miércoles, 15 de abril de 2026

CAPITULO II: ROBO EN EL CORTIJO "LAS DESCORTEZADAS" OCURRIDO EL 26 DE OCTUBRE DE 1941.

 

Ubicación en el mapa del Cortijo "Las Descortezadas"

El cortijo "Las Descortezadas" se ubica al norte del término municipal de Montoro, muy próximo al límite con el de Cardeña, en el camino antiguo que unía y une Villanueva de Córdoba con Montoro, entre las fincas "Loma del Caballero" y "Alfonso Gutiérrez" al suroeste y sur, al este "Cortijo de la Romera", al Norte el "Cortijo de Pedro Antonio", "La Clavellina" y noreste "Cortijo Callejón de los Palomos". 

ROBO EN EL "CORTIJO LAS DESCORTEZADAS"

Sobre las 15:00 horas del 27 de octubre de 1941, Manuel Martínez Delgado, teniente de la guardia civil perteneciente a la tercera comandancia móvil del segundo tercio y jefe de la sección de Cardeña fuerza concentrada, tuvo conocimiento de que sobre las 11:00 horas del referido día, agentes de dicho destacamento que se hallaban realizando funciones de apostadero y vigilancia, desde las 23:00 horas del día anterior, habían conocido la perpetración de un asalto llevado a cabo en el cortijo denominado “Las Descortezadas”, enclavado en las partidas de “Las Carniceras”, entre la “Loma de los Caballeros”, “Palacio de Quirós” y la “Dehesa del Rey”, distante a unos 17 kilómetros de Cardeña, en el término municipal de Montoro, muy próximo con el límite con el de localidad vecina antes citada, propiedad del vecino de Córdoba don Juan Benítez. Hechos llevados a cabo por ocho individuos armados de fusiles y pistolas, portando uno de ellos granadas de mano.

Inmediatamente el oficial mencionado, acompañado por el cabo Francisco Ortíz Martínez y los guardias segundos Antonio Alba Cañero, Antonio Esturillo Morales, Arcadio Egea Martínez y Serafín Urbieza Vacana, se pusieron en camino hacia el lugar del crimen, a donde llegaron sobre las 18:00 horas del mismo día 27 de octubre, procediendo a practicar las primeras diligencias tendentes a averiguar los hechos, a cuyo fin se procedió a tomar declaración, en primer lugar, a uno de los moradores de aquel paraje, llamado Valeriano Ruiz González, testigo presencial de los hechos. Este individuo manifestó que tenía 58 años de edad, estado civil viudo, natural de Hinojosa del Duque y vecino de Villanueva de Córdoba, aunque en la actualidad residía como jornalero en el Cortijo “Las Descortezadas”. En relación a los hechos dice: “Que sobre las diez y nueve horas del día de ayer veintiséis de octubre de mil novecientos cuarenta y uno, con ocasión de hallarse dentro del tantas veces repetido cortijo descansando, después de terminado su trabajo, oyó ladrar un perro que hay al servicio del mismo, y al volver la cabeza hacía la puerta principal, vio con la natural sorpresa que el hijo del colono llamado Antonio entraba en el cortijo acompañado de cinco individuos armados, ordenándole no se moviera del sitio que ocupaba, mientras que el repetido Antonio, mandabánle preparase luz, acto seguido penetraron en una habitación primeramente y después, en las dependencias del cortijo, llevándose dos mudas interiores, un pantalón de pana y otro de tela, cuatro mantas, una cazadora, unos leggins, un abrigo, un par de delantales de los que usan los pastores, veinte kilos de garbanzos, cuatro litros de aceite, un jamón como dos terceras partes, una paletilla de cerdo, dos pavos, una docena de huevos, cinco kilos de pan, unos treinta melones, una navaja de afeitar y un mulo de unos veintiséis años, castaño negro, donde colocaron lo robado, todo ello propiedad del colono Juan Coleto Calero, vecino de Villanueva de Córdoba, además, se llevaron una manta de lana, diez kilos de garbanzos, diez kilos de pan, tres litros de aceite, dos pavos y un impermeable, este último propiedad del vaquero del cortijo ”Las Carniceras”, Pedro Nevado, el cual por hallarse pastando con su ganado cerca del cortijo que nos ocupa, aprovechó esta circunstancia para dejar en el mismo los enseres robados, una vez todo lo reseñado en poder de los asaltantes, lo cargaron en la caballería robada y se marcharon, saliendo en aquel momento el declarante para la puerta y viendo que el grupo estaba formado por ocho individuos, quedándose uno de ellos rezagado y advirtiéndole al hijo del colono que no avisara hasta transcurridas cuarenta y ocho horas, haciendo saber a la fuerza cuando llegase que el robo se cometió el día anterior para de esta forma evitar la persecución, ordenando al mismo tiempo cerraran la puerta, permaneciendo en el interior hasta la mañana siguiente en que el declarante se marchó al cortijo de “La Clavellina” con el fin de que les prestasen una caballería para dar el parte correspondiente en Villanueva de Córdoba, la que entregaron acto seguido, marchando el tan repetido hijo del colono, Antonio, a dicha localidad para ponerlo en conocimiento de la autoridad. Que no conoce a ninguno de los asaltantes ni los había visto con anterioridad.”. Acto seguido se dio por terminada esta declaración a las 21 horas del 27 de octubre de 1941.

