miércoles, 8 de abril de 2026

CAPITULO I: ROBO EN LA FINCA "LA GARABITERA" OCURRIDO EL 27 DE NOVIEMBRE DE 1941.

 

Al finalizar la contienda civil que se produjo en España en el siglo pasado, al igual que había ocurrido en otros enfrentamientos anterioriores, por ejemplo, tras la Guerra de la Independencia o las Guerras Carlistas, ambas en el siglo XIX, fueron muchos los participantes en todas ellas, los que bien aprovechando la difícil orografia de la sierra o por otras circunstancias, se echaron a los montes y se convirtieron en guerrilleros que lucharon contra los diferentes regímenes instituidos y trataron de seguir viviendo en el conflicto por intereses políticos o simplemente, por costumbre de vida o por conservar ésta. 

El término municipal de Montoro, por contar con parajes reconditos, siempre llamó la atención de estas facciones, a lo largo de los distintos conflictos y así, si en el siglo XIX por sus campos polularon los grupos de guerrilleros como "Palillos", "El Feo Cariño", "Castrola", "Orejitas", "Los Paulinos", y muchos otros, al finalizar la ultima contiendo civil (1936-1939), también lo hicieron por los contornos de este término, partidas como la de "Los Jubiles" naturales de Bujalance, la de los jarotes "Julian Caballero", "El Parrillero" y "El Ratón", la del adamuceño "El Romera", el viseño "Comandante Ríos", etc. El primer hecho que trataremos, es el ocurrido en la finca "LA GARABITERA", un frondoso olivar donde en tiempos existió un molino de viga, situado en el límite con la población jienense de Marmolejo.

 ROBO EN LA GARABITERA

Ante el Teniente de la Compañía de Ametralladoras de la Tercera Comandancia Móvil de la Guardia Civil Francisco Gombau Forner[1], destinado en el Puesto de Villa del Río en Servicio de Persecución de Huidos, comparece el día 28 de noviembre de 1941, Francisco Serrano Rivilla, denunciando como casero de la finca “La Garabitera”, del término Municipal de Montoro, demarcación Policial de Villa del Río, que sobre las 19:00 horas del día 27 anterior, se presentaron en dicha finca tres hombres armados con pistolas, de unos 45 años dos de ellos y el otro 23, vistiendo, el primero tabardo color kaki mascota negra y pantalón oscuro, otro, chaqueta de paño oscuro y pantalón del mismo color con leggins y botas negras, y el tercero, americana y pantalón color gris, botas cerradas, tabardo color kaki y boina bilbaína. Los cuales, esgrimiendo una pistola, lo encerraron junto a otro casero llamado Manuel Jiménez Pantoja, el manijero encargado de la finca Juan Soriano Moyano, el hijo del casero del cortijo “Los Millones” Juan Veredas Cid, y demás familiares, dentro de la cocina, tras lo cual se dedicaron al saqueo de la vivienda llevándose ocho kilos de pan de higo, dos kilos de granadas y dos pesetas en dinero. Preguntándoles cuando llegaron “si habían visto a los rojos de la sierra”, contestándole que no, diciéndoles entonces ellos “aquí los tienes”. Que ignoraba a qué partida pertenecían y una vez realizado el robo, marcharon en dirección al río Yeguas. Al encerrarlos en la cocina, les dijeron que el que intentara salir del cortijo sería muerto y que cuando amaneciera, podían ir a dar cuenta a quien quisieran.

Lugar donde esta ubicada la finca "La Garabitera"

A las 13 horas del día 28, el teniente Gombau y los guardias Ciriaco Fernández Garrido, Lorenzo Florit Rebassa, don Miguel Genavert Mestre, Tomás Adab Domingo y Atilano Rincón Plaza, llegan a la finca “La Garabitera” desde Villa del Río, dando comienzo a la práctica de las actuaciones policiales.

Al primero que  interrogan es a Juan Veredas Cid, trabajador de la finca vecina “Los Millones”, quien manifiesta “que serían las 18 horas del día 27 de noviembre, cuando se hallaba labrando en las inmediaciones del cortijo “La Garabitera” y se le presentaron tres individuos los cuales les preguntaron qué hacía y de que cortijo era, contestando que estaba labrando y que era del cortijo “Los Millones”, obligándole a la vez a desenganchar la yunta. Le preguntaron igualmente si venia por aquí la Guardia Civil y qué cortijo era el que tenían a la vista, contestándole que la Guardia Civil venía con frecuencia y que el cortijo era el denominado “La Garabitera”, obligándole a marchar con ellos y encerrándolo con los demás en la cocina. Que las señas de los atracadores son las siguientes: El primero y el segundo representan tener unos 45 años y el otro unos 23, el primero viste tabardo kaki pantalón oscuro y mascota negra y botas color marrón, es bajo regordete, moreno, barba negra y poblada. El segundo un poco más alto que el primero y más delgado vistiendo chaqueta negra de paño y pantalón de pana del mismo color, leguis color marrón, botas del mismo color y mascota negra. El tercero delgado y un poco más bajo que el segundo, viste chaqueta de paño clara y pantalón igual, boina bilbaína negra y botas color marrón. El segundo y tercero van afeitados y éste último es algo rubio. Que una vez realizado el hecho lo sacaron de la cocina y le dijeron que se marchara al cortijo donde reside y que si se enteraban que daba parte a la Guardia Civil con la pistola que le exhibieron y que caben ocho tiros, se los metían en la barriga y que no obstante, sin hacerles caso, se fue a dar cuenta a la Guardia Civil del Destacamento de “Las Prensas”.

