miércoles, 12 de agosto de 2026

CAPITULO XX: ROBO EN "HUERTA CONEJEROS" Y "LA VENABLA" OCURRIDO EL 24 DE NOVIEMBRE DE 1941

 

Mapa actual del lugar donde ocurren los hechos


Ante el sargento Antonio Bermúdez Rochel[1], perteneciente a la 118 Comandancia Rural de la Guardia y Comandante de Puesto de Montoro, comparecen a las nueve horas del día 25 de noviembre de 1941, los guardas jurados del Ayuntamiento de Montoro, llamados Cristobal Cazorla Criado, de 31 años, casado domiciliado en calle Diego Medina nº 16, y Juan García Notario, de 27 años, soltero, domiciliado en calle Chinares nº 12, quienes denunciaron que cuando se encontraban prestando servicio por el término de esta ciudad, y cuando iban a realizar la presentación en la finca denominada “Huerta Conejeros”, situada en el Pago de Santa Brigida, le salieron al encuentro tres individuos armados de fusiles, ordenándole que pusieran las manos arriba, y cacheándolos, revisándoles toda la documentación que llevaban. Después les obligaron a penetrar en la huerta, donde los tuvieron vigilados hasta que terminaron de comerse unos conejos, que habían guisado y de los que se apoderaron en la huerta mentada, y después, llamando a los dos guardas y a otro llamado GABRIEL, se los llevaron vigilados a otra huerta llamada “La Venabla”, donde la mitad del grupo de rojos habían estado comiendo, y donde los dejaron encerrados en unión de DIEGO BARBADO, BARTOLOME CORREDOR SANCHEZ, un muchacho llamado Juan, la esposa de Bartolomé Corredor llamada TERESA PADILLA EXPOSITO, y una hembra de seis años y un varón de seis meses, hijos de ambos, y dos hembras muy niñas que habían bajado casualmente a la huerta a comprar hortalizas, la mujer de Diego Barbado y la abuela de ésta, haciéndoles la advertencia de que no abriesen hasta que no hubiera venido el día, cerrando acto seguido la puerta por la parte de fuera, por donde pusieron un palo atravesado y sujeto a éste una soga que terminaba amarrada a una higuera. Que creyendo que los individuos rojos los estuvieran vigilando, no intentaron abrir la puerta, cosa que no hicieron hasta que comenzó a venir el día, saliendo inmediatamente en esta dirección a poner el hecho en conocimiento de la autoridad a los efectos que procedan, debiendo hacer constar que las señas de los sujetos mentados son: uno con mascota, uno con gorra de visera clara muy vieja, otros dos con el pelo rizado y destocados, uno con una cazadora oscura, y el otro, con boina y capote militar, y todos, vestidos generalmente con trajes oscuros y la mayoría con pantalón de pana.

Mapa de ubicación del lugar del hecho fechado en 1923

Seguidamente se recibe declaración al dueño de la “Huerta Conejeros”, que junto a los guardas antes mencionados se presentó también en el Cuartel de Montoro a poner los hechos en conocimiento de la autoridad, siendo el mismo el que acreditó llamarse Fernando Lara Exposito, de 32 años, casado, arrendatario de la huerta citada y domiciliado en la calle Marín nº 5, quien manifestó que en el día de ayer veinticuatro, estuvo en el pueblo con el objeto de sacar cinco salvoconductos para él y sus familiares que trabajan en la misma, y que sobre las diez y ocho horas del mismo día, llego a su huerta y se encontró con que estaban en ella cinco rojos huidos, armados de fusiles, pistolas y bombas, y estos tenían detenidos en la huerta a los dos guardas, al ventorrillero del “Risquillo” llamado GABRIEL ONIEVA PUERTO, a una mujer de Montoro llamada MANUELA LOPEZ RODRIGUEZ, y a JUAN DEL ROSAL EXPOSITO, y toda su familia, los que estaban como detenidos. Los rojos habían cogido cinco conejos de la conejera y los habían matado y cuando fueron a freírlos se encontraron con que en la casa no había aceite, y entonces fueron varios de ellos a la huerta llamada “La Venabla”, y cogieron un litro de aceite, con el que fueron fritos los conejos, y después de comérselos, obligaron a los guardas, al ventorrillero y se los llevaron a la huerta “La Venabla”, quedando en la casa del declarante la mujer llamada MANUELA LOPEZ y JUAN DEL ROSAL, diciéndoles al declarante que cerrara la puerta y que no abrieran hasta que no fuera de día, que la casa quedaba cercada por ellos. Que hasta que no ha sido de día claro, no han abierto la puerta apresurándose a venir al pueblo a poner el hecho en conocimiento de la autoridad.

Tras el anterior, compareció ante la Guardia Civil la que dijo ser y llamarse Manuela López Rodríguez, de 26 años, viuda, natural y vecina de Montoro con domicilio en calle Jardines nº 3, quien dijo que por ser de estado viuda y tener que atender al sustento de dos hijas menores que tiene del matrimonio, y encontrase en situación muy apurada de recursos por no tener trabajo ninguno, salió al campo con el objeto de proceder a hacer una saco de picón, y cuando lo tenía casi acabado de hacer en la finca “Huerta Conejeros”, bajó a la misma con el objeto de llenar un cubo de agua para apagarlo, encontrándose con que en la citada huerta había cinco rojos armados de fusiles, que la obligaron a partir la carne de los conejos y después de terminar, la obligaron a penetrar en la casa, donde la tuvieron hasta esta mañana del día hoy veinticinco, en que el dueño de la huerta que también estuvo encerrado en ella, abrió la puerta y salieron para denunciar el caso. Que después de terminar de comerse los conejos se llevaron a los guardas y al ventorrilleto a la huerta “La Venabla”, donde según referencias los han tenido encerrados toda la noche.

