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| don Álvaro Domecq Romero. |
Con la muerte del último gran patriarca de la familia Domecq, don Álvaro Domecq Romero, acaecida el 18 de noviembre de 2025, a modo de homenaje en este sitio, vamos a hacer una semblanza de lo que ha supuesto este linaje para el mundo del vino, del caballo, del toro, del rejoneo, para Andalucía, para España y para el Mundo.
ANTECEDENTES HISTORICOS:
Los primeros antecedentes de la familia Domecq, hay que buscarlos en la
región francesa de Bearn, lindera con Navarra, allá por el 1385. Se trataba de
una familia campesina aristócrata, que, con el devenir de la Revolución
Francesa, se vieron obligados a abandonar sus tierras y posesiones, dirigiendo
su nuevo rumbo hacia Inglaterra, donde comienzan su reconversión paulatina
hacia el mundo de los vinos y los licores.
Mucho tiempo antes y como consecuencia de la derrota sufrida por el ejército
católico jacobita en la "Batalla de Aughrim" el 12 de julio de 1691,
y la presión dominante que los protestantes británicos, comenzaron a ejercer
sobre los derrotados, obligó a una buena cantidad de irlandeses a abandonar
Irlanda, en busca de exilio en Europa, deseosos de establecerse en algún país
de tradición católica, desde donde comenzar relaciones comerciales con otros
países, incluida Irlanda. Francia y España, son los destinos preferidos por los
irlandeses emigrantes y muchos, particularmente, se asientan en Cádiz, desde
donde enseguida hacen notar, sus excelentes conocimientos en viticultura y
comercio.
Uno de estos irlandeses es Patrick Murphy, nacido en la ciudad irlandesa de
Waterford entre 1690 y 1700, quien llega a Jerez de la Frontera hacia 1725, quizás
al amparo de algún familiar que había emigrado con anterioridad, dedicándose al
negocio de exportación de lana. En 1730, compró la "Bodega El
Molino", situada en las inmediaciones de la desaparecida Puerta de
Rota, fundando un negocio de elaboración, almacenamiento y exportación de Vinos
de Jerez, dando origen a lo que posteriormente sería Pedro Domecq y después Bodegas Fundador.
Murphy, en 1932, amplía su negocio y compra la viña "El
Majuelo" en el Pago de "Marcharnudo", incorporando de
esta forma la producción de uva como materia prima de su negocio. Fallece
soltero el 21 de julio de 1764 y en testamento otorgado tres días antes,
declara herederos de todos sus bienes a Jean Haurie Nebout y a Jean Pierre
Lacoste.
Jean Haurie Nebout, era un agente de comercio, empresario y bodeguero
jerezano de origen francés, que se había establecido en Jerez hacia 1740. Entre
él, Lacoste, Domecq y Pemartín, quienes mantenían relaciones comerciales,
reactivaron el negocio del vino de Jerez en el siglo XVIII.
Haurie, tras
comprar a Lacoste su participación en la herencia de Murphy, se queda como
propietario de todo, incluidas las viñas de "Macharnudo" y "el
Carrascal", y continúa ampliando sus propiedades adquiriendo las viñas
de "Almocadén" y varias fincas urbanas, donde instaló una
tonelería, convirtiendo su negocio a finales del siglo XVIII, en el más próspero
y reconocido de Jerez.
En 1791, Jean Haurie hace participes de su negocio a sus sobrinos Juan
José, Juan Pedro y Juan Luis Haurie Puzzein, hijos de su hermano Pedro; Juan
Carlos Haurie Laborde, hijo de su hermano Juan Pedro; y Pedro Lembeye Haurie, hijo de su
hermana María y su esposo Arnald Lembeye; renombrando la compañía como "Juan
Haurie y sobrinos".
En 1794, fallece Jean Haurie Nebout, quedando
la empresa en manos de sus mencionados sobrinos.
El primer Domecq dedicado a la elaboración de vino y licores es PEDRO
DOMECQ LEMBEYE, nacido en Tabaille-Usquaim (Francia) el 15 de octubre de 1787.
