miércoles, 24 de junio de 2026

CAPITULO XIII: ROBO EN LA FINCA “SIERRA LAS MORENAS” OCURRIDO EL 8 DE DICIEMBRE DE 1941.

 

Sierra "Las Morenas" del término municipal de Montoro

En la parte más oriental del término municipal de Montoro, se halla la “Sierra Las Morenas”, ya casi en la linde con el término municipal de Andújar y la provincia de Jaén, siendo este un paraje bellísimo de vegetación autóctona, que hace al lugar, un sitio genuino y paradisiaco.

Las hectáreas de monte que alberga el sitio, desde siempre fueron muy apreciadas por ganaderos trashumantes, que, venidos desde alejadas latitudes de la península ibérica, invernaban con sus rebaños, careando los finos y apreciados pastos de la “Sierra Las Morenas”.

Este era el caso de Eduardo Agudo Luengo[1], un ganadero segoviano vecino de la localidad de Valseca, que con una numerosa piara de animales y varios pastores que le auxiliaban, todos los años al inicio de otoño, ponían rumbo a Montoro (Córdoba) desde las tierras segovianas de procedencia, permaneciendo en estas dehesas cordobesas, hasta la llegada de la primavera.

El día 12 de diciembre de 1941, sobre las cuatro de la tarde, hizo acto de presencia Eduardo Agudo Luengo, ante el Guardia Civil Juan García-Melgares Avilés, jefe del destacamento que dicho cuerpo tenía situado en la finca “Los Rasos” del termino municipal de Montoro, en las proximidades de la carretera que une Villa del Río-Cardeña.

Mapa de situación de "Los Rasos" y la sierra "Las Morenas"

Eduardo Agudo Luengo, en su comparecencia, acreditó su identidad mediante la exhibición al guardia García-Melgares, de su cédula personal[2] de tarifa tercera, clase decimotercera, expedida en la localidad de Valseca (Segovia), con fecha 11 de octubre de 1941, justificando que se llamaba como se ha dejado dicho, de 39 años de edad, casado, de profesión ganadero, natural de Valseca (Segovia) y con residencia en el momento de comparecer ante la Guardia Civil, en la choza conocida por “La Zahurda”, ubicada en la sierra “Las Morenas” del termino municipal de Montoro y perteneciente a la demarcación policial del Destacamento situado en la finca “Los Rasos”. Siendo el objeto de su personación, el poner en conocimiento de la autoridad los hechos siguientes: Que sobre las veinte horas del día ocho del mes y año ya citados, estando en la indicada choza, se presentaron, dos sujetos armados de pistola y escopeta, y éste último -osea el que portaba la escopeta-, le despojó de más de dos mil pesetas aproximadamente que tenía y de las prendas siguientes: Cinco mantas nuevas, dos pares de zahones, tres pares de botas, varias mudas de interior, dos chaquetas de paño, además de los comestibles siguientes: Cuarenta kilos de harina de trigo, sesenta kilos de harina de cebada, quince kilos de tocino, quintal y medio de pimentón y cuatro kilos de sebo[3]. Que uno de los sujetos, representaba tener unos veintisiete años, vistiendo con mono azul y boina, y el otro, de unos treinta y siete años, con tabardo[4] de soldado y gorra, haciéndoles éstos, tanto a él, como a dos muchachos y cuatro hombres que tenía guardando su ganado, que le transportasen lo saqueado, a unos ciento cincuenta metros, aproximadamente, de la choza. Después, estuvieron cenando y cuando marchaban le dijeron, que no dijera nada, que, de lo contrario, lo matarían. Dijo también, que tres de los hombres que tenía con él trabajando, naturales de Escalona del Prado (Segovia), manifestaron que tenían miedo debido a lo que había pasado, por cuyo motivo marcharon al día siguiente de acontecer el hecho a su tierra, quedando los restantes.