Recorte de periódico de 1929, que prueba el
anterior destino del instructor en Lucena.

Igualmente compareció ante la Guardia Civil el ventorrillero de la finca “El Risquillo”, llamado Gabriel Onieva Puerto, de 34 años, casado, domiciliado en calle Puente nº 5, quien manifestó que en ocasión en que desde su ventorro había venido a este Pago de Santa Brigida con el fin de ver a un familiar, y al pasar junto a la “Huerta Conejeros”, le salieron al paso unos individuos armados de fusiles, que después de preguntarle si era guarda como los que tenían detenidos y contestándole que no, lo registraron por si llevaba dineros, cosa que sospechaban por ser ventorrillero, y después haciendo ademán de marcharse de aquel sitio, le dijeron que penetrara en la casa con los demás. Después de que terminaron de comerse unos conejos que habían arreglado, obligaron al declarante y a los dos guardas, y se los llevaron a la Huerta “La Venabla”, donde los han tenido encerrados toda la noche, y tan pronto salió el día de hoy, abrieron la puerta y se dispusieron a denunciar el hecho a las autoridades a los efectos que procedan.

Juan del Rosal Exposito, fue el siguiente en comparecer ante el sargento instructor, el cual contaba con 18 años, soltero, natural y vecino de Montoro domiciliado en calle Jardines nº 3, manifestando que encontrándose haciendo un saco de picón, en los terrenos de la finca “Huerta Conejeros”, acompañado de su convecina MANUELA, ésta bajo a coger un cubo de agua para apagar el picón, y como notara que se tardaba, la llamo a voces y viendo que no contestaba, intento acercarse a la casa en cuyo instante, le salió al encuentro un hombre armado con una escopeta que le obligó a que se entrara en la huerta. Cuando entró en la casa, vio como su citada convecina partía carne de los conejos que seguramente habían matado los rojos, los que después de freírlos se los comieron. Después se llevaron a los dos guardas y al ventorrillero a la huerta “La Venabla”, quedándose el declarante su vecina y el dueño de la huerta con su familia, en la de “Conejeros”, advirtiéndoles los rojos, que no salieran de la casa hasta que no fuera de día, cosa que han hecho debido al temor que les infundieron los mismos. 

A continuación compareció el llamado Juan Moreno León, de 20 años, soltero, natural y vecino de Montoro y domiciliado en calle Cordoneros nº 66, el que dijo que en ocasión que iba a comprar alguna hortaliza en una de las casas de la Huerta llamada “La Venabla”, propia de BARTOLOME CORREDOR, al llegar a la huerta le salieron al encuentro uno de los rojos armado de fusil, que obligo al declarante a que entrara en la casa, observando éste como la casa estaba siendo registrada por otro de los rojos, y custodiada la puerta por otro tercer rojo. Después de registrar la casa, se llevaron al declarante, a la esposa del dueño de la huerta y a sus dos hijos y a las dos muchachas que también habían ido a comprar hortalizas a la huerta, a la casa próxima que lleva el mismo nombre de “La Venabla”, aun cuando sus terrenos están divididos, donde se comieron dos conejos del Bartolomé Corredor, y con dos gallinas de Diego Barbado Sánchez, y se los comieron los animales. Que antes de comer registraron la casa de Diego, buscando comida. Que después cerraron la puerta por la parte de afuera y los dejaron encerrados, donde han permanecido toda la noche, hasta que al venir el día la abrieron y acordaron presentarse a denunciar el caso.

Bartolomé Corredor Sánchez, también hizo acto de presencia ante la Guardia Civil, el cual contaba con 34 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en la calle Puente nº 9, manifestado que en ocasión de que regresaba a la huerta que tiene propia en el Pago de Santa Brígida denominada “La Venabla”, se encontró con la puerta de la misma cerrada, cosa que le extrañó grandemente, siendo sorprendido por dos rojos que armados de fusiles le preguntaron a donde iba, contestando el declarante que a su casa, ordenándoles en este momento, que anduviera hacia la otra casa, donde al llegar se encontró con su esposa y cuantas personas más que estaban detenidas por los mismos sujetos, que se habían dividido en varios grupos, para registrar todas las casas próximas. Que, en la casa citada más próxima a la suya, los dejaron a todos encerrados, haciéndoles saber no debían abrir la puerta hasta que fuera de día, cosa que ha realizado, y tan pronto estuvieron libres se han presentado a denunciar el caso. Que de la casa de su propiedad, han robado dos conejos y un litro de aceite, que se llevaron para freír los conejos.

B.O.P. publicando la requisitoria de los autores.

Por último, compareció ante la Guardia Civil el que dijo ser y llamarse Diego Barbado Sánchez, de 33 años, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Clavel nº 16, el que declaró que en ocasión de que había terminado el trabajo y retirarse a su casa a descansar, se presentaron en ella varios individuos, que armados de pistola lo sorprendieron, preguntándole que quién había en la casa, contestando el declarante que él y sus familiares y después inquirieron si tenía algo de comer, contestándole el declarante que no tenía de nada, cogiendo los mentados sujetos dos gallinas y las mataron, comiéndoselas, así como, dos conejos que se trajeron también de la casa de su convecino Bartolomé, registrándole toda la casa para buscar comida, después llegaron con los dos guardas y el ventorrillero y más tarde, con la mujer de su citado convecino, y el joven llamado Juan Moreno y luego su citado convecino. Después de que comieron la carne frita, les advirtieron que se iban a marchar, debiendo tener cuidado de no abrir la puerta, hasta que no fuera de día, cosa que han realizado, disponiéndose a denunciar el caso.

