:30 horas del 28 de febrero de 1940,  denunciando que unas dos horas antes, habían llegado a referida finca 10 ó 12 huidos de la sierra, armados de cinco fusiles y una tercerola, sustrayendo una escopeta del calibre 16, fuego central, de un cañón, sistema Rémington, varias prendas de vestir de caballero y 40 panes, sin que molestasen en nada a dicho arrendatario, ni a sus familiares, no pudiendo precisar el camino que tomaron, por haberlos dejado encerrados en el cortijo.

Cuño o sello de caucho del destacamento de la guardia civil en "Molino Alto"

Al instante, el sargento jefe del destacamento que recibió la denuncia Antonio Ocón Velasco, junto con agentes a sus órdenes, realizaron una batida por el lugar de los hechos y territorios limítrofes, sin que dichas gestiones dieran un resultado satisfactorio, averiguando tan solo que, todos los autores del robo, iban vestidos con ropa de campo y hablaban con acento del Valle de los Pedroches.

Finca "Molino Alto"

Las actuaciones policiales fueron entregadas en el juzgado, el que comenzó a instruir el correspondiente sumario, acordando requerir información al comandante de puesto de la guardia civil de Montoro, acerca del estado de las diligencias que se hubieran practicado, contestado dicho agente con fecha 20 de mayo de 1942, en el sentido de que las mismas no habían dado resultado favorable y que continuarían realizando investigaciones, para tratar de averiguar la identidad de los doce individuos que perpetraron el robo y su paradero.

El 2 de junio de 1942, se acordó llamar por requisitoria a los autores del robo, para que en el término de quince días comparecieran ante el juez instructor, con el apercibimiento que, de no hacerlo, serían declarados en rebeldía, siendo publicada la misma en el Boletín Oficial de la Provincia, con el tenor literal siguiente:

 

Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba

Pese a ello, el instructor el 15 de septiembre de ese mismo año, libra oficio a la guardia civil de Montoro, interesando que se le informe sobre la identidad de las personas, que estuvieron presentes en el cortijo en el momento de producirse el robo. Contestado la guardia civil, cinco días después, que se hallaban en el cortijo cuando el suceso el denunciante Juan Enríquez Romero, ingresado en prisión por otros hechos al emitirse el informe, Aurora Ruiz Repiso domiciliada en la finca “Los Eucaliptos”, Daniel Martínez Morales y Daniel Rubio Rubio, ambos domiciliados en el Retamar en casa de un tal Alfonso, Amado Rubio Rubio, Emilio Martínez Morales y Eloísa Martínez Rubio, estos tres domiciliados en Montoro en las casas caídas, Juan Martínez Rubio que se encontraba prestando servicio militar en Granada, Miguel Callejas García residente en el cortijo “Mina del Castillo” de Montoro, y Juan Coleto Callejas domiciliado en la finca “Cerca del Eucalipto” también del término municipal de dicha localidad.

El juez decide iniciar una ronda de declaraciones para oír la versión de los hechos, respecto de quienes se hallaban presentes, en el momento de ocurrir los mismos, siendo el primero en declarar, Juan Enríquez Romero, el que lo hizo el 16 de enero de 1943 y dijo contar con 40 años de edad, ser casado, agricultor, natural y vecino de Villanueva de Córdoba, domiciliado en calle Ejido nº 26, el que ratificó la denuncia que hizo en su día ante el destacamento de la guardia civil sito en el “Molino Alto” del término de Montoro y en relación a los hechos dijo: Que vivía en el cortijo denominado “Los Eucaliptos” de la demarcación policial de “Molino Alto” con su señora y sus hijos y dos o tres obreros que trabajaban en el mismo y sobre las cinco o seis de la mañana del día 28 de febrero de 1940, se presentaron en la citada finca un grupo de individuos de la sierra, que no pudo conocer, armados con cinco fusiles y una tercerola, los cuales bajo amenazas, se apoderaron de una escopa calibre 16 de fuego central de un cañón, sistema Remington, varias prendas de vestir de caballero y cuarenta panes de un kilo de peso. Que no fueron molestados ninguno de los que allí se encontraban, marchándose los individuos sin que el declarante, ni ninguna de las personas que se encontraban allí, pudieran precisar el rumbo que tomaron, por haberlos amenazado, diciéndoles, que si salían a la puerta los matarían. Preguntado si conoció a alguno de los que cometieron el robo, manifiesta: Que posteriormente fue detenido un individuo de la sierra llamado Diego Bautista Caparrós alias El Andrino, el cual fue reconocido por el declarante como uno de los asaltantes del cortijo, que este individuo fue detenido por las fuerzas de un Tabor de Regulares, en el Cerro de las Cabezas; que no ha podido averiguar quienes pudieran ser los otros que asaltaron su domicilio.

