miércoles, 8 de abril de 2026

CAPITULO I: ROBO EN LA FINCA "LA GARABITERA" OCURRIDO EL 27 DE NOVIEMBRE DE 1941.

 

Al finalizar la contienda civil que se produjo en España en el siglo pasado, al igual que había ocurrido en otros enfrentamientos anterioriores, por ejemplo, tras la Guerra de la Independencia o las Guerras Carlistas, ambas en el siglo XIX, fueron muchos los participantes en todas ellas, los que bien aprovechando la difícil orografia de la sierra o por otras circunstancias, se echaron a los montes y se convirtieron en guerrilleros que lucharon contra los diferentes regímenes instituidos y trataron de seguir viviendo en el conflicto por intereses políticos o simplemente, por costumbre de vida o por conservar ésta. 

El término municipal de Montoro, por contar con parajes reconditos, siempre llamó la atención de estas facciones, a lo largo de los distintos conflictos y así, si en el siglo XIX por sus campos polularon los grupos de guerrilleros como "Palillos", "El Feo Cariño", "Castrola", "Orejitas", "Los Paulinos", y muchos otros, al finalizar la ultima contiendo civil (1936-1939), también lo hicieron por los contornos de este término, partidas como la de "Los Jubiles" naturales de Bujalance, la de los jarotes "Julian Caballero", "El Parrillero" y "El Ratón", la del adamuceño "El Romera", el viseño "Comandante Ríos", etc. El primer hecho que trataremos, es el ocurrido en la finca "LA GARABITERA", un frondoso olivar donde en tiempos existió un molino de viga, situado en el límite con la población jienense de Marmolejo.

 ROBO EN LA GARABITERA

Ante el Teniente de la Compañía de Ametralladoras de la Tercera Comandancia Móvil de la Guardia Civil Francisco Gombau Forner[1], destinado en el Puesto de Villa del Río en Servicio de Persecución de Huidos, comparece el día 28 de noviembre de 1941, Francisco Serrano Rivilla, denunciando como casero de la finca “La Garabitera”, del término Municipal de Montoro, demarcación Policial de Villa del Río, que sobre las 19:00 horas del día 27 anterior, se presentaron en dicha finca tres hombres armados con pistolas, de unos 45 años dos de ellos y el otro 23, vistiendo, el primero tabardo color kaki mascota negra y pantalón oscuro, otro, chaqueta de paño oscuro y pantalón del mismo color con leggins y botas negras, y el tercero, americana y pantalón color gris, botas cerradas, tabardo color kaki y boina bilbaína. Los cuales, esgrimiendo una pistola, lo encerraron junto a otro casero llamado Manuel Jiménez Pantoja, el manijero encargado de la finca Juan Soriano Moyano, el hijo del casero del cortijo “Los Millones” Juan Veredas Cid, y demás familiares, dentro de la cocina, tras lo cual se dedicaron al saqueo de la vivienda llevándose ocho kilos de pan de higo, dos kilos de granadas y dos pesetas en dinero. Preguntándoles cuando llegaron “si habían visto a los rojos de la sierra”, contestándole que no, diciéndoles entonces ellos “aquí los tienes”. Que ignoraba a qué partida pertenecían y una vez realizado el robo, marcharon en dirección al río Yeguas. Al encerrarlos en la cocina, les dijeron que el que intentara salir del cortijo sería muerto y que cuando amaneciera, podían ir a dar cuenta a quien quisieran.

Lugar donde esta ubicada la finca "La Garabitera"

A las 13 horas del día 28, el teniente Gombau y los guardias Ciriaco Fernández Garrido, Lorenzo Florit Rebassa, don Miguel Genavert Mestre, Tomás Adab Domingo y Atilano Rincón Plaza, llegan a la finca “La Garabitera” desde Villa del Río, dando comienzo a la práctica de las actuaciones policiales.

