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| Don Faustino Udaeta |
Don Faustino Udaeta, era un
ganadero de los llamados románticos, regular de estatura, afable, bondadoso,
correcto, culto e inteligente, perteneciente a una familia distinguida de su
época. Su ocupación principal era la administración y cuidado de su hacienda,
mostrando especial interés en su ganadería de bravo, la que era considerada de
primera categoría, por el juego excelente de sus toros.
Las empresas se disputaban sus
corridas, figurando de manera reiterada esta ganadería, en los carteles más
atractivos, con divisa morada y blanca.
Udaeta había comprado en marzo de
1883, cuatrocientas vacas al ganadero Antonio Hernández y López, de la
ganadería que fundara su padre y su tío don Antonio y don Justo Hernández,
quienes la formaron, en un principio, mezclando sangre andaluza de la ganadería de
Freire y manchega de Torre y Rauri, echándole a las vacas cuatro utreros de
Miura. De las cuatrocientas cabezas compradas por don Faustino, quedaron
reducidas a la mitad, ante la dura selección realizada por el nuevo ganadero.
Udaeta lidia por primera vez en
Madrid el 6 de abril de 1890, con una actuación regular de sus toros. Siendo en
1891, cuando esta ganadería comienza a cosechar grandes éxitos, que la
encumbrarían a lo más alto. Es Madrid, donde más se prodiga y donde mayores
éxitos obtiene, lo que hace que en 1893, esté entre las cinco ganaderías más
deseadas por los toreros.
Tanto éxito, hizo que don
Faustino se viniera muy arriba y no tuviera temor, en llevar sus toros a
Madrid, las veces que le fueran solicitados.
Pero llegó la fatídica corrida
del 13 de mayo de 1894, donde de nuevo don Faustino Udaeta, apostó fuerte,
volviendo a anunciar sus toros en Madrid y en un cartel con las máximas figuras
del momento Espartero, Guerrita y Reverte. Udaeta, bajó desde sus tierras en Manzanares
el Real, a la finca “La Muñoza” propiedad de la empresa de Madrid, donde eran
exhibidas todas las corridas que se lidiaban en la Capital, treinta toros
imponentes por su aspecto y trapío, para que amigos suyos pertenecientes a la
alta alcurnia madrileña, incluso alguno perteneciente a la realeza, escogieran
los seis que creyeran con más posibilidad de triunfo.
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| Hierro de la Ganadería de don Faustino Udaeta |
Los seis toros de Udaeta elegidos,
resultaron mansos y descastados, y estrepitoso el petardo de los tres toreros,
tal fue el escándalo, que no habiendo aún terminado el espectáculo, don
Faustino irrumpió inesperadamente en el palco del duque de Birona, su íntimo
amigo y dirigiéndose a él, mantuvieron la conversación siguiente:
Udaeta: " Vengo
desolado..... ¿ Quién podía esperar esto ?."
Birona: ¡ Bah ! No tiene
trascendencia ninguna. " El que carretea, vuelca ".
Udaeta: "Pues mi carro va
a funcionar durante muy poco tiempo. A estas horas he dejado de ser ganadero,
prácticamente."
Birona: "¿ Estás loco ? ¡
El que tiene una onza, la cambia !"
Udaeta: "Yo no tengo la
ganadería como negocio, sino por puro capricho, para satisfacer mi afición." "Esperaba mucho de
estos toros..., y ya ves en qué ridículo me están poniendo."
Birona: " Quizá el sexto
sea de bandera."
Udaeta: Será un manso, como
todos sus hermanos. Y a propósito, voy a decirte el objeto de mi visita, que no
dejará de extrañarte. He subido aquí, temiendo que no coincidiéramos a la
salida. Tengo que pedirte un favor."
Birona: "Concedido de
antemano."
Udaeta: "Necesito que me
prestes un par de novillos holandeses, para echárselos a las vacas horras; si
puede ser, mañana mismo."
Birona: "¡ Tendría que
ver! Ya hablaremos después de todo esto, cuando se te pase el disgusto
excesivo que te estás tomando."
Udaeta:" Mi decisión es
firmísima."
Birona: " No lo parece.
Más bien creo que tratas de provocar una situación que te fuerce a no volverte
atrás..."
Udaeta: " Si piensas tal
cosa, es que no me conoces."
Desde ese momento don Faustino
Udaeta, inició el camino para dejar de ser ganadero de bravo y a los pocos
días, llegaron dos sementales de raza holandesa a la finca y los vaqueros
derramando lágrimas, cumplieron las ordenes del ganadero y se los echaron a las
vacas. Los machos se lidiarían de novillos, como desecho de tienta, y las vacas
fueron al matadero, una vez alcanzaban el peso conveniente. Las crías, determina
Udaeta regalárselas a su buen amigo el Duque de Birona, para que las marcase
con su hierro, puesto que don Faustino, no volvió a poner su hierro de bravo,
nunca más sobre una res.
El último animal del hierro de
Udaeta, que se lidio con picadores en Madrid, correspondió su lidia al torero montoreño
JUAN ANTONIO CERVERA RUANO "El Cordobés", el día 12 de noviembre de 1899. Este último
novillo, con más de cinco años, se llamaba “Chimeneo”, retinto, carinegro y que
dio mucho ruido en el campo, en la plaza, resulto bravo, duro y poderoso.
Así, fue como Udaeta abandonó su
faceta ganadera y por su extravagante forma de entender la ganadería y su desprendida manera de dejar de ser ganadero, paso a ganarse el título de
GANADERO ROMANTICO y a formar parte del libro titulado “TRECE GANADEROS
ROMANTICOS” que escribió don Luis Fernández Salcedo.
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| JUAN ANTONIO CERVERA RUANO "El Cordobés". |



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