Finalizadas las diligencias policiales fueron remitidas al Juzgado, correspondiéndole la instrucción del sumario, al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, el que interesó de la Guardia Civil de Montoro, informara del resultado de las gestiones practicadas para esclarecer los hechos y averiguar la identidad de los autores.

El comandante de puesto de Montoro, Antonio Bellido Montilla, por oficio de fecha 20 de mayo de 1942, informó al juzgado sobre el resultado negativo de las diligencias llevadas a cabo.

El juzgado, acordó llamar por requisitoria a los presuntos autores de los hechos, lo que se llevó a efecto por medio de publicación realizada en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba nº 142 de fecha 16 de junio de 1942.

Transcurrido el plazo de quince días, sin que comparecieran los autores del robo, el juzgado los declaró en rebeldía con fecha 2 de julio del mismo año y propuso el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, al Capitan General de la Segunda Región Militar de Sevilla, por no haberse podido llegar a tener conocimiento de la identidad de los autores de los hechos y su paradero.

Tras el informe favorable emitido por el auditor de guerra, el 20 de octubre de 1942, el Capitán General de Sevilla, dicta resolución acordando el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo, conforme a lo dispuesto en el artículo 538 número 2 del Código de Justicia Militar en vigor en aquella fecha. Quedando archivado el sumario hasta nuestros días[2].

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CON ESTE CAPITULO 20, HEMOS LLEGADO A LAS VACACIONES, AL DESCANSO, PARA NO AGOBIAR Y PARA QUE QUIEN QUIERA, PUEDA RELEER LOS EPISODIOS QUE SE HAN RECOGIDO EN LAS ULTIMAS 20 SEMANAS.

CON ESTAS PUBLICACIONES, LO UNICO QUE SE PRETENDE ES DAR A CONOCER UNA EPOCA, MOSTRAR LA VIDA DE LAS PERSONAS DE ENTONCES EN LO RURAL, FORMAS DIFERENTES DE VIVIR COMPARADAS CON LAS DE NUESTROS DIAS, SUCESOS CONTADOS POR QUIENES TUVIERON LA SUERTE O LA DESGRACIA DE VIVIRLOS, COMPARTIR DATOS Y DOCUMENTOS QUE ENRIQUEZCAN EL CONOCIMIENTO A OTRAS GENERACIONES, PARA EL QUE LO DESEE, PUEDA ESTUDIAR Y CONSTATAR LOS DIFERENTES ACONTECIMIENTOS RECOGIDOS EN LOS MISMOS, Y ASI, ENRIQUECER EL ENTENDIMIENTO, DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIOLOGICO Y ANTROPOLOGICO.

HASTA DESPUES DEL VERANO, QUE CONTINUEAREMOS. PASADLO TODOS MUY BIEN.

Página del diario LA VOZ de 28/09/1929


[1] Según consta en el diario LA VOZ de fecha 28/09/1929, el agente de la Guardia Civil Bermúdez Rochel, en dicha fecha, estaba destinado en el Puesto que referido Cuerpo tenía en la ciudad de Lucena (Córdoba). Véase recorte que de dicho periódico se publica en este trabajo.

[2] Lo recogido en este capítulo, es fiel reflejo de lo que consta en el sumario instruido en su día, por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en el mismo.

 


miércoles, 5 de agosto de 2026

CAPITULO XIX: ROBO EN EL CORTIJO “SAN NICOLAS” OCURRIDO EL 5 DE ENERO DE 1941.

Mapa donde se puede apreciar la distancia entre
los tres puntos donde ocurrieron los hechos.

En este capítulo vamos a tratar el tercer robo cometido durante tres días seguidos en el mismo pago de “Casillas”.

Sobre las cinco de la tarde del 5 de enero de 1941, hizo acto de presencia en el puesto de la Guardia Civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina, ante el brigada comandante de puesto Castor Avila Gozalo[1], quien acredito ser y llamarse Alfonso Cabello Fernández, de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en el “Ventorrillo de Casillas”, denunciando, que encontrándose en la puerta de su domicilio, pasó un automóvil que venía con dirección a Montoro procedente del “Molino de San Nicolás”, el cual se detuvo diciéndole los ocupantes del mismo, que en el camino habían detenido el vehículo unos cuantos individuos armados de escopetas y pistolas con actitud amenazadora, quienes al comprobar que en dicho vehículo viajaba una persona enferma, la dejaron pasar, continuando dichos sujetos la dirección hacia referido cortijo, suponiendo que se trataban de huidos de la sierra y que instantes después se hallarían robando en el molino nombrado, el denunciante para ganar tiempo, no dudo en el vehículo referido, desplazarse hasta el cuartel para ponerlo en conocimiento.