"Molino Alto" lugar de ubicación del destacamento de la guardia civil.

El 17 de abril de 1943, el juez se desplaza hasta la prisión de Córdoba, para tomar manifestación a Diego Bautista Caparrós a) El Andrino, el cual se encontraba preso a espera de juicio por otros hechos y este manifestó: Que tenía 35 años de edad, casado, natural de Los López (Almería) y vecino de Montoro domiciliado en calle Jardines número 3, y en relación a este robo dijo: Que es cierto que el día 28 de febrero de 1940, estuvo en unión de varios huidos más, en el cortijo “Los Eucaliptos” del término de Montoro, de donde se llevaron una escopeta, una chaqueta y quince o veinte panes, sin que molestaran para nada, a nadie del referido cortijo. Preguntado para que manifieste quienes eran los que iba con el declarante en aquella ocasión dijo: Que Frasquito Osuna Galiot, natural de La Carlota y vecino de Marmolejo, un tal Jacinto, Cristóbal, Baldomero estos tres de Marmolejo, uno conocido por “El Abuelo” de Cañete de las Torres y “El Portugués” de Marmolejo, suponiendo que todos estos continúan huidos.

A la causa, se unió informe del juzgado por el cual se hacía constar que Diego Bautista Caparrós “El Andrino”, se hallaba en prisión en virtud de procedimiento número 918/1939 y en él, no aparece incluido el asalto y robo perpetrado en la finca “Los Eucaliptos” de Montoro.

Ante ello, se acordó deducir testimonio de particulares, respecto del inculpado Diego Bautista Caparros, para su unión al procedimiento por el cual se hallaba preso y que se refiere anteriormente, al estar aún pendiente de celebración de juicio, a fin de que fuera juzgado también por el robo perpetrado en “Los Eucaliptos”, y haber reconocido su participación en él.

Respecto de los otros seis individuos que según “El Andrino”, participaron con él en el robo, se ofició a la guardia civil de La Carlota (Córdoba), Marmolejo (Jaén) y Cañete de las Torres (Córdoba), para que se informase sobre la identidad completa de todos ellos.

El primero en contestar fue el comandante de puesto de la guardia civil de Marmolejo, identificando al tal “Jacinto” como Jacinto Medina Lozano a) El Concha; el “Baldomero” como Baldomero Arévalo García a) El Buen Gusto; y “El Portugués” como Manuel Gómez Oliveira a) Manolo el portugués. Adjuntando ficha policial de los tres, de las que se dejará constancia seguidamente.

El siguiente en contestar al requerimiento judicial, fue el puesto de la guardia civil de Cañete de las Torres (Córdoba), que lo hizo en el sentido de resultar negativas, las gestiones encaminadas a averiguar la filiación de un huido en la sierra apodado “El Abuelo”.

El comandante de puesto de la guardia civil de La Carlota (Córdoba), informó que Francisco Osuna Galiot, hacía unos cuarenta años que se había marchado de la Aldea de “Las Pinedas”, donde había vivido con sus padres y se marchó, a un pueblo de la Sierra. Que cuando lo licenciaron del ejercito estuvo visitando a sus familiares en dicha aldea, pero que muchos de estos familiares, no los habían visto nunca en persona, por lo que resulto imposible precisar algún dato o antecedente del mismo.

Al ampliársele su declaración a Diego Bautista a) El Andrino, este sólo pudo añadir que “El Abuelo” siempre le dijo que era de Cañete de las Torres, que podría tener entre 40 y 45 años, de 1´68 de estatura y un poco grueso, y respecto de Cristóbal, este siempre dijo que tenía familia en Marmolejo, pudiendo tener unos 27 años y la misma estatura que la facilitada, para el antes mencionado.