Parajes donde ocurrieron los hechos con "La Garabitera" al fondo.

Acto seguido presta declaración el encargado y manijero de “La Garabitera” llamado Juan Soriano Moyano, quien dijo: “Que sobre las 18 horas del día 27 de noviembre, se presentaron en el mismo tres individuos armados de pistola de las señas ya indicadas, diciendo al llegar “Dios guarde a ustedes”, contestándoles él en igual sentido. Preguntándoles que, si hacía mucho tiempo que no veían los rojos por aquí, manifestándole que en tres años que llevaba en la finca nunca vio rojo alguno, entonces uno de ellos sacó la pistola y les indico “ya lo está usted viendo”. Diciéndole venga los chorizos, obligándole pistola en mano a que les indicara las habitaciones hasta que llegaron a donde los tenían, robándoles dos kilos con hilo bramante, cincuenta pesetas en papel y un pan de kilo. Que una vez realizado esto lo encerraron en la cocina con los demás, amenazándole con que no saliera del cortijo en toda la noche y que si lo hacía le metían en la barriga ocho tiros que contenía la pistola”.

Manuel Jiménez Pantoja, jornalero de la finca “La Garabitera”, declaró a la Guardia Civil “que sobre las 18 horas del día 27 de noviembre, al llegar a dicho cortijo observó que el manijero Juan Soriano Moyano, tres individuos lo tenían apuntándole con la pistola, llegando el declarante y dichos atracadores al mismo tiempo, le hicieron entrar en la cocina con los demás donde lo encerraron no dirigiéndole palabra alguna, poniéndose a registrar toda la casa que era donde estaban encerrados, robándole ocho kilos de pan de harina, dos paquetes de tabaco, una de pitillos liados de cero cincuenta y cinco, y otro, de picadura de cero sesenta, diciéndole al marcharse lo mismo que a los demás, que no dieran cuenta hasta el siguiente día, pues de hacerlo lo pasaría mal, que las señas de los atracadores son las mismas que las manifestadas por sus compañeros en sus respectivas manifestaciones y que ignora la dirección que tomaron”.

Los agentes de la Guardia Civil actuantes, rápidamente practicaron gestiones de reconocimiento de las inmediaciones del Cortijo “La Garabitera”, descubriendo huellas de los huidos, siguiéndolas por las veguetas de Corcoban hasta el río “Las Yeguas”, donde se ve “se sentaron para descalzarse y cruzarlo ya que aparecen las huellas marcadas en la arena perdiéndose éstas a unos trescientos metros de la desembocadura del Río Guadalquivir por haberse internado en terreno escabroso y duro. En su vista, se dio una batida por el barranco de “La Romana” reconociéndolo detenidamente hasta llegar al monte del “Cañuelo” cuyas inmediaciones fueron igualmente reconocidas, se siguió a “Las Zorreras”, cortijo de “Los Fieros” y "Cerro Molino” sin obtener resultado. En el transcurso de la batida se oyeron a larga distancia dos disparos de fusil cuyas detonaciones partían de la parte opuesta del río “Las Yeguas”, suponiendo fueron hechos por fuerzas de los destacamentos de Marmolejo o “Las Prensas” que estaban dando una batida, ya que tuvieron noticias del hecho, según manifestaron los declarantes”.

A las 22 horas del día 28 de noviembre los agentes de la Guardia Civil mencionados, abandonaron la zona de los hechos, y volvieron a la zona de su destacamento en Villa del Río, para reforzar el servicio en el río Guadalquivir.

Al día siguiente, 29 de noviembre de 1941, una pareja del destacamento de Villa del Río, comparece en la ciudad de Córdoba, en el edificio que ocupa la Circunscripción de Persecución de Huidos, haciendo entrega del atestado levantado al efecto, al Coronel Jefe.

Anuncio de la Requisitoria publicada en el B.O.P. de Córdoba

Tras las gestiones correspondientes en averiguación de la identidad y paradero de los presuntos autores del robo, con resultado negativo, se acordó el 6 de junio de 1942, llamar por requisitorias a los tres presuntos autores de los hechos ocurridos en el Cortijo “La Garabitera” del término de Montoro, para que se presentaran en el plazo de quince días, ante el Juzgado militar correspondiente.

Mediante diligencia de fecha 2 de julio de 1942, fueron declarados en rebeldía los tres presuntos autores y con fecha 5 de septiembre del mismo año, se decretó el sobreseimiento provisional, hasta mientras tanto fueran localizados[2].

El escritor marmolejeño don Manuel Perales Solís (https://lugardemarmolejo.es/?page_id=442), nos viene a decir en relación a este suceso, que el propietario de la finca “La Garabitera” por entonces, era el vecino de Marmolejo (Jaén) llamado Alfonso Jurado Lozano (1870-1949) miembro de una familia de prósperos hortelanos. Y que “Hacia 1942-43, en plena recolección de las aceitunas tuvo lugar en este lugar un suceso parecido al que ocurriera en Los Millones. Llegaron un grupo de huidos rojos buscando provisiones de alimentos, justo en el momento en que se encontraba presente el dueño de la finca que pudo pasar desapercibido como un aceitunero más. Preguntaron por el propietario pero el capataz que era el marmolejeño Juan Soriano Moyano “Pallollo”, salió al quite diciendo: “el dueño no se encuentra aquí en estos momentos”. A lo que los rojos preguntaron: ¿Y usted quién es? -Contestó el capataz: “Yo soy el encargao, el capataz y el guarda juramentao”. -“Pues entonces usted que ostenta tantos cargos va a ser quien nos prepare un poco de aceite, harina y garbanzos”. Y efectivamente así lo hizo sin mediar más palabras entre ellos. Cargadas sus caballerías los rojos abandonaron la Garabitera, remontando Guadalquivir arriba.