Sin pérdida de tiempo, el brigada instructor de las diligencias policiales, acompañado de toda la fuerza de agentes del cuerpo que había disponible en el cuartel y un grupo de legionarios, en el autocar de servicio que tenían asignado, pusieron rumbo hacía el “Cortijo San Nicolás”, a donde llegaron sobre las siete de la tarde, procediendo el suboficial Avila, a interrogar al arrendatario de dicho cortijo, llamado Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años de edad, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, con domicilio en el cortijo referido, quien manifestó que serían las diez y siete horas, cuando regresaba a su domicilio encontró en la puerta del mismo a un hombre armado con escopeta y pistola; otro pudo ver con el mismo armamento en la esquina de la derecha; y otro, en el de la izquierda, obligándole el que se hallaba en la puerta a entrar y encontrando dentro, dos individuos más con el mismo armamento, registrando la casa y una vez que lo habían efectuado, empezaron a preguntarle al declarante, dónde tenía las armas, ante la negativa de este a manifestarle que nunca las había tenido, lo cachearon quitándole la cartera con dos billetes de quinientas pesetas y diciéndole que ellos, eran agentes de la autoridad, también registraron las habitaciones inmediatas que habita otro casero de otra parte de dicho cortijo, de donde solamente se llevaron cinco pesetas de tabaco que había comprado el día antes, tomando dirección del “Cerro El Ermitaño” y desapareciendo por las cañadas inmediatas. Igualmente dice que ignora la serie y número de los billetes, y que los cinco individuos vestían de paisano, uno era grueso, bajo, moreno con bigote, con una pelliza oscura y bilbaína, también, llevaba gorra otro, de unos 30 años, alto, metido en carnes, rubio claro, otro muy moreno, bajo, cerrado de barba, grueso y los restantes no pudo dar las señas por no haberlos visto detalladamente.

Ventorrillo de Casillas de Velasco

Inmediatamente el instructor acompañado de la fuerza que le auxiliaba, se desplazó hasta la casa inmediata, donde fue interrogado el casero que dijo llamarse Antonio Gómez Fernández, de 32 años, casado, del campo, natural y vecino de Montoro, con domicilio en referida casa, el cual dijo que al ir a entrar en su domicilio, se encontró con tres hombres armados de escopeta y pistola, y dos dentro de la casa registrándola y llevándose solamente un duro de tabaco, en cajillas de cincuenta y cinco céntimos y paquetes de ochenta y cinco, haciendo la misma narración que el anterior declarante.

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, en cuyo órgano judicial se instruyó el preceptivo sumario, en el que se acordó interesar del puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias que en averiguación de los hechos, se hubieran practicado.

La Guardia Civil de Montoro, por medio del comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, contestó el 22 de enero de 1941, en el sentido, de que, por el momento, no habían dado resultado positivo las diligencias practicadas, continuándose las mismas que de dar resultado satisfactorio, se daría la oportuna cuenta al Juzgado.

El 28 de marzo de 1941, el Juzgado escucha en declaración a Alfonso Cabello Fernández, de 41 años, casado, industrial, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Cedrón nº 1, el cual ratificó la denuncia interpuesta ante el puesto de la Guardia Civil de Montoro el 5 de enero de ese mismo año, añadiendo que su comerció había sido asaltado tres veces, la primera, no pudieron consumar el robo, porque un individuo llamado Vicente Medina Ventura, agarró un fusil de uno de los asaltantes, empezando a forcejear con él , dando como resultado que los otros autores que estaban fuera, hicieran una descarga y salieran huyendo sin robar, pero que posteriormente y en dos ocasiones más, volvieron y robaron cuanto quisieron, y como el declarante se hallaba en la puerta del comercio cuando el coche que en la declaración citada pasó y le dijo que los huidos de la sierra, estaban cerca, inmediatamente se metió en el vehículo, viniendo a Montoro para dar conocimiento, para ver si se podía detener a esta partida, ya que el declarante suponía que su comercio y casa, serian otra vez saqueados.

Declaró también al día siguiente, Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, domiciliado en calle Chinares nº 12 (retamar), el cual ratificó su declaración de fecha 5 de enero de 1941, añadiendo que no conoció a ninguno de los que fueron a robar, pero que creía que pudieran ser de la parte de Villanueva de Córdoba, más que nada lo notó por la vestimenta y por la forma de hablar, ya que los pueblos tienen unos modismos, que no se usan en los demás pueblos, añadiendo que entre los individuos que hace poco han cogido de la sierra, se dice que uno de ellos, estuvo en el “Ventorrillo de Casillas” en fecha que en el atestado se dice, pero añade que este sujeto fue muerto, cuando las fuerzas de regulares intentaban detenerlo.

Boletín Oficial de la Provincia publicando
la requisitoria.

En el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba se publica requisitoria de 17 de junio de 1942, requiriendo a los cinco autores de los hechos ocurridos en el “Cortijo San Nicolás” para que en el término de quince días comparezcan ante el Juzgado, a fin de responder de sus posibles responsabilidades. Transcurrido dicho plazo, sin haberse producido referida comparecencia, conforme a lo dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar vigente en aquella época, se declaró la rebeldía de dichos autores.

El 15 de septiembre de 1942, el Juez Velasco Arenas, al no haberse podido averiguar la identidad de los autores del robo en el “Cortijo San Nicolás”, propone el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, remitiéndola al Capitán General de la Segunda Región Militar para que así lo acordará.

Previo informe de la Auditoria de Guerra de fecha 20 de octubre de 1942, en el sentido de que era procedente el sobreseimiento propuesto, el Capitan General por resolución dictada siete días después, acuerda referido sobreseimiento provisional y archivo de la causa.

Este es el último hecho, de los tres que fueron cometidos en el Pago de Casillas de Velasco, durante los días 3, 4 y 5 de enero de 1941, desarrollados en éste y los dos anteriores capítulos que preceden[2].



[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en este capítulo y en todos los anteriores, es fiel reflejo de lo que constan en los diferentes sumarios instruidos y concretamente en este caso, en el sumario en su día instruido por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en los mismos.

martes, 28 de julio de 2026

CAPITULO XVIII: ROBO EN LA FINCA “LAS ALCORNOCOSAS” OCURRIDO EL 4 DE ENERO DE 1941.