Era hijo de Jean de Domecq y Catalina Lembeye Haurie. Con dos años de edad, en 1789,
junto a su familia abandonan Francia, huyendo del proceso revolucionario
francés.
Desde muy joven, comienza en Londres a trabajar en la comercializadora
de vinos de Jerez "Gordon, Murphy and Co.".
En 1809,
constituye junto a John James Ruskin y Henry Telford, la sociedad "Ruskin,
Telford & Domecq" y se convierten en agentes exclusivos en
Inglaterra de la firma jerezana "Juan Haurie y sobrinos".
En
1816, decide emigrar a Cádiz, estableciéndose en la Capital. En 1818, adquiere, cuando se hallaba al borde de la quiebra, la firma jerezana "Juan
Haurie y sobrinos", constituyendo en 1822 la compañía "Pedro
Domecq".
Su gestión al frente de la nueva compañía fue positiva,
recuperando las viñas de "Macharnudo" y comprando la viña "Parpalana".
Su agente en Inglaterra seguía siendo Ruskin, el que vendía allí una gran
cantidad de vinos y licores de la firma "Pedro Domecq",
la que se fue extendiendo por otros territorios del mundo, provocando que su
reconocimiento fuera muy positivo y apreciado en todas las latitudes.
Pedro Domecq Lembeye, contrajo matrimonio en Londres dos años antes de
trasladarse a Cádiz, osea en 1814, con Diana de Lancaster, emparentada con la
familia real inglesa, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijas llamadas Diana,
Adela Clotilde, Cecilia Eulalia, Elisa y Carolina, todas ellas fueron educadas
en Francia y se casaron allí con miembros de la aristocracia europea, lo que
provocó su alejamiento del negocio familiar y como consecuencia, que el primer
Domecq bodeguero, tuviera que acudir a su hermano Juan Pedro Domecq Lembeye,
para que le ayudara en la gestión de la bodega, cediéndole una participación en
el negocio.
Pedro Domecq Lembeye, fallece el 11 de febrero de 1839, a los 52 años de
edad, como consecuencia de las lesiones sufridas al caer en un barreño con agua
hirviendo. Tras morir, su hermano Juan Pedro, tomó la dirección de la empresa y
terminó comprando las participaciones a sus sobrinas, convirtiéndose en el
propietario único del negocio vinatero familiar.
EL SEGUNDO DOMECQ BODEGUERO
Fue JUAN PEDRO DOMECQ LEMBEYE, nacido en 1796, y que si bien todas las fuentes sitúan su nacimiento como ocurrido en Tabaille-Usquaim (Francia), de donde era originaria toda la familia, bien pudiera haber nacido en Inglaterra, pues como se ha dejado dicho, los Domecq huyendo de la Revolución Francesa, abandonaron Francia en 1789. Era hijo de Jean de Domecq y Catalina Lembeye Haurie.
Llegó a Jerez, como ayudante de su hermano Pedro, en la gestión de la compañía "Pedro Domecq", creada en 1822, recibiendo una participación en la misma.
A la muerte de su hermano Pedro en 1839, se hace cargo de toda la gestión de la empresa Juan Pedro Domecq Lembeye y tras comprarle las participaciones a sus cinco sobrinas, aparece como único propietario a partir de 1864.
Con anterioridad, al morir su hermano primogenito Pedro Pascual Domecq Lembeye, incorpora como su ayudante en la empresa, a un hijo de su mentado hermano fallecido, llamado Pedro Jacinto Domecq Loustau.
En 1855, compra Juan Pedro Domecq Lembeye, el palacio del Marqués de Montana, que desde entonces se convertiría en la conocida "Casa Domecq" en Jerez.
Este bodeguero nunca se casó, aunque mantuvo una íntima relación con la gaditana Isabel Aladro de Pérez, con la que tuvo un hijo natural llamado Juan Pedro Aladro y Castriota y Pérez y Velasco, el cual fue reconocido como hijo natural y heredero suyo, por Juan Pedro Domecq Lembeye, en 1866.