 


[1] Francisco Gombau Forner, aparece el 1932 como Sargento  en el Puesto de la Guardia Civil de Cabanes (Castellón) https://guardiacivilcastellon.blogspot.com/search/label/Cabanes. El 24 de junio de 1937, al suprimirse graduación de Alféreces y Brigadas, es nombrado teniente de la Guardia Nacional Republicana. Gaceta de la Republica 177 de 26-03-1937 página 1380. Su hermana Misericordia Gombau Forner a) La Seca, fue denunciada por José Aragonés Firnó, en el puesto de la Guardia Civil de Vinaroz el 20-4-1939, por marxista de acción, junto con Concepción Comés a) Colombrera. A “La Seca” la acusaba de haber dicho a unos milicianos, que había tenido domiciliados en su casa, que el denunciante era fascista y que había huido y estos tomaron las correspondientes represalias.

[2] Lo relatado en relación al robo ocurrido en la finca "La Garabitera" y las manifestaciones recogidas, son las obrantes en el Procedimiento Sumarísimo Ordinario núm. 1938/1941 (Ref. 33587), instruido por el Juzgado Militar nº 12 de Córdoba.


lunes, 23 de marzo de 2026

PRIMERA CASA DE LA FLAGELACION DE MONTORO, EN UN SOLAR DONADO POR DOÑA ANA MARIA BENITEZ CAÑUELO

En el año 1992, la muy piadosa y benefactora doña ANA MARÍA BENÍTEZ CAÑUELO, donó a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Flagelación y Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, un solar semiderruido situado en la calle Sor Josefa Artola, haciendo esquina con el aparcamiento del Hospital de Jesús Nazareno de Montoro. Los comprometidos hermanos de la Cofradía, enseguida se pusieron mano a la obra y comenzaron a solicitar donativos en metálico y en materiales de construcción, con el fin de poder edificar la primera casa en propiedad de la Hermandad. Fueron muchos los vecinos de Montoro, que comprometidos desde siempre con Nuestro Titular el Santísimo Cristo Flagelado, depositaron sus donativos, que junto con el trabajo incesante de los Hermanos Cofrades que fueron los que realizaron las obras, durante todos los días, tras salir de sus respectivos trabajos, incluidos sábados, domingos y festivos, lograron la construcción de su nueva casa, la que fue Bendecida por el Señor Obispo de Córdoba don José Antonio Infantes Florido, el 24 de febrero de 1993, tras la celebración de una misa concelebrada en la Parroquia de San Bartolomé por dicho Prelado y los Párrocos don Pedro Zurita Centella y don Antonio Aguilar de la Fuente, a las a las 19:30 horas. Con anterioridad, la Cofradía de la Flagelación tuvo Casa Hermandad en la calle Santiago número 4, en un local propiedad de la mentada señora Benítez Cañuelo, cedido gratuitamente hacia 1986. Todo ello, ocurrió siendo Hermano Mayor Presidente don JUAN LOZANO CALLEJA.  

Mira este video de Youtube, donde puedes ver donde estuvo situada dicha casa y cómo fue entregado el solar y como quedó posteriormente con el trabajo y el esfuerzo de los cofradas de la flagelación.

https://www.youtube.com/watch?v=bgGfdlC0GOg&t=370s


miércoles, 4 de febrero de 2026

FAMILIA DOMECQ: VINO, CABALLOS Y GANADEROS DE BRAVO.

 

don Álvaro Domecq Romero.

Con la muerte del último gran patriarca de la familia Domecq, don Álvaro Domecq Romero, acaecida el 18 de noviembre de 2025, a modo de homenaje en este sitio, vamos a hacer una semblanza de lo que ha supuesto este linaje para el mundo del vino, del caballo, del toro, del rejoneo, para Andalucía, para España y para el Mundo.

ANTECEDENTES HISTORICOS:

Los primeros antecedentes de la familia Domecq, hay que buscarlos en la región francesa de Bearn, lindera con Navarra, allá por el 1385. Se trataba de una familia campesina aristócrata, que, con el devenir de la Revolución Francesa, se vieron obligados a abandonar sus tierras y posesiones, dirigiendo su nuevo rumbo hacia Inglaterra, donde comienzan su reconversión paulatina hacia el mundo de los vinos y los licores.
Mucho tiempo antes y como consecuencia de la derrota sufrida por el ejército católico jacobita en la "Batalla de Aughrim" el 12 de julio de 1691, y la presión dominante que los protestantes británicos, comenzaron a ejercer sobre los derrotados, obligó a una buena cantidad de irlandeses a abandonar Irlanda, en busca de exilio en Europa, deseosos de establecerse en algún país de tradición católica, desde donde comenzar relaciones comerciales con otros países, incluida Irlanda. Francia y España, son los destinos preferidos por los irlandeses emigrantes y muchos, particularmente, se asientan en Cádiz, desde donde enseguida hacen notar, sus excelentes conocimientos en viticultura y comercio.
Uno de estos irlandeses es Patrick Murphy, nacido en la ciudad irlandesa de Waterford entre 1690 y 1700, quien llega a Jerez de la Frontera hacia 1725, quizás al amparo de algún familiar que había emigrado con anterioridad, dedicándose al negocio de exportación de lana. En 1730, compró la "Bodega El Molino", situada en las inmediaciones de la desaparecida Puerta de Rota, fundando un negocio de elaboración, almacenamiento y exportación de Vinos de Jerez, dando origen a lo que posteriormente sería Pedro Domecq y después Bodegas Fundador.
Murphy, en 1932, amplía su negocio y compra la viña "El Majuelo" en el Pago de "Marcharnudo", incorporando de esta forma la producción de uva como materia prima de su negocio. Fallece soltero el 21 de julio de 1764 y en testamento otorgado tres días antes, declara herederos de todos sus bienes a Jean Haurie Nebout y a Jean Pierre Lacoste.
Jean Haurie Nebout, era un agente de comercio, empresario y bodeguero jerezano de origen francés, que se había establecido en Jerez hacia 1740. Entre él, Lacoste, Domecq y Pemartín, quienes mantenían relaciones comerciales, reactivaron el negocio del vino de Jerez en el siglo XVIII. 
Haurie, tras comprar a Lacoste su participación en la herencia de Murphy, se queda como propietario de todo, incluidas las viñas de "Macharnudo" y "el Carrascal", y continúa ampliando sus propiedades adquiriendo las viñas de "Almocadén" y varias fincas urbanas, donde instaló una tonelería, convirtiendo su negocio a finales del siglo XVIII, en el más próspero y reconocido de Jerez. 
En 1791, Jean Haurie hace participes de su negocio a sus sobrinos Juan José, Juan Pedro y Juan Luis Haurie Puzzein, hijos de su hermano Pedro; Juan Carlos Haurie Laborde, hijo de su hermano Juan Pedro; y Pedro Lembeye Haurie, hijo de su hermana María y su esposo Arnald Lembeye; renombrando la compañía como "Juan Haurie y sobrinos"
En 1794, fallece Jean Haurie Nebout, quedando la empresa en manos de sus mencionados sobrinos.
EL PRIMER DOMECQ VINICULTOR 
El primer Domecq dedicado a la elaboración de vino y licores es PEDRO DOMECQ LEMBEYE, nacido en Tabaille-Usquaim (Francia) el 15 de octubre de 1787. Era hijo de Jean de Domecq y Catalina Lembeye Haurie. Con dos años de edad, en 1789, junto a su familia abandonan Francia, huyendo del proceso revolucionario francés. 
Desde muy joven, comienza en Londres a trabajar en la comercializadora de vinos de Jerez "Gordon, Murphy and Co."
En 1809, constituye junto a John James Ruskin y Henry Telford, la sociedad "Ruskin, Telford & Domecq" y se convierten en agentes exclusivos en Inglaterra de la firma jerezana "Juan Haurie y sobrinos". 
En 1816, decide emigrar a Cádiz, estableciéndose en la Capital. En 1818, adquiere, cuando se hallaba al borde de la quiebra, la firma jerezana "Juan Haurie y sobrinos", constituyendo en 1822 la compañía "Pedro Domecq"
Su gestión al frente de la nueva compañía fue positiva, recuperando las viñas de "Macharnudo" y comprando la viña "Parpalana"
Su agente en Inglaterra seguía siendo Ruskin, el que vendía allí una gran cantidad de vinos y licores de la firma "Pedro Domecq", la que se fue extendiendo por otros territorios del mundo, provocando que su reconocimiento fuera muy positivo y apreciado en todas las latitudes. 
Pedro Domecq Lembeye, contrajo matrimonio en Londres dos años antes de trasladarse a Cádiz, osea en 1814, con Diana de Lancaster, emparentada con la familia real inglesa, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijas llamadas Diana, Adela Clotilde, Cecilia Eulalia, Elisa y Carolina, todas ellas fueron educadas en Francia y se casaron allí con miembros de la aristocracia europea, lo que provocó su alejamiento del negocio familiar y como consecuencia, que el primer Domecq bodeguero, tuviera que acudir a su hermano Juan Pedro Domecq Lembeye, para que le ayudara en la gestión de la bodega, cediéndole una participación en el negocio. 
Pedro Domecq Lembeye, fallece el 11 de febrero de 1839, a los 52 años de edad, como consecuencia de las lesiones sufridas al caer en un barreño con agua hirviendo. Tras morir, su hermano Juan Pedro, tomó la dirección de la empresa y terminó comprando las participaciones a sus sobrinas, convirtiéndose en el propietario único del negocio vinatero familiar.
EL SEGUNDO DOMECQ BODEGUERO