 

Cortijo "Las Alcornocosas" de Montoro.

Al día siguiente del hecho relatado en el Capítulo XVII anterior, un robo ocurrido en “Casillas de Velasco”, se produce otro robo que guarda analogía y relación en la finca “Las Alcornocosas”, distantes unos 10 kilómetros, aproximadamente, un lugar de otro.

A las ocho de la mañana del 4 de enero de 1941, comparece en el Destacamento de la Guardia Civil establecido en la finca “Vicario” de Adamuz perteneciente al Sector nº 3 de Montoro y ante el cabo Ricardo García Ropero[1], la que dijo ser y llamarse Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro y domiciliada en el “Cortijo de las Alcornocosas”, la cual dijo: Que sobre las primeras horas de la noche del día anterior, se personaron en la finca mencionada, cinco individuos vestidos con ropas de campo, uno de ellos con escopeta y otro con fusil, estos sujetos entraron en la casa y echando fuera a las personas, hicieron un registro llevándose 18 panes, 4 kilos de harina, unas cuantas de aceitunas y unas cuerdas. Por la dirección que traían los individuos, por las ropas y armas son los mismos que una hora antes cometieron otro robo en la finca del “Cuero”, que dista de ésta última finca dos kilómetros.
Mapa ilustrativo de los 10 Km. que distan entre
Casillas y Las Alcornocosas

Acto seguido, el instructor del atestado, acompañado de los guardias segundos Antonio Borrego Osuna[2], Lorenzo Cuadra Barragan[3], Antonio Serrano Benítez[4], José Páez Poley[5], Julián Romero Heras[6], Luis Carnero Dionisio[7] y Luis Dominguez Casado[8], salieron del destacamento a realizar las diligencias que el caso requería, llegando hasta la finca “Las Alcornocosas”, donde comprobaron la veracidad de los hechos denunciados, procediendo inmediatamente a dar una batida por la zona, efectuando un reconocimiento por los montes y barrancos que rodean la casa donde ocurrió el robo, en dirección al Destacamento de la finca “Martiañez”, sin que ofrecieran las gestiones resultado positivo, pese a que estuvieron realizando el servicio hasta las diecinueve horas de aquel día 4 de enero, momento en que decidieron montar un apostadero[9] en el “Arroyo del Fresnedillo”, permaneciendo en el lugar hasta las dos de la madrugada del día 5 de enero de 1941, sin que dicho apostadero diera resultado satisfactorio. Terminando el servicio no sin antes dar cuenta a los destacamentos limítrofes, para que continuaran con las diligencias.
Paraje del "Cortijo Las Alcornocosas"

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 6 de Córdoba, el que instruyó el correspondiente sumario y acordó oír en declaración a la denunciante Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro, domiciliada en Plaza de Santa María nº 10, la que tras ratificar íntegramente la declaración que prestó en su día ante el destacamento de la Guardia Civil del “Vicario”, a preguntas efectuadas por el juez, manifestó desconocer la identidad de los autores del robo denunciado.

Con fecha 6 de mayo de 1942, el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, Antonio Bellido Montilla[10], informó que hasta esa fecha no se había podido averiguar la identidad de los autores de los hechos ocurridos en la finca “Las Alcornocosas”. En el mismo sentido y con fecha 20 de dicho mes y año, informó el comandante de puesto de la Guardia Civil de Adamuz, Luis Gutiérrez García[11].
Casería del "Cortijo Las Alcornocosas"

Tras ser llamados los autores de los hechos, por requisitoria, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba nº 136 del martes 9 de junio de 1942, fueron declarados en rebeldía y remitida la causa para informe de la auditoria de guerra de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla, proponiendo el sobreseimiento y archivo del procedimiento.

El auditor de guerra emite informe con fecha 19 de octubre de 1942, en el sentido de que procedía el sobreseimiento y archivo del sumario, con arreglo al nº 2 del artículo 538 del Código de Justicia Militar en vigor entonces, al no haberse podido conocer la identidad de los cinco autores de los hechos y su paradero.

Así pues, el capitán general de la Segunda Región Militar de Sevilla, Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, por resolución de 27 de octubre de 1942, acuerda el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo.

Archivo que se ejecuta el 19 de enero de 1943, sin que posteriormente conste se llevara a cabo, ninguna otra actuación. 

 

Casería de "Las Alcornocosas" de noche.



[1] Ricardo García Ropero: Ingresó en el cuerpo de la Guardia Civil por orden de 7 de agosto de 1936 y destinado a la comandancia de Málaga según Gaceta de la República nº 221 de 08/08/1936. Ascendiendo a Cabo por méritos de guerra con efectos 31 de diciembre de 1937, según Gaceta de la República nº 48 de fecha 17/02/1938.

[2] Antonio Borrego Osuna: Ingresó en la Guardia Civil procedente del Regimiento de Infantería de Montaña nº 7 por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941..

[3] Lorenzo Cuadra Barragan: Según consta en BOE nº 135 de 02/12/1938, opositó al Cuerpo de Investigación y Vigilancia (policía judicial del cuerpo nacional de policía) el día 23 de febrero de 1939 con el nº 3958.

[4] Antonio Serrano Benítez: Ingresó en la Guardia Civil procedente de las Milicias F.E.T. de Huelva por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941.

[5] José Páez Poley: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Batallón de Cazadores nº 3, donde ejercía como sargento habilitado.

[6] Julián Romero Heras: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería Galicia nº 19, donde ejercía como cabo.

