miércoles, 5 de agosto de 2026

CAPITULO XIX: ROBO EN EL CORTIJO “SAN NICOLAS” OCURRIDO EL 5 DE ENERO DE 1941.

Mapa donde se puede apreciar la distancia entre
los tres puntos donde ocurrieron los hechos.

En este capítulo vamos a tratar el tercer robo cometido durante tres días seguidos en el mismo pago de “Casillas”.

Sobre las cinco de la tarde del 5 de enero de 1941, hizo acto de presencia en el puesto de la Guardia Civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina, ante el brigada comandante de puesto Castor Avila Gozalo[1], quien acredito ser y llamarse Alfonso Cabello Fernández, de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en el “Ventorrillo de Casillas”, denunciando, que encontrándose en la puerta de su domicilio, pasó un automóvil que venía con dirección a Montoro procedente del “Molino de San Nicolás”, el cual se detuvo diciéndole los ocupantes del mismo, que en el camino habían detenido el vehículo unos cuantos individuos armados de escopetas y pistolas con actitud amenazadora, quienes al comprobar que en dicho vehículo viajaba una persona enferma, la dejaron pasar, continuando dichos sujetos la dirección hacia referido cortijo, suponiendo que se trataban de huidos de la sierra y que instantes después se hallarían robando en el molino nombrado, el denunciante para ganar tiempo, no dudo en el vehículo referido, desplazarse hasta el cuartel para ponerlo en conocimiento.

Sin pérdida de tiempo, el brigada instructor de las diligencias policiales, acompañado de toda la fuerza de agentes del cuerpo que había disponible en el cuartel y un grupo de legionarios, en el autocar de servicio que tenían asignado, pusieron rumbo hacía el “Cortijo San Nicolás”, a donde llegaron sobre las siete de la tarde, procediendo el suboficial Avila, a interrogar al arrendatario de dicho cortijo, llamado Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años de edad, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, con domicilio en el cortijo referido, quien manifestó que serían las diez y siete horas, cuando regresaba a su domicilio encontró en la puerta del mismo a un hombre armado con escopeta y pistola; otro pudo ver con el mismo armamento en la esquina de la derecha; y otro, en el de la izquierda, obligándole el que se hallaba en la puerta a entrar y encontrando dentro, dos individuos más con el mismo armamento, registrando la casa y una vez que lo habían efectuado, empezaron a preguntarle al declarante, dónde tenía las armas, ante la negativa de este a manifestarle que nunca las había tenido, lo cachearon quitándole la cartera con dos billetes de quinientas pesetas y diciéndole que ellos, eran agentes de la autoridad, también registraron las habitaciones inmediatas que habita otro casero de otra parte de dicho cortijo, de donde solamente se llevaron cinco pesetas de tabaco que había comprado el día antes, tomando dirección del “Cerro El Ermitaño” y desapareciendo por las cañadas inmediatas. Igualmente dice que ignora la serie y número de los billetes, y que los cinco individuos vestían de paisano, uno era grueso, bajo, moreno con bigote, con una pelliza oscura y bilbaína, también, llevaba gorra otro, de unos 30 años, alto, metido en carnes, rubio claro, otro muy moreno, bajo, cerrado de barba, grueso y los restantes no pudo dar las señas por no haberlos visto detalladamente.

Ventorrillo de Casillas de Velasco

Inmediatamente el instructor acompañado de la fuerza que le auxiliaba, se desplazó hasta la casa inmediata, donde fue interrogado el casero que dijo llamarse Antonio Gómez Fernández, de 32 años, casado, del campo, natural y vecino de Montoro, con domicilio en referida casa, el cual dijo que al ir a entrar en su domicilio, se encontró con tres hombres armados de escopeta y pistola, y dos dentro de la casa registrándola y llevándose solamente un duro de tabaco, en cajillas de cincuenta y cinco céntimos y paquetes de ochenta y cinco, haciendo la misma narración que el anterior declarante.

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, en cuyo órgano judicial se instruyó el preceptivo sumario, en el que se acordó interesar del puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias que en averiguación de los hechos, se hubieran practicado.

La Guardia Civil de Montoro, por medio del comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, contestó el 22 de enero de 1941, en el sentido, de que, por el momento, no habían dado resultado positivo las diligencias practicadas, continuándose las mismas que de dar resultado satisfactorio, se daría la oportuna cuenta al Juzgado.

El 28 de marzo de 1941, el Juzgado escucha en declaración a Alfonso Cabello Fernández, de 41 años, casado, industrial, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Cedrón nº 1, el cual ratificó la denuncia interpuesta ante el puesto de la Guardia Civil de Montoro el 5 de enero de ese mismo año, añadiendo que su comerció había sido asaltado tres veces, la primera, no pudieron consumar el robo, porque un individuo llamado Vicente Medina Ventura, agarró un fusil de uno de los asaltantes, empezando a forcejear con él , dando como resultado que los otros autores que estaban fuera, hicieran una descarga y salieran huyendo sin robar, pero que posteriormente y en dos ocasiones más, volvieron y robaron cuanto quisieron, y como el declarante se hallaba en la puerta del comercio cuando el coche que en la declaración citada pasó y le dijo que los huidos de la sierra, estaban cerca, inmediatamente se metió en el vehículo, viniendo a Montoro para dar conocimiento, para ver si se podía detener a esta partida, ya que el declarante suponía que su comercio y casa, serian otra vez saqueados.

