![]() |
| Mapa del lugar donde ocurren los hechos y del puesto de la Guardia Civil |
Nueve días habían
transcurrido desde el robo perpetrado en “Sierra
las Morenas” de Montoro, referido en el capítulo anterior, cuando se
produce el que vamos ahora a relatar, ocurrido en el “Lagar El Pintado” también del Pago del “Charco Novillo”, a cuyo pago pertenece igualmente “La Garabitera” donde se produjeron el
27 de noviembre de 1941, los hechos contados en el capítulo I de esta serie.
El “Lagar El Pintado”[1],
se halla ubicado cerca del “Molino
de los Frailes”[2],
en las proximidades de la carretera Villa del Río-Cardeña y no muy distante de “Las Prensas”, donde en aquella época,
se encontraban destacados permanentemente un considerable número de agentes de
la Guardia Civil, que contaban con alojamiento para los componentes de dicho
cuerpo y cuadras para el descanso de los caballos, con los que hacían el
servicio de correrías.
Sobre las siete de la mañana del 18 de
diciembre de 1941, un piquete de la Guardia Civil perteneciente a la 2ª compañía
de la 118 Comandancia Rural de Córdoba y destinados en el Puesto de Villa del
Río, compuesto por el jefe del servicio el guardia Manuel Hurtado Prieto[3] y sus compañeros también
guardias civiles Luis Borrego Aguilera[4], Luis Gómez Molina y
Santiago Tilve Adrio[5], se disponía a retomar con
dirección a esta ultima localidad, el servicio de correrías, tras haber
pernoctado en el Destacamento de la finca “Las
Prensas”, donde habían llegado sobre las 23 horas del día anterior, cuando
en ese preciso instante, se personó el dueño del “Cortijo el Pintado” llamado Francisco Medina Lanjarón[6], poniendo en conocimiento
y manifestando lo siguiente: Que se
llamaba cono se ha dejado dicho, de 66 años de edad, casado, natural de Andújar
(Jaén), vecino de Montoro, domiciliado en calle Calvo Sotelo[7]
número 15, de profesión labrador, denunciando: Que sobre las 18 horas del día
anterior -osea el 17 de diciembre de 1941-, se presentaron en el cortijo de su propiedad denominado “El Pintado”
del término municipal de Montoro y demarcación policial de Villa del Río, cuatro
individuos armados de dos pistolas cada uno y de las señas siguientes: Uno, de
unos 40 años de edad, de mediana estatura, moreno, y grueso, vestía pelliza
azul marino con cuello negro, pantalón de pana, calzaba botas de campo, y se
tocaba con una boina negra; otro, de unos 26 años de edad, alto, delgado,
moreno, vestía cazadora de cuero muy deteriorada, pantalón de gringa[8]
claro, calzaba alpargatas y se tocaba con boina negra; otro, más bien alto, de
unos 25 años de edad, rubio, vestía de oscuro y se tocaba también con boina, y
el otro, de unos 22 años de edad, pequeño, algo colorado, delgado, vestía con
pantalón oscuro y chaqueta o blusa también oscura y se tocaba con una mascota negra
y rota. Llevándose de la citada finca las siguientes prendas y efectos: Un
traje de caballero gris con listas azules formando cuadros, una docena de
pañuelos blancos de caballero, cuatro talegas, una azul, otra blanca, otra azul
y blanca y la otra amarillenta, la blanca y la azul con las iniciales J.C. en
hilo verde, una cazadora kaki de pana lisa, dos pellizas en mal estado, un
impermeable color gris con cuello negro de pana, una manta azul y blanca
formando cuadros, otra marrón con puntos de hilo azul en sus orillas y otra
gris con listas color violeta y con flecos, efectos de tocador y de medicina,
diez libros de estudio, veinticuatro kilos de morcilla, tres de tocino, unos
tres kilos de costillas, diez de lentejas, tres salchichones, unos veinte kilos
de harina, trece gallinas de diferentes plumajes, unos treinta palomos, un
candil, un par de leggins de color, tres sábanas con las iniciales J.C. en hilo
azul, una olla grande de porcelana y unas cien pesetas en tres billetes de a
veinticinco y el resto de a cinco, de a dos y una. Los individuos mencionados
al llegar al cortijo, obligaron a su esposa Juana Coronado Carpintero, natural
y vecina de Montoro, y a su hija Dolores Medina Coronado, también natural y
vecina de Montoro, que se encontraban en las inmediaciones del mismo, a que
penetrasen en él amenazándolas con las pistolas. Una vez dentro, se situaron
uno a cada puerta del inmueble y el otro vigilando los alrededores, procediendo
el otro al registro de la casa y a la preparación de los objetos que habían de
robar, relevándose los criminales en los hechos que llevaban a cabo y obligando
a que les entregasen el dinero que tenían, y siempre amenazándoles con las
armas. Una vez terminada su hazaña, que duró como unas dos horas, cargaron lo
robado en dos caballerías propias del declarante, marchándose, amenazándole de
muerte si alguien salía del cortijo a dar parte a la fuerza que hubiese más
inmediata, por lo cual no lo hizo hasta la hora consignada, temiendo que si lo
hacía antes, hubiera algunos de los ladrones por la cercanía de la finca y
llevasen a efecto su amenaza. Manifestando, además, que las caballerías en que
se llevaron los efectos robados, las sintieron llegar al cortijo hacia las
cinco de la madrugada.
