miércoles, 17 de junio de 2026

CAPITULO XII: ROBO EN LA “HUERTA SEVILLA” AL SITIO DE “LA FUENSANTA DE MONTORO” OCURRIDO EL 9 DE ENERO DE 1941.

 

Actual merendero junto a la Ermita de la Fuensanta de Montoro, próximo
a la Huerta Sevilla, lugar donde ocurrió el robo.

El día 10 de enero de 1941, al medio día, poco antes de las catorce horas, cuando se encontraban en las cuadras de la Plaza de San Miguel terminando de enjaezar dos caballos alazanes, para salir en servicio de correrías[1], la pareja de la guardia civil de Montoro, compuesta por los guardias segundos Miguel Roca Luque -jefe de pareja- y Luis Salido Jiménez, recibieron la orden del comandante de puesto de dirigirse inmediatamente a la “Huerta Sevilla”, ubicada en las proximidades de la Ermita de la Virgen de la Fuensanta, a fin de constatar la comisión de un robo en dicho lugar, del que se había tenido conocimiento hacía un rato, en el cuartel de la guardia civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina.

Pareja de guardias civiles en servicio de correrias

Tan pronto estuvo compuesto el servicio formado por ambos guardias civiles y por cinco legionarios, tomaron dirección hacia el lugar expresado, constituyéndose en el mismo e iniciando la tramitación del atestado correspondiente, a las diecisiete horas, tomando declaración al encargado de dicha huerta llamado Manuel Mesa Alba, de 33 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Huerta Sevilla, quien en relación con lo sucedido dijo: Que sobre las veinte horas del día anterior -9 de enero de 1941-, llegaron a la puerta cuatro individuos armados, tres de ellos de fusiles, y otro, con escopeta, los cuales le dijeron que “qué ganado tenía y sí tenía comida”, a lo que contesto que comida no tenía, y de ganado había unos cuantos de lechones, a lo que contestó uno de dichos individuos que registraría la casa, cosa que hicieron seguidamente, registrando en todas las habitaciones, así como en los baúles y otros objetos, y cuando llegaron a la corraleta y vieron los cerdos, sacaron una lechona de unas cinco arrobas de peso aproximadamente y la sacrificaron seguidamente en la puerta de la casa con unos cuchillos que había visto en la misma, cuando la registraron, pidiéndole además unos cuatro kilos de harina y uno de ellos, que mandaba destacado, le pidió la bilbaína que tenía puesta, diciéndole que si no se la daba se llevaría otra que había visto en el baúl. Hecho lo cual, se marchándose, llevándose consigo la lechona sacrificada la cual descuartizaron, así como los cuatro kilos de harina y la referida bilbaína, diciéndole al marcharse, que se cuidara mucho de no abrir la puerta hasta que transcurriera, por lo menos, una hora, no pudiendo por tal motivo ver la dirección que tomaban. Siendo los indicados sujetos de las señas siguientes: uno de unos 20 años, alto, más bien fuerte, con un mono azul, otro, de unos 22 años, alto, con una blusa clara, otro de unos 35 años, bajo, con pelliza clara de trincha y chalina negra, otro de 30 años, bajo, con capote de militar, no pudiendo concretar más señas, ni tener más que decir.

Tras ello, el jefe de pareja y demás personal a sus órdenes, comenzaron la búsqueda de los individuos que llevaron a cabo el robo, examinando los barracones, cuevas y demás lugares sospechosos existentes en aquellas inmediaciones, interrogando a cuantas personas iban encontrando, sin que lograran resultado positivo.

El 20 de mayo de 1942, la guardia civil de Montoro a requerimiento del Juzgado, informa que pese a las gestiones que se venía practicando desde el momento de ocurrir los hechos, para averiguar la identidad de los autores y su paradero, no ha podido obtenerse un resultado satisfactorio.

El 2 de junio de 1942, el juez acuerda llamar por requisitorias a los autores del robo en la "Huerta Sevilla" y les otorga conforme a Derecho, el plazo de quince días para que comparezcan ante la autoridad judicial, apercibiéndoles que de no hacerlo, serían declarados en rebeldía. 

B.O.P. de Córdoba incluyendo requisitoria.

No concurriendo los autores del robo en virtud de la requisitoria, el Juez acordó tenerlos por rebeldes.

A la vista de ello, por el juzgado se propuso el sobreseimiento provisional de la causa y el auditor de guerra, así lo consideró en su escrito de 24 de octubre de 1942. A lo que accedió el Capitán General, seis días después, osea el 30 de octubre de 1942, quedando la causa archivada provisionalmente, desde entonces hasta nuestros días[2].



[1] Servicio de Correrías: Patrullaje rural a pie o a caballo (hasta la década de 1970) o en vehículo implementado por la Guardia Civil por medio de circular del Duque de Ahumada dictada el 22 de septiembre de 1850.

[2] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados literalmente, con lo que consta en el original.