Casa o choza de la zona, utilizada por pastores y mineros

Una vez tomada la comparecencia denuncia, el jefe del destacamento de la Guardia Civil de “Los Rasos” el guardia García-Melgares, dispuso salir en dirección hacia el lugar de los hechos, para constatar los mismos, haciéndolo acompañado del denunciante Eduardo Agudo y de los guardias civiles Abraham Izquierdo Cortijo[5], Paulino Serrano Jiménez[6], Ángel Hernández Hernández y Benito, Severiano Tescure Quintas[7], Faustino Domínguez Rodrigo[8] y Adolfo Medina Parada[9], llegando a la choza “La Zahurda” sobre las veintidós horas del 12 de diciembre de 1941, acordando el guardia que mandaba la fuerza y que estaba instruyendo el atestado, quedar en servicio de apostadero[10] en las inmediaciones de referida choza, hasta que se hiciera de día a la mañana siguiente. Una vez amaneció, los agentes de la Guardia Civil, comenzaron un detenido reconocimiento, tanto en la choza como en sus alrededores, comprobando la veracidad del hecho, no pudiendo dar con la pista de por donde habían huido los atracadores, debido a que la lluvia persistente de toda la noche, había incidido sobre las posibles huellas dejadas y las había borrado, aunque los agentes supusieron, que los ladrones habían tomado dirección al río de “Las Yeguas” y el monte conocido por “El Tesoro”.

El pantano de "Yeguas" desde la Sierra "Las Morenas"

De vuelta a la choza, sobre las nueve y quince horas del 13 de diciembre de 1941, el instructor del atestado tomo declaración a Emilio Expósito Flores, de 17 años, soltero, natural y vecino de Marmolejo (Jaén), pastor del denunciante, el cual dijo: Que se encontraba presente la noche que ocurrió el robo, que fueron dos los atracadores que se presentaron, uno con pistola, y el otro, con escopeta de dos cañones, llevándose treinta pesetas que tenía en un billete de veinticinco y las restantes de a peseta. Que le obligaron aquellos a que llevara el costal de harina de trigo que robaron, a la distancia ya mencionada anteriormente. Que de los dos que se presentaron, conoció al de más edad, conocido por “Frasquito el del Vidrio”[11] que residía en Marmolejo, en la calle del Calvario numero setenta y tantos, donde todavía reside la esposa de éste, que al parecer la llaman Francisca. Añadiendo, que al decirle al “Frasquito” que no le quitara el dinero, aquel le contestó, que, si no se callaba, le pegaría un tiro.

Francisco Osuna Galiot "El Vidrio"

Acto seguido prestó también declaración Urbano Fernández Lorente, de 51 años de edad, casado, pastor, natural de Fuencaliente (Ciudad Real) y vecino de Marmolejo (Jaén), quien dijo: Que era uno de los que se encontraban en dicha choza, cuando se presentaron los huidos de la sierra, los que se presentaron armados de escopeta de dos cañones, uno y el otro, con una pistola. Que le robaron una blusa nueva que tenía a listas y otros enseres de poca importancia destinados a su aseo personal. Que también le obligaron a llevar parte de dichas mercancías a la ya citada distancia de la choza y que después los dos sujetos, cenaron junto con su jefe y demás compañeros, habiéndole amenazado con matarlo si decía algo de lo ocurrido.

A las once de la mañana del día 13 de noviembre expresado, hizo acto de presencia en la choza “La Zahurda”, el alférez de la Guardia Civil Tomás Alvert Barberá[12], jefe de la sección de Cardeña, junto con seis guardias civiles de dicha sección y siguiendo las instrucciones dadas por éste, se continuaron las pesquisas para lograr la captura de los autores del robo, reconociendo el guardia García-Melgares y seis guardias más, el monte de “Las Morenas”, el “Arroyo de las Puertas” y el monte “El Tesoro”, poniendo durante la noche, apostadero en el “Arroyo del Moral”, siguiendo las investigaciones durante el día 14 de noviembre, por el barranco “El Tuerto”, regresando al destacamento a las once horas, sin que dieran todas estas gestiones resultado favorable. Los días siguientes, se continuaron actuaciones para conseguir el esclarecimiento del robo y la identidad de los autores, sin que tampoco dieran buen resultado éstas.