![]() |
| Oficio de contestación al Juzgado |
Tras tomar razón de los
hechos acaecido, los guardias civiles tomaron dirección al “Cortijo el Pintado”, practicando inspección ocular en la que
verificaron como las huellas de las caballerías que utilizaron en el robo,
salían del cortijo y seguían por el camino de carne que sale a la carretera de
Cardeña, en cuyo lugar se pierde la pista, por cuyo motivo no pudieron
averiguar la dirección que tomaron los ladrones, comprobando como en el mismo
camino y partiendo de la citada carretera, se observaban las huellas de las
caballerías en su recorrido de vuelta a la finca.
Juana Coronado
Carpintero, le fue tomada manifestación, diciendo que tenía la edad de 59 años,
natural y vecina de Montoro, donde vivía en la calle Calvo Sotelo número 15,
casada y de profesión su sexo y en relación a los hechos dijo: Que al salir del cortijo, sobre las 18 horas
de ayer, para hacer una necesidad corporal, acompañada de su hija Dolores
Medina Coronado, vio acercarse a cuatro individuos que armados de pistolas les
obligaron a penetrar en la casa, de la que se llevaron los artículos y efectos
que en el acta de denuncia se consignan.
Su hija Dolores Medina
Coronado, de 25 años de edad, natural y vecina de Montoro, soltera, de
profesión su sexo, con domicilio en calle Calvo Sotelo número 15, dijo: Que sobre las 18 horas de ayer y al salir
del cortijo para acompañar a su madre, se acercaron a ellas cuatro individuos
armados de una pistola en la mano, cada uno y al parecer otra en sendas fundas
que llevaban en bandolera. Estos individuos les obligaron a penetrar en la casa
amenazándolas con las pistolas. Una vez en el interior se dedicaron a saquear
la casa y seleccionar lo que habían de robar.
![]() |
| Molino de "Los Frailes" de Montoro. |
También los agentes
instructores del atestado decidieron oír en declaración a Pedro Martínez Ruiz,
de 20 años de edad, soltero, natural y vecino de Montoro con domicilio en la
calle Agua número 32, de profesión del campo, y manifestó: Que cuando regresaba de Montoro con dos mulos cargados de capachos y al
llegar al “Molino de los Frailes”, sobre las dieciocho y treinta horas del día
de ayer, en el cual había de dejar los mencionados capachos, encontró a la
puerta del molino, el cual se hallaba cerrado, a dos individuos armados de
pistolas y que le parecieron del calibre denominado “nueve largo”, los cuales
le preguntaron si en el indicado molino había aceite, y al contestarles que no,
le obligaron amenazándolo con las pistolas, a que les acompañase al próximo
“Cortijo el Pintado”, donde se hallaban otros dos individuos también armados de
pistolas, haciéndole pasar al interior del cortijo del que no le dejaban salir.
Que una vez que hubieron los criminales terminado de hacer el robo y cargar dos
bestias con lo robado, les amenazaron a los que en el cortijo se encontraban de
que si salía alguno del cortijo lo pasaría mal, por lo que permanecieron en el
interior de la finca, hasta que empezó a amanecer. Y que serían las cinco de la
mañana, cuando sintieron regresar las bestias que se llevaron. Esta
declaración fue efectuada sobre las quince horas del día 18 de diciembre de
1941, en el “Ventorrillo de Cazorla”
próximo al lugar de los hechos.
El atestado instruido,
correspondió por turno de reparto al Juzgado de Instrucción Militar número 12
de Córdoba, quien comenzó a instruir el sumario correspondiente.