Es en 1867, cuando Juan Pedro Domecq Lembeye, decide constituir una nueva sociedad al 50%, con su sobrino Pedro Jacinto Domecq Loustau, de tal manera que, cuando el tío fallece en 1869, la firma "Pedro Domecq" pasa a ser propiedad del sobrino Pedro Jacinto Domecq Loustau y de su recién reconocido hijo Juan Pedro Aladro, por mitad y partes iguales.
EL TERCER DOMECQ VINATERO
Como antes hemos dejado dicho, el tercero se llamó PEDRO JACINTO DOMECQ LOUSTAU, nacido el 10 de septiembre de 1824 en Tabaille-Usquaim (Francia), fue el tercer Domecq que llegó a Jerez, atraído por el negocio del vino. Sus padres se llamaban Pedro Pascual Domecq Lembeye y María de Loustau Lossy.
A la muerte de su padre en 1848 y alentado por su tío Juan Pedro Domecq Lembeye, desembarca en el mundo del vino en Jerez. En 1867 su mentado tío, lo hace socio del negocio a partes iguales con él, constituyendo una nueva sociedad. En 1869, al fallecer su tío, queda al frente del negocio que compartía con su primo Juan Pedro Aladro y Castriota, el que había sido reconocido tres años antes, como hijo natural, por su mentado tío.
Aladro, fue un destacado diplomático español que tuvo destino en diferentes embajadas, aspirante al trono de Albania, al ser descendiente del heroe albanés Jorge Kastriota Skanderbeg. Se casó en 1912, en la región francesa de Aquitania, con Juana Renesse y Maelcamp, una condesa belga, que cuando fallece Aladro en París en 1914, sin sucesión, viaja a Jerez como su viuda, para gestionar la herencia, llegando al acuerdo de renunciar a la participación de 50% de la firma "Pedro Domecq", que le pertenecía a su fallecido marido, a cambio de una renta vitalicia, que no pudo disfrutar durante mucho tiempo al fallecer el 3 de marzo de 1920.
Pedro Jacinto Domecq Loustau, el 26 de septiembre de 1868, contrae matrimonio con la jerezana Carmen Núñez de Villavicencio y Olaguer Feliú, perteneciente a una familia noble de Jerez, convirtiéndose así en el primer Domecq que se casa con una española.
Pedro Jacinto Domecq Loustau, fue el descubridor de manera inesperada, del primer brandy español, allá por 1874, al haber recibido cinco años antes, un importante pedido de un cliente que al poco tiempo quebró, quedándose, por tanto, con todo el pedido producido y almacenado en toneles de roble americano. Tras el paso de un lustro, le dio por pedir un día una muestra de aquel líquido, comprobando que se había convertido en un licor tostado y con un aroma especial, naciendo así "Fundador". El hallazgo casual de este licor, supuso un gran incremento en las ventas de la empresa "Pedro Domecq", reportando cuantiosos beneficios que hicieron enriquecerse a la familia y repercutir esa riqueza, en el pueblo de Jerez.
Pedro Domecq Loustau fallece en Francia el 5 de septiembre de 1894, a la edad de 69 años.
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| Foto de mayor y entierro de Carmen Núñez de Villavicencio |
El matrimonio Domecq-Núñez de Villavicencio, tuvo diez hijos llamados:
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| Pedro Domecq Núñez de Villavicencio |
- PEDRO (1869-1921), que contrajo matrimonio el 26-11-1892 con María Rivero González, dando origen a la rama DOMECQ-RIVERO, compuesta por sus hijos Pedro (1893-1979), Tomás (1894-1973), José Manuel (1895-1981), Carmen (1897-1969), Emilia (1898-1987), María de los Ángeles (1899-1980), María Inmaculada (1900-1980), María Josefa (1902-1990), Luis (1905-1998), Fernando (1907-1979), Consuelo (1908) y Juan Pedro (1910-1995).
- MANUEL (n. 1871) falleció de niño.