Ante estos nuevos datos, se vuelve a oficiar a la guardia civil de Cañete de las Torres y Marmolejo, informando el primer puesto, que tras arduas averiguaciones un vecino de Cañete llamado Andrés Zapata Rodríguez, domiciliado la calle Fuente, les informó que en el año 1933, vivió en su casa un sujeto llamado Eduardo Tejera García apodado “El abuelo” de unos 35 años, de estatura regular, natural de Orce (Granada), el que según el informante murió en el frente durante la pasada campaña, siendo estas las últimas noticias que tiene de dicho individuo.

El puesto de la guardia civil de Marmolejo, identificó al tal “Cristóbal”, como Cristóbal Egea Cazorla a) El Egea, natural de Jaca (Almería), hijo de Pedro y de Tomasa, soltero, el cual había fallecido en una refriega con la guardia civil, en la localidad de Villaviciosa (Córdoba) a finales de abril de 1942.

De la declaración prestada por “El Andrino”, se puede concluir que los autores que perpetraron este robo fueron:

- DIEGO BAUTISTA CAPARROS a) El Andrino: Natural de Los López (Almería) y vecino de Montoro (Córdoba), donde estuvo domiciliado en la calle Jardines nº 3. Lideró, en un principio y recién acabada la guerra civil, una partida de huidos cuyos movimientos estuvieron localizadas en las sierras de Montoro, Marmolejo y Andújar. Cuyos miembros, estuvieron complicados en un asesinato llevado a cabo en una tienda de la Venta del Charco, donde fue asesinado Juan Merchán Mansilla, hechos que ocurrieron sobre las 21:30 horas del 14 de agosto de 1940. Fue apresado en el Cerro de las Cabezas por soldados de un Tabor de Regulares. En virtud de la ejecución de sentencia dictada con fecha 16 de junio de 1944, fue fusilado en el cementerio de San Rafael de Córdoba, a las 7:30 horas del 9 de noviembre de 1944.

Francisco Osuna Galiot "El Vidrio"

- FRANCISCO OSUNA GALIOT a) El Vidrio. Natural de La Carlota (Córdoba), donde nació el 22 de octubre de 1901. Muy pequeño, se trasladó a vivir con su familia al “Cerro el Vidrio” del término de Montoro, donde se crio trabajando como carbonero, piconero y dedicado a la caza, cuyas piezas, iba a vender a la localidad próxima de Marmolejo (Jaén). Allí conoció a la que iba a ser su esposa, la marmolejeña Francisca Bueno Correas. Estuvo en la jefatura de este grupo, tras “El Andrino”, hasta la llegada a la partida del andujareño Francisco Expósito Prieto a) “El gafas”, que le arrebato el liderazgo. Osuna Galiot, fue de los últimos que se mantuvieron huidos en la sierra, hasta que en una escaramuza con la guardia civil en la finca “Valquemado” de Andújar, resultó muerto el 13 de mayo de 1951. Fue un destacado miembro de la 3ª guerrilla de la 21 división guerrillera.

Jacinto Medina Lozano "Periquito de la Concha"

- JACINTO MEDINA LOZANO a) Periquito de la Concha. En la ficha policial abierta en aquella fecha, se hizo constar que era de estado casado, natural de Marmolejo (Jaén), del reemplazo de 1913, vecino de Marmolejo, domiciliado en calle Navazo nº 80, perteneció desde su inicio al grupo formado por “Manolo El Portugués”, habiendo huido a la sierra como consecuencia de haber formado parte de la partida de asesinos del pueblo de Marmolejo y al terminar la guerra civil, encontrándose ya unido al jefe de la partida ya mencionado, se fugó en el mes de Marzo de 1939. Antes de la guerra, fue socialista desde el año 1931, no ejerciendo cargo. El papel que desempeña o la relación que tiene con el jefe de la partida, es la de íntima colaboración e identidad durante la contienda bélica. Había intervenido en varios atracos, ignorándose cuantos y donde. Durante la guerra, fue uno de los que contribuyó a cometer asesinatos, saqueos y quema de cadáveres en Marmolejo. De sus señas personales, se deduce que era alto, más bien delgado, color moreno y sano, pelo castaño, ojos castaños, boca regular, nariz aguileña, tiene un tatuaje en el brazo izquierdo con una figura de mujer. Abandonó la guerrilla en 1946 y se instaló en Sevilla, donde vivió con otra identidad hasta su muerte.

