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miércoles, 17 de junio de 2026

CAPITULO XII: ROBO EN LA “HUERTA SEVILLA” AL SITIO DE “LA FUENSANTA DE MONTORO” OCURRIDO EL 9 DE ENERO DE 1941.

 

Actual merendero junto a la Ermita de la Fuensanta de Montoro, próximo
a la Huerta Sevilla, lugar donde ocurrió el robo.

El día 10 de enero de 1941, al medio día, poco antes de las catorce horas, cuando se encontraban en las cuadras de la Plaza de San Miguel terminando de enjaezar dos caballos alazanes, para salir en servicio de correrías[1], la pareja de la guardia civil de Montoro, compuesta por los guardias segundos Miguel Roca Luque -jefe de pareja- y Luis Salido Jiménez, recibieron la orden del comandante de puesto de dirigirse inmediatamente a la “Huerta Sevilla”, ubicada en las proximidades de la Ermita de la Virgen de la Fuensanta, a fin de constatar la comisión de un robo en dicho lugar, del que se había tenido conocimiento hacía un rato, en el cuartel de la guardia civil de Montoro, situado en la calle Diego Medina.

Pareja de guardias civiles en servicio de correrias

Tan pronto estuvo compuesto el servicio formado por ambos guardias civiles y por cinco legionarios, tomaron dirección hacia el lugar expresado, constituyéndose en el mismo e iniciando la tramitación del atestado correspondiente, a las diecisiete horas, tomando declaración al encargado de dicha huerta llamado Manuel Mesa Alba, de 33 años de edad, casado, natural y vecino de Montoro, con domicilio en la Huerta Sevilla, quien en relación con lo sucedido dijo: Que sobre las veinte horas del día anterior -9 de enero de 1941-, llegaron a la puerta cuatro individuos armados, tres de ellos de fusiles, y otro, con escopeta, los cuales le dijeron que “qué ganado tenía y sí tenía comida”, a lo que contesto que comida no tenía, y de ganado había unos cuantos de lechones, a lo que contestó uno de dichos individuos que registraría la casa, cosa que hicieron seguidamente, registrando en todas las habitaciones, así como en los baúles y otros objetos, y cuando llegaron a la corraleta y vieron los cerdos, sacaron una lechona de unas cinco arrobas de peso aproximadamente y la sacrificaron seguidamente en la puerta de la casa con unos cuchillos que había visto en la misma, cuando la registraron, pidiéndole además unos cuatro kilos de harina y uno de ellos, que mandaba destacado, le pidió la bilbaína que tenía puesta, diciéndole que si no se la daba se llevaría otra que había visto en el baúl. Hecho lo cual, se marchándose, llevándose consigo la lechona sacrificada la cual descuartizaron, así como los cuatro kilos de harina y la referida bilbaína, diciéndole al marcharse, que se cuidara mucho de no abrir la puerta hasta que transcurriera, por lo menos, una hora, no pudiendo por tal motivo ver la dirección que tomaban. Siendo los indicados sujetos de las señas siguientes: uno de unos 20 años, alto, más bien fuerte, con un mono azul, otro, de unos 22 años, alto, con una blusa clara, otro de unos 35 años, bajo, con pelliza clara de trincha y chalina negra, otro de 30 años, bajo, con capote de militar, no pudiendo concretar más señas, ni tener más que decir.

Tras ello, el jefe de pareja y demás personal a sus órdenes, comenzaron la búsqueda de los individuos que llevaron a cabo el robo, examinando los barracones, cuevas y demás lugares sospechosos existentes en aquellas inmediaciones, interrogando a cuantas personas iban encontrando, sin que lograran resultado positivo.

El 20 de mayo de 1942, la guardia civil de Montoro a requerimiento del Juzgado, informa que pese a las gestiones que se venía practicando desde el momento de ocurrir los hechos, para averiguar la identidad de los autores y su paradero, no ha podido obtenerse un resultado satisfactorio.

El 2 de junio de 1942, el juez acuerda llamar por requisitorias a los autores del robo en la "Huerta Sevilla" y les otorga conforme a Derecho, el plazo de quince días para que comparezcan ante la autoridad judicial, apercibiéndoles que de no hacerlo, serían declarados en rebeldía. 

B.O.P. de Córdoba incluyendo requisitoria.

No concurriendo los autores del robo en virtud de la requisitoria, el Juez acordó tenerlos por rebeldes.

A la vista de ello, por el juzgado se propuso el sobreseimiento provisional de la causa y el auditor de guerra, así lo consideró en su escrito de 24 de octubre de 1942. A lo que accedió el Capitán General, seis días después, osea el 30 de octubre de 1942, quedando la causa archivada provisionalmente, desde entonces hasta nuestros días[2].



[1] Servicio de Correrías: Patrullaje rural a pie o a caballo (hasta la década de 1970) o en vehículo implementado por la Guardia Civil por medio de circular del Duque de Ahumada dictada el 22 de septiembre de 1850.

[2] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados literalmente, con lo que consta en el original.

jueves, 4 de junio de 2026

CAPITULO X: ROBO EN LA FINCA “LOS EUCALIPTOS” OCURRIDO EL 28 DE FEBRERO DE 1940

 

Paraje finca "Los Eucaliptos"

Al finalizar la contienda civil (1936-1939) y con el fin de controlar los territorios ubicados en las estribaciones de Sierra Morena, la guardia civil desplegó una serie de destacamentos en las fincas erradicadas en puntos estratégicos, destinando a ellos agentes de ese cuerpo, auxiliados por miembros del ejército, para estar próximos a aquellos sitios por donde pudieran moverse los huidos de la sierra y a los lugares donde se pudieran cometer hechos delictivos.