- MARIA DEL CARMEN (1872-1942), se casó el 01-01-1901 con Fernando Soto González de Aguilar, marqués de Arienzo, originando la rama SOTO-DOMECQ, compuesta por sus hijos Fernando (1901-1971) marqués de Santaella, Pedro María (1902-1980), Ignacio (1904-1982), José, Manuel (1916-1964), Juan Pedro, Carmen, Luis (1914-1975) y María Luisa.
- MARIA JOSEFA (n. 1874), religiosa del Instituto de María Reparadora.
- MARIA JESUS (n. 1875), falleció con 12 años por difteria.
- MANUEL (1877-1931), Vizconde de Almocadén, se casó en 1902 con María de las Mercedes González Gordon, dando origen a la rama DOMECQ-GONZALEZ, compuesta por Pedro Francisco (1902-1983) vizconde de Almocadén, María de las Mercedes (1903-1924), María del Carmen (1905-1970), Silvia (1906-1988), Estanislao (1907-1987), Luisa (1909-1999), María Fernanda (1911-1999), Manuel Jesús (1912-1986), Magdalena (1913-), José Ignacio (1914-1997), Alfonso (1915-1991), María Inmaculada (1918-2010), Consuelo (1919-1995) y Beltrán (1922-2003).
- LUIS (n. 1880) falleció con 7 años por difteria.
-JUAN PEDRO (n. 1881-f.1937), contrajo matrimonio el 11-02-1911, con María Díez Gutiérrez, originando la rama DOMECQ-DIEZ, formada por sus hijos Carmen (1911-2010), Juan Pedro (1913-1975), Pedro (1914-2003), Salvador (1916-2005), Álvaro (1917-2005) y María del Buen Consejo (1920-2009).
- MARIA DE LOS ANGELES (n. 1883), falleció con 4 años por difteria.
La epidemia de difteria que azotó Jerez en el año 1887, golpeo duro a la familia Domecq Nuñez de Villavicencio, acabando con la vida de tres hijos, llamados María de los Ángeles, Luis y María Jesús, todos con muy corta edad, como se ha referido anteriormente.
El primogénito Pedro, además de ser el gestor de la firma "Pedro Domecq y Cía" propiedad de la familia, tuvo gran prestigio como ganadero de caballos pura raza española.
DECAE EL NEGOCIO DEL VINO DOMECQ
La industria del vino y el brandy, se fue expandiendo y eran cuantiosas las ganancias que reportó a la familia Domecq, quienes enseguida comenzaron a tratar de invertir en otras alternativas diferentes a esta industria.
En 1948, la firma Pedro Domecq y Cía, abre sus puertas en México, representada por Pedro Domecq González y Antonio Ariza, quienes diez años después, osea en 1958, crean la marca brandy "Presidente", abriendo también a principios de los sesenta, delegación en Colombia.
La empresa fue rentable hasta llegada de la crisis del petróleo de 1973, que se ceba con la industria del marco de Jerez y se dice, que las empresas bodegueras de la familia Domecq sobre 1982, soportaba perdidas de casi 2.000 millones de pesetas, estando abocada a su quiebra. Pese a todo ello, con un exhaustivo plan de austeridad, la empresa llegó a recuperarse.
En 1994, la familia Domecq decide deshacerse del negocio bodeguero, vendiéndolo a la entidad "Allied Lyons", pasándose a llamar Allied Domecq, constituyendo una de las mayores multinacionales de bebidas. Hasta el 2005, que es vendida a Pernod Ricard.
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| Bodega "Pedro Domecq" en Jerez. |
A partir de entonces, los activos de la antigua bodega Domecq, son vendidos por separado, así, la marca e instalaciones bodegueras "Fundador", Harveys y Terry, y las fincas con viñedos, son adquiridos por "Beam Global", quien a su vez lo vende todo, al grupo japones "Suntory", siendo adquiridos estos activos en 2015, por el grupo filipino "Emperador", propiedad de Andrew Tan. Las marcas "Fino La Ina" y oloroso "Río Viejo", fueron compradas por Loustau. Las marcas "Carlos I", "Carlos III", "Felipe II" y los cuatro vinos "Sibarita", "Amontillado 51-1ª", "Venerable" y "Capuchino", son comprados por el Grupo Osborne. En la actualidad, la marca "Pedro Domecq", está en manos Pernod Ricard y la filial mexicana, desde 2017, fue comprada por los grupos González Byass y Emperador.