[7] Luis Carnero Dionisio: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del tercio de requetés “El Alcazar”. BOE nº 53  de 22/02/1941.

[8] Luis Dominguez Casado: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería nº 28. BOE nº 53  de 22/02/1941..

[9]Apostadero: Para la Guardia Civil, es un lugar oculto o discreto donde los agentes se sitúan para realizar labores de vigilancia, control o espera.

[10] Antonio Bellido Montilla: Pasó a la reserva el 1 de noviembre de 1943, cuando estaba destinado en el puesto de la Guardia Civil de Puente Genil (Córdoba), con el empleo de sargento. BOE nº 18 de 18/01/1944.

[11] Luis Gutiérrez García: En la Gaceta de Madrid nº 162 de10/06/1932, aparece elegido como vocal obrero del Jurado Mixto de Artes Gráficas de Valladolid. Con fecha 20 de mayo de 1938 fue promovido a alférez provisional, tras superar el curso en la Academia Riffien del Ejercito y destinado a la 52 División del Ejercito (BOE nº 589 de 03/06/1938).


miércoles, 22 de julio de 2026

NOVENTA AÑOS EN EL CORAZON Y EN LA MEMORIA.....

 

Estado como quedó la Cárcel del Partido Judicial

En el día de hoy, 22 de julio de 2026, se cumplen NOVENTA AÑOS del suceso más trágico y lamentable que ha vivido Montoro, posiblemente, a lo largo de su milenaria historia.

El 22 de julio de 1936, entre las 15:30 y 16:00 horas, es invadida la Cárcel del Partido Judicial de Montoro, que se hallaba ubicada en el lugar que ocupa hoy el Mercado Municipal, por una muchedumbre violenta, embravecida por el miedo y el amparo del poder, con el fin de acabar con la vida de una media centena de montoreños, que habían sido encarcelados en las fechas anteriores, sin ningún tipo de resolución judicial, solo por sus pensamientos, principios naturales o creencias religiosas.

Tras violentar la entrada del centro carcelario, mineros venidos de Linares y La Carolina, apoyados por un importante número de milicianos montoreños, arrojando petardos de dinamita en las celdas donde se hallaban indefensos los privados de libertad, algunos, incluso hermanos de los invasores, fueron acabando con sus vidas, utilizando las agresivas explosiones de los barrenos mineros, rematando a balazos, puñaladas y descuartizando a golpe de hacha, aquellos que aún daban algun signo de estar vivos.

De los 51 presos que allí se encontraban, 41 murieron en aquel instante, 10 al escuchar la algarabía, lograron derribar un tabique y pasar a la contigua Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estos 10, fueron abatidos 2, un padre y un hijo, que cayeron a la Plaza del Charco desde los tejados de la Iglesia, el resto, osea 8, corrieron suertes diferentes, así pues, Pedro Pérez Corrales, Jerónimo Vega Rojas, Pedro Olaya Cano, Apolinar Peralbo Caballero y Bartolomé Vacas Fresco, conservaron su vida tras rigurosos procesos judiciales, y los 3 restantes, Francisco Cañas Lara fue fusilado en el Ventorrillo “La Lola” una semana después, Francisco Madueño González tras entregarse, fue trasladado a Jaén donde fue fusilado en el “Arroyo Tocón”, y el último, Sebastián Ruano García fue fusilado el 1 de agosto de 1936 en el Cerro Peralta, próximo a Villa del Río.

Los 43 mártires, que el 22 de julio de 1936, tras rezar el Santo Rosario, se enfrentaron al trance más duro de su vida, como fue perderla, por la fuerza y voluntad de quienes se creyeron con derecho a acabar con ellas, fueron:

ANTONIO ABRIL CLAROS 45 años, VICENTE AMOR MADUEÑO 16 años, MARCOS AYLLON CANO 46 años, ANGEL BAENA CACERES 35 años, BERNARDO BAENA CACERES 37 años, DIEGO BELLIDO QUESADA 45 años, JUAN BENITEZ GOMEZ DE SOMORROSTRO 31 años, MANUEL CACERES MADUEÑO 30 años, JUAN CALERO ALJAMA 62 años, RAFAEL CANALEJO MORENO 52 años, ANTONIO JAIME CARRETERO ROJAS 25 años Padre Carmelita Beatificado, TRINIDAD CRIADO SERRANO 56 años, ANTONIO DOMENECH MARTINEZ 30 años, ELISEO DURAN CINTAS 30 años Padre Carmelita Beatificado, JUAN FERNANDEZ NOTARIO 47 años, JOSE GARCIA BERNAL 58 años, JUAN GARCIA CONDE 72 años, FRANCISCO GARCIA LEON 16 años Carmelita Beatificado, RICARDO MARIANO GARCIA ROLDAN 52 años, MIGUEL JUNCAL GARCIA 60 años, JUAN JUNCAL MENDEZ 24 años, ILDEFONSO LEON CAÑAS 60 años, JUAN DE LA CRUZ LOPE MARTIN 47 años, ANTONIO LUQUE CABELLO 42 años, PEDRO LUQUE CANO 62 años Sacerdote Beatificado, MARTIN MADUEÑO RUIZ 38 años, ALFONSO MARIN MEDINA 27 años, JUAN MARTINEZ SERRANO 54 años, JOSE MARIA MATEOS CARVALLIDO 35 años Padre Carmelita Beatificado, MANUEL MEDINA VERDEJO 39 años, JUAN MOLINA BENITEZ 34 años, RAMON PEREZ SOUSA 29 años Padre Carmelita Beatificado, FEDERICO PORRAS AGUAYO 60 años, ANTONIO PORRAS BENITEZ 30 años, JUAN DE DIOS PORRAS BENITEZ 25 años, FRANCISCO ROA GUZMAN 27 años, EDUARDO ROA RUZ 67 años, ANTONIO RUANO SERRANO 35 años, LUIS RUIZ CORTES 37 años, MANUEL ANTONIO RUIZ ISASA 28 años, FRANCISCO VACAS VERDEJO 26 años, JESUS VEGA-LEAL CRUZ 48 años y MARTIN VEGA-LEAL MOLINA 28 años.