En la Sierra de Montoro, había distribuidos varios de estos destacamentos, donde existían de manera permanente un número suficiente de guardias, que actuaban a modo de delegación del puesto de la guardia civil de Montoro.

Uno de esos destacamentos, ubicado en el “Molino Alto”, fue donde compareció el arrendatario de la finca “Los Eucaliptos” llamado Juan Enríquez Romero, sobre las 9:30 horas del 28 de febrero de 1940,  denunciando que unas dos horas antes, habían llegado a referida finca 10 ó 12 huidos de la sierra, armados de cinco fusiles y una tercerola, sustrayendo una escopeta del calibre 16, fuego central, de un cañón, sistema Rémington, varias prendas de vestir de caballero y 40 panes, sin que molestasen en nada a dicho arrendatario, ni a sus familiares, no pudiendo precisar el camino que tomaron, por haberlos dejado encerrados en el cortijo.

Cuño o sello de caucho del destacamento de la guardia civil en "Molino Alto"

Al instante, el sargento jefe del destacamento que recibió la denuncia Antonio Ocón Velasco, junto con agentes a sus órdenes, realizaron una batida por el lugar de los hechos y territorios limítrofes, sin que dichas gestiones dieran un resultado satisfactorio, averiguando tan solo que, todos los autores del robo, iban vestidos con ropa de campo y hablaban con acento del Valle de los Pedroches.

Finca "Molino Alto"

Las actuaciones policiales fueron entregadas en el juzgado, el que comenzó a instruir el correspondiente sumario, acordando requerir información al comandante de puesto de la guardia civil de Montoro, acerca del estado de las diligencias que se hubieran practicado, contestado dicho agente con fecha 20 de mayo de 1942, en el sentido de que las mismas no habían dado resultado favorable y que continuarían realizando investigaciones, para tratar de averiguar la identidad de los doce individuos que perpetraron el robo y su paradero.

El 2 de junio de 1942, se acordó llamar por requisitoria a los autores del robo, para que en el término de quince días comparecieran ante el juez instructor, con el apercibimiento que, de no hacerlo, serían declarados en rebeldía, siendo publicada la misma en el Boletín Oficial de la Provincia, con el tenor literal siguiente:

 

Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba

Pese a ello, el instructor el 15 de septiembre de ese mismo año, libra oficio a la guardia civil de Montoro, interesando que se le informe sobre la identidad de las personas, que estuvieron presentes en el cortijo en el momento de producirse el robo. Contestado la guardia civil, cinco días después, que se hallaban en el cortijo cuando el suceso el denunciante Juan Enríquez Romero, ingresado en prisión por otros hechos al emitirse el informe, Aurora Ruiz Repiso domiciliada en la finca “Los Eucaliptos”, Daniel Martínez Morales y Daniel Rubio Rubio, ambos domiciliados en el Retamar en casa de un tal Alfonso, Amado Rubio Rubio, Emilio Martínez Morales y Eloísa Martínez Rubio, estos tres domiciliados en Montoro en las casas caídas, Juan Martínez Rubio que se encontraba prestando servicio militar en Granada, Miguel Callejas García residente en el cortijo “Mina del Castillo” de Montoro, y Juan Coleto Callejas domiciliado en la finca “Cerca del Eucalipto” también del término municipal de dicha localidad.

El juez decide iniciar una ronda de declaraciones para oír la versión de los hechos, respecto de quienes se hallaban presentes, en el momento de ocurrir los mismos, siendo el primero en declarar, Juan Enríquez Romero, el que lo hizo el 16 de enero de 1943 y dijo contar con 40 años de edad, ser casado, agricultor, natural y vecino de Villanueva de Córdoba, domiciliado en calle Ejido nº 26, el que ratificó la denuncia que hizo en su día ante el destacamento de la guardia civil sito en el “Molino Alto” del término de Montoro y en relación a los hechos dijo: Que vivía en el cortijo denominado “Los Eucaliptos” de la demarcación policial de “Molino Alto” con su señora y sus hijos y dos o tres obreros que trabajaban en el mismo y sobre las cinco o seis de la mañana del día 28 de febrero de 1940, se presentaron en la citada finca un grupo de individuos de la sierra, que no pudo conocer, armados con cinco fusiles y una tercerola, los cuales bajo amenazas, se apoderaron de una escopa calibre 16 de fuego central de un cañón, sistema Remington, varias prendas de vestir de caballero y cuarenta panes de un kilo de peso. Que no fueron molestados ninguno de los que allí se encontraban, marchándose los individuos sin que el declarante, ni ninguna de las personas que se encontraban allí, pudieran precisar el rumbo que tomaron, por haberlos amenazado, diciéndoles, que si salían a la puerta los matarían. Preguntado si conoció a alguno de los que cometieron el robo, manifiesta: Que posteriormente fue detenido un individuo de la sierra llamado Diego Bautista Caparrós alias El Andrino, el cual fue reconocido por el declarante como uno de los asaltantes del cortijo, que este individuo fue detenido por las fuerzas de un Tabor de Regulares, en el Cerro de las Cabezas; que no ha podido averiguar quienes pudieran ser los otros que asaltaron su domicilio.

"Molino Alto" lugar de ubicación del destacamento de la guardia civil.