Al primero que  interrogan es a Juan Veredas Cid, trabajador de la finca vecina “Los Millones”, quien manifiesta “que serían las 18 horas del día 27 de noviembre, cuando se hallaba labrando en las inmediaciones del cortijo “La Garabitera” y se le presentaron tres individuos los cuales les preguntaron qué hacía y de que cortijo era, contestando que estaba labrando y que era del cortijo “Los Millones”, obligándole a la vez a desenganchar la yunta. Le preguntaron igualmente si venia por aquí la Guardia Civil y qué cortijo era el que tenían a la vista, contestándole que la Guardia Civil venía con frecuencia y que el cortijo era el denominado “La Garabitera”, obligándole a marchar con ellos y encerrándolo con los demás en la cocina. Que las señas de los atracadores son las siguientes: El primero y el segundo representan tener unos 45 años y el otro unos 23, el primero viste tabardo kaki pantalón oscuro y mascota negra y botas color marrón, es bajo regordete, moreno, barba negra y poblada. El segundo un poco más alto que el primero y más delgado vistiendo chaqueta negra de paño y pantalón de pana del mismo color, leguis color marrón, botas del mismo color y mascota negra. El tercero delgado y un poco más bajo que el segundo, viste chaqueta de paño clara y pantalón igual, boina bilbaína negra y botas color marrón. El segundo y tercero van afeitados y éste último es algo rubio. Que una vez realizado el hecho lo sacaron de la cocina y le dijeron que se marchara al cortijo donde reside y que si se enteraban que daba parte a la Guardia Civil con la pistola que le exhibieron y que caben ocho tiros, se los metían en la barriga y que no obstante, sin hacerles caso, se fue a dar cuenta a la Guardia Civil del Destacamento de “Las Prensas”.

Parajes donde ocurrieron los hechos con "La Garabitera" al fondo.

Acto seguido presta declaración el encargado y manijero de “La Garabitera” llamado Juan Soriano Moyano, quien dijo: “Que sobre las 18 horas del día 27 de noviembre, se presentaron en el mismo tres individuos armados de pistola de las señas ya indicadas, diciendo al llegar “Dios guarde a ustedes”, contestándoles él en igual sentido. Preguntándoles que, si hacía mucho tiempo que no veían los rojos por aquí, manifestándole que en tres años que llevaba en la finca nunca vio rojo alguno, entonces uno de ellos sacó la pistola y les indico “ya lo está usted viendo”. Diciéndole venga los chorizos, obligándole pistola en mano a que les indicara las habitaciones hasta que llegaron a donde los tenían, robándoles dos kilos con hilo bramante, cincuenta pesetas en papel y un pan de kilo. Que una vez realizado esto lo encerraron en la cocina con los demás, amenazándole con que no saliera del cortijo en toda la noche y que si lo hacía le metían en la barriga ocho tiros que contenía la pistola”.

Manuel Jiménez Pantoja, jornalero de la finca “La Garabitera”, declaró a la Guardia Civil “que sobre las 18 horas del día 27 de noviembre, al llegar a dicho cortijo observó que el manijero Juan Soriano Moyano, tres individuos lo tenían apuntándole con la pistola, llegando el declarante y dichos atracadores al mismo tiempo, le hicieron entrar en la cocina con los demás donde lo encerraron no dirigiéndole palabra alguna, poniéndose a registrar toda la casa que era donde estaban encerrados, robándole ocho kilos de pan de harina, dos paquetes de tabaco, una de pitillos liados de cero cincuenta y cinco, y otro, de picadura de cero sesenta, diciéndole al marcharse lo mismo que a los demás, que no dieran cuenta hasta el siguiente día, pues de hacerlo lo pasaría mal, que las señas de los atracadores son las mismas que las manifestadas por sus compañeros en sus respectivas manifestaciones y que ignora la dirección que tomaron”.

Los agentes de la Guardia Civil actuantes, rápidamente practicaron gestiones de reconocimiento de las inmediaciones del Cortijo “La Garabitera”, descubriendo huellas de los huidos, siguiéndolas por las veguetas de Corcoban hasta el río “Las Yeguas”, donde se ve “se sentaron para descalzarse y cruzarlo ya que aparecen las huellas marcadas en la arena perdiéndose éstas a unos trescientos metros de la desembocadura del Río Guadalquivir por haberse internado en terreno escabroso y duro. En su vista, se dio una batida por el barranco de “La Romana” reconociéndolo detenidamente hasta llegar al monte del “Cañuelo” cuyas inmediaciones fueron igualmente reconocidas, se siguió a “Las Zorreras”, cortijo de “Los Fieros” y "Cerro Molino” sin obtener resultado. En el transcurso de la batida se oyeron a larga distancia dos disparos de fusil cuyas detonaciones partían de la parte opuesta del río “Las Yeguas”, suponiendo fueron hechos por fuerzas de los destacamentos de Marmolejo o “Las Prensas” que estaban dando una batida, ya que tuvieron noticias del hecho, según manifestaron los declarantes”.