Comunidad Carmelita de Montoro en la que se hallan
los cuatro carmelitas asesinados y beatificados.

Espero haberlos nombrado a todos, si de alguno me olvidé, fue por la edad y aquello de la memoria..., que este humilde recuerdo, extensivo a todos los que perdieron el bien más preciado que Dios nos entrega, como es la vida, por la decisión caprichosa de terceros, estén siempre presentes en nuestros corazones y en nuestras conciencias, para así, evitar volver a repetir las vivencias de semejantes tragedias.

Que brille para TODOS la luz perpetua, deseando se hallen abrazados por el Señor en su Paz.


"Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí,
aunque esté muerto,
vivirá".
                 Juan 11:25

martes, 21 de julio de 2026

CAPITULO XVII: ROBO EN “CASILLAS DE VELASCO” OCURRIDO EL 3 DE ENERO DE 1941.

 

Paraje de "Casillas de Velasco"

No habían transcurrido tres meses, cuando de nuevo, se produce un robo en el paraje conocido como “Casillas de Velasco”. El 9 de octubre anterior, individuos huidos en la Sierra, se habían personado en el Ventorrillo existente en referido lugar y llevaron a cabo, la sustracción de bienes de los vecinos del lugar, hechos que fueron tratados en el Capítulo IX de esta serie, que se puede consultar en https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/05/capitulo-ix-robo-en-el-ventorrillo-de.html.

Además, hay que significar, que en aquellos días por aquellos lugares, no solo tuvo lugar el hecho delictivo que vamos a tratar en el presente trabajo, sino que, durante los dos días siguientes, osea 4 y 5 de enero de 1941, fueron asaltadas las fincas enclavadas en el mismo pago, denominadas “Las Alcornocosas” y “San Nicolás”, respectivamente, hechos que se trataran en los capítulos siguientes.

El día 4 de enero de 1941, ante el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, el brigada Castor Avila Gozalo[1], comparece el peón caminero Lorenzo Ruiz López a) el chumbo,  de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Casilla de Peones Camineros situada en el Km. 13 de la carretera Adamuz-Montoro, manifestando: Que sobre las 17 horas del día de ayer -osea 3 de enero de 1941- se presentaron en su casa dos hombres, armados de fusil y pistolas, los que después de amenazarlos, los estuvieron registrando a su esposa, hijo y al declarante, después registraron la casa y le dijeron, que al que estuviera en la carretera lo matarían, encontrándose al poco rato a otro de sus hijos, al que también obligaron a quedarse dentro de la casa, después de cachearlo, marchándose todos ellos una hora después de la anochecida. Así mismo dice que estuvieron registrando todas las casas de aquella vecindad, saqueando todo lo que había en el Ventorrillo de Casillas, que hace nada habían robado. Que no puede decir cuantos eran los autores, porque él solamente vio a dos, que fueron los que llegaron a su casa, los cuales, uno, era bajo, con el pelo rizado, un poco tartamudo, más bien moreno, de unos 22 años, vistiendo pelliza oscura, pantalón de pana con leggins, este sujeto iba armado de una pistola ametralladora, y el otro, era más viejo, de unos 41 años, moreno, con bigote chico negro, vistiendo chambra de color clara, pantalón gris con leggins.