El 17 de abril de 1943, el juez se desplaza hasta la prisión de Córdoba, para tomar manifestación a Diego Bautista Caparrós a) El Andrino, el cual se encontraba preso a espera de juicio por otros hechos y este manifestó: Que tenía 35 años de edad, casado, natural de Los López (Almería) y vecino de Montoro domiciliado en calle Jardines número 3, y en relación a este robo dijo: Que es cierto que el día 28 de febrero de 1940, estuvo en unión de varios huidos más, en el cortijo “Los Eucaliptos” del término de Montoro, de donde se llevaron una escopeta, una chaqueta y quince o veinte panes, sin que molestaran para nada, a nadie del referido cortijo. Preguntado para que manifieste quienes eran los que iba con el declarante en aquella ocasión dijo: Que Frasquito Osuna Galiot, natural de La Carlota y vecino de Marmolejo, un tal Jacinto, Cristóbal, Baldomero estos tres de Marmolejo, uno conocido por “El Abuelo” de Cañete de las Torres y “El Portugués” de Marmolejo, suponiendo que todos estos continúan huidos.

A la causa, se unió informe del juzgado por el cual se hacía constar que Diego Bautista Caparrós “El Andrino”, se hallaba en prisión en virtud de procedimiento número 918/1939 y en él, no aparece incluido el asalto y robo perpetrado en la finca “Los Eucaliptos” de Montoro.

Ante ello, se acordó deducir testimonio de particulares, respecto del inculpado Diego Bautista Caparros, para su unión al procedimiento por el cual se hallaba preso y que se refiere anteriormente, al estar aún pendiente de celebración de juicio, a fin de que fuera juzgado también por el robo perpetrado en “Los Eucaliptos”, y haber reconocido su participación en él.

Respecto de los otros seis individuos que según “El Andrino”, participaron con él en el robo, se ofició a la guardia civil de La Carlota (Córdoba), Marmolejo (Jaén) y Cañete de las Torres (Córdoba), para que se informase sobre la identidad completa de todos ellos.

El primero en contestar fue el comandante de puesto de la guardia civil de Marmolejo, identificando al tal “Jacinto” como Jacinto Medina Lozano a) El Concha; el “Baldomero” como Baldomero Arévalo García a) El Buen Gusto; y “El Portugués” como Manuel Gómez Oliveira a) Manolo el portugués. Adjuntando ficha policial de los tres, de las que se dejará constancia seguidamente.

El siguiente en contestar al requerimiento judicial, fue el puesto de la guardia civil de Cañete de las Torres (Córdoba), que lo hizo en el sentido de resultar negativas, las gestiones encaminadas a averiguar la filiación de un huido en la sierra apodado “El Abuelo”.

El comandante de puesto de la guardia civil de La Carlota (Córdoba), informó que Francisco Osuna Galiot, hacía unos cuarenta años que se había marchado de la Aldea de “Las Pinedas”, donde había vivido con sus padres y se marchó, a un pueblo de la Sierra. Que cuando lo licenciaron del ejercito estuvo visitando a sus familiares en dicha aldea, pero que muchos de estos familiares, no los habían visto nunca en persona, por lo que resulto imposible precisar algún dato o antecedente del mismo.

Al ampliársele su declaración a Diego Bautista a) El Andrino, este sólo pudo añadir que “El Abuelo” siempre le dijo que era de Cañete de las Torres, que podría tener entre 40 y 45 años, de 1´68 de estatura y un poco grueso, y respecto de Cristóbal, este siempre dijo que tenía familia en Marmolejo, pudiendo tener unos 27 años y la misma estatura que la facilitada, para el antes mencionado.

Ante estos nuevos datos, se vuelve a oficiar a la guardia civil de Cañete de las Torres y Marmolejo, informando el primer puesto, que tras arduas averiguaciones un vecino de Cañete llamado Andrés Zapata Rodríguez, domiciliado la calle Fuente, les informó que en el año 1933, vivió en su casa un sujeto llamado Eduardo Tejera García apodado “El abuelo” de unos 35 años, de estatura regular, natural de Orce (Granada), el que según el informante murió en el frente durante la pasada campaña, siendo estas las últimas noticias que tiene de dicho individuo.

El puesto de la guardia civil de Marmolejo, identificó al tal “Cristóbal”, como Cristóbal Egea Cazorla a) El Egea, natural de Jaca (Almería), hijo de Pedro y de Tomasa, soltero, el cual había fallecido en una refriega con la guardia civil, en la localidad de Villaviciosa (Córdoba) a finales de abril de 1942.

De la declaración prestada por “El Andrino”, se puede concluir que los autores que perpetraron este robo fueron:

- DIEGO BAUTISTA CAPARROS a) El Andrino: Natural de Los López (Almería) y vecino de Montoro (Córdoba), donde estuvo domiciliado en la calle Jardines nº 3. Lideró, en un principio y recién acabada la guerra civil, una partida de huidos cuyos movimientos estuvieron localizadas en las sierras de Montoro, Marmolejo y Andújar. Cuyos miembros, estuvieron complicados en un asesinato llevado a cabo en una tienda de la Venta del Charco, donde fue asesinado Juan Merchán Mansilla, hechos que ocurrieron sobre las 21:30 horas del 14 de agosto de 1940. Fue apresado en el Cerro de las Cabezas por soldados de un Tabor de Regulares. En virtud de la ejecución de sentencia dictada con fecha 16 de junio de 1944, fue fusilado en el cementerio de San Rafael de Córdoba, a las 7:30 horas del 9 de noviembre de 1944.