Declaró también al día siguiente, Antonio Magdaleno Burgos, de 61 años, casado, labrador, natural de Baza y vecino de Montoro, domiciliado en calle Chinares nº 12 (retamar), el cual ratificó su declaración de fecha 5 de enero de 1941, añadiendo que no conoció a ninguno de los que fueron a robar, pero que creía que pudieran ser de la parte de Villanueva de Córdoba, más que nada lo notó por la vestimenta y por la forma de hablar, ya que los pueblos tienen unos modismos, que no se usan en los demás pueblos, añadiendo que entre los individuos que hace poco han cogido de la sierra, se dice que uno de ellos, estuvo en el “Ventorrillo de Casillas” en fecha que en el atestado se dice, pero añade que este sujeto fue muerto, cuando las fuerzas de regulares intentaban detenerlo.

Boletín Oficial de la Provincia publicando
la requisitoria.

En el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba se publica requisitoria de 17 de junio de 1942, requiriendo a los cinco autores de los hechos ocurridos en el “Cortijo San Nicolás” para que en el término de quince días comparezcan ante el Juzgado, a fin de responder de sus posibles responsabilidades. Transcurrido dicho plazo, sin haberse producido referida comparecencia, conforme a lo dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar vigente en aquella época, se declaró la rebeldía de dichos autores.

El 15 de septiembre de 1942, el Juez Velasco Arenas, al no haberse podido averiguar la identidad de los autores del robo en el “Cortijo San Nicolás”, propone el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, remitiéndola al Capitán General de la Segunda Región Militar para que así lo acordará.

Previo informe de la Auditoria de Guerra de fecha 20 de octubre de 1942, en el sentido de que era procedente el sobreseimiento propuesto, el Capitan General por resolución dictada siete días después, acuerda referido sobreseimiento provisional y archivo de la causa.

Este es el último hecho, de los tres que fueron cometidos en el Pago de Casillas de Velasco, durante los días 3, 4 y 5 de enero de 1941, desarrollados en éste y los dos anteriores capítulos que preceden[2].



[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en este capítulo y en todos los anteriores, es fiel reflejo de lo que constan en los diferentes sumarios instruidos y concretamente en este caso, en el sumario en su día instruido por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, plasmándose las manifestaciones de forma literal tal y como consta en los mismos.

martes, 28 de julio de 2026

CAPITULO XVIII: ROBO EN LA FINCA “LAS ALCORNOCOSAS” OCURRIDO EL 4 DE ENERO DE 1941.

 

Cortijo "Las Alcornocosas" de Montoro.

Al día siguiente del hecho relatado en el Capítulo XVII anterior, un robo ocurrido en “Casillas de Velasco”, se produce otro robo que guarda analogía y relación en la finca “Las Alcornocosas”, distantes unos 10 kilómetros, aproximadamente, un lugar de otro.

A las ocho de la mañana del 4 de enero de 1941, comparece en el Destacamento de la Guardia Civil establecido en la finca “Vicario” de Adamuz perteneciente al Sector nº 3 de Montoro y ante el cabo Ricardo García Ropero[1], la que dijo ser y llamarse Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro y domiciliada en el “Cortijo de las Alcornocosas”, la cual dijo: Que sobre las primeras horas de la noche del día anterior, se personaron en la finca mencionada, cinco individuos vestidos con ropas de campo, uno de ellos con escopeta y otro con fusil, estos sujetos entraron en la casa y echando fuera a las personas, hicieron un registro llevándose 18 panes, 4 kilos de harina, unas cuantas de aceitunas y unas cuerdas. Por la dirección que traían los individuos, por las ropas y armas son los mismos que una hora antes cometieron otro robo en la finca del “Cuero”, que dista de ésta última finca dos kilómetros.
Mapa ilustrativo de los 10 Km. que distan entre
Casillas y Las Alcornocosas

Acto seguido, el instructor del atestado, acompañado de los guardias segundos Antonio Borrego Osuna[2], Lorenzo Cuadra Barragan[3], Antonio Serrano Benítez[4], José Páez Poley[5], Julián Romero Heras[6], Luis Carnero Dionisio[7] y Luis Dominguez Casado[8], salieron del destacamento a realizar las diligencias que el caso requería, llegando hasta la finca “Las Alcornocosas”, donde comprobaron la veracidad de los hechos denunciados, procediendo inmediatamente a dar una batida por la zona, efectuando un reconocimiento por los montes y barrancos que rodean la casa donde ocurrió el robo, en dirección al Destacamento de la finca “Martiañez”, sin que ofrecieran las gestiones resultado positivo, pese a que estuvieron realizando el servicio hasta las diecinueve horas de aquel día 4 de enero, momento en que decidieron montar un apostadero[9] en el “Arroyo del Fresnedillo”, permaneciendo en el lugar hasta las dos de la madrugada del día 5 de enero de 1941, sin que dicho apostadero diera resultado satisfactorio. Terminando el servicio no sin antes dar cuenta a los destacamentos limítrofes, para que continuaran con las diligencias.
Paraje del "Cortijo Las Alcornocosas"

El atestado fue turnado al Juzgado de Instrucción Militar nº 6 de Córdoba, el que instruyó el correspondiente sumario y acordó oír en declaración a la denunciante Carmen Moreno Martínez, de 22 años, soltera, natural de Montoro, domiciliada en Plaza de Santa María nº 10, la que tras ratificar íntegramente la declaración que prestó en su día ante el destacamento de la Guardia Civil del “Vicario”, a preguntas efectuadas por el juez, manifestó desconocer la identidad de los autores del robo denunciado.