Autocar de la época utilizado por la Guardia Civil

Enseguida el brigada Avila, en unión de los guardias segundos Antonio Rodríguez y José Muñoz Jiménez, junto con cinco legionarios, utilizando el autocar de servicio del puesto de la Guardia Civil de Montoro, pusieron rumbo al sitio conocido por “Casillas de Velasco”, donde comprobaron la veracidad de los hechos, procediendo a interrogar al dueño del Ventorrillo de Casillas, llamado Alfonso Cabello Fernández, de 50 años de edad, casado, propietario, natural y vecino de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 17 horas del día 3 de enero de 1941, estando su esposa Ana Reyes en el mostrador de la tienda, se presentaron dos individuos armados de pistolas y fusil, echándose las armas a la cara, la pusieron manos arriba a su esposa, a una vecina y su hija, obligándole a que se salieron a la carretera, y una vez en esta vieron a muchos más hombres en número de unos veinte, todos con armas largas y cortas, quedándose hechos los dueños del establecimiento, registrando toda la casa, volviendo a llamar a su esposa, para que entregara las llaves de las habitaciones, obligando a ponerse, a todo el personal que iba de paso por la carretera, manos arriba y les obligaban a detenerse, entre los detenidos figura uno llamado Pedro Notario Moreno y los demás, los conoce de vista, pero no puede decir sus nombres. Que cuando todos estos que se encontraban en la carretera, les manifestaron a los ladrones, que tenían frío, los metieron en las casas de la vecindad, poniendo guardias en las puertas de entrada. Estando en pleno apogeo el robo, se presentó el declarante, en unión de un amigo médico llamado don Ramón Salcedo Gámez, ya que venían de haber estado cazando, poniéndoles manos arriba, exigiéndoles que les entregaran el dinero y cuanto llevaran encima y como les manifestaron que no tenían dinero, hicieron salir a los que había en su casa, poniéndolos de rodillas delante de su esposa e hijo, con las manos sobre la cerca que hay en la espalda de la casa, formando un pelotón como para fusilarlos, montando los fusiles y creyendo que no llegaron a fusilarlos, por los gritos y lágrimas de su esposa, mandándolos levantarse, le hicieron a ambos que les acompañaran a la panadería y cuando vieron la persona de ésta, que fue la que tirotearon la primera vez que intentaron asaltar el Ventorrillo, dijeron que fueron ellos los que le habían disparado por culpa del cabrón del panadero, y que donde pillaran a dicho panadero lo matarían. Registrando todo el horno, no llevándose nada más que un serón, puesto que ni había pan, ni harina, volviendo nuevamente al Ventorrillo y llevándose del mismo una arroba de aguardiente con la garrafa, una arroba de vino de Montilla con su garrafa, veinte botellas de vino de marca Carbonell, cuatro botellas grandes de coñac de González Bias, diez botellas chicas de coñac de González Bías, dos cajones de pan de hijo, dos relojes de pelota con hebilla, veinte pares de sandalias con zuela de goma, dos docenas de jabón de olor, purgantes, dos cajas de quina, una gruesa de lápices, quince cucharas, una docena de calcetines, quince kilos de fideos en tres paquetes de a cinco kilos, veinte bollos de pan, dos arrobas de aceite, dos docenas de hojas de afeitar, unas tijeras de peluquero, una maquina de pelar, una brocha y jabón de afeitar, dos tinteros, una pelliza, una cartera, dos maquinas más de pelar usadas y sobre unas trescientas pesetas producto de la venta del día, metiendo todo en sacos, y cargándolo en dos caballerías mulares, que una de ellas era propiedad del hijo del dueño de la “Molina del Carmen”, que se hallaba en este establecimiento haciendo compras y la otra, que ignora el nombre del dueño, marchándose sobre las veintiuna horas, sin que pueda indicar la dirección que tomaron, por haberlo encerrado en el interior de la casa, como así mismo, que no puede precisar cuantos eran pero desde luego sobre unos veinte, por el habla eran de por aquí cerca. Que unos vestían de militar y otros de paisano, bien portados y hablados, algunos venían pelados y afeitados, cubiertos algunos con gorra y otros con boina, todos bien aseados.

Ventorrillo de Casillas de Velasco.

El atestado levantado por estos hechos, se dio por finalizado en Casillas a las catorce horas del día 4 de enero de 1941, haciéndose cargo del mismo para entregarlo en el Juzgado, el capitán jefe de la línea, el cual tuvo noticias del suceso, cuando se hallaba pasando revista al puesto de la Guardia Civil de Adamuz, próximo al lugar.

Al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, le correspondió el conocimiento del Sumario que se incoó al respecto, interesando al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias encaminadas a averiguar la identidad y paradero de los posibles autores del robo. Con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, informó sobre el resultado negativo de referidas gestiones.

El Juez Velasco Arenas, se trasladó a Montoro el día 27 de marzo de 1941, a fin de oír en declaración a los denunciantes Lorenzo Ruiz López y Alfonso Cabello Fernández, quienes se ratificaron en la declaraciones prestadas en su día ante el brigada de la Guardia Civil Avila Gozalo, y el primero, añadió que no conoció a ninguno de los dos individuos que asaltaron su casa, pero que por la manera de hablar, desde luego eran andaluces y de cerca de Montoro, que de su casa, a pesar de que hicieron un registro, no se llevaron nada porque el declarante vive muy modestamente y no había nada que se pudieran llevar. El segundo, osea Cabello Fernández, a preguntas añadió que no conoció a ninguno de los individuos que componían la pandilla, pero que desde luego tenían que ser de la parte de Bujalance y Pedro Abad, por la manera característica de hablar de algunos de ellos, que la misma guardia civil con motivo de una visita que hizo a la finca le dijo que en la partida estaban los hermanos JUBILES, que el declarante no conoce. Haciendo constar que su establecimiento ha sido dos veces robado y la primera vez que vinieron, no consumaron el robo porque el maestro panadero, se apoderó de un fusil de los rojos que en partida vinieron, produciéndose entonces un tiroteo que dio por resultado que al maestro panadero, le hirieran en una pierna y ellos salieron huyendo.

El 17 de julio de 1942, se acordó por el Juzgado la publicación de la correspondiente requisitoria, lo que se llevo a efecto en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba número 155 de fecha 1 de julio de 1942 y no compareciendo los presuntos culpables de los hechos, en atención a la requisitoria que se les hizo, se declaró a los mismos en rebeldía el 16 de julio de aquel año.

Francisco Bohorquez Vecina, auditor de la 2ª Región Militar

A la vista de todo ello, el 25 de agosto de 1942, el Juez Velasco Arenas propuso elevar el sumario a la Capitanía General de Sevilla, donde el auditor de guerra don Francisco Bohorquez Vecina, informo en el sentido de que habiéndose cometido un delito, del que no había sido posible acusar a personas determinadas, procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa, conforme a lo dispuesto en la regla 2ª del artículo 538 del Código de Justicia Militar.

El Capitán General de la Segunda Región Militar de Sevilla don Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, mediante resolución de 20 de octubre de 1942, acordó el Sobreseimiento Provisional y Archivo del Sumario abierto por el robo ocurrido el 3 de enero de 1941, en el sitio conocido por “Casillas de Velasco” del término municipal de Montoro [2].

Guardias Coloniales de la antigua Guinea Española.


[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.