Francisco Osuna Galiot "El Vidrio"

- FRANCISCO OSUNA GALIOT a) El Vidrio. Natural de La Carlota (Córdoba), donde nació el 22 de octubre de 1901. Muy pequeño, se trasladó a vivir con su familia al “Cerro el Vidrio” del término de Montoro, donde se crio trabajando como carbonero, piconero y dedicado a la caza, cuyas piezas, iba a vender a la localidad próxima de Marmolejo (Jaén). Allí conoció a la que iba a ser su esposa, la marmolejeña Francisca Bueno Correas. Estuvo en la jefatura de este grupo, tras “El Andrino”, hasta la llegada a la partida del andujareño Francisco Expósito Prieto a) “El gafas”, que le arrebato el liderazgo. Osuna Galiot, fue de los últimos que se mantuvieron huidos en la sierra, hasta que en una escaramuza con la guardia civil en la finca “Valquemado” de Andújar, resultó muerto el 13 de mayo de 1951. Fue un destacado miembro de la 3ª guerrilla de la 21 división guerrillera.

Jacinto Medina Lozano "Periquito de la Concha"

- JACINTO MEDINA LOZANO a) Periquito de la Concha. En la ficha policial abierta en aquella fecha, se hizo constar que era de estado casado, natural de Marmolejo (Jaén), del reemplazo de 1913, vecino de Marmolejo, domiciliado en calle Navazo nº 80, perteneció desde su inicio al grupo formado por “Manolo El Portugués”, habiendo huido a la sierra como consecuencia de haber formado parte de la partida de asesinos del pueblo de Marmolejo y al terminar la guerra civil, encontrándose ya unido al jefe de la partida ya mencionado, se fugó en el mes de Marzo de 1939. Antes de la guerra, fue socialista desde el año 1931, no ejerciendo cargo. El papel que desempeña o la relación que tiene con el jefe de la partida, es la de íntima colaboración e identidad durante la contienda bélica. Había intervenido en varios atracos, ignorándose cuantos y donde. Durante la guerra, fue uno de los que contribuyó a cometer asesinatos, saqueos y quema de cadáveres en Marmolejo. De sus señas personales, se deduce que era alto, más bien delgado, color moreno y sano, pelo castaño, ojos castaños, boca regular, nariz aguileña, tiene un tatuaje en el brazo izquierdo con una figura de mujer. Abandonó la guerrilla en 1946 y se instaló en Sevilla, donde vivió con otra identidad hasta su muerte.

Manuel Gómez Oliveira "El Portugués"

- MANUEL GOMEZ OLIVEIRA a) Manolo el Portugués: De origen lusitano, fijó su residencia en Marmolejo (Jaén) al contraer matrimonio con la vecina de dicha localidad llamada Juana Serrano Fernández y en cuya localidad ejerció de policía local. Consta en su ficha policial que era casado, natural de Cobos (Portugal), perteneciente al reemplazo de 1924, vecino de Marmolejo (Jaén) domiciliado en calle Calvario sin número, era considerado el jefe de su propia partida, la cual merodeaba por los términos de Andújar, Marmolejo y Montoro. Huyó a la sierra al ser autor material de asesinatos de personas de orden. Comenzando a pertenecer a dicha partida de huidos en marzo de 1939. Antes y durante la guerra civil, fue presidente del partido comunista en Marmolejo. Se tenía conocimiento por rumor público que había intervenido en varios atracos, ignorándose el número y lugar donde ocurrieron los mismos. Durante la guerra, fue jefe de la “Checa” establecida en Marmolejo, considerándose el jefe de la banda de asesinos de dicho pueblo y participo en la quema de cadáveres. De sus señas personales se deduce que era alto, más bien delgado, moreno, pelo negro, cejas grandes negras, ojos negros, nariz alargada. Falleció en Aldea del Rey (Ciudad Real), en un enfrentamiento con la guardia civil ocurrido el 14 de julio de 1947.

- BALDOMERO AREVALO GARCIA a) El Buen Gusto: Según el informe de la guardia civil era de estado civil casado, natural de Huelago (Granada), perteneciente al reemplazo de 1924, vecino de Marmolejo (Jaén) domiciliado en calle Huertas nº 19. De él se ignoraba a qué partida de huidos pertenecía y por dónde se hallaba merodeando. Huyó a la sierra por haber participado en asesinatos en dicho pueblo de Marmolejo. Se fugó en marzo de 1939. Antes y durante la guerra civil, perteneció a la Agrupación Socialista desde el año 1931, siendo miliciano voluntario, prestando servicio con armas en dicha localidad, interviniendo en asesinatos, saqueos y maltratos a las personas de orden. Sus señas personales eran: De estatura regular, delgado, pelo rubio, color blanco, ojos azulados, nariz fina. Falleció el 8 de enero de 1944, en el cortijo “Loma Candela” de Marmolejo, en una refriega con la guardia civil.

Cristobal Egea Cazorla "El Egea"

- CRISTOBAL EGEA CAZORLA a) El Egea: Nacido en Turre (Almería). Durante la Guerra Civil Española, perteneció al batallón de Peris Caruana, llegando a ocupar el grado de capitán del ejército republicano. Herido en el frente de Teruel, fue hospitalizado y tras recuperarse escapó a Sierra Morena, donde se unió al grupo del socialista Francisco Osuna Galiot “Vidrio”. Falleció el 16 de junio de 1942 en Cerro Muriano en un enfrentamiento con la guardia civil.

- EDUARDO TEJERA GARCIA a) El Abuelo: Respecto de si la identidad de este individuo es la correcta, existen muchas dudas. Se llega a esa conclusión por la investigación realizada por la guardia civil de Cañete de las Torres (Córdoba), pero del propio informe se deduce que, posiblemente, estemos ante un error, puesto que el informante indica que dicho individuo podría haber fallecido en el frente durante la contienda civil y el robo que nos ocupa, ocurrió en febrero de 1940, osea once meses después de haber finalizado aquella.

