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| Mapa de la zona donde se aprecia los dos lugares donde ocurren los hechos. |
Ante el cabo jefe del
destacamento que la Guardia Civil tenía situado en la finca “Casablanca”,
Joaquín Moya Monge, comparece Joaquín Calancha Márquez, de 47 años de edad, casado,
natural y vecino de Montoro, domiciliado en calle Coracha nº 16, denunciando
que sobre las 19:30 horas del día anterior, osea 3 de diciembre de 1940, se
personaron en la “Venta de Ramón Cazorla”[1] situada en el kilómetro 12
de la carretera que conduce a Villa del Río y Montoro, la cual lleva en
arrendamiento, dos individuos desconocidos, como de unos 25 a 30 años,
pidiéndole que les diera una limosna y
lumbre para encender un cigarro, preguntándole uno de ellos que si había visto a su primo, contestándole
el denunciante Sr. Calancha, que desconocía
quien pudiera ser tal pariente, ante cuya respuesta y entre palabras de
amenazas, sacando uno de ellos una pistola, exigió a éste que les entregaran
cuantas armas de fuego tuviesen, a lo que contestó el Calancha que carecía de
armas, procediendo dichos individuos a practicar un registro por toda la casa,
no encontrando nada, solo unas hojas de tabaco secas que sustrajeron,
marchándose ambos seguidamente, sin poder precisar la dirección que tomaron los
dos autores de los hechos denunciados, no sin antes decirles que no dieran
cuenta a la Guardia Civil.
El tal Calancha, cuando
compareció en el destacamento de la Guardia Civil de la finca “Casablanca”, iba
acompañado de otros tres individuos. Uno de ellos, llamado Pedro Notario
Laguna, de 36 años, casado, albañil, natural y vecino de Montoro, domiciliado
en calle Bartolomé Benítez Romero nº 14, en aquel momento encargado de la finca
denominada “Molino del Rincón”, del término municipal de Montoro, el cual dijo:
Que sobre las 20 horas del día 3 de
diciembre de 1940, se presentaron en dicha finca, dos individuos desconocidos,
uno de ellos de 18 a 20 años de edad, de baja estatura, vistiendo ropa oscura,
y destocado y el otro, de estatura regular, delgado, vistiendo pantalón a rayas
claras, pelliza negra, calzando botas y tocado con una boina, los cuales preguntaron
por el dueño, casero o mayordomo de dicho caserío, contestándole el declarante,
que éstos se encontraban ausentes, exigiéndole les entregaran en el acto la
matanza que sabían habían efectuado, como asimismo, les dieran cuanto dinero
poseyeran, todo esto amenazándole el individuo delgado, con una pistola que le
puso en el pecho, diciéndole además, que momentos antes habían visto llegar a
la finca a la Guardia Civil y que si hubiesen querido los hubiesen asesinado.
No llevándose dichos sujetos nada, añadiendo que ignoraba la dirección que
tomaron en su huida.
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| Mapa descriptivo del "Charco Novillo" |
También comparece junto a
los dos anteriores, Miguel Borreguero, de 58 años de edad, viudo, natural y
vecino de Montoro, domiciliado en calle Cordoneros nº 5, como encargado de la
custodia de los mulos de la finca denominada “Molino del Ricón”, quien
manifestó que sobre las 20:30 horas del
día anterior, 3 de diciembre de 1940, se personaron en dicha finca y en la casa
que él habita, situada en la parte sur de la misma, dos individuos
desconocidos, los cuales vestían como queda expresado en la anterior declaración,
llamando fuertemente a la puerta, que el diciente tuvo que abrir, diciéndole
uno de ellos, que le entregaran la matanza, como igualmente las armas que
tuviese y cuanto dinero poseyera, cacheándole y despojándole del bolsillo
interior del chaleco, de diez pesetas, una de a cinco y las restantes, billetes
del Banco de España, practicando acto seguido un registro, sin que encontrasen
nada de lo que exigían, marchándose acto seguido, ignorando el declarante la
dirección que hubiesen tomado.
