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| Paraje del Cortijo "Las Gamonosas" del término de Montoro. |
La dedicación ganadera de
muchos territorios de Montoro, se hunde en la memoria de los tiempos, y así,
son muchas las fincas que desde siempre fueron dedicadas a la explotación
ganadera, por parte de vecinos de Montoro, o de ganaderos venidos de otras
latitudes, con sus piaras y hatos, practicando la trashumancia más ancestral.
La llegada a las dehesas
montoreñas extendidas por su término municipal y sobre todo, a la vera de las vertientes de
sus ricos y caudalosos ríos y arroyos, de ganaderos procedentes de tierras
frías, con el fin de paliar mejor el invierno, era una costumbre arraigada, y
así, fueron muchos los ganaderos sorianos, conquenses, salmantinos, e incluso,
de tierras más próximas como Jaén y Granada, los que venían a pasar la
temporada, de forma familiar y tradicional, desde el inicio del otoño a los
primeros albores de la primavera, que retornaban a sus tierras de origen.
Juan Blanque Collado[1], era un granadino natural
de Alcontar (Almería) y residiendo en un anejo o pedanía de la localidad
granadina de Caniles, que, desde antes de la guerra civil, de manera
tradicional y junto con su familia, trasladaban su ganado a carear las tierras
del “Cortijo Las Gamonosas” de Montoro, desde la casa cueva donde vivían en el
Cortijo de las Cuevas de la Yesera en Caniles, hasta la casa de dicho cortijo en este
término municipal, donde solían llegar en la segunda mitad del mes de octubre.
Juan Blanque Collado,
compareció sobre las 12:30 horas del día 15 de noviembre de 1940, en la casa
cuartel de la guardia civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina, ante
el alférez Moisés Gómez García, denunciando que sobre las seis horas del día anterior, osea 14 de noviembre, se
presentaron en el “Cortijo Las Gamonosas”, dos individuos de los huidos de la
sierra, uno alto moreno, con bilbaína, guerrera kaki, leguis de color, con una
pistola y un fusil, de unos 30 años de edad, y el otro, de 35 años, con
chaqueta y pantalón oscuro, polainas de cuero, y con sombrero color claro, los
cuales le amarraron las manos atrás con una correa, y le sustrajeron de un
bolso que tenía pendiente del cuello por debajo de la camisa, dos mil pesetas
en billetes del Banco de España, uno de quinientas, de cien y de cincuenta, y
de una cartera que tenía en un bolsillo de la americana, cuarenta y cinco pesetas
más, además se llevaron unos pantalones, unas tijeras, y una navaja, diciéndole
que se metiese dentro del cortijo y que no saliera en todo el día, por cuya
circunstancia no pudo dar cuenta hasta el día de hoy, no sabiendo la dirección
que tomaron los asaltantes.
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| Mapa de situación del Cortijo "Las Gamonosas" de Montoro |
El alférez que tomo la
denuncia, en unión de varios agentes del puesto de Montoro, se trasladó al
cortijo “Las Gamonosas” donde comprobó los hechos denunciados y comenzaron a
practicar diligencias, encaminadas a localizar a los dos autores de lo hechos,
con el fin de ponerlos a disposición judicial, actuaciones que duraron hasta el
día siguiente, osea 16 de noviembre, dando todas las gestiones, resultado
negativo.
El 21 de noviembre de
1940, teniendo por cabeza el atestado levantado por la guardia civil del puesto
de Montoro, el Juez de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, Luis Velasco
Arenas, abre sumario y comienza a investigar lo ocurrido.
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| Paraje por donde discurre el "Arroyo de las Gamonosas" de Montoro |
Con fecha 7 de junio de
1941, conforme a lo interesado por la autoridad judicial, la guardia civil de
Montoro, informa en el sentido, que, desde el día de los hechos, practican
activas diligencias encaminadas a tener conocimiento de la identidad de los dos
individuos que cometieron el hecho y su actual paradero, para proceder a su
detención, sin que por el momento dieran resultado positivo dichas gestiones.
Se interesaron informes
sobre el denunciante Juan Blanque Collado, al Ayuntamiento de Montoro y la
Jefatura Local de Falange, contestando ambos organismos que al ser arrendatario
de la finca “Las Gamonosas” del termino de Montoro, reside esporádicamente
durante periodos de tiempo en la misma, donde pasta su ganado, pero no tienen
conocimiento suficiente del mismo, como para emitir informes acerca de su
conducta.
Ante la imposibilidad de poder determinar la identidad de los autores y su paradero, se acordó llamarlos por requisitorias, mediante la publicación correspondiente en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, para que en el plazo de quince días comparecieran en el juzgado, publicación del tenor literal siguiente:
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| Requisitoria publicada en el B.O.P. de Córdoba |
Transcurrido el plazo y no habiendo comparecido los dos individuos autores del hecho en el juzgado, éste elevo las diligencias a la auditoria de guerra, la que con fecha 24 de octubre de 1942, informo en el sentido de que procedía decretar el sobreseimiento provisional de la causa, hasta fueran hallados los autores.
El capitán general de la segunda región militar don Miguel Ponte y Manso de Zúñiga, con fecha 30 de octubre de 1942, decretó dicho sobreseimiento provisional y archivo del sumario.[2]
[1] Natural de Alcontar (Almería), hijo de José Blanque Requena y de Ana Collado Corral, afincado en el Cortijo de las Cuevas de la Yesera, pedanía del pueblo de Caniles (Granada), de estado casado y de 37 años cuando compareció ante la guardia civil a interponer la denuncia, sobre el robo en "Las Gamonosas".
[2] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados fielmente, con lo que consta en el original.