Francisco Exposito Prieto "El Gafas" el que arrebató la jefatura a "El Vidrio"

Salvo Diego Bautista a) El Andrino, que se hallaba en prisión pendiente de celebrar juicio en consejo de guerra, el resto, al encontrarse en paradero desconocido, son llamados por requisitorias que se publican en el boletín oficial de las provincias de Jaén, Córdoba y Almería, y al no comparecer en el término de quince días, fueron todos declarados en rebeldía el 5 de marzo de 1944, acordándose inscribir dicha rebeldía en el registro central de penados y rebeldes y en los registros civiles de los pueblos de su naturaleza. Practicadas dichas inscripciones, con fecha 9 de junio de 1944, se acordó el archivo de las actuaciones judiciales seguidas por robo en la finca “Los Eucaliptos” de Montoro[1].



[1] Lo recogido en este trabajo, se extrae del Sumario instruido en su día por el Juzgado de Instrucción Militar nº 12 de Córdoba, estando algunos relatos y manifestaciones copiados fielmente, con lo que consta en el original.


viernes, 2 de febrero de 2024

ROBO AL CONDE DEL ROBLEDO EL DIA DE LA CANDELARIA DE 1858



El 2 de febrero de 1858, día de la Candelaria de hace 166 años, aconteció en Montoro un suceso que tuvo gran repercusión a nivel nacional, por la importante cantidad de dinero que fue sustraída y sobre todo, por el desgraciado desenlace que, con el transcurrir de los días, tuvo el mismo.

Sobre las siete de la tarde de dicho día, al oscurecer, una partida de experimentados delincuentes venidos de otras tierras, en connivencia con algún miembro al servicio de la casa del noble montoreño, práctica habitual de los malhechores de la época, lograron penetrar enmascarados en la casa del Señor Conde del Robledo de Cardeña, situada en la actual calle Diego Medina de Montoro, esquina con la Plaza de San Miguel. 

Casa del Conde Robledo

Tras atar y amordazar al resto de las personas que trabajaban en la casa, comenzaron a maltratar cruelmente y amenazar con quitarle la vida al Conde, hasta que debilitaron su voluntad, obligándole, tras sustraerle las llaves, a que les sirviera de guía y los llevara al lugar donde guardaba el dinero, sustrayéndole la suma de más de 38.000 duros o lo que es lo mismo, unas 6.000 onzas de oro de aquellos tiempos.

Durante el desarrollo de los hechos, fueron realizados dos disparos en el portal de la casa, para ahuyentar a los vecinos que acudieron a los gritos de “ladrones” y otro tiro más, que se produjo en el interior, con el fin de amedrentar al Conde, para que los condujera hasta el sitio donde guardaba los dineros. 

A pesar de ello y de que los delincuentes, actuaron con mucha osadía y tranquilidad, éstos no pudieron llegar a descubrir la existencia de otro talego conteniendo 6.400 duros, el cual, se dejaron atrás. 

El robo, tuvo una desmesurada repercusión en la prensa en ciernes de aquellos tiempos, además de por la importante cantidad sustraída, por pertenecer la víctima a la nobleza, ser alcalde de esta población y, sobre todo, porque el Conde no llegó a poderse recuperar de aquel lamentable suceso, al provocarle su estado anímico una importante retención de orina, que trajo como consecuencia su fallecimiento el 28 de febrero de 1858. 

Fueron varios los periódicos de la época, los que manifestaban su sorpresa, al no encontrar explicación de cómo en un pueblo importante como Montoro, población casi cerrada por todos lados al estar circundada por el Guadalquivir, con un considerable número de habitantes y contando con miembros de cuerpos de seguridad suficientes, al oscurecer de una tarde de invierno, un grupo de bandidos llevara a cabo tan importante hecho delictivo, con una falta de respeto considerable al sistema gubernamental de aquel tiempo.

LA VICTIMA:

El Condado del Robledo de Cardeña, se crea el día 31 de marzo de 1772 por el Rey Carlos III, para reconocer los servicios a la corona prestados por don Antonio Ciro Camacho-Madueño y Camacho, hermano del que fuera hasta su muerte obispo de Tortosa, don Bartolomé Camacho Madueño, con calle en la Ciudad de Montoro, desde tiempos inmemoriales.

Escudo de los Camachos

Quien sufrió el robo que nos ocupa, fue don JUAN NUÑO DE LARA LOPEZ-OBRERO, IV Conde del Robledo de Cardeña, hijo de don Francisco Nuño de Lara y Berriz de Torres y de la III Condesa del Robledo de Cardeña doña Francisca María López-Obrero y Camacho, de cuyo matrimonio, además de Juan, tuvieron otros dos hijos llamados Victoria y Diego.

Don Juan Nuño de Lara López-Obrero, hereda el título a la muerte de su madre, por Real Carta de sucesión de 29 de mayo de 1850, tomando posesión oficial del Condado el 25 de febrero de 1851. 

El IV Conde del Robledo de Cardeña don Juan Nuño de Lara López-Obrero, ostentaba en el momento de sufrir el robo, el título de alcalde de Montoro, para el que fue nombrado por la Reina Isabel II, el 1 de enero de 1852, permaneciendo en dicho cargo, hasta el día de su muerte el 28 de febrero de 1858. 

Al morir el IV Conde sin descendencia le sucede en el título del Robledo de Cardeña su hermano don Diego Nuño de Lara López-Obrero, que toma posesión del Condado el 24 de septiembre de 1858. 

En el Ayuntamiento de Montoro, al Conde fallecido le sucede como alcalde, don Francisco María del Rosal, que había venido desempeñando el cargo de alcalde segundo desde 1856 y que, cuatro años antes, concretamente en marzo de 1854, sufrió otro robo similar por miembros de la misma partida de delincuentes.