El ultimo en comparecer,
fue Juan Aljama González, de 49 años, casado, natural y vecino de Montoro,
domiciliado en calle Marín nº 22, de profesión cobrador de arbitrios
municipales del Ayuntamiento de Montoro, quien manifestó: Que por haberle sorprendido la noche en el ejercicio de su cometido, se
vio obligado a pernoctar en el caserío denominado “Molino del Rincón” y que
serían las 20:30 horas de ayer, osea 3 de diciembre de 1940, se presentaron en
dicho caserío, llamando repetidamente a la puerta y ante las insistentes
amenazas de ser hundida la misma, dos individuos, de las señas que habían
quedado expresadas anteriormente, empuñando uno de ellos una pistola con la que
amenazando al dicente, le requirió bajo amenaza de muerte, le entregase cuanto
dinero tuviese, a lo cual contesto éste, que no tenía ninguno, registrándole
seguidamente despojándole del bolsillo interior de la blusa cuanto dinero
guardaba, consistente en 131 pesetas en billetes del Bando de España, dos de
cincuenta, uno de cinco, uno de veinte y cinco, más uno de peseta, producto
dicha cantidad de la recaudación de Arbitrios de distintas matanzas,
manifestándoles ambos sujetos, la prohibición de dar cuenta a la Guardia Civil,
registrando después por todo el interior de la casa, sin que encontrasen nada,
marchándose acto seguido con dirección a Villa del Río.
Ante el conocimiento de
los hechos, el cabo instructor del atestado Joaquín Moya Monge, junto con los
guardias segundos Miguel Caballero García, Antonio Morón Gómez (corneta),
Serafín Virella Fernández, Antonio Farfán Gaviño y el soldado de la Policía
Militar Cristóbal Romero Lago, procedieron a la práctica de gestiones,
encaminadas a la comprobación del hecho y captura de los autores, como
asimismo del rescate de lo sustraído, sin que a pesar de las incesantes
diligencias llevadas a cabo, las mismas, dieran resultados favorables, comprobando
además que de la finca “Molino del Rincón”, se había llevado dichos sujetos,
tres kilogramos de chorizo aproximadamente y cinco de morcilla.
El atestado levantado, fue remitido al Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, incoando el correspondiente sumario el Juez titular don Luis Velasco Arenas[2], quien libro oficio al comandante de puesto de la Guardia Civil de Montoro, para que informara sobre el resultado de las gestiones practicadas, tendentes a averiguar la identidad de los autores de los hechos denunciados. Contestando con fecha 26 de enero de 1941, dicho comandante de puesto Nicolás Parra Monblanc, que, hasta ese momento, el resultado de las diligencias practicadas, habían dado resultado negativo.
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| Integrantes de la Peña el Limón a la que pertenecía el Juez Velasco Arenas. |
El 27 de marzo de 1941,
el Juez Sr. Velasco Arenas, se traslada a Montoro a fin de oír en declaración a
las personas que presenciaron los hechos, escuchando en primer lugar al
empleado de arbitrios Juan Aljama González, quien manifestó: Que como empleado de arbitrios se hallaba
haciendo los cobros de las matanzas en las fincas donde se hacían éstas, que
era costumbre que al anochecer paraba a dormir en el cortijo más próximo, por
lo que llego al “Cortijo El Rincón” para pernoctar aquella noche. Que sobre las
20:40 horas aproximadamente, se presentaron dos individuos que llamaron a la
puerta. Que el encargado se extraño de que a tales horas llamaran, diciéndole
al dicente que qué hacía, contestándole el declarante que él estaba en su casa,
que hiciera lo que quisiera, oyéndose entonces llamar con más insistencia y
voces que decían “o abres o entramos nosotros y como entremos nosotros te vas a
enterar”, ante esta amenaza el encargado abrió entrando inmediatamente dos
sujetos pistola en mano, que apuntaron con las pistolas al dicente, al
encargado, a un hijo de éste y a una hija y a la mujer del casero, obligándoles
a poner manos arriba y mientras uno se quedo apuntando, el otro se dedico a hacer un registro en la casa, llevándose los embutidos de la matanza, una poca
de harina. Que cuando tenían todo esto reunido, se dirigieron preguntando al
dicente, que quién era, contestándole el declarante, que era un hombre sin
trabajo, que iba en busca de él allí y para colocar también a su mujer y a su
hija, contestando ellos, que eso era mentira, que era un bicharraco falangista
y entonces, procedió uno de ellos ha hacerle un registro o mejor dicho cacheo y
al sacarle la libreta del cobro de arbitrios se le cayeron al suelo, ciento
treinta y una pesetas producto del cobro de aquel día, cuyas pesetas se
llevaron. Que el dicente, les dijo que no tenía más remedio que dar
conocimiento enseguida del hecho a la Guardia Civil, a lo que le contestaron
“tú das conocimiento mañana por la mañana y les dices también que con las colillas
que ellos habían tirado en el carril, habían encendido sus cigarros”. Que como
el puesto de la Guardia Civil esta a siete kilómetros de la finca, el
declarante tuvo miedo de salir de noche a poner en conocimiento de la autoridad
el hecho, pero que al ser de día inmediatamente salió para dar conocimiento.
Que no conoció a ninguno de los dos individuos que entraron y que había más
gente fuera, que no entraron a la casa, sin poder precisar el número de los que
se quedaron fuera. Termino el declarante su declaración ratificando
íntegramente la que presto ante la Guardia Civil de destacamento de la finca “Casablanca” en su día.
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| Beletín Oficial de la Provincia publicando requisitoria |
Después declaró Pedro
Notario Laguna, quien ratificó íntegramente la declaración que presto ante la
Guardia Civil en el atestado que iniciaba el sumario, añadiendo que no conoció a los autores, pero aseguraba
que no eran de Montoro, pero sí de Andalucía, por la manera de hablar. Que no
eran de por aquí cerca, porque uno de ellos le preguntó si Villa del Río estaba
lejos de allí y que sí se podía ir a Villa del Río. Que si bien estaban armados
y apuntando con la pistola a los que allí estaban, no hicieron registro alguno,
porque a la esposa del dicente le dio un desmayo y entonces uno de ellos, dijo
que no se asustaran que no les iban a hacer nada, que lo que querían era
comida, a lo que les contesto el declarante que no la tenían, marchándose,
después de liar estos dos sujetos un cigarro, no sin dejar de advertirles que
no dieran conocimiento hasta la mañana siguiente y que tuviesen cuidado de
cumplir esta orden, porque había una partida de compañeros patrullando por
aquellos alrededores.
Ante la no identificación
de los autores del robo, el Juez Velasco acuerda publicar requisitorias en el
Boletín Oficial del Estado, la que se lleva a efecto en el boletín nº 142 de 16
de junio de 1942, por la que se requería a los ladrones a que comparecieran
ante el Juzgado nº 12 de Córdoba, en el plazo de quince días.
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| Francisco Bohorquez Vecina, auditor de guerra de la 2ª Región Militar |
Tras ello, el Juzgado
remitió la causa a la Capitanía General de la Segunda Región Militar de
Sevilla, proponiendo el sobreseimiento provisional de la causa por no conocerse
la identidad y paradero de lo autores de los hechos.
El auditor de guerra Sr. Bohóquez Vecina informo que procedía el sobreseimiento provisional y archivo del sumario, por el motivo que se indicaba, por lo que el Capitán General acuerda dicho sobreseimiento provisional y archivo con fecha 20 de octubre de 1942[3].
[1] Venta de Ramón Cazorla: Posteriormente
llamado “Ventorrillo los Borregos”.
[2] Luis Velasco Arenas: Capitan de Artillería, que tras la guerra Civil (1936-1939), ejecerció la carrera jurídico-militar, formando parte como vocal de Tribunales Militares. Muy integrado en la sociedad cordobesa, llego a formar parte de los primeros componentes de la coral dirigida por el celebre músico córdobes Ramón Medina, siendo miembro destacado de la conocida "Peña El Limón".
[3] Lo recogido en el anterior trabajo, está basado en lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, siendo copiados de forma literal, algunos fragmentos.