El 20 de mayo de 1942, a
requerimiento del Juzgado, el comandante de puesto de la Guardia Civil de
Montoro Antonio Bellido Montilla, contestó en relación a la detención de cuatro
individuos que habían asaltado la finca “Lagar
del Pintado” del término de Montoro, que de las diligencias practicadas
para la mentada detención no habían dado hasta ese momento, resultado alguno
favorable, continuando en la practica de ellas y en caso de que dieran un
resultado positivo, darían la oportuna cuenta a la autoridad judicial.
![]() |
| Boletín Oficial de la Provincia. |
El 2 de junio del mismo
año, el Juez acuerda llamar por requisitoria publicada en el Boletín Oficial de
la Provincia, a los cuatro individuos desconocidos que llevaron a efecto el
robo en el “Lagar Pintado”, cuya
publicación se llevó a cabo en el Boletín número 142 de 16 de junio de 1942.
No compareciendo los
autores, en el término de quince días ofrecido en la legislación vigente, se
acordó con fecha 6 de julio de 1942, declararlos en rebeldía conforme a lo
dispuesto en el artículo 664 del Código de Justicia Militar en vigor.
Tras lo cual el Juez Sr.
Velasco Arenas, acordó enviar la causa para informe de la Auditoría de Guerra
de la Capitanía General de la Segunda Región Militar con sede en Sevilla.
![]() |
| Francisco Bohóquez Vecina |
El día 20 de octubre de
1942, el auditor de guerra Francisco Bohórquez Vecina[9], informó en el sentido de
que procedía el sobreseimiento provisional y archivo de la causa judicial,
conforme al artículo 538 del Código de Justicia Militar, al no haber sido
posible la identificación de los autores del robo.
El Capitán General Miguel Ponte y Manso de Zuñiga, el 27 de octubre de 1942 acuerda el sobreseimiento provisional y archivo de la causa[10].
[1]
El Lagar del Pintado
es una edificación tradicional situada en el término municipal de Montoro
(Córdoba), enclavada en la zona histórica de los "Lagares Altos"
dentro del paraje del Charco
del Novillo.
[2]
Molino de los Frailes: Fue un molino
aceitero que perteneció hasta el 9 de marzo de 1856 al Hospital de Jesús
Nazareno de Montoro, fecha en que fue subastado por la Comisión Principal de
Venta de Bienes Nacionales, en cumplimiento de la Desamortización General del
Ministro de Hacienda don Pascual Madoz Ibáñez. Véase “El lugar de Marmolejo” de
Manuel Perales Solís en https://lugardemarmolejo.es/?page_id=397.
[3]
Manuel Hurtado Prieto: Por orden de
8 de julio de 1938, fue nombrado sargento de la 54 División perteneciente al IX
Cuerpo de Ejercito Popular de la República, desde donde se incorporó como
guardia segundo a la Guardia Civil, una vez terminada la Guerra Civil
(1936-1939).
[4]
Luis Borrego Aguilera: Por orden de
16 de agosto de 1940, es admitido en el concurso para cubrir 6000 plazas de
guardia civil, procedente de las milicias de F.E.T. y siendo su primer destino
la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén.
[5]
Santiago Tilve Adrio: Ingresó en la
Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente
del Regimiento de Infantería número 29 y siendo su primer destino la
Comandancia de la Guardia Civil de Valencia. Falleció en Pontevedra el 30 de
abril de 2013. Su hermano Rafael Tilve Adrio, fue maestro nacional y alcalde de
la localidad de Salceda de Caselas (Pontevedra) entre 1947 y 1966.
[6]
Francisco Medina Lanjarón: Este
señor y su esposa doña Juana Coronado
Carpintero, eran los padres del célebre médico montoreño don Ángel Medina Coronado, el que, además,
fue alcalde de Montoro desde el 2 de abril de 1955 hasta el 28 de noviembre de
1960.
[7] Calle Calvo Sotelo: Hoy calle El Santo
de Montoro.
[8] Pantalón de gringa: Pantalón recto
plisado.
[9]
Francisco Bohórquez Vecina (Ubrique
1893-1955). Fue auditor de guerra en Sevilla y hermano mayor de la Macarena
(1938-1942 y 1946-1955). Durante su mandato como hermano mayor, fue construida
la actual Basílica de la Macarena.
[10] Lo
inserto anteriormente, se recoge en el Sumario instruido en su día por el
Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunas exposiciones
literalmente copiadas de su original.