LOS LADRONES:

Comenzada la instrucción de la causa judicial para esclarecer lo ocurrido, enseguida se tuvo conocimiento de la detención de uno de los malhechores, conforme se recoge en el Diario Córdoba de fecha 6 de febrero de 1858, posiblemente, el cómplice perteneciente al servicio de la casa.

Por edicto de 14 de mayo de 1858, el Juez de Primera Instancia don Lorenzo García Santos, identifica e imputa a los presuntos autores del robo cometido en el domicilio del Señor Conde del Robledo y les requiere, para que en el término de nueve días se personen en la cárcel de este Juzgado, para responder de referidos cargos, advirtiéndoles que de no hacerlo el proceso continuará su curso. Tal requisitoria no surtió sus efectos, como era costumbre que ocurriera con las dictadas, contra los numerosísimos bandoleros de aquella época.

De dicho decreto se llega a saber que los autores del robo al Conde del Robledo de Cardeña, pertenecían a una banda que se conocía con el nombre de “Los Paulinos” o “Los Pardillos” integrada por: 

*JUAN VICENTE SANCHEZ DE LEON Y CRUZ ROSA alias “el barbero”, vecino de Granátula de Calatrava (C. Real).

*JOSE AYLLON GONZALEZ alias “Josico", nacido el año 1821 en Bolaños de Calatrava en el Partido Judicial de Almagro (C. Real), de 37 años de edad, padre de seis hijos. Había sido procesado como cómplice en la muerte de un vecino del Moral. 

Bandolero con manta y navaja

*ANTONIO FERNANDEZ SANCHEZ alias “Calixto”, amigo del anterior y nacido en el mismo pueblo, de 36 años de edad, padre de tres hijos, también declarado cómplice en el mismo asesinato que aquel.

*ELIAS ROMERO COELLO, natural de la Aldea del Rey (C. Real), de 41 años, casado con dos hijos, procesado por desacato a la autoridad y por haber acometido a una diligencia en el camino de Valdepeñas.

*JOAQUIN FÉLIX Y MEDINA alias “Paulino”, casado, de 40 años, tenía cinco hijos y era vecino de San Lorenzo de Calatrava (C. Real). Se inició en sus correrías en la partida de su padre PAULINO FELIX, siendo éste, el que dio nombre al grupo de “Los Paulinos”. También se hallaba procesado por desacato a la autoridad y por haber acometido a un coche en el camino de Valdepeñas, como el anterior, y desde el 23 de junio de 1853, estaba fugado de la cárcel de la Puebla de Alcocer (Badajoz), al estar procesado por un delito de robo en cuadrilla.

*RAFAEL FELIX Y MEDINA alias “Paulino”, hermano del anterior natural de Villanueva de San Carlos, desertor del cuerpo de artillería. 

*MANUEL BRIONES BENITEZ de Ajofrín (Toledo), de 40 años y procesado por robo a don Luis Infante. 

El origen de estas partidas de malhechores, hemos de encontrarlo en las guerrillas paramilitares de lugareños, creadas en distintas regiones de España, para combatir a los franceses (1808-1812). Entre 1833 y 1840, muchos de aquellos guerrilleros, volvieron a retomar las armas para apoyar al pretendiente al trono de España Carlos IV, hermano del rey Fernando VII, durante la primera guerra carlista.

Esta primera guerra carlista, tuvo una especial incidencia en la provincia de Ciudad Real, donde produjo una serie de procesos sociales que fueron difícil de controlar, provocando una importante división entre los ciudadanos en general y en determinados núcleos de población, como ocurrió en la comarca de Mestanza, de la que procedían la mayoría de los delincuentes antes expresados

Los grupos de bandoleros ciudadrealeños proliferaron en cantidad y de ahí crearon su leyenda partidas como las de “Palillos”, “El Feo Cariño”, “Castrola”, “Orejita”, “Moraleda”, “Los Juanillones”, “Los Purgaciones”, “Farruco”, “El Mamón”, etc.

La partida de “Los Paulinos” en un principio conocida como “Los Pardillos”, tuvo su mayor actividad a partir de 1850, osea una vez finalizada la segunda guerra carlista. 

Urbano de la época 

El primer hecho criminal perpetrado por el grupo del que se tienen noticias, ocurre el 9 de marzo de 1850, sobre las diez de la mañana, cuando asaltaron la diligencia Madrid-Sevilla, entre Santacruz de Mudela y El Visillo de Almuradiel, en la que viajaba el general don Anselmo Blaser San Martín, apoderándose del dinero, alhajas y ropas de todos los viajeros. Este robo se llevó a cabo con la máxima tranquilidad, tardando en su ejecución dos hora y media, ya que los autores del crimen, estuvieron esperando que llegara a aquel lugar, la diligencia Granada-Madrid, cuyos viajeros fueron igualmente desvalijados de sus pertenecías, joyas y dineros. Los autores de este atraco fueron Joaquín Félix, Elías Romero, Luciano Molina, Francisco Valencia y el padre del primero del que tomaba el nombre la partida, Paulino Félix, que tenía entonces la edad de 52 años y una característica peculiar, pues contaba con seis dedos en una mano. 

Sobre las 7 de la mañana del 20 de marzo de 1850, hallándose ejerciendo funciones propias del cuerpo el teniente de la Guardia Civil don Castor Álvarez y nueve agentes, por las inmediaciones de la sierra la Gallega en Calzada de Calatrava, dieron el alto, a fin de identificarlos, a Luciano Molina y Francisco Valencia, quienes se dieron a la fuga y en el tiroteo que mantuvieron, resultaron los dos delincuentes muertos.