DOMECQ GANADEROS DE BRAVO
Como se ha referido antes, la reconversión de los Domecq hacia otras actividades, fue constante. Sobre todo, trataron de destacar en el sector ganadero, llegando muchos de ellos, a criar los mejores caballos de pura raza española del mercado, durante mucho tiempo y hasta la actualidad. También y desde muy antiguo, criaron selectos marranos que alimentaban con las bellotas de sus dehesas, así como ganado lanar, por cuya excelente selección, hubo algún Domecq que obtuvo importantes galardones, a nivel nacional e internacional.
El primer ganadero de bravo con el apellido Domecq, fue José Domecq Núñez de Villavicencio, el cual adquirió una parte de la ganadería de Adolfo Gutiérrez Agüera, origen Hidalgo Barquero. José Domecq, se presentó en Madrid el 10 de septiembre de 1916, con divisa azul y blanca. Después cruzó su ganadería con sementales puros del encaste Parladé, de la ganadería de Tamarón y aumentó comprado vacas de Surga. Uno de los sementales de Tamarón, llamado "León" dio extraordinaria y nutrida descendencia. A su muerte, su viuda Petra de la Riva, vende en 1924 la ganadería a Antonio Peñalver de Villamartín (Cádiz), éste en 1929, la enajena a favor de los egabrenses Luis y José Pallarés Delsors y desde el 15 de agosto de 1939, pasa a ser propiedad de José Benítez Cubero, siendo el titular de la misma en la actualidad, su sobrino José Benítez-Cubero Pallarés.
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| don Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio con sus cuatro hijos Juan Pedro, Salvador, Álvaro y Pedro, todos ganaderos. |
Pero el genuino Domecq ganadero de bravo, viene representado por su hermano Juan Pedro Domecq Nuñez de Villavicencio y por la saga ganadera de todos sus hijos y descendientes.
En principio la decisión de convertirse en ganadero, más que por afición, fue tomada por motivos promocionales del negocio bodeguero, aunque después, la dedicación pasional de Juan Pedro, le llevaría a convertirse en gran ganadero.
A la muerte del acreditado ganadero utrerano Vicente José Vazquez, el rey Fernando VII, adquiere más de 700 reses y las traslada a fincas en las inmediaciones de Madrid. Al morir el monarca en 1833, su cuarta esposa María Cristina de Nápoles, en 1835, se deshace de la vacada y se la vende por 300.000 reales a los Duques de Osuna y Veragua. En 1849, abandona la empresa el de Osuna y continua en solitario el de Veragua, en cuya familia estará la ganadería hasta 1930.
En los 95 años que estuvo la ganadería en manos de los Veraguas, solo se produjo un cruce con un semental de Miura, al que echaron un reducido número de vacas.
Cristobal Colón y Aguilera (XV Duque de Veragua), a finales de 1927 decide deshacerse de su ganadería y se la vende al tratante de ganado, Manuel Martín Alonso (abuelo de los Hnos. Lozano, dueños de Alcurrucen). El marchante, había acudido al Duque, con la única intención de rentarle su finca "El molinillo", poniendo Veragua como condición para arrendarle la finca, que debía comprarle sus toros, a lo que el tratante no tuvo más remedio que aceptar. Martín Alonso, lidia una corrida en Madrid el 8 de julio de 1928, deseoso de que se presentara un comprador, para deshacerse de aquellos toros duros, mansos y que se refugiaban, la mayoría, en tablas.