Fue JUAN PEDRO DOMECQ LEMBEYE, nacido en 1796, y que si bien todas las fuentes sitúan su nacimiento como ocurrido en Tabaille-Usquaim (Francia), de donde era originaria toda la familia, bien pudiera haber nacido en Inglaterra, pues como se ha dejado dicho, los Domecq huyendo de la Revolución Francesa, abandonaron Francia en 1789. Era hijo de Jean de Domecq y Catalina Lembeye Haurie
Llegó a Jerez, como ayudante de su hermano Pedro, en la gestión de la compañía "Pedro Domecq", creada en 1822, recibiendo una participación en la misma
A la muerte de su hermano Pedro en 1839, se hace cargo de toda la gestión de la empresa Juan Pedro Domecq Lembeye y tras comprarle las participaciones a sus cinco sobrinas, aparece como único propietario a partir de 1864.
Con anterioridad, al morir su hermano primogenito Pedro Pascual Domecq Lembeye, incorpora como su ayudante en la empresa, a un hijo de su mentado hermano fallecido, llamado Pedro Jacinto Domecq Loustau.
En 1855, compra Juan Pedro Domecq Lembeye, el palacio del Marqués de Montana, que desde entonces se convertiría en la conocida "Casa Domecq" en Jerez.
Este bodeguero nunca se casó, aunque mantuvo una íntima relación con la gaditana Isabel Aladro de Pérez, con la que tuvo un hijo natural llamado Juan Pedro Aladro y Castriota y Pérez y Velasco, el cual fue reconocido como hijo natural y heredero suyo, por Juan Pedro Domecq Lembeye, en 1866.
Es en 1867, cuando Juan Pedro Domecq Lembeye, decide constituir una nueva sociedad al 50%, con su sobrino Pedro Jacinto Domecq Loustau, de tal manera que, cuando el tío fallece en 1869, la firma "Pedro Domecq" pasa a ser propiedad del sobrino Pedro Jacinto Domecq Loustau y de su recién reconocido hijo Juan Pedro Aladro, por mitad y partes iguales.
EL TERCER DOMECQ VINATERO
Como antes hemos dejado dicho, el tercero se llamó PEDRO JACINTO DOMECQ LOUSTAU, nacido el 10 de septiembre de 1824 en Tabaille-Usquaim (Francia), fue el tercer Domecq que llegó a Jerez, atraído por el negocio del vino. Sus padres se llamaban Pedro Pascual Domecq Lembeye y María de Loustau Lossy.
A la muerte de su padre en 1848 y alentado por su tío Juan Pedro Domecq Lembeye, desembarca en el mundo del vino en Jerez. En 1867 su mentado tío, lo hace socio del negocio a partes iguales con él, constituyendo una nueva sociedad. En 1869, al fallecer su tío, queda al frente del negocio que compartía con su primo Juan Pedro Aladro y Castriota, el que había sido reconocido tres años antes, como hijo natural, por su mentado tío.
Aladro, fue un destacado diplomático español que tuvo destino en diferentes embajadas, aspirante al trono de Albania, al ser descendiente del heroe albanés Jorge Kastriota Skanderbeg. Se casó en 1912, en la región francesa de Aquitania, con Juana Renesse y Maelcamp, una condesa belga, que cuando fallece Aladro en París en 1914, sin sucesión, viaja a Jerez como su viuda, para gestionar la herencia, llegando al acuerdo de renunciar a la participación de 50% de la firma "Pedro Domecq", que le pertenecía a su fallecido marido, a cambio de una renta vitalicia, que no pudo disfrutar durante mucho tiempo al fallecer el 3 de marzo de 1920. 
Pedro Jacinto Domecq Loustau, el 26 de septiembre de 1868, contrae matrimonio con la jerezana Carmen Núñez de Villavicencio y Olaguer Feliú, perteneciente a una familia noble de Jerez, convirtiéndose así en el primer Domecq que se casa con una española
Botella de Brandy FUNDADOR
Pedro Jacinto Domecq Loustau, fue el descubridor de manera inesperada, del primer brandy español, allá por 1874, al haber recibido cinco años antes, un importante pedido de un cliente que al poco tiempo quebró, quedándose, por tanto, con todo el pedido producido y almacenado en toneles de roble americano. Tras el paso de un lustro, le dio por pedir un día una muestra de aquel líquido, comprobando que se había convertido en un licor tostado y con un aroma especial, naciendo así "Fundador". El hallazgo casual de este licor, supuso un gran incremento en las ventas de la empresa "Pedro Domecq", reportando cuantiosos beneficios que hicieron enriquecerse a la familia y repercutir esa riqueza, en el pueblo de Jerez.  
Pedro Domecq Loustau fallece en Francia el 5 de septiembre de 1894, a la edad de 69 años.
Foto de mayor y entierro de Carmen Núñez de Villavicencio
Del matrimonio Domecq-Núñez de Villavicencio, hay que destacar que, de su hogar hicieron siempre centro de acogida para todo el mundo, y de sus vidas, por sus altos principios religiosos, un servicio continuo a Dios y al prójimo. Su caridad, no se limitó a financiar parroquias, colegios para hijos de los más necesitados y asilos para los pobres, si no que todos los días, ambos pisaban la calle y se implicaban de manera personal para asistir a quienes lo necesitaran. Ella, solía pasar mucho tiempo, junto a las camas de enfermos terminales, agarrando sus manos y rezando con ellos, en los últimos momentos. Él, personalmente, se encargaba de acostar a los ancianos del Asilo de las Hermanitas de los Pobres, asegurándose que tuvieran lo necesario para descansar. La visita de los dos, a domicilios de familias necesitadas y enfermos eran constantes, no solo para llevar ayuda material, si no también consuelo, compañía y esperanza. En épocas de escasez de trabajo, en casa de este matrimonio, se repartían cientos de raciones entre las familias más necesitadas, llegándose un día a entregar más de 2.000 raciones. Actualmente, existe abierto un proceso de beatificación del matrimonio por parte de la Iglesia, con el deseo de que su ejemplo inspire a familias de todo el mundo.