José María Hinojosa "El Tempranillo"
El 7 de julio de 1852, la Guardia Civil rodea la cueva de la Cabrera del Friscar en Villanueva de San Carlos (C. Real), al haberse recibido una confidencia de que en la misma se hallaban al menos dos bandoleros. Manda el operativo el mencionado teniente don Castor Álvarez, auxiliado por el Alcalde de El Pardillo, por el Cabo 1º don Juan Alvarado y los Guardias Civiles don Antonio Moreno, don José Vila y don Gregorio Muñiz. Estos cuatro últimos, fueron comisionados para que se adentraran en la cueva, con las prevenciones correspondientes, puesto que los bandoleros, estaban armados con pistolas, escopetas y navajas. Tras conversar los miembros de la Guardia
Civil con los delincuentes, estos hicieron entrega de sus armas a los agentes, quienes procedieron a su detención, resultando que los mismos eran, Paulino Félix y su hijo Joaquín Félix Medina, conocidos por aquella época aún por el alias de “Los Pardillos”. Estos fueron acusados de robo e ingresados en la cárcel del partido judicial de Almodóvar del Campo (C. Real). Desde este momento desaparece de las correrías el mítico Paulino, del que no volvió a saberse nunca nada más.

En la madrugada del 23 de junio de 1853, Joaquín Félix Medina, se fuga de la cárcel del partido judicial de la Puebla de Alcocer (Badajoz), donde había sido trasladado para responder del delito de robo en cuadrilla, que allí se le acusaba. 

Se rehace la partida, siendo padecidas sus correrías en las comarcas del norte de Córdoba y Andújar, en las que se suceden los continuos robos y secuestros.

Por su interés, hemos de referir el que tuvo lugar en el mes de marzo de 1854, cuatro años antes, que el robo que nos ocupa al Conde del Robledo de Cardeña. En esta ocasión, la victima de robo y secuestro es también un montoreño, concretamente el rico e influyente don Francisco María del Rosal, quien en 1858 sustituiría al Conde, al frente del Ayuntamiento de Montoro, como alcalde. Estos hechos fueron perpetrados por Joaquín Félix Medina, su cuñado Elías Romero y Juan Manuel Mendoza alias “El Estrecho”.

Por sentencia dictada en Consejo de Guerra el 9 de diciembre de 1854, el Capitán General de Andalucía, condenaba a muerte a Joaquín Félix Medina, su cuñado Elías Romero y Juan Manuel Mendoza alias “El Estrecho”, por la perpetración del robo y secuestro sufrido por don Francisco María del Rosal. Pena que no pudo llegar a materializarse, puesto que todos se hallaban en paradero desconocido.

En referida sentencia, también se condenaba a cadena perpetua, por pertenecer a la partida de “El Estrecho”, a un vecino de Villanueva de Córdoba, llamado Juan Mateo Camacho. Como cómplice y encubridor del secuestro y el robo del montoreño, igualmente fue condenado a siete años de presidio el secretario del Ayuntamiento de Conquista, Manuel Pablo. Lo curioso de la sentencia, es que en dichos hechos estuvo acusado un individuo de Montoro, llamado Domingo Fimia, el que, tras la celebración del juicio, fue absuelto, como igualmente lo fueron, el alcalde primero y segundo del Ayuntamiento de Conquista, Sebastián Cabrera y Diego Romero, quienes también estuvieron imputados en referida causa.

El 17 de marzo de 1855, vuelve a actuar la partida de “Los Paulinos” en las proximidades de nuestro término municipal, concretamente en la finca “Ojuelos” en la sierra de Andújar, fueron secuestrados don Antonio Cobo, don Jerónimo de la Cal y un hijo de éste, mientras cazaban. Tras más de diez días, fueron puestos en libertad, una vez sus familiares pagaron la cantidad de 12.000 duros.

Diego Corriente

Son muchos y variados los acontecimientos delictivos que suceden al secuestro anterior y que son llevados a cabo, por esta banda de malhechores. Solo como dato interesante para este trabajo, señalar que la primera vez que se detecta la participación de Rafael Félix Medina, hijo también de Paulino Félix, en este tipo de actuaciones criminales, tiene lugar entre el 20 de agosto y el 5 de septiembre de 1855, en la ermita de San Andrés en el término municipal de El Viso, donde secuestraron a don Manuel Garrido, don Vicente Merlo y su hermano don Manuel Merlo. Además de Rafael, intervino su hermano Joaquín Félix Medina, el cuñado de éstos Elías Romero y Luis de Luna alias “Charandel”
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Añadir que, al poco tiempo de decretarse la busca y captura de los autores del robo en el domicilio en Montoro del señor Conde del Robledo de Cardeña, la que fue promulgada el 14 mayo de 1858, el Gobierno de la época les concedió el indulto, a instancia del señor Gobernador Civil de Toledo, ante quien entregaron sus armas y caballos los bandoleros, en la creencia que, con ello, iban a librar a la sociedad de los abusos de aquellos peligrosos facinerosos.

El indulto se les concede el día 15 de julio de 1858, a los siguientes bandoleros: José Ayllón González, Antonio Fernández Sánchez, Joaquín Félix Medina, Manuel Briones Benítez, Elías Romero Coello, Rafael Félix Medina, Juan Vicente Sánchez de León Cruz Rosa, todos ellos autores del robo sufrido por el Conde del Robledo de Cardeña, y también, a Juan Pizarro, Valeriano Pasamontes Peñasco, Rafael Calvo Hernández, Saturnino Serrano Menor y Anselmo López.