Manuel Gómez Oliveira "El Portugués"

- MANUEL GOMEZ OLIVEIRA a) Manolo el Portugués: De origen lusitano, fijó su residencia en Marmolejo (Jaén) al contraer matrimonio con la vecina de dicha localidad llamada Juana Serrano Fernández y en cuya localidad ejerció de policía local. Consta en su ficha policial que era casado, natural de Cobos (Portugal), perteneciente al reemplazo de 1924, vecino de Marmolejo (Jaén) domiciliado en calle Calvario sin número, era considerado el jefe de su propia partida, la cual merodeaba por los términos de Andújar, Marmolejo y Montoro. Huyó a la sierra al ser autor material de asesinatos de personas de orden. Comenzando a pertenecer a dicha partida de huidos en marzo de 1939. Antes y durante la guerra civil, fue presidente del partido comunista en Marmolejo. Se tenía conocimiento por rumor público que había intervenido en varios atracos, ignorándose el número y lugar donde ocurrieron los mismos. Durante la guerra, fue jefe de la “Checa” establecida en Marmolejo, considerándose el jefe de la banda de asesinos de dicho pueblo y participo en la quema de cadáveres. De sus señas personales se deduce que era alto, más bien delgado, moreno, pelo negro, cejas grandes negras, ojos negros, nariz alargada. Falleció en Aldea del Rey (Ciudad Real), en un enfrentamiento con la guardia civil ocurrido el 14 de julio de 1947.

- BALDOMERO AREVALO GARCIA a) El Buen Gusto: Según el informe de la guardia civil era de estado civil casado, natural de Huelago (Granada), perteneciente al reemplazo de 1924, vecino de Marmolejo (Jaén) domiciliado en calle Huertas nº 19. De él se ignoraba a qué partida de huidos pertenecía y por dónde se hallaba merodeando. Huyó a la sierra por haber participado en asesinatos en dicho pueblo de Marmolejo. Se fugó en marzo de 1939. Antes y durante la guerra civil, perteneció a la Agrupación Socialista desde el año 1931, siendo miliciano voluntario, prestando servicio con armas en dicha localidad, interviniendo en asesinatos, saqueos y maltratos a las personas de orden. Sus señas personales eran: De estatura regular, delgado, pelo rubio, color blanco, ojos azulados, nariz fina. Falleció el 8 de enero de 1944, en el cortijo “Loma Candela” de Marmolejo, en una refriega con la guardia civil.

Cristobal Egea Cazorla "El Egea"

- CRISTOBAL EGEA CAZORLA a) El Egea: Nacido en Turre (Almería). Durante la Guerra Civil Española, perteneció al batallón de Peris Caruana, llegando a ocupar el grado de capitán del ejército republicano. Herido en el frente de Teruel, fue hospitalizado y tras recuperarse escapó a Sierra Morena, donde se unió al grupo del socialista Francisco Osuna Galiot “Vidrio”. Falleció el 16 de junio de 1942 en Cerro Muriano en un enfrentamiento con la guardia civil.

- EDUARDO TEJERA GARCIA a) El Abuelo: Respecto de si la identidad de este individuo es la correcta, existen muchas dudas. Se llega a esa conclusión por la investigación realizada por la guardia civil de Cañete de las Torres (Córdoba), pero del propio informe se deduce que, posiblemente, estemos ante un error, puesto que el informante indica que dicho individuo podría haber fallecido en el frente durante la contienda civil y el robo que nos ocupa, ocurrió en febrero de 1940, osea once meses después de haber finalizado aquella.

Francisco Exposito Prieto "El Gafas" el que arrebató la jefatura a "El Vidrio"

Salvo Diego Bautista a) El Andrino, que se hallaba en prisión pendiente de celebrar juicio en consejo de guerra, el resto, al encontrarse en paradero desconocido, son llamados por requisitorias que se publican en el boletín oficial de las provincias de Jaén, Córdoba y Almería, y al no comparecer en el término de quince días, fueron todos declarados en rebeldía el 5 de marzo de 1944, acordándose inscribir dicha rebeldía en el registro central de penados y rebeldes y en los registros civiles de los pueblos de su naturaleza. Practicadas dichas inscripciones, con fecha 9 de junio de 1944, se acordó el archivo de las actuaciones judiciales seguidas por robo en la finca “Los Eucaliptos” de Montoro[1].



[1] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados fielmente, con lo que consta en el original.