lunes, 14 de septiembre de 2026

EL MONTOREÑO CERVERA, LIDIÓ EN MADRID EL ÚLTIMO TORO DE LA GANADERÍA DE DON FAUSTINO UDAETA.

Don Faustino Udaeta

Don Faustino Udaeta, era un ganadero de los llamados románticos, regular de estatura, afable, bondadoso, correcto, culto e inteligente, perteneciente a una familia distinguida de su época. Su ocupación principal era la administración y cuidado de su hacienda, mostrando especial interés en su ganadería de bravo, la que era considerada de primera categoría, por el juego excelente de sus toros.

Las empresas se disputaban sus corridas, figurando de manera reiterada esta ganadería, en los carteles más atractivos, con divisa morada y blanca.

Udaeta había comprado en marzo de 1883, cuatrocientas vacas al ganadero Antonio Hernández y López, de la ganadería que fundara su padre y su tío don Antonio y don Justo Hernández, quienes la formaron, en un principio, mezclando sangre andaluza de la ganadería de Freire y manchega de Torre y Rauri, echándole a las vacas cuatro utreros de Miura. De las cuatrocientas cabezas compradas por don Faustino, quedaron reducidas a la mitad, ante la dura selección realizada por el nuevo ganadero.

Udaeta lidia por primera vez en Madrid el 6 de abril de 1890, con una actuación regular de sus toros. Siendo en 1891, cuando esta ganadería comienza a cosechar grandes éxitos, que la encumbrarían a lo más alto. Es Madrid, donde más se prodiga y donde mayores éxitos obtiene, lo que hace que en 1893, esté entre las cinco ganaderías más deseadas por los toreros.

Tanto éxito, hizo que don Faustino se viniera muy arriba y no tuviera temor, en llevar sus toros a Madrid, las veces que le fueran solicitados.

Pero llegó la fatídica corrida del 13 de mayo de 1894, donde de nuevo don Faustino Udaeta, apostó fuerte, volviendo a anunciar sus toros en Madrid y en un cartel con las máximas figuras del momento Espartero, Guerrita y Reverte. Udaeta, bajó desde sus tierras en Manzanares el Real, a la finca “La Muñoza” propiedad de la empresa de Madrid, donde eran exhibidas todas las corridas que se lidiaban en la Capital, treinta toros imponentes por su aspecto y trapío, para que amigos suyos pertenecientes a la alta alcurnia madrileña, incluso alguno perteneciente a la realeza, escogieran los seis que creyeran con más posibilidad de triunfo.

Hierro de la Ganadería de don Faustino Udaeta

Los seis toros de Udaeta elegidos, resultaron mansos y descastados, y estrepitoso el petardo de los tres toreros, tal fue el escándalo, que no habiendo aún terminado el espectáculo, don Faustino irrumpió inesperadamente en el palco del duque de Birona, su íntimo amigo y dirigiéndose a él, mantuvieron la conversación siguiente:

Udaeta: " Vengo desolado..... ¿ Quién podía esperar esto ?."

Birona: ¡ Bah ! No tiene trascendencia ninguna. " El que carretea, vuelca ".

Udaeta: "Pues mi carro va a funcionar durante muy poco tiempo. A estas horas he dejado de ser ganadero, prácticamente."

Birona: "¿ Estás loco ? ¡ El que tiene una onza, la cambia !"

Udaeta: "Yo no tengo la ganadería como negocio, sino por puro capricho, para satisfacer mi afición." "Esperaba mucho de estos toros..., y ya ves en qué ridículo me están poniendo."

Birona: " Quizá el sexto sea de bandera."

Udaeta: Será un manso, como todos sus hermanos. Y a propósito, voy a decirte el objeto de mi visita, que no dejará de extrañarte. He subido aquí, temiendo que no coincidiéramos a la salida. Tengo que pedirte un favor."

Birona: "Concedido de antemano."

Udaeta: "Necesito que me prestes un par de novillos holandeses, para echárselos a las vacas horras; si puede ser, mañana mismo."

Birona: "¡ Tendría que ver! Ya hablaremos después de todo esto, cuando se te pase el disgusto excesivo que te estás tomando."

Udaeta:" Mi decisión es firmísima."

Birona: " No lo parece. Más bien creo que tratas de provocar una situación que te fuerce a no volverte atrás..."

Udaeta: " Si piensas tal cosa, es que no me conoces."

Desde ese momento don Faustino Udaeta, inició el camino para dejar de ser ganadero de bravo y a los pocos días, llegaron dos sementales de raza holandesa a la finca y los vaqueros derramando lágrimas, cumplieron las ordenes del ganadero y se los echaron a las vacas. Los machos se lidiarían de novillos, como desecho de tienta, y las vacas fueron al matadero, una vez alcanzaban el peso conveniente. Las crías, determina Udaeta regalárselas a su buen amigo el Duque de Birona, para que las marcase con su hierro, puesto que don Faustino, no volvió a poner su hierro de bravo, nunca más sobre una res.

El último animal del hierro de Udaeta, que se lidio con picadores en Madrid, correspondió su lidia al torero montoreño JUAN ANTONIO CERVERA RUANO "El Cordobés", el día 12 de noviembre de 1899. Este último novillo, con más de cinco años, se llamaba “Chimeneo”, retinto, carinegro y que dio mucho ruido en el campo, en la plaza, resulto bravo, duro y poderoso.

Así, fue como Udaeta abandonó su faceta ganadera y por su extravagante forma de entender la ganadería y su desprendida manera de dejar de ser ganadero, paso a ganarse el título de GANADERO ROMANTICO y a formar parte del libro titulado “TRECE GANADEROS ROMANTICOS” que escribió don Luis Fernández Salcedo.

 JUAN ANTONIO CERVERA RUANO "El Cordobés".



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