Casa Conde de Robledo

Además del perdón de todos sus desmanes, algunos fueron colocados en cargos públicos, como por ejemplo, José Ayllón González alias “Josico", fue nombrado Guarda Mayor del Valle de Alcudia, perteneciente a la Corona de España, Antonio Fernández Sánchez alias “Calixto” se le nombra sobre-guarda del mismo lugar y los hijos de ambos son colocados como guardas del Valle. Quienes fueron además condecorados con la Cruz de Caballeros de Isabel la Católica, por prestar servicios de guías a una columna al mando del coronel del Amo, con motivo de una intentona carlista, en una escaramuza militar llevada a cabo por el lugar donde ejercían sus empleos como guardas. 

Estos indultos, no lograrían el objetivo que perseguían, puesto que en marzo de 1873 se tiene conocimiento que alguno de los indultados, volvieron a sus andanzas, ya que “Los Paulinos”, vuelven a delinquir en Montoro. 

En esta ocasión, se trasladaron a un molino del Pago del Madroñal, con el fin de secuestrar a tres importantes y ricos propietarios montoreños. En el lugar de los hechos, solo encuentran al propietario del recinto aceitero, don Manuel Benítez Romero, a quien secuestran y por cuyo rescate, pidieron 50.000 duros. Los familiares de este solo pudieron conseguir reunir 1.500 duros, osea 30.000 reales, que enviaron al lugar señalado para la entrega. Posiblemente, don Manuel Benítez Romero, pudo escapar de la vigilancia de sus captores y se presentó libre en Bailén, unos días después. 

La Guardia Civil al mando del capitán Roldán Pérez, persigue a la partida autora del secuestro del señor Benítez Romero y al poco tiempo, el Juzgado de Montoro, dicta orden de busca y captura, en un primer momento, contra Gregorio Mazoretas y Viñas alias “Rabanero”, natural y vecino de Mestanza, viudo, jornalero, de entre 46 a 48 años, de buena estatura, barba poblada, ojos pardos y ordinariamente enfermos y colorados, vestía con pantalón, chaleco y chaqueta de paño negro, botillos de becerro blanco y sombrero calañés.

Posteriormente, se emite también orden de búsqueda contra José Félix alias “Pipiolo”, el menor de “Los Paulinos”; contra Ramón Nogueras Hernández alias “Dongos”; José Bastante Navas alias “Tronera”; Castor Bastante Navas alias “Tronera”; y Rafael Félix Medina alias “Paulino”; todos ellos vecinos de Mestanza (C. Real).   

Por el secuestro de don Manuel Benítez Romero, fueron condenados a cadena perpetua Ramón Nogueras Hernández, José y Castor Bastante Navas y a doce años de prisión Rafael Félix Medina, entre otras condenas. Condenas que cayeron en saco roto, al estar todos ellos en paradero desconocido.

Pocos meses después del secuestro de don Manuel Benítez Romero, el 13 de octubre de 1873, se produjo el que sería el último hecho delictivo atribuido a “Los Paulinos”, el cual tuvo lugar en Torre de Juan Abad (C. Real), donde asaltaron al rico terrateniente don Juan Tomás de Frías, al que le sustrajeron también una importante cantidad de dinero. 

El hostigamiento incesante de la Guardia Civil, ante estos últimos graves sucesos, trajo como consecuencia que la partida de “Los Paulinos” se separara, siendo la mayoría de ellos apresados, pasando a cumplir largas condenas en el penal de Cartagena. 

Actriz María Félix
Sin embargo, alguno de ellos, como Rafael Félix de Medina alias “Paulino”, pese a haber contraído matrimonio en Mestanza con Sandalia Adán en 1860, tener descendencia con ella y regentar una posada con mesón, en la calle Carnicerías de referida localidad[1], logró llegar hasta Galicia, donde embarcó rumbo a México con su parte del botín del robo de Torre de Juan Abad. En su pueblo existió siempre la leyenda popular, que atribuía a este bandolero, la paternidad de la bella actriz mexicana María Félix.

Quizás los hechos ocurridos el 2 de febrero de 1858 en Montoro, no puedan tener la consideración de ser el acontecimiento delictivo más importante del siglo XIX en España, puesto que en aquellos últimos años de desintegración del imperio, momentos llenos de constantes convulsiones políticas y de luchas intestinas, eran muchos y muy similares los que ocurrían todos los días, pero analizando las circunstancias peculiares y particulares que convergen en Montoro, como el montante de dinero sustraído, que el delito fue perpetrado a una persona miembro de la nobleza, que además, era Alcalde de la Ciudad, y que por ende, le costó su propia vida, sí podemos afirmar que fue uno de los que más eco y repercusión tuvo, en la sociedad española de aquellos tiempos.

autor: Lorenzo Ruiz Leiva.

Bandolero dejando atado un secuestrado



[1] Sandalia Adán, esposa de Rafael Félix Medina, existen noticias que aún era la regente del mesón referido en el año 1902 y que dicho establecimiento, en 1962, todavía seguía ofertando servicios, como mesón y posada, bajo la dirección de Santos Félix, un descendiente del legendario “Paulino”.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

BOLETIN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE CORDOBA: 19-05-1858

DIARIO CORDOBA: 28-03-1854, 02-12-1854, 17-12-1854, 06-02-1858, 10-03-1858, 13-03-1858.

EL CLAMOR PÚBLICO: 05-03-1858,

EL CONTEMPORANEO: 19-12-1861

LA CORONA: 14-09-1858.

LA DISCUSION: 16-07-1858. 

LA EPOCA: 06-01-1852, 10-02-1858, 09-03-1858, 17-05-1858, 17-07-1858,13-01-1859.

LA ESPAÑA: 14-04-1857, 07-03-1858, 09-03-1858, 02-05-1858.

LA ESPERANZA: 08-01-1858.

LA IBERIA: 06-03-1858.

“Bandoleros Los Paulinos” de Miguel Martín Gavillero.