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| Ubicación en el mapa del Cortijo "Las Descortezadas" |
Sobre las 15:00 horas del
27 de octubre de 1941, Manuel Martínez Delgado, teniente de la guardia civil
perteneciente a la tercera comandancia móvil del segundo tercio y jefe de la
sección de Cardeña fuerza concentrada, tuvo conocimiento de que sobre las 11:00
horas del referido día, agentes de dicho destacamento que se hallaban
realizando funciones de apostadero y vigilancia, desde las 23:00 horas del día
anterior, habían conocido la perpetración de un asalto llevado a cabo en el
cortijo denominado “Las Descortezadas”, enclavado en las partidas de “Las
Carniceras”, entre la “Loma de los Caballeros”, “Palacio de Quirós” y la
“Dehesa del Rey”, distante a unos 17 kilómetros de Cardeña, en el término
municipal de Montoro, muy próximo con el límite con el de localidad vecina
antes citada, propiedad del vecino de Córdoba don Juan Benítez. Hechos llevados
a cabo por ocho individuos armados de fusiles y pistolas, portando uno de ellos
granadas de mano.
Inmediatamente el oficial
mencionado, acompañado por el cabo Francisco Ortíz Martínez y los guardias
segundos Antonio Alba Cañero, Antonio Esturillo Morales, Arcadio Egea Martínez y
Serafín Urbieza Vacana, se pusieron en camino hacia el lugar del crimen, a
donde llegaron sobre las 18:00 horas del mismo día 27 de octubre, procediendo a
practicar las primeras diligencias tendentes a averiguar los hechos, a cuyo fin
se procedió a tomar declaración, en primer lugar, a uno de los moradores de
aquel paraje, llamado Valeriano Ruiz González, testigo presencial de los hechos.
Este individuo manifestó que tenía 58
años de edad, estado civil viudo, natural de Hinojosa del Duque y vecino de
Villanueva de Córdoba, aunque en la actualidad residía como jornalero en el
Cortijo “Las Descortezadas”. En relación a los hechos dice: “Que sobre las diez y nueve horas del día de
ayer veintiséis de octubre de mil novecientos cuarenta y uno, con ocasión de
hallarse dentro del tantas veces repetido cortijo descansando, después de
terminado su trabajo, oyó ladrar un perro que hay al servicio del mismo, y al
volver la cabeza hacía la puerta principal, vio con la natural sorpresa que el
hijo del colono llamado Antonio entraba en el cortijo acompañado de cinco
individuos armados, ordenándole no se moviera del sitio que ocupaba, mientras que
el repetido Antonio, mandabánle preparase luz, acto seguido penetraron en una
habitación primeramente y después, en las dependencias del cortijo, llevándose
dos mudas interiores, un pantalón de pana y otro de tela, cuatro mantas, una
cazadora, unos leggins, un abrigo, un par de delantales de los que usan los
pastores, veinte kilos de garbanzos, cuatro litros de aceite, un jamón como dos
terceras partes, una paletilla de cerdo, dos pavos, una docena de huevos, cinco
kilos de pan, unos treinta melones, una navaja de afeitar y un mulo de unos
veintiséis años, castaño negro, donde colocaron lo robado, todo ello propiedad
del colono Juan Coleto Calero, vecino de Villanueva de Córdoba, además, se
llevaron una manta de lana, diez kilos de garbanzos, diez kilos de pan, tres
litros de aceite, dos pavos y un impermeable, este último propiedad del vaquero
del cortijo ”Las Carniceras”, Pedro Nevado, el cual por hallarse pastando con
su ganado cerca del cortijo que nos ocupa, aprovechó esta circunstancia para dejar
en el mismo los enseres robados, una vez todo lo reseñado en poder de los
asaltantes, lo cargaron en la caballería robada y se marcharon, saliendo en
aquel momento el declarante para la puerta y viendo que el grupo estaba formado
por ocho individuos, quedándose uno de ellos rezagado y advirtiéndole al hijo
del colono que no avisara hasta transcurridas cuarenta y ocho horas, haciendo
saber a la fuerza cuando llegase que el robo se cometió el día anterior para de
esta forma evitar la persecución, ordenando al mismo tiempo cerraran la puerta,
permaneciendo en el interior hasta la mañana siguiente en que el declarante se
marchó al cortijo de “La Clavellina” con el fin de que les prestasen una
caballería para dar el parte correspondiente en Villanueva de Córdoba, la que
entregaron acto seguido, marchando el tan repetido hijo del colono, Antonio, a
dicha localidad para ponerlo en conocimiento de la autoridad. Que no conoce a
ninguno de los asaltantes ni los había visto con anterioridad.”. Acto
seguido se dio por terminada esta declaración a las 21 horas del 27 de octubre
de 1941.

Finca Loma La Higuera por donde huyeron los asaltantes
Seguidamente se tomó
declaración al hijo del colono, llamado Antonio Coleto Higuera, quien dijo tener la edad de catorce años, soltero,
natural y vecino de Villanueva de Córdoba, hijo de Juan Coleto Calero, colono
del cortijo “Las Descortezada” y testigo presencial del asalto cometido en
el mismo. Manifestando al interrogatorio lo siguiente: “Que serían sobre las diez y nueve horas del día veintiséis de octubre
del año en curso y en ocasión de hallarse dentro del cortijo en compañía del
jornalero Valeriano Ruiz González, pareciole oir pasos, asomándose al exterior
y viendo con gran estupefacción que un grupo de hombres se acercaba a su
cortijo, seguido de otro más, entre los cuales vendrían unos ochos individuos,
siendo portadores de fusiles, uno de ellos de granadas de mano y varios también
con pistolas, preguntando al declarante que quien había en el interior y al
contestarle que solamente se encontraba un jornalero de la casa, uno de los
asaltantes penetró seguido del ponente y cuatro individuos más, quedando los
restantes en la parte de fuera, acto seguido le pidieron luz, procediendo a
registrar y saquearon el tantas veces repetido cortijo, llevándose dos mudas
interiores, un pantalón de pana y otro de tela, cuatro mantas, una cazadora,
unos leggins, un abrigo, un par de delantales de los que usan los pastores,
veinte kilos de garbanzos, cuatro litros de aceite, un jamón en unas dos
terceras partes, una paletilla de cerdo, dos pavos, una docena de huevos, cinco
kilos de pan, unos treinta melones, una navaja de afeitar, un mulo de unos
veintiséis años, castaño oscuro donde colocaron lo robado, todo ello propiedad
del colono Juan Coleto Calero vecino de Villanueva de Córdoba, además se
llevaron una manta de lana, diez kilos de garbanzos, diez kilos de pan, tres
litros de aceite, dos pavos y un impermeable, esto último propiedad del vaquero
del cortijo “Las Carniceras” Pedro Nevado Delgado, el cual por hallarse
pastando con su ganado en las inmediaciones del cortijo asaltado, aprovecho
esta circunstancia para dejar en el mismo los enseres robados, después cargaron
en la caballería robada todo lo reseñado excepto las mantas, que llevaban los
asaltantes, marchándose con dirección a la finca "Loma de la Higuera", quedando uno de
ellos bastante rezagado y dirigiéndose al declarante le dijo, que no diera
cuenta de lo ocurrido hasta pasados dos días, pues caso de hacerlo antes les
cortarían la cabeza tanto al presente como a su padre, y que cuando llegase la
fuerza diesen la noticia del hecho con veinticuatro horas de retraso,
ordenándole al mismo tiempo penetrase en el interior y cerrasen la puerta, no
saliendo para nada, donde permaneció hasta la mañana siguiente en que el
jornalero Valeriano Ruiz, fue al cortijo “La Clavellina” a fin de que les
facilitasen una caballería para poner el hecho en conocimiento de las
autoridades, marchando a tal fin a Villanueva de Córdoba para al mismo tiempo
comunicárselo a sus padres por tener en dicho localidad su residencia. Que no
conoce a ninguno de ellos -refiriéndose a los asaltantes-, que el grupo estaba formado por ocho
individuos, aunque sospecha que en los alrededores habían más sin precisar
número, siendo uno de ellos de unos cuarenta y cinco años de edad, vestido con
traje kaki y tocado con gorro militar, otro de unos veinte años, vestido
también de kaki y tocado con boina, y los restantes de unos veinticinco a
treinta años, todos vestidos como los anteriores, tocados con gorro unos y
otros con boina, teniendo uno de los últimamente citados como dato
significativo el llevar las patillas hasta la mitad de la cara, no pudiendo
aportar ningún dato más de los referidos sujetos debido a la hora en que
ocurrió.”. Esta declaración se dio por terminada a las 23 horas del mismo
día que la anterior.

Vereda de la "Loma del Caballero" lugar próximo al lugar de los hechos.
Mediante una diligencia,
se hizo constar por el oficial de la guardia civil que instruyó el atestado que
“desde el primer momento en que se tuvo
conocimiento del hecho, dispuso con toda la fuerza de este destacamento se
verificase una batida por las partidas limítrofes, desplegando tres grupos, uno
de ellos con dirección a la “Loma de los Caballeros”, otro por la “Dehesa del
Rey” y el tercero con el que suscribe hacia el lugar del hecho, recorriendo
todas las casas de campo, chozas, barrancos y demás lugares por donde pudieron
ocultarse los asaltantes con arreglo a la dirección que al parecer tomaron,
siguiendo para ello durante más de dos kilómetros las huellas dejadas por los
mismos, sin que por parte de ningún morador de aquellos contornos se hayan
podido adquirir datos de ninguna especie, ya que únicamente los declarantes
fueron testigos, y nadie más pudo notar su presencia. En virtud de lo
anteriormente expuesto, y no habiendo dado resultado favorable las gestiones
practicadas hasta la fecha, se da por terminado el presente atestado, sin
perjuicio de continuar las mismas, las que caso de dar resultado satisfactorio
daría oportuna cuenta. Ascendiendo el valor de lo robado, según calculo
prudencial a unas dos mil pesetas.”. Esta diligencia es fechada el día 28
de octubre de 1941, al igual que la diligencia de remisión del atestado
compuesto por seis folios al Sr. Coronel Jefe de la Circunscripción Militar de
Córdoba.
El 6 de noviembre de
1941, el juez de instrucción Sr. Fernández de Córdoba tiene por recibido el
atestado y acuerda instruir procedimiento sumarísimo ordinario, que queda
registrado bajo el número 1667 del año 1941.
El 9 de diciembre de
dicho año, es dictada providencia en la que se acuerda suspender la tramitación
del procedimiento, de forma transitoria y hasta la captura o presentación de
los delincuentes.
Mediante providencia de
11 de mayo de 1942, dictada por el juez instructor Sr. Velasco Arenas, se
interesa de la guardia civil del puesto de Cardeña, se informe acerca del
resultado de las gestiones realizadas, con posterioridad, para llevar a efecto la detención de los
individuos autores del robo que se persigue en dicho procedimiento.
La guardia civil de
Cardeña, informa por medio de oficio de 23 de mayo de 1942, que hasta esa fecha
no han dado resultado favorable las diligencias que se venían practicado por
las fuerzas de dicho puesto, para dar con el paradero de ocho individuos que
asaltaron el cortijo de “Las Descortezadas”.

Publicacion en el BOP de Córdoba de la requisitoria judicial
Por lo que en el Boletín
Oficial de la provincia de Córdoba número 144 de 15 de junio de 1942, se
publica edicto de fecha 2 de junio anterior, requiriendo a los ocho individuos
presuntos autores del asalto y robo referido, para que en el plazo de quince
días comparezcan ante el juez Sr. Velasco Arenas, para responder de los cargos que se les
imputan, apercibiéndoles que, en caso de no comparecer, serían declarados en
rebeldía.
El 2 de julio de 1942, se
dicta diligencia declarando en rebeldía a los ocho presuntos autores de los
hechos y mediante resolución de 20 del mismo mes y año, se acuerda el
sobreseimiento provisional hasta mientras sean hallados los autores,
archivándose en consecuencia el procedimiento el 1 de marzo de 1943[1].
[1]
Estos hechos coinciden a la letra con lo que consta en el procedimiento
sumarísimo ordinario número 1667/1941 del Juzgado Instructor número 3 de Córdoba
(Ref. 33621)