Con fecha 6 de mayo de 1942, el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, Antonio Bellido Montilla[10], informó que hasta esa fecha no se había podido averiguar la identidad de los autores de los hechos ocurridos en la finca “Las Alcornocosas”. En el mismo sentido y con fecha 20 de dicho mes y año, informó el comandante de puesto de la Guardia Civil de Adamuz, Luis Gutiérrez García[11].
Casería del "Cortijo Las Alcornocosas"

Tras ser llamados los autores de los hechos, por requisitoria, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba nº 136 del martes 9 de junio de 1942, fueron declarados en rebeldía y remitida la causa para informe de la auditoria de guerra de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla, proponiendo el sobreseimiento y archivo del procedimiento.

El auditor de guerra emite informe con fecha 19 de octubre de 1942, en el sentido de que procedía el sobreseimiento y archivo del sumario, con arreglo al nº 2 del artículo 538 del Código de Justicia Militar en vigor entonces, al no haberse podido conocer la identidad de los cinco autores de los hechos y su paradero.

Así pues, el capitán general de la Segunda Región Militar de Sevilla, Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, por resolución de 27 de octubre de 1942, acuerda el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo.

Archivo que se ejecuta el 19 de enero de 1943, sin que posteriormente conste se llevara a cabo, ninguna otra actuación. 

 

Casería de "Las Alcornocosas" de noche.



[1] Ricardo García Ropero: Ingresó en el cuerpo de la Guardia Civil por orden de 7 de agosto de 1936 y destinado a la comandancia de Málaga según Gaceta de la República nº 221 de 08/08/1936. Ascendiendo a Cabo por méritos de guerra con efectos 31 de diciembre de 1937, según Gaceta de la República nº 48 de fecha 17/02/1938.

[2] Antonio Borrego Osuna: Ingresó en la Guardia Civil procedente del Regimiento de Infantería de Montaña nº 7 por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941..

[3] Lorenzo Cuadra Barragan: Según consta en BOE nº 135 de 02/12/1938, opositó al Cuerpo de Investigación y Vigilancia (policía judicial del cuerpo nacional de policía) el día 23 de febrero de 1939 con el nº 3958.

[4] Antonio Serrano Benítez: Ingresó en la Guardia Civil procedente de las Milicias F.E.T. de Huelva por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la Comandancia de Valencia. BOE nº 53 de 22/02/1941.

[5] José Páez Poley: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Batallón de Cazadores nº 3, donde ejercía como sargento habilitado.

[6] Julián Romero Heras: Por orden de 14 de enero de 1941 de la DGGC publicada en el BOE nº 16 de 16/01/1941, es nombrado guardia segundo de infantería y destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería Galicia nº 19, donde ejercía como cabo.

[7] Luis Carnero Dionisio: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del tercio de requetés “El Alcazar”. BOE nº 53  de 22/02/1941.

[8] Luis Dominguez Casado: Ingresó en la Guardia Civil por orden de 27 de enero de 1941 y destinado a la comandancia de Valencia, procedente del Regimiento de Infantería nº 28. BOE nº 53  de 22/02/1941..

[9]Apostadero: Para la Guardia Civil, es un lugar oculto o discreto donde los agentes se sitúan para realizar labores de vigilancia, control o espera.

[10] Antonio Bellido Montilla: Pasó a la reserva el 1 de noviembre de 1943, cuando estaba destinado en el puesto de la Guardia Civil de Puente Genil (Córdoba), con el empleo de sargento. BOE nº 18 de 18/01/1944.

[11] Luis Gutiérrez García: En la Gaceta de Madrid nº 162 de10/06/1932, aparece elegido como vocal obrero del Jurado Mixto de Artes Gráficas de Valladolid. Con fecha 20 de mayo de 1938 fue promovido a alférez provisional, tras superar el curso en la Academia Riffien del Ejercito y destinado a la 52 División del Ejercito (BOE nº 589 de 03/06/1938).


miércoles, 22 de julio de 2026

NOVENTA AÑOS EN EL CORAZON Y EN LA MEMORIA.....

 

Estado como quedó la Cárcel del Partido Judicial

En el día de hoy, 22 de julio de 2026, se cumplen NOVENTA AÑOS del suceso más trágico y lamentable que ha vivido Montoro, posiblemente, a lo largo de su milenaria historia.

El 22 de julio de 1936, entre las 15:30 y 16:00 horas, es invadida la Cárcel del Partido Judicial de Montoro, que se hallaba ubicada en el lugar que ocupa hoy el Mercado Municipal, por una muchedumbre violenta, embravecida por el miedo y el amparo del poder, con el fin de acabar con la vida de una media centena de montoreños, que habían sido encarcelados en las fechas anteriores, sin ningún tipo de resolución judicial, solo por sus pensamientos, principios naturales o creencias religiosas.