El matrimonio Domecq-Núñez de Villavicencio, tuvo diez hijos llamados: 
Pedro Domecq Núñez de Villavicencio

- PEDRO (1869-1921), que contrajo matrimonio el 26-11-1892 con María Rivero González, dando origen a la rama DOMECQ-RIVERO, compuesta por sus hijos Pedro (1893-1979), Tomás (1894-1973), José Manuel (1895-1981), Carmen (1897-1969), Emilia (1898-1987), María de los Ángeles (1899-1980), María Inmaculada (1900-1980), María Josefa (1902-1990), Luis (1905-1998), Fernando (1907-1979), Consuelo (1908) y Juan Pedro (1910-1995). 

- JOSE (n.1870), contrajo matrimonio el 16-07-1910 con Petra de la Riva y González de Tagle, dando origen a la rama DOMECQ-DE LA RIVA, compuesta por José María (1911-1986), Petra (1913-2005), Pedro (1920-1995) y Manuel. 

- MANUEL (n. 1871) falleció de niño.

- MARIA DEL CARMEN (1872-1942), se casó el 01-01-1901 con Fernando Soto González de Aguilar, marqués de Arienzo, originando la rama SOTO-DOMECQ, compuesta por sus hijos Fernando (1901-1971) marqués de Santaella, Pedro María (1902-1980), Ignacio (1904-1982), José, Manuel (1916-1964), Juan Pedro, Carmen, Luis (1914-1975) y María Luisa.

- MARIA JOSEFA (n. 1874), religiosa del Instituto de María Reparadora.

- MARIA JESUS (n. 1875), falleció con 12 años por difteria.
- MANUEL (1877-1931), Vizconde de Almocadén, se casó en 1902 con María de las Mercedes González Gordon, dando origen a la rama DOMECQ-GONZALEZ, compuesta por Pedro Francisco (1902-1983) vizconde de Almocadén, María de las Mercedes (1903-1924), María del Carmen (1905-1970), Silvia (1906-1988), Estanislao (1907-1987), Luisa (1909-1999), María Fernanda (1911-1999), Manuel Jesús (1912-1986), Magdalena (1913-), José Ignacio (1914-1997), Alfonso (1915-1991), María Inmaculada (1918-2010), Consuelo (1919-1995) y Beltrán (1922-2003).

- LUIS (n. 1880) falleció con 7 años por difteria.

Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio

-JUAN PEDRO (n. 1881-f.1937), contrajo matrimonio el 11-02-1911, con María Díez Gutiérrez, originando la rama DOMECQ-DIEZ, formada por sus hijos Carmen (1911-2010), Juan Pedro (1913-1975), Pedro (1914-2003), Salvador (1916-2005), Álvaro (1917-2005) y María del Buen Consejo (1920-2009). 

- MARIA DE LOS ANGELES (n. 1883)falleció con 4 años por difteria.

La epidemia de difteria que azotó Jerez en el año 1887, golpeo duro a la familia Domecq Nuñez de Villavicencio, acabando con la vida de tres hijos, llamados María de los Ángeles, Luis y María Jesús, todos con muy corta edad, como se ha referido anteriormente. 

El primogénito Pedro, además de ser el gestor de la firma "Pedro Domecq y Cía" propiedad de la familia, tuvo gran prestigio como ganadero de caballos pura raza española.

DECAE EL NEGOCIO DEL VINO  DOMECQ
La industria del vino y el brandy, se fue expandiendo y eran cuantiosas las ganancias que reportó a la familia Domecq, quienes enseguida comenzaron a tratar de invertir en otras alternativas diferentes a esta industria.
En 1948, la firma Pedro Domecq y Cía, abre sus puertas en México, representada por Pedro Domecq González y Antonio Ariza, quienes diez años después, osea en 1958, crean la marca brandy "Presidente", abriendo también a principios de los sesenta, delegación en Colombia. 
La empresa fue rentable hasta llegada de la crisis del petróleo de 1973, que se ceba con la industria del marco de Jerez y se dice, que las empresas bodegueras de la familia Domecq sobre 1982, soportaba perdidas de casi 2.000 millones de pesetas, estando abocada a su quiebra. Pese a todo ello, con un exhaustivo plan de austeridad, la empresa llegó a recuperarse.
En 1994, la familia Domecq decide deshacerse del negocio bodeguero, vendiéndolo a la entidad "Allied Lyons", pasándose a llamar Allied Domecq, constituyendo una de las mayores multinacionales de bebidas. Hasta el 2005, que es vendida a Pernod Ricard. 
Bodega "Pedro Domecq" en Jerez.
A partir de entonces, los activos de la antigua bodega Domecq, son vendidos por separado, así, la marca e instalaciones bodegueras "Fundador", Harveys y Terry, y las fincas con viñedos, son adquiridos por "Beam Global", quien a su vez lo vende todo, al grupo japones "Suntory", siendo adquiridos estos activos en 2015, por el grupo filipino "Emperador", propiedad de Andrew Tan. Las marcas "Fino La Ina" y oloroso "Río Viejo", fueron compradas por Loustau. Las marcas "Carlos I", "Carlos III", "Felipe II" y los cuatro vinos "Sibarita", "Amontillado 51-1ª", "Venerable" y "Capuchino", son comprados por el Grupo Osborne. En la actualidad, la marca "Pedro Domecq", está en manos Pernod Ricard y la filial mexicana, desde 2017, fue comprada por los grupos González Byass y Emperador.

DOMECQ GANADEROS DE BRAVO
Como se ha referido antes, la reconversión de los Domecq hacia otras actividades, fue constante. Sobre todo, trataron de destacar en el sector ganadero, llegando muchos de ellos, a criar los mejores caballos de pura raza española del mercado, durante mucho tiempo y hasta la actualidad. También y desde muy antiguo, criaron selectos marranos que alimentaban con las bellotas de sus dehesas, así como ganado lanar, por cuya excelente selección, hubo algún Domecq que obtuvo importantes galardones, a nivel nacional e internacional.
José Domecq Nuñez de Villavicencio
El primer ganadero de bravo con el apellido Domecq, fue José Domecq Núñez de Villavicencio, el cual adquirió una parte de la ganadería de Adolfo Gutiérrez Agüera, origen Hidalgo Barquero. José Domecq, se presentó en Madrid el 10 de septiembre de 1916, con divisa azul y blanca. Después cruzó su ganadería con sementales puros del encaste Parladé, de la ganadería de Tamarón y aumentó comprado vacas de Surga. Uno de los sementales de Tamarón, llamado "León" dio extraordinaria y nutrida descendencia. A su muerte, su viuda Petra de la Riva, vende en 1924 la ganadería a Antonio Peñalver de Villamartín (Cádiz), éste en 1929, la enajena a favor de los egabrenses Luis y José Pallarés Delsors y desde el 15 de agosto de 1939, pasa a ser propiedad de José Benítez Cubero, siendo el titular de la misma en la actualidad, su sobrino José Benítez-Cubero Pallarés.  
don Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio con sus cuatro hijos Juan Pedro, Salvador, Álvaro y Pedro, todos ganaderos.
Pero el genuino Domecq ganadero de bravo, viene representado por su hermano Juan Pedro Domecq Nuñez de Villavicencio y por la saga ganadera de todos sus hijos y descendientes.