En 1930, Manuel Martín Alonso encuentra al comprador, se trata de JUAN PEDRO DOMECQ NUÑEZ DE VILLAVICENCIO, que, ante todo, lo que persigue es utilizar el hierro que portaban los toros, la prestigiosa "V" de Veragua rematada con la corona ducal, para ennoblecer la imagen de los vinos, que producía la firma Pedro Domecq, en el marco de Jerez.
Asesorado por Ramón Mora-Figueroa (hermano del Marqués de Tamarón), el nuevo ganadero decide acabar con la explosiva y poco duradera bravura de los Veraguas, echándole a sus vacas cuatro novillos de la ganadería del Conde de la Corte, de lo que este había comprado a la familia Mora-Figueroa, concretamente a la viuda del Marqués de Tamarón, llamados "Llorón", "Caribello", "Chucero" y "Bodeguero", todos descendientes directos de "Alpargatero" de Parladé y además, añade unas vacas de la misma procedencia.
En 1937, fallece Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, haciéndose cargo de la administración el hijo mayor Juan Pedro, repartiéndose la ganadería entre los cuatro hermanos.
Juan Pedro, Salvador y Pedro Domecq Díez, deciden continuar juntos, retirando su parte Álvaro, el que, tras un breve espacio de tiempo, traspasa su parte a su hermano Salvador, que posteriormente la vendería a Luis Algarra.
En 1939, los tres hermanos que permanecieron unidos, compraron parte de su ganadería a José Ramón Mora-Figueroa y Dujat Des´Allimes (hijo de Ramón Mora-Figueroa y casado con la hermana mayor de todos ellos, llamada Carmen Domecq Díez).
En épocas sucesivas, compran al Conde de la Corte dos camadas de eralas y se deshacen de casi todo lo veragueño puro y de lo cruzado. Por lo que, desde entonces, debemos entender que la base de la ganadería se conforma con sangre del Conde de la Corte, Mora-Figueroa (encaste Parladé vía Pedrajas y Conde de la Corte) y un poco de las cruzas que se había hecho de Veragua y Conde de la Corte.
En 1946, Pedro Domecq Díez "el tío perico", que conservaba una línea pura Veragua, otra pura Tamarón y otra cruzada, vende a José Luis de la Calle, quien traslada las reses compradas al cortijo "Bolaños", entre Jerez y el Puerto de Sta. María.
En 1968, Salvador Domecq Díez, retira su parte para hacerse ganadero de su propia ganadería. Se cuenta, que se hicieron tres lotes y hasta que los tres hermanos no estuvieron plenamente de acuerdo, no se hizo el reparto.
El caserío, las instalaciones y una parte de la finca Jandilla, es subastada entre los tres hermanos, adjudicándosela Salvador. El resto de Jandilla queda en manos de Juan Pedro y de tío Perico, quienes edifican nuevas instalaciones.
Salvador, compró la finca colindante denominada "El Torero", dando lugar a la ganadería de "Toros de el Torero" y conservando en el hierro la corona ducal de Veragua, cambiando la V y por una T. Salvador, se decanta por un toro que no saliera fácil, donde el torero tuviera que dominar al toro. Esa forma de entender la ganadería de Salvador, ha servido para mantener una vacada encastada, a la que han recurrido, algunos de sus sobrinos para aumentar casta en sus ganaderías.
Al final de la década de los noventa del siglo pasado, don Salvador, decide dividir la ganadería, cediéndole sus hermanos a la primogénita María Domecq Sainz de Rozas, la finca "Jandilla".
Del ganado se hicieron cuatro partes en 2002, una parte para María, que la unió a las sesenta vacas que le regaló en 1997 su padre, con la que formó el hierro de "Lagunajanda". Otra parte y el hierro del "El Torero", para Lola Domecq Sainz de Rozas, que la establece en la finca "Las Salinas de Hortales" en El Bosque. La tercera parte le corresponde a Salvador Domecq Sainz de Rozas, que crea la ganadería que lleva su nombre. Y por último, la cuarta, fue para el hijo difunto Francisco Domecq Sainz de Rozas, siendo esta vendida a Victoriano del Río y a Salvador Domecq.