Tras violentar la entrada del centro carcelario, mineros venidos de Linares y La Carolina, apoyados por un importante número de milicianos montoreños, arrojando petardos de dinamita en las celdas donde se hallaban indefensos los privados de libertad, algunos, incluso hermanos de los invasores, fueron acabando con sus vidas, utilizando las agresivas explosiones de los barrenos mineros, rematando a balazos, puñaladas y descuartizando a golpe de hacha, aquellos que aún daban algun signo de estar vivos.

De los 51 presos que allí se encontraban, 41 murieron en aquel instante, 10 al escuchar la algarabía, lograron derribar un tabique y pasar a la contigua Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estos 10, fueron abatidos 2, un padre y un hijo, que cayeron a la Plaza del Charco desde los tejados de la Iglesia, el resto, osea 8, corrieron suertes diferentes, así pues, Pedro Pérez Corrales, Jerónimo Vega Rojas, Pedro Olaya Cano, Apolinar Peralbo Caballero y Bartolomé Vacas Fresco, conservaron su vida tras rigurosos procesos judiciales, y los 3 restantes, Francisco Cañas Lara fue fusilado en el Ventorrillo “La Lola” una semana después, Francisco Madueño González tras entregarse, fue trasladado a Jaén donde fue fusilado en el “Arroyo Tocón”, y el último, Sebastián Ruano García fue fusilado el 1 de agosto de 1936 en el Cerro Peralta, próximo a Villa del Río.

Los 43 mártires, que el 22 de julio de 1936, tras rezar el Santo Rosario, se enfrentaron al trance más duro de su vida, como fue perderla, por la fuerza y voluntad de quienes se creyeron con derecho a acabar con ellas, fueron:

ANTONIO ABRIL CLAROS 45 años, VICENTE AMOR MADUEÑO 16 años, MARCOS AYLLON CANO 46 años, ANGEL BAENA CACERES 35 años, BERNARDO BAENA CACERES 37 años, DIEGO BELLIDO QUESADA 45 años, JUAN BENITEZ GOMEZ DE SOMORROSTRO 31 años, MANUEL CACERES MADUEÑO 30 años, JUAN CALERO ALJAMA 62 años, RAFAEL CANALEJO MORENO 52 años, ANTONIO JAIME CARRETERO ROJAS 25 años Padre Carmelita Beatificado, TRINIDAD CRIADO SERRANO 56 años, ANTONIO DOMENECH MARTINEZ 30 años, ELISEO DURAN CINTAS 30 años Padre Carmelita Beatificado, JUAN FERNANDEZ NOTARIO 47 años, JOSE GARCIA BERNAL 58 años, JUAN GARCIA CONDE 72 años, FRANCISCO GARCIA LEON 16 años Carmelita Beatificado, RICARDO MARIANO GARCIA ROLDAN 52 años, MIGUEL JUNCAL GARCIA 60 años, JUAN JUNCAL MENDEZ 24 años, ILDEFONSO LEON CAÑAS 60 años, JUAN DE LA CRUZ LOPE MARTIN 47 años, ANTONIO LUQUE CABELLO 42 años, PEDRO LUQUE CANO 62 años Sacerdote Beatificado, MARTIN MADUEÑO RUIZ 38 años, ALFONSO MARIN MEDINA 27 años, JUAN MARTINEZ SERRANO 54 años, JOSE MARIA MATEOS CARVALLIDO 35 años Padre Carmelita Beatificado, MANUEL MEDINA VERDEJO 39 años, JUAN MOLINA BENITEZ 34 años, RAMON PEREZ SOUSA 29 años Padre Carmelita Beatificado, FEDERICO PORRAS AGUAYO 60 años, ANTONIO PORRAS BENITEZ 30 años, JUAN DE DIOS PORRAS BENITEZ 25 años, FRANCISCO ROA GUZMAN 27 años, EDUARDO ROA RUZ 67 años, ANTONIO RUANO SERRANO 35 años, LUIS RUIZ CORTES 37 años, MANUEL ANTONIO RUIZ ISASA 28 años, FRANCISCO VACAS VERDEJO 26 años, JESUS VEGA-LEAL CRUZ 48 años y MARTIN VEGA-LEAL MOLINA 28 años.

Comunidad Carmelita de Montoro en la que se hallan
los cuatro carmelitas asesinados y beatificados.

Espero haberlos nombrado a todos, si de alguno me olvidé, fue por la edad y aquello de la memoria..., que este humilde recuerdo, extensivo a todos los que perdieron el bien más preciado que Dios nos entrega, como es la vida, por la decisión caprichosa de terceros, estén siempre presentes en nuestros corazones y en nuestras conciencias, para así, evitar volver a repetir las vivencias de semejantes tragedias.

Que brille para TODOS la luz perpetua, deseando se hallen abrazados por el Señor en su Paz.


"Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí,
aunque esté muerto,
vivirá".
                 Juan 11:25

martes, 21 de julio de 2026

CAPITULO XVII: ROBO EN “CASILLAS DE VELASCO” OCURRIDO EL 3 DE ENERO DE 1941.

 

Paraje de "Casillas de Velasco"

No habían transcurrido tres meses, cuando de nuevo, se produce un robo en el paraje conocido como “Casillas de Velasco”. El 9 de octubre anterior, individuos huidos en la Sierra, se habían personado en el Ventorrillo existente en referido lugar y llevaron a cabo, la sustracción de bienes de los vecinos del lugar, hechos que fueron tratados en el Capítulo IX de esta serie, que se puede consultar en https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/05/capitulo-ix-robo-en-el-ventorrillo-de.html.