Parajes que fueron inspeccionados como 
consecuencia de los hechos.

Por último, el guardia instructor hace constar que, no procede a la detención del denunciante, por no haber denunciado inmediatamente los hechos, en atención a que cuando ocurrió el robo, llevaba solo ocho días en la choza “La Zahurda”, por los perjuicios causados por el suceso y por la aflicción y angustia sufridas como consecuencia de lo ocurrido, dejando al arbitrio del juez competente, el proceder o no a dicha detención, si lo estimara conveniente.

Tras informar la Guardia Civil de Montoro con fecha 20 de mayo de 1942, que no habían dado resultado positivo las diligencias que habían practicado, para identificar y detener a los dos autores del robo en la choza “La Zahurda”, el juez de instrucción acordó citar por requisitorias a los mismos, mediante su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba número 141 de fecha 15 de junio de 1942.

La rebeldía de los dos autores de los hechos, se acordó con fecha 2 de julio siguiente y el 20 de dicho mes y año, se elevó a la auditoria de guerra en Sevilla para informe, a la vista de las diligencias practicadas, la que con fecha 5 de septiembre de 1942, interesó el sobreseimiento provisional y archivo de la causa, al no haberse podido determinar de forma precisa y concreta la identidad de los dos autores de los hechos, así como su localización y detención. El 10 de septiembre de ese año, el capitán general de la segunda región militar con sede en Sevilla, decreta el sobreseimiento provisional de la causa y su archivo.

 

Juan García-Melgares Avilés, guardia civil que instruyó
el atestado en "Los Rasos" de Montoro en el año 1941.

JUAN GARCIA-MELGARES AVILES

La foto anterior tomada en el año 2013, corresponde al Guardia Civil instructor del atestado cuyos hechos tratamos, Juan García-Melgares Avilés, un murciano nacido en el año 1910 y que estuvo destinado en el destacamento que dicho cuerpo ubicó tras la Guerra Civil, en la finca “Los Rasos” propiedad de la familia del Río.

En un principio, inició su carrera militar en el Batallón de Zapadores Minadores llegando a ostentar la graduación de cabo, ingresando posteriormente en el Cuerpo de la Guardia Civil, donde destacó por su resiliencia, por su entrega, por su mentalidad de aprendizaje continuo y su afán de superación, ostentando la graduación de sargento de la Guardia Civil, jubilándose con dicha graduación, cuando estaba destinado en Valencia, donde fijó su residencia.

Su sentido de la responsabilidad y buen hacer, queda patente en el atestado que instruyó el 12 de diciembre de 1941, objeto de este trabajo, donde se puede apreciar, incluso en la redacción y caligrafía, su inquietud por dejar recogido con todo detalle los hechos y posteriormente, su afán por esclarecer los mismos y poner a disposición judicial a los autores, mediante la realización de tácticas policiales de todo tipo y servicios de apostadero, sin reparar en el tiempo invertido durante jornadas interminables, en los días posteriores a la interposición de la denuncia.

En sus ratos libres y descansos, se dedicaba a estudiar y a preparar exámenes, promoviendo siempre la educación y superación personal, entre sus compañeros de la Guardia Civil.

Era un entusiasta de la poesía y disfrutaba recitando poemas de memoria, llegando a ser miembro de un Club de Poesía Valenciano.

Cuando se tomó la foto anterior, contaba con la edad de 103 años, en el momento de ser considerado el estudiante universitario más longevo de la Unión Europea, al hallarse en aquel tiempo matriculado en el Grado de Geografía en la Universidad de Valencia. Al ser preguntado con motivo de dicho reconocimiento, se definía “como una persona abierta, con ganas de hacer el bien a cualquier persona, “dar amor a los demás ha sido siempre mi lema en la vida en el pasado, en el presente y en el futuro”, señalando como secretos de su longevidad, no cometer excesos, comer poco, no beber y dar cariño a los demás”.

Es de suponer, que por el tiempo transcurrido el Guardia Civil García-Melgares, en la actualidad haya fallecido, pero no ha sido posible poder identificar por los medios consultados, la fecha de su posible fallecimiento[13].