En principio la decisión de convertirse en ganadero, más que por afición, fue tomada por motivos promocionales del negocio bodeguero, aunque después, la dedicación pasional de Juan Pedro, le llevaría a convertirse en gran ganadero.
Vicente José Vázquez, Ganadero y Negociante sevillano.

A la muerte del acreditado ganadero utrerano Vicente José Vazquez, el rey Fernando VII, adquiere más de 700 reses y las traslada a fincas en las inmediaciones de Madrid. Al morir el monarca en 1833, su cuarta esposa María Cristina de Nápoles, en 1835, se deshace de la vacada y se la vende por 300.000 reales a los Duques de Osuna y Veragua. En 1849, abandona la empresa el de Osuna y continua en solitario el de Veragua, en cuya familia estará la ganadería hasta 1930.

En los 95 años que estuvo la ganadería en manos de los Veraguas, solo se produjo un cruce con un semental de Miura, al que echaron un reducido número de vacas. 

Cristobal Colón Aguilera XV Duque de Veragua
Cristobal Colón y Aguilera (XV Duque de Veragua), a finales de 1927 decide deshacerse de su ganadería y se la vende al tratante de ganado, Manuel Martín Alonso (abuelo de los Hnos. Lozano, dueños de Alcurrucen). El marchante, había acudido al Duque, con la única intención de rentarle su finca "El molinillo", poniendo Veragua como condición para arrendarle la finca, que debía comprarle sus toros, a lo que el tratante no tuvo más remedio que aceptar. Martín Alonso, lidia una corrida en Madrid el 8 de julio de 1928, deseoso de que se presentara un comprador, para deshacerse de aquellos toros duros, mansos y que se refugiaban, la mayoría, en tablas. 

En 1930, Manuel Martín Alonso encuentra al comprador, se trata de JUAN PEDRO DOMECQ NUÑEZ DE VILLAVICENCIO, que, ante todo, lo que persigue es utilizar el hierro que portaban los toros, la prestigiosa "V" de Veragua rematada con la corona ducal, para ennoblecer la imagen de los vinos, que producía la firma Pedro Domecq, en el marco de Jerez.
José y Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio

Asesorado por Ramón Mora-Figueroa (hermano del Marqués de Tamarón), el nuevo ganadero decide acabar con la explosiva y poco duradera bravura de los Veraguas, echándole a sus vacas cuatro novillos de la ganadería del Conde de la Corte, de lo que este había comprado a la familia Mora-Figueroa, concretamente a la viuda del Marqués de Tamarón, llamados "Llorón", "Caribello", "Chucero" y "Bodeguero", todos descendientes directos de "Alpargatero" de Parladé y además, añade unas vacas de la misma procedencia.
En 1937, fallece Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, haciéndose cargo de la administración el hijo mayor Juan Pedro, repartiéndose la ganadería entre los cuatro hermanos. 

Juan Pedro, Salvador y Pedro Domecq Díez, deciden continuar juntos, retirando su parte Álvaro, el que, tras un breve espacio de tiempo, traspasa su parte a su hermano Salvador, que posteriormente la vendería a Luis Algarra.
Álvaro Domecq Díez
En 1939, los tres hermanos que permanecieron unidos, compraron parte de su ganadería a José Ramón Mora-Figueroa y Dujat Des´Allimes (hijo de Ramón Mora-Figueroa y casado con la hermana mayor de todos ellos, llamada Carmen Domecq Díez).

En épocas sucesivas, compran al Conde de la Corte dos camadas de eralas y se deshacen de casi todo lo veragueño puro y de lo cruzado. Por lo que, desde entonces, debemos entender que la base de la ganadería se conforma con sangre del Conde de la Corte, Mora-Figueroa (encaste Parladé vía Pedrajas y Conde de la Corte) y un poco de las cruzas que se había hecho de Veragua y Conde de la Corte.
Los cuatro hermanos Domecq Díez junto a Manolete en Jandilla

En 1946, Pedro Domecq Díez "el tío perico", que conservaba una línea pura Veragua, otra pura Tamarón y otra cruzada, vende a José Luis de la Calle, quien traslada las reses compradas al cortijo "Bolaños", entre Jerez y el Puerto de Sta. María.

En 1968, Salvador Domecq Díez, retira su parte para hacerse ganadero de su propia ganadería. Se cuenta, que se hicieron tres lotes y hasta que los tres hermanos no estuvieron plenamente de acuerdo, no se hizo el reparto. 

El caserío, las instalaciones y una parte de la finca Jandilla, es subastada entre los tres hermanos, adjudicándosela Salvador. El resto de Jandilla queda en manos de Juan Pedro y de tío Perico, quienes edifican nuevas instalaciones. 

Salvador, compró la finca colindante denominada "El Torero", dando lugar a la ganadería de "Toros de el Torero" y conservando en el hierro la corona ducal de Veragua, cambiando la V y por una T. Salvador, se decanta por un toro que no saliera fácil, donde el torero tuviera que dominar al toro. Esa forma de entender la ganadería de Salvador, ha servido para mantener una vacada encastada, a la que han recurrido, algunos de sus sobrinos para aumentar casta en sus ganaderías.
María Domecq Sainz de Rozas

Al final de la década de los noventa del siglo pasado, don Salvador, decide dividir la ganadería, cediéndole sus hermanos a la primogénita María Domecq Sainz de Rozas, la finca "Jandilla". 

Del ganado se hicieron cuatro partes en 2002, una parte para María, que la unió a las sesenta vacas que le regaló en 1997 su padre, con la que formó el hierro de "Lagunajanda". Otra parte y el hierro del "El Torero", para Lola Domecq Sainz de Rozas, que la establece en la finca "Las Salinas de Hortales" en El Bosque. La tercera parte le corresponde a Salvador Domecq Sainz de Rozas, que crea la ganadería que lleva su nombre. Y por último, la cuarta, fue para el hijo difunto Francisco Domecq Sainz de Rozas, siendo esta vendida a Victoriano del Río y a Salvador Domecq.
Juan Pedro Domecq Solís

En 1975, muere Juan Pedro Domecq Díez, y tras su fallecimiento, su hijo Juan Pedro Domecq Solís, retira el hierro de Veragua que le correspondía por ser el primogénito y una cuarta parte de vacas madres, con al menos una vaca de cada una de las familias existentes, además, de reservarse el derecho de utilizar los sementales que quedan en "Jandilla", escoge cuatro becerros tentados por él, y 14 añojas para poder completar el cupo de 98 vacas, trasladando todo el ganado a la finca "Lo Alvaro" en El Castillo de las Guardas. Después compro a su tío Salvador, treinta vacas con el hierro de Veragua y 25 eralas tentadas. En 2011, Juan Pedro Domecq Solís, fallece en accidente de tráfico y le sucede su hijo Juan Pedro Domecq Morenés.
Juan Pedro Domecq Morenés

Los otros nueve hermanos, continúan en la parte de la finca "Jadilla", como titulares de la ganadería de este nombre y el hierro de la estrella, que su fallecido padre había comprado a Félix Moreno de la Cova, siendo esta vacada gestionada por Fernando y Borja Domecq Solís.
Fernando Domecq Solís

En 1987, es Fernando Domecq Solís, el que retira el ganado y sus derechos por la herencia de su padre, creando la ganadería de Zalduendo, que con el transcurrir del tiempo en 2014, vendería al mexicano Alberto Bailléres González.

El resto de los ocho hermanos continúan unidos bajo el hierro de "Jandilla" y crean otro hierro con el nombre de "Hermanos Domecq Solís", que venderían enseguida a Torrehandilla.
Borja Domecq Solís

Posteriormente, es Borja Domecq Solís el que se independiza llevándose la parte que le corresponde y el hierro de la estrella de "Jandilla" a tierras extremeñas. Borja, fallece como consecuencia del coronavirus, haciéndose cargo de la ganadería de "Jandilla", su hijo Borja Domecq Noguera.
Borja Domecq Noguera

En este trabajo, desde que fallece de su padre Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y retira la parte de ganado que le corresponde por herencia, no hemos vuelto a hablar de Álvaro Domecq Díez. 

Don Álvaro Domecq Díez.

De este decir, que en su juventud se licenció en derecho, se ejercitó como un competentísimo acosador de reses bravas en el campo, ganando importantes trofeos, y destacó con importancia en el campo del rejoneo. Fue amigo íntimo de Manolete, al que conoció en la finca "Jandilla". Ostentó los cargos de Alcalde de Jerez de la Frontera, Presidente de la Diputación de Cádiz y Procurador en Cortes. 
Casa Finca "Los Alburejos"

En 1954, compra la finca "Los Alburejos" y crea el hierro de "Torrestrella". Al año siguiente, osea 1955, compra la ganadería de Curro Chica, procedencia Braganza, encaste Veragua, haciendo una estricta selección en busca, de lo que en su día tuvo su padre. En ese afán, compró después un semental y un lote de vacas, procedencia Mora-Figueroa. De esta mezcla nació Lancero 123, semental que sirvió para hacer la actual ganadería de "Torrestrella" y que también padreo en lo de su hermano Juan Pedro, obteniendo buenos resultados. Igualmente utilizó sementales de Cebada Gago, como el toro Fiscal 265 de Núñez, con la R de Rincón, y el hijo de éste Ajustador 11, de Núñez línea Villamarta y Juan Pedro, por parte de madre. Todo con sangre Parladé. 
Azulejo con semantales míticos de Torrestrella

El 5 de octubre de 2005, fallece en Cádiz, Álvaro Domecq Díez, sustituyéndole al frente de la ganadería, su hijo, el también afamado rejoneador y recientemente fallecido, Álvaro Domecq Romero. En febrero de 2020, la finca "Los Alburejos", fue vendida por 20 millones de euros, a un grupo inversor extranjero, pasando el ganado de "Torrestrella", a la finca próxima "El Carrascal", perteneciente a la familia.
Álvaro Domecq Romero
Al morir sin descendencia Álvaro Domecq Romero, serán sus sobrinos Luis y Antonio Domecq Domecq, hijos de una hija de don Álvaro, llamada Fabiola Domecq Romero, quienes se encarguen de la gestión de la ganadería de "Torrestrella".