Además, hay que significar, que en aquellos días por aquellos lugares, no solo tuvo lugar el hecho delictivo que vamos a tratar en el presente trabajo, sino que, durante los dos días siguientes, osea 4 y 5 de enero de 1941, fueron asaltadas las fincas enclavadas en el mismo pago, denominadas “Las Alcornocosas” y “San Nicolás”, respectivamente, hechos que se trataran en los capítulos siguientes.

El día 4 de enero de 1941, ante el comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, el brigada Castor Avila Gozalo[1], comparece el peón caminero Lorenzo Ruiz López a) el chumbo,  de 41 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Casilla de Peones Camineros situada en el Km. 13 de la carretera Adamuz-Montoro, manifestando: Que sobre las 17 horas del día de ayer -osea 3 de enero de 1941- se presentaron en su casa dos hombres, armados de fusil y pistolas, los que después de amenazarlos, los estuvieron registrando a su esposa, hijo y al declarante, después registraron la casa y le dijeron, que al que estuviera en la carretera lo matarían, encontrándose al poco rato a otro de sus hijos, al que también obligaron a quedarse dentro de la casa, después de cachearlo, marchándose todos ellos una hora después de la anochecida. Así mismo dice que estuvieron registrando todas las casas de aquella vecindad, saqueando todo lo que había en el Ventorrillo de Casillas, que hace nada habían robado. Que no puede decir cuantos eran los autores, porque él solamente vio a dos, que fueron los que llegaron a su casa, los cuales, uno, era bajo, con el pelo rizado, un poco tartamudo, más bien moreno, de unos 22 años, vistiendo pelliza oscura, pantalón de pana con leggins, este sujeto iba armado de una pistola ametralladora, y el otro, era más viejo, de unos 41 años, moreno, con bigote chico negro, vistiendo chambra de color clara, pantalón gris con leggins.

Autocar de la época utilizado por la Guardia Civil

Enseguida el brigada Avila, en unión de los guardias segundos Antonio Rodríguez y José Muñoz Jiménez, junto con cinco legionarios, utilizando el autocar de servicio del puesto de la Guardia Civil de Montoro, pusieron rumbo al sitio conocido por “Casillas de Velasco”, donde comprobaron la veracidad de los hechos, procediendo a interrogar al dueño del Ventorrillo de Casillas, llamado Alfonso Cabello Fernández, de 50 años de edad, casado, propietario, natural y vecino de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 17 horas del día 3 de enero de 1941, estando su esposa Ana Reyes en el mostrador de la tienda, se presentaron dos individuos armados de pistolas y fusil, echándose las armas a la cara, la pusieron manos arriba a su esposa, a una vecina y su hija, obligándole a que se salieron a la carretera, y una vez en esta vieron a muchos más hombres en número de unos veinte, todos con armas largas y cortas, quedándose hechos los dueños del establecimiento, registrando toda la casa, volviendo a llamar a su esposa, para que entregara las llaves de las habitaciones, obligando a ponerse, a todo el personal que iba de paso por la carretera, manos arriba y les obligaban a detenerse, entre los detenidos figura uno llamado Pedro Notario Moreno y los demás, los conoce de vista, pero no puede decir sus nombres. Que cuando todos estos que se encontraban en la carretera, les manifestaron a los ladrones, que tenían frío, los metieron en las casas de la vecindad, poniendo guardias en las puertas de entrada. Estando en pleno apogeo el robo, se presentó el declarante, en unión de un amigo médico llamado don Ramón Salcedo Gámez, ya que venían de haber estado cazando, poniéndoles manos arriba, exigiéndoles que les entregaran el dinero y cuanto llevaran encima y como les manifestaron que no tenían dinero, hicieron salir a los que había en su casa, poniéndolos de rodillas delante de su esposa e hijo, con las manos sobre la cerca que hay en la espalda de la casa, formando un pelotón como para fusilarlos, montando los fusiles y creyendo que no llegaron a fusilarlos, por los gritos y lágrimas de su esposa, mandándolos levantarse, le hicieron a ambos que les acompañaran a la panadería y cuando vieron la persona de ésta, que fue la que tirotearon la primera vez que intentaron asaltar el Ventorrillo, dijeron que fueron ellos los que le habían disparado por culpa del cabrón del panadero, y que donde pillaran a dicho panadero lo matarían. Registrando todo el horno, no llevándose nada más que un serón, puesto que ni había pan, ni harina, volviendo nuevamente al Ventorrillo y llevándose del mismo una arroba de aguardiente con la garrafa, una arroba de vino de Montilla con su garrafa, veinte botellas de vino de marca Carbonell, cuatro botellas grandes de coñac de González Bias, diez botellas chicas de coñac de González Bías, dos cajones de pan de hijo, dos relojes de pelota con hebilla, veinte pares de sandalias con zuela de goma, dos docenas de jabón de olor, purgantes, dos cajas de quina, una gruesa de lápices, quince cucharas, una docena de calcetines, quince kilos de fideos en tres paquetes de a cinco kilos, veinte bollos de pan, dos arrobas de aceite, dos docenas de hojas de afeitar, unas tijeras de peluquero, una maquina de pelar, una brocha y jabón de afeitar, dos tinteros, una pelliza, una cartera, dos maquinas más de pelar usadas y sobre unas trescientas pesetas producto de la venta del día, metiendo todo en sacos, y cargándolo en dos caballerías mulares, que una de ellas era propiedad del hijo del dueño de la “Molina del Carmen”, que se hallaba en este establecimiento haciendo compras y la otra, que ignora el nombre del dueño, marchándose sobre las veintiuna horas, sin que pueda indicar la dirección que tomaron, por haberlo encerrado en el interior de la casa, como así mismo, que no puede precisar cuantos eran pero desde luego sobre unos veinte, por el habla eran de por aquí cerca. Que unos vestían de militar y otros de paisano, bien portados y hablados, algunos venían pelados y afeitados, cubiertos algunos con gorra y otros con boina, todos bien aseados.