[1] Eduardo Agudo Luengo, tenía un hermano llamado Alberto, Catedrático de Latín, que fue reingresado como profesor mediante Orden de 27 de septiembre de 1936, publicada en la Gaceta de la República nº 218 de 6 de agosto de 1937.

[2] Las cédulas personales, eran unos documentos que expedían los Ayuntamientos de cada localidad a sus vecinos, de carácter personal e intransferible que, aunque carecían de foto que permitiera el reconocimiento de su titular, servían para identificar, en cierta forma, a la persona que la portaba. Eran los documentos que antecedieron al Documento Nacional de Identidad actual, que fue creado por Decreto de 2 de marzo de 1944 y cuya primera emisión, tuvo lugar el 17 de marzo de 1951, estos ya con la foto del titular, que permitía su reconocimiento en el momento de su exhibición.

[3] El pimentón y el sebo, son ingredientes que se usan para curar el queso de manera tradicional, en algunos lugares. Lo que hace suponer, que estos ganaderos vinieran pertrechados de esos componentes para elaborar quesos, mientras permanecían en las dehesas montoreñas. El pimentón, es bastante común, echárselo al queso, ya que le aporta aroma, color rojizo y un toque de sabor ligeramente ahumado o picante.   El sebo, existen lugares donde se utilizan grasas como manteca de cerdo o sebo, para frotar y sellar la corteza de los quesos curados o maduros. Quintal, era una antigua medida de masa o peso, cuyo significado, varía según el contexto histórico o geográfico. El quintal castellano, era una unidad de peso equivalente a 100 libras, unos 46 kilogramos aproximadamente.

[4] Tabardo: Prenda de abrigo, ancha y larga, generalmente usada por labradores y campesinos, confeccionada con telas gruesas como el paño burdo o piel, para protegerse del frío.

[5] Abraham Izquierdo Cortijo: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería Mixto número 86 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[6] Paulino Serrano Jiménez: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 27 de enero de 1941 (BOE de 22-02-1941) procedente del 2º Batallón de Ametralladoras nº 7.

[7] Severiano Tescure Quintas: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería de Montaña número 32 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[8] Faustino Domínguez Rodrigo: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería de Montaña número 19 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[9] Adolfo Medina Parada: Ingresó en la Guardia Civil por Orden de 14 de enero de 1941 (BOE de 16-01-1941) procedente del Regimiento de Infantería número 32 y siendo su primer destino la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia.

[10] Servicio de Apostadero: En la guardia civil se trata de una táctica de vigilancia estática, oculta y prolongada, consistente en apostar a uno o varios agentes en un punto estratégico para observar discretamente zonas de difícil acceso, pasos fronterizos o áreas naturales, con el fin de prevenir delitos o detener infractores.

[11] Frasquito el del Vidrio: Muy posiblemente el testigo, se refiera a Francisco Osuna Galiot “El Vidrio”, natural de La Carlota (Córdoba), que de muy pequeño se trasladó con su familia a residir en el paraje montoreño del “Cerro el Vidrio”, de donde tomó el apelativo. Sobre el mismo, se puede consultar más detalles en el capítulo X de esta serie, titulado “Robo en la finca “Los Eucaliptos” ocurrido el 28 de febrero de 1940”, al sitio: https://torosenmontoro.blogspot.com/2026/06/capitulo-x-robo-en-la-finca-los.html.

[12] Tomás Alvert Barberá, ingresó en la Guardia Nacional Republicana nombre que se le dio a la Guardia Civil por el Ministerio de Gobernación, a partir del 29 de agosto de 1936, siendo enrolado como Brigada en la 3ª Compañía de la Comandancia de Murcia.

[13] Lo recogido en el presente trabajo está extraído de lo que consta en el Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 3 de Córdoba, incluyéndose de forma literal algunos de sus párrafos, así como en lo referente al guardia civil García-Melgares, lo publicado en revista de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con fecha 26 de septiembre de 2013.