En 1975, muere Juan Pedro Domecq Díez, y tras su fallecimiento, su hijo Juan Pedro Domecq Solís, retira el hierro de Veragua que le correspondía por ser el primogénito y una cuarta parte de vacas madres, con al menos una vaca de cada una de las familias existentes, además, de reservarse el derecho de utilizar los sementales que quedan en "Jandilla", escoge cuatro becerros tentados por él, y 14 añojas para poder completar el cupo de 98 vacas, trasladando todo el ganado a la finca "Lo Alvaro" en El Castillo de las Guardas. Después compro a su tío Salvador, treinta vacas con el hierro de Veragua y 25 eralas tentadas. En 2011, Juan Pedro Domecq Solís, fallece en accidente de tráfico y le sucede su hijo Juan Pedro Domecq Morenés.
Los otros nueve hermanos, continúan en la parte de la finca "Jadilla", como titulares de la ganadería de este nombre y el hierro de la estrella, que su fallecido padre había comprado a Félix Moreno de la Cova, siendo esta vacada gestionada por Fernando y Borja Domecq Solís.
En 1987, es Fernando Domecq Solís, el que retira el ganado y sus derechos por la herencia de su padre, creando la ganadería de Zalduendo, que con el transcurrir del tiempo en 2014, vendería al mexicano Alberto Bailléres González.
El resto de los ocho hermanos continúan unidos bajo el hierro de "Jandilla" y crean otro hierro con el nombre de "Hermanos Domecq Solís", que venderían enseguida a Torrehandilla.
Posteriormente, es Borja Domecq Solís el que se independiza llevándose la parte que le corresponde y el hierro de la estrella de "Jandilla" a tierras extremeñas. Borja, fallece como consecuencia del coronavirus, haciéndose cargo de la ganadería de "Jandilla", su hijo Borja Domecq Noguera.
En este trabajo, desde que fallece de su padre Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y retira la parte de ganado que le corresponde por herencia, no hemos vuelto a hablar de Álvaro Domecq Díez.
De este decir, que en su juventud se licenció en derecho, se ejercitó como un competentísimo acosador de reses bravas en el campo, ganando importantes trofeos, y destacó con importancia en el campo del rejoneo. Fue amigo íntimo de Manolete, al que conoció en la finca "Jandilla". Ostentó los cargos de Alcalde de Jerez de la Frontera, Presidente de la Diputación de Cádiz y Procurador en Cortes.
En 1954, compra la finca "Los Alburejos" y crea el hierro de "Torrestrella". Al año siguiente, osea 1955, compra la ganadería de Curro Chica, procedencia Braganza, encaste Veragua, haciendo una estricta selección en busca, de lo que en su día tuvo su padre. En ese afán, compró después un semental y un lote de vacas, procedencia Mora-Figueroa. De esta mezcla nació Lancero 123, semental que sirvió para hacer la actual ganadería de "Torrestrella" y que también padreo en lo de su hermano Juan Pedro, obteniendo buenos resultados. Igualmente utilizó sementales de Cebada Gago, como el toro Fiscal 265 de Núñez, con la R de Rincón, y el hijo de éste Ajustador 11, de Núñez línea Villamarta y Juan Pedro, por parte de madre. Todo con sangre Parladé.
El 5 de octubre de 2005, fallece en Cádiz, Álvaro Domecq Díez, sustituyéndole al frente de la ganadería, su hijo, el también afamado rejoneador y recientemente fallecido, Álvaro Domecq Romero. En febrero de 2020, la finca "Los Alburejos", fue vendida por 20 millones de euros, a un grupo inversor extranjero, pasando el ganado de "Torrestrella", a la finca próxima "El Carrascal", perteneciente a la familia.
Al morir sin descendencia Álvaro Domecq Romero, serán sus sobrinos Luis y Antonio Domecq Domecq, hijos de una hija de don Álvaro, llamada Fabiola Domecq Romero, quienes se encarguen de la gestión de la ganadería de "Torrestrella".
