Ventorrillo de Casillas de Velasco.

El atestado levantado por estos hechos, se dio por finalizado en Casillas a las catorce horas del día 4 de enero de 1941, haciéndose cargo del mismo para entregarlo en el Juzgado, el capitán jefe de la línea, el cual tuvo noticias del suceso, cuando se hallaba pasando revista al puesto de la Guardia Civil de Adamuz, próximo al lugar.

Al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, le correspondió el conocimiento del Sumario que se incoó al respecto, interesando al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, información sobre el resultado de las diligencias encaminadas a averiguar la identidad y paradero de los posibles autores del robo. Con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Momblanc, informó sobre el resultado negativo de referidas gestiones.

El Juez Velasco Arenas, se trasladó a Montoro el día 27 de marzo de 1941, a fin de oír en declaración a los denunciantes Lorenzo Ruiz López y Alfonso Cabello Fernández, quienes se ratificaron en la declaraciones prestadas en su día ante el brigada de la Guardia Civil Avila Gozalo, y el primero, añadió que no conoció a ninguno de los dos individuos que asaltaron su casa, pero que por la manera de hablar, desde luego eran andaluces y de cerca de Montoro, que de su casa, a pesar de que hicieron un registro, no se llevaron nada porque el declarante vive muy modestamente y no había nada que se pudieran llevar. El segundo, osea Cabello Fernández, a preguntas añadió que no conoció a ninguno de los individuos que componían la pandilla, pero que desde luego tenían que ser de la parte de Bujalance y Pedro Abad, por la manera característica de hablar de algunos de ellos, que la misma guardia civil con motivo de una visita que hizo a la finca le dijo que en la partida estaban los hermanos JUBILES, que el declarante no conoce. Haciendo constar que su establecimiento ha sido dos veces robado y la primera vez que vinieron, no consumaron el robo porque el maestro panadero, se apoderó de un fusil de los rojos que en partida vinieron, produciéndose entonces un tiroteo que dio por resultado que al maestro panadero, le hirieran en una pierna y ellos salieron huyendo.

El 17 de julio de 1942, se acordó por el Juzgado la publicación de la correspondiente requisitoria, lo que se llevo a efecto en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba número 155 de fecha 1 de julio de 1942 y no compareciendo los presuntos culpables de los hechos, en atención a la requisitoria que se les hizo, se declaró a los mismos en rebeldía el 16 de julio de aquel año.

Francisco Bohorquez Vecina, auditor de la 2ª Región Militar

A la vista de todo ello, el 25 de agosto de 1942, el Juez Velasco Arenas propuso elevar el sumario a la Capitanía General de Sevilla, donde el auditor de guerra don Francisco Bohorquez Vecina, informo en el sentido de que habiéndose cometido un delito, del que no había sido posible acusar a personas determinadas, procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa, conforme a lo dispuesto en la regla 2ª del artículo 538 del Código de Justicia Militar.

El Capitán General de la Segunda Región Militar de Sevilla don Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, mediante resolución de 20 de octubre de 1942, acordó el Sobreseimiento Provisional y Archivo del Sumario abierto por el robo ocurrido el 3 de enero de 1941, en el sitio conocido por “Casillas de Velasco” del término municipal de Montoro [2].

Guardias Coloniales de la antigua Guinea Española.


[1] Castor Avila Gozalo: Aparece como Cabo de la Guardia Civil, integrado en la antigua Guardia Colonial y destinado en 1930 en Río Campo (antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial).

[2] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.


miércoles, 15 de julio de 2026

CAPITULO XVI: ROBO EN EL MOLINO “EL RINCON” Y “VENTA DE RAMON CAZORLA” OCURRIDO EL 3 DE DICIEMBRE DE 1940.

 

Mapa de la zona donde se aprecia los dos lugares donde ocurren los hechos.

Ante el cabo jefe del destacamento que la Guardia Civil tenía situado en la finca “Casablanca”, Joaquín Moya Monge, comparece Joaquín Calancha Márquez, de 47 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Coracha nº 16, denunciando que sobre las 19:30 horas del día anterior, osea 3 de diciembre de 1940, se personaron en la “Venta de Ramón Cazorla”[1] situada en el kilómetro 12 de la carretera que conduce a Villa del Río y Montoro, la cual lleva en arrendamiento, dos individuos desconocidos, como de unos 25 a 30 años, pidiéndole que les diera una limosna y lumbre para encender un cigarro, preguntándole uno de ellos que si había visto a su primo, contestándole el denunciante Sr. Calancha, que desconocía quien pudiera ser tal pariente, ante cuya respuesta y entre palabras de amenazas, sacando uno de ellos una pistola, exigió a éste que les entregaran cuantas armas de fuego tuviesen, a lo que contestó el Calancha que carecía de armas, procediendo dichos individuos a practicar un registro por toda la casa, no encontrando nada, solo unas hojas de tabaco secas que sustrajeron, marchándose ambos seguidamente, sin poder precisar la dirección que tomaron los dos autores de los hechos denunciados, no sin antes decirles que no dieran cuenta a la Guardia Civil.

El tal Calancha, cuando compareció en el destacamento de la Guardia Civil de la finca “Casablanca”, iba acompañado de otros tres individuos. Uno de ellos, llamado Pedro Notario Laguna, de 36 años, casado, albañil, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Bartolomé Benítez Romero nº 14, en aquel momento encargado de la finca denominada “Molino del Rincón”, del término municipal de Montoro, el cual dijo: Que sobre las 20 horas del día 3 de diciembre de 1940, se presentaron en dicha finca, dos individuos desconocidos, uno de ellos de 18 a 20 años de edad, de baja estatura, vistiendo ropa oscura, y destocado y el otro, de estatura regular, delgado, vistiendo pantalón a rayas claras, pelliza negra, calzando botas y tocado con una boina, los cuales preguntaron por el dueño, casero o mayordomo de dicho caserío, contestándole el declarante, que éstos se encontraban ausentes, exigiéndole les entregaran en el acto la matanza que sabían habían efectuado, como asimismo, les dieran cuanto dinero poseyeran, todo esto amenazándole el individuo delgado, con una pistola que le puso en el pecho, diciéndole además, que momentos antes habían visto llegar a la finca a la Guardia Civil y que si hubiesen querido los hubiesen asesinado. No llevándose dichos sujetos nada, añadiendo que ignoraba la dirección que tomaron en su huida.

Mapa descriptivo del "Charco Novillo"

También comparece junto a los dos anteriores, Miguel Borreguero, de 58 años de edad, viudo, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Cordoneros nº 5, como encargado de la custodia de los mulos de la finca denominada “Molino del Ricón”, quien manifestó que sobre las 20:30 horas del día anterior, 3 de diciembre de 1940, se personaron en dicha finca y en la casa que él habita, situada en la parte sur de la misma, dos individuos desconocidos, los cuales vestían como queda expresado en la anterior declaración, llamando fuertemente a la puerta, que el diciente tuvo que abrir, diciéndole uno de ellos, que le entregaran la matanza, como igualmente las armas que tuviese y cuanto dinero poseyera, cacheándole y despojándole del bolsillo interior del chaleco, de diez pesetas, una de a cinco y las restantes, billetes del Banco de España, practicando acto seguido un registro, sin que encontrasen nada de lo que exigían, marchándose acto seguido, ignorando el declarante la dirección que hubiesen tomado.

El ultimo en comparecer, fue Juan Aljama González, de 49 años, casado, natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Marín nº 22, de profesión cobrador de arbitrios municipales del Ayuntamiento de Montoro, quien manifestó: Que por haberle sorprendido la noche en el ejercicio de su cometido, se vio obligado a pernoctar en el caserío denominado “Molino del Rincón” y que serían las 20:30 horas de ayer, osea 3 de diciembre de 1940, se presentaron en dicho caserío, llamando repetidamente a la puerta y ante las insistentes amenazas de ser hundida la misma, dos individuos, de las señas que habían quedado expresadas anteriormente, empuñando uno de ellos una pistola con la que amenazando al dicente, le requirió bajo amenaza de muerte, le entregase cuanto dinero tuviese, a lo cual contesto éste, que no tenía ninguno, registrándole seguidamente despojándole del bolsillo interior de la blusa cuanto dinero guardaba, consistente en 131 pesetas en billetes del Bando de España, dos de cincuenta, uno de cinco, uno de veinte y cinco, más uno de peseta, producto dicha cantidad de la recaudación de Arbitrios de distintas matanzas, manifestándoles ambos sujetos, la prohibición de dar cuenta a la Guardia Civil, registrando después por todo el interior de la casa, sin que encontrasen nada, marchándose acto seguido con dirección a Villa del Río.

Ante el conocimiento de los hechos, el cabo instructor del atestado Joaquín Moya Monge, junto con los guardias segundos Miguel Caballero García, Antonio Morón Gómez (corneta), Serafín Virella Fernández, Antonio Farfán Gaviño y el soldado de la Policía Militar Cristóbal Romero Lago, procedieron a la práctica de gestiones, encaminadas a la comprobación del hecho y captura de los autores, como asimismo del rescate de lo sustraído, sin que a pesar de las incesantes diligencias llevadas a cabo, las mismas, dieran resultados favorables, comprobando además que de la finca “Molino del Rincón”, se había llevado dichos sujetos, tres kilogramos de chorizo aproximadamente y cinco de morcilla.

El atestado levantado, fue remitido al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, incoando el correspondiente sumario el Juez titular don Luis Velasco Arenas[2], quien libro oficio al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, para que informara sobre el resultado de las gestiones practicadas, tendentes a averiguar la identidad de los autores de los hechos denunciados. Contestando con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Monblanc, que, hasta ese momento, el resultado de las diligencias practicadas, habían dado resultado negativo.