Finca Loma La Higuera por donde huyeron los asaltantes

Seguidamente se tomó declaración al hijo del colono, llamado Antonio Coleto Higuera, quien dijo tener la edad de catorce años, soltero, natural y vecino de Villanueva de Córdoba, hijo de Juan Coleto Calero, colono del cortijo “Las Descortezada” y testigo presencial del asalto cometido en el mismo. Manifestando al interrogatorio lo siguiente: “Que serían sobre las diez y nueve horas del día veintiséis de octubre del año en curso y en ocasión de hallarse dentro del cortijo en compañía del jornalero Valeriano Ruiz González, pareciole oir pasos, asomándose al exterior y viendo con gran estupefacción que un grupo de hombres se acercaba a su cortijo, seguido de otro más, entre los cuales vendrían unos ochos individuos, siendo portadores de fusiles, uno de ellos de granadas de mano y varios también con pistolas, preguntando al declarante que quien había en el interior y al contestarle que solamente se encontraba un jornalero de la casa, uno de los asaltantes penetró seguido del ponente y cuatro individuos más, quedando los restantes en la parte de fuera, acto seguido le pidieron luz, procediendo a registrar y saquearon el tantas veces repetido cortijo, llevándose dos mudas interiores, un pantalón de pana y otro de tela, cuatro mantas, una cazadora, unos leggins, un abrigo, un par de delantales de los que usan los pastores, veinte kilos de garbanzos, cuatro litros de aceite, un jamón en unas dos terceras partes, una paletilla de cerdo, dos pavos, una docena de huevos, cinco kilos de pan, unos treinta melones, una navaja de afeitar, un mulo de unos veintiséis años, castaño oscuro donde colocaron lo robado, todo ello propiedad del colono Juan Coleto Calero vecino de Villanueva de Córdoba, además se llevaron una manta de lana, diez kilos de garbanzos, diez kilos de pan, tres litros de aceite, dos pavos y un impermeable, esto último propiedad del vaquero del cortijo “Las Carniceras” Pedro Nevado Delgado, el cual por hallarse pastando con su ganado en las inmediaciones del cortijo asaltado, aprovecho esta circunstancia para dejar en el mismo los enseres robados, después cargaron en la caballería robada todo lo reseñado excepto las mantas, que llevaban los asaltantes, marchándose con dirección a la finca "Loma de la Higuera", quedando uno de ellos bastante rezagado y dirigiéndose al declarante le dijo, que no diera cuenta de lo ocurrido hasta pasados dos días, pues caso de hacerlo antes les cortarían la cabeza tanto al presente como a su padre, y que cuando llegase la fuerza diesen la noticia del hecho con veinticuatro horas de retraso, ordenándole al mismo tiempo penetrase en el interior y cerrasen la puerta, no saliendo para nada, donde permaneció hasta la mañana siguiente en que el jornalero Valeriano Ruiz, fue al cortijo “La Clavellina” a fin de que les facilitasen una caballería para poner el hecho en conocimiento de las autoridades, marchando a tal fin a Villanueva de Córdoba para al mismo tiempo comunicárselo a sus padres por tener en dicho localidad su residencia. Que no conoce a ninguno de ellos -refiriéndose a los asaltantes-, que el grupo estaba formado por ocho individuos, aunque sospecha que en los alrededores habían más sin precisar número, siendo uno de ellos de unos cuarenta y cinco años de edad, vestido con traje kaki y tocado con gorro militar, otro de unos veinte años, vestido también de kaki y tocado con boina, y los restantes de unos veinticinco a treinta años, todos vestidos como los anteriores, tocados con gorro unos y otros con boina, teniendo uno de los últimamente citados como dato significativo el llevar las patillas hasta la mitad de la cara, no pudiendo aportar ningún dato más de los referidos sujetos debido a la hora en que ocurrió.”. Esta declaración se dio por terminada a las 23 horas del mismo día que la anterior.