A las 22 horas del día 28 de noviembre los agentes de la Guardia Civil mencionados, abandonaron la zona de los hechos, y volvieron a la zona de su destacamento en Villa del Río, para reforzar el servicio en el río Guadalquivir.

Al día siguiente, 29 de noviembre de 1941, una pareja del destacamento de Villa del Río, comparece en la ciudad de Córdoba, en el edificio que ocupa la Circunscripción de Persecución de Huidos, haciendo entrega del atestado levantado al efecto, al Coronel Jefe.

Anuncio de la Requisitoria publicada en el B.O.P. de Córdoba

Tras las gestiones correspondientes en averiguación de la identidad y paradero de los presuntos autores del robo, con resultado negativo, se acordó el 6 de junio de 1942, llamar por requisitorias a los tres presuntos autores de los hechos ocurridos en el Cortijo “La Garabitera” del término de Montoro, para que se presentaran en el plazo de quince días, ante el Juzgado militar correspondiente.

Mediante diligencia de fecha 2 de julio de 1942, fueron declarados en rebeldía los tres presuntos autores y con fecha 5 de septiembre del mismo año, se decretó el sobreseimiento provisional, hasta mientras tanto fueran localizados[2].

El escritor marmolejeño don Manuel Perales Solís (https://lugardemarmolejo.es/?page_id=442), nos viene a decir en relación a este suceso, que el propietario de la finca “La Garabitera” por entonces, era el vecino de Marmolejo (Jaén) llamado Alfonso Jurado Lozano (1870-1949) miembro de una familia de prósperos hortelanos. Y que “Hacia 1942-43, en plena recolección de las aceitunas tuvo lugar en este lugar un suceso parecido al que ocurriera en Los Millones. Llegaron un grupo de huidos rojos buscando provisiones de alimentos, justo en el momento en que se encontraba presente el dueño de la finca que pudo pasar desapercibido como un aceitunero más. Preguntaron por el propietario pero el capataz que era el marmolejeño Juan Soriano Moyano “Pallollo”, salió al quite diciendo: “el dueño no se encuentra aquí en estos momentos”. A lo que los rojos preguntaron: ¿Y usted quién es? -Contestó el capataz: “Yo soy el encargao, el capataz y el guarda juramentao”. -“Pues entonces usted que ostenta tantos cargos va a ser quien nos prepare un poco de aceite, harina y garbanzos”. Y efectivamente así lo hizo sin mediar más palabras entre ellos. Cargadas sus caballerías los rojos abandonaron la Garabitera, remontando Guadalquivir arriba.

 


[1] Francisco Gombau Forner, aparece el 1932 como Sargento  en el Puesto de la Guardia Civil de Cabanes (Castellón) https://guardiacivilcastellon.blogspot.com/search/label/Cabanes. El 24 de junio de 1937, al suprimirse graduación de Alféreces y Brigadas, es nombrado teniente de la Guardia Nacional Republicana. Gaceta de la Republica 177 de 26-03-1937 página 1380. Su hermana Misericordia Gombau Forner a) La Seca, fue denunciada por José Aragonés Firnó, en el puesto de la Guardia Civil de Vinaroz el 20-4-1939, por marxista de acción, junto con Concepción Comés a) Colombrera. A “La Seca” la acusaba de haber dicho a unos milicianos, que había tenido domiciliados en su casa, que el denunciante era fascista y que había huido y estos tomaron las correspondientes represalias.

[2] Lo relatado en relación al robo ocurrido en la finca "La Garabitera" y las manifestaciones recogidas, son las obrantes en el Procedimiento Sumarísimo Ordinario núm. 1938/1941 (Ref. 33587), instruido por el Juzgado Militar nº 12 de Córdoba.


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