Integrantes de la Peña el Limón a la que pertenecía el Juez Velasco Arenas.

El 27 de marzo de 1941, el Juez Sr. Velasco Arenas, se traslada a Montoro a fin de oír en declaración a las personas que presenciaron los hechos, escuchando en primer lugar al empleado de arbitrios Juan Aljama González, quien manifestó: Que como empleado de arbitrios se hallaba haciendo los cobros de las matanzas en las fincas donde se hacían éstas, que era costumbre que al anochecer paraba a dormir en el cortijo más próximo, por lo que llego al “Cortijo El Rincón” para pernoctar aquella noche. Que sobre las 20:40 horas aproximadamente, se presentaron dos individuos que llamaron a la puerta. Que el encargado se extraño de que a tales horas llamaran, diciéndole al dicente que qué hacía, contestándole el declarante que él estaba en su casa, que hiciera lo que quisiera, oyéndose entonces llamar con más insistencia y voces que decían “o abres o entramos nosotros y como entremos nosotros te vas a enterar”, ante esta amenaza el encargado abrió entrando inmediatamente dos sujetos pistola en mano, que apuntaron con las pistolas al dicente, al encargado, a un hijo de éste y a una hija y a la mujer del casero, obligándoles a poner manos arriba y mientras uno se quedo apuntando, el otro se dedico a hacer un registro en la casa, llevándose los embutidos de la matanza, una poca de harina. Que cuando tenían todo esto reunido, se dirigieron preguntando al dicente, que quién era, contestándole el declarante, que era un hombre sin trabajo, que iba en busca de él allí y para colocar también a su mujer y a su hija, contestando ellos, que eso era mentira, que era un bicharraco falangista y entonces, procedió uno de ellos ha hacerle un registro o mejor dicho cacheo y al sacarle la libreta del cobro de arbitrios se le cayeron al suelo, ciento treinta y una pesetas producto del cobro de aquel día, cuyas pesetas se llevaron. Que el dicente, les dijo que no tenía más remedio que dar conocimiento enseguida del hecho a la Guardia Civil, a lo que le contestaron “tú das conocimiento mañana por la mañana y les dices también que con las colillas que ellos habían tirado en el carril, habían encendido sus cigarros”. Que como el puesto de la Guardia Civil esta a siete kilómetros de la finca, el declarante tuvo miedo de salir de noche a poner en conocimiento de la autoridad el hecho, pero que al ser de día inmediatamente salió para dar conocimiento. Que no conoció a ninguno de los dos individuos que entraron y que había más gente fuera, que no entraron a la casa, sin poder precisar el número de los que se quedaron fuera. Termino el declarante su declaración ratificando íntegramente la que presto ante la Guardia Civil de destacamento de la finca “Casablanca” en su día.

Beletín Oficial de la Provincia publicando requisitoria

Después declaró Pedro Notario Laguna, quien ratificó íntegramente la declaración que presto ante la Guardia Civil en el atestado que iniciaba el sumario, añadiendo que no conoció a los autores, pero aseguraba que no eran de Montoro, pero sí de Andalucía, por la manera de hablar. Que no eran de por aquí cerca, porque uno de ellos le preguntó si Villa del Río estaba lejos de allí y que sí se podía ir a Villa del Río. Que si bien estaban armados y apuntando con la pistola a los que allí estaban, no hicieron registro alguno, porque a la esposa del dicente le dio un desmayo y entonces uno de ellos, dijo que no se asustaran que no les iban a hacer nada, que lo que querían era comida, a lo que les contesto el declarante que no la tenían, marchándose, después de liar estos dos sujetos un cigarro, no sin dejar de advertirles que no dieran conocimiento hasta la mañana siguiente y que tuviesen cuidado de cumplir esta orden, porque había una partida de compañeros patrullando por aquellos alrededores.

Ante la no identificación de los autores del robo, el Juez Velasco acuerda publicar requisitorias en el Boletín Oficial del Estado, la que se lleva a efecto en el boletín nº 142 de 16 de junio de 1942, por la que se requería a los ladrones a que comparecieran ante el Juzgado nº 12 de Córdoba, en el plazo de quince días.

º
Francisco Bohorquez Vecina, auditor de guerra de la 2ª Región Militar

Tras ello, el Juzgado remitió la causa a la Capitanía General de la Segunda Región Militar de Sevilla, proponiendo el sobreseimiento provisional de la causa por no conocerse la identidad y paradero de lo autores de los hechos.

El auditor de guerra Sr. Bohóquez Vecina informo que procedía el sobreseimiento provisional y archivo del sumario, por el motivo que se indicaba, por lo que el Capitán General acuerda dicho sobreseimiento provisional y archivo con fecha 20 de octubre de 1942[3].



[1] Venta de Ramón Cazorla: Posteriormente llamado “Ventorrillo los Borregos”.

[2] Luis Velasco Arenas: Capitan de Artillería, que tras la guerra Civil (1936-1939), ejecerció la carrera jurídico-militar, formando parte como vocal de Tribunales Militares. Muy integrado en la sociedad cordobesa, llego a formar parte de los primeros componentes de la coral dirigida por el celebre músico córdobes Ramón Medina, siendo miembro destacado de la conocida "Peña El Limón".

[3] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.