Vereda de la "Loma del Caballero" lugar próximo al lugar de los hechos.

Mediante una diligencia, se hizo constar por el oficial de la guardia civil que instruyó el atestado que “desde el primer momento en que se tuvo conocimiento del hecho, dispuso con toda la fuerza de este destacamento se verificase una batida por las partidas limítrofes, desplegando tres grupos, uno de ellos con dirección a la “Loma de los Caballeros”, otro por la “Dehesa del Rey” y el tercero con el que suscribe hacia el lugar del hecho, recorriendo todas las casas de campo, chozas, barrancos y demás lugares por donde pudieron ocultarse los asaltantes con arreglo a la dirección que al parecer tomaron, siguiendo para ello durante más de dos kilómetros las huellas dejadas por los mismos, sin que por parte de ningún morador de aquellos contornos se hayan podido adquirir datos de ninguna especie, ya que únicamente los declarantes fueron testigos, y nadie más pudo notar su presencia. En virtud de lo anteriormente expuesto, y no habiendo dado resultado favorable las gestiones practicadas hasta la fecha, se da por terminado el presente atestado, sin perjuicio de continuar las mismas, las que caso de dar resultado satisfactorio daría oportuna cuenta. Ascendiendo el valor de lo robado, según calculo prudencial a unas dos mil pesetas.”. Esta diligencia es fechada el día 28 de octubre de 1941, al igual que la diligencia de remisión del atestado compuesto por seis folios al Sr. Coronel Jefe de la Circunscripción Militar de Córdoba.

El 6 de noviembre de 1941, el juez de instrucción Sr. Fernández de Córdoba tiene por recibido el atestado y acuerda instruir procedimiento sumarísimo ordinario, que queda registrado bajo el número 1667 del año 1941.

El 9 de diciembre de dicho año, es dictada providencia en la que se acuerda suspender la tramitación del procedimiento, de forma transitoria y hasta la captura o presentación de los delincuentes.

Mediante providencia de 11 de mayo de 1942, dictada por el juez instructor Sr. Velasco Arenas, se interesa de la guardia civil del puesto de Cardeña, se informe acerca del resultado de las gestiones realizadas, con posterioridad, para llevar a efecto la detención de los individuos autores del robo que se persigue en dicho procedimiento.

La guardia civil de Cardeña, informa por medio de oficio de 23 de mayo de 1942, que hasta esa fecha no han dado resultado favorable las diligencias que se venían practicado por las fuerzas de dicho puesto, para dar con el paradero de ocho individuos que asaltaron el cortijo de “Las Descortezadas”.

Publicacion en el BOP de Córdoba de la requisitoria judicial

Por lo que en el Boletín Oficial de la provincia de Córdoba número 144 de 15 de junio de 1942, se publica edicto de fecha 2 de junio anterior, requiriendo a los ocho individuos presuntos autores del asalto y robo referido, para que en el plazo de quince días comparezcan ante el juez Sr. Velasco Arenas, para responder de los cargos que se les imputan, apercibiéndoles que, en caso de no comparecer, serían declarados en rebeldía.

El 2 de julio de 1942, se dicta diligencia declarando en rebeldía a los ocho presuntos autores de los hechos y mediante resolución de 20 del mismo mes y año, se acuerda el sobreseimiento provisional hasta mientras sean hallados los autores, archivándose en consecuencia el procedimiento el 1 de marzo de 1943[1].



[1] Estos hechos coinciden a la letra con lo que consta en el procedimiento sumarísimo ordinario número 1667/1941 del Juzgado Instructor número 3 de Córdoba (